EL REVÉS DE LA TRAMA
8.1. La emergencia del PCP-Sendero Luminoso Desde el mes de junio hasta octubre
de 1979 el Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso realizó a lo largo de tres sesiones, compuesta cada una de varias fechas de reuniones, el IX Pleno del Comité Central Ampliado, en el cual la dirigencia dio por culminada su etapa de reconstitución y avanzó un paso más hacia el inicio de la lucha armada. Con ese fin el evento también sirvió para depurar a la dirección de las tendencias que eventualmente pudiesen rivalizar con la preeminencia de Abimael Guzmán, que instauró de esa manera su jefatura única. Otras consecuencias derivadas de la discusión en la primera sesión del IX Pleno fueron la necesidad de comenzar a organizar Bases de Apoyo en aquellas zonas donde la lucha campesina tenía ya una marca de legitimidad como en Cusco, Apurímac, Ayacucho y Huancavelica.351
En la segunda sesión del IX Pleno se presentaron los informes de los comités regionales del centro, del metropolitano (Lima), del sur y de los comités zonales de Andahuaylas y Cangallo-Fajardo. No hubo exposición en nombre del comité zonal de Huancavelica. Benedicto Jiménez, quien ha revisado y escrito sobre los documentos internos de
349 Archivo CCP. Federación Provincial de Comunidades y Campesinos de Acobamba-Hvca. Sindicato Unico de Trabajadores de la Educación de Acobamba-Huancavelica. Comunicado Conjunto. Acobamba, 25 de agosto de 1979. Volante.
350 Wilson, Fiona, 2014. Ciudadanía y violencia política en el Perú: una ciudad andina 1870-1980. Lima, IEP.
351 Jiménez, Benedicto, 2004, Inicio, desarrollo y ocaso del terrorismo en el Perú. Tomo I. Tercera edición, p. 83.
Sendero Luminoso, señala que en esta sesión se acordó “crear escuelas populares y conformar células entre los más avanzados, enviando cuadros para preparar la insurrección en el campesinado y paralelamente desarrollar el aparato logístico del Partido.” 352
Los primeros días de setiembre se inició la tercera sesión del IX Pleno del Comité Central Ampliado. Siempre según la revisión documental hecha por Jiménez, en estas reuniones Guzmán manifestó -impactado probablemente por la renovada agitación campesina de ese año- “que se estaba generando un amplio movimiento campesino que iba a ser la clave para la constitución del Ejército Guerrillero Popular y recomienda de que (sic) era necesario poner el Partido en el campo.” (p. 85) La singular circunstancia de tener a las provincias ayacuchanas de su Comité Zonal Principal a merced de sus activistas, debido al abandono policial de la zona, debe haber repercutido también en el ánimo de “enviar cuadros para que inviten a los campesinos pobres a formar parte del Partido”. La estrategia para ello, que no es extraña en la historia de los populismos radicales, consistía en generar lazos de confianza con los “campesinos pobres” y para eso, señala Jiménez, “debían mostrar preocupación por conocer sus problemas y sufrimientos, hacerse amigos íntimos de ellos, comer lo que comen, ganarse sus confianzas, y después de un año y medio de activistas, alistarlos para que participen en el ILA [Inicio de la Lucha Armada] por el poder.” (p. 49) Un resultado esperado será la activación del “Movimiento de Campesinos Pobres”, organismo autogenerado por el PCP-Sendero Luminoso en 1974.
Aunque vistos desde años antes, es en el escenario de las huelgas magisteriales de 1978 y 1979 cuando algunos militantes y dirigentes de Sendero Luminoso aparecen con recurrencia en Huancavelica. No obstante, no hay señas de su presencia en los documentos oficiales. En otros son casi imperceptibles, como en el archivo de las actas de reuniones de los directivos de la CCP. Allí aparece una mención en un informe del responsable de Tayacaja al Cuarto Pleno del CEN-CCP, el 13 de enero de 1979. En esa ocasión se informó que en Colcabamba, desde fines de setiembre de 1978, hay
“problemas con Sendero Luminoso” y que los “profesores piden que los dirigentes se organicen en el PCP”, aludiendo a ese grupo. Los senderistas, señala el informe, habían “iniciado una guerra de calumnias”, señalando la inutilidad de las tomas de tierras, que “en China no existía la CCP, ni federaciones, entonces la solución es la guerra popular, del campo a la ciudad.” El 26 de diciembre iniciaron una campaña de pintas en la población: “viva Mao, Lenin, PCP”, remarca el informe. Tras ser interrogados por la policía, los senderistas -¿serían profesores?-, acusaron a Carlos Taipe de ser agente del gobierno. Según el informe los senderistas habrían “destruido” el trabajo sindical en Campo Armiño (Hidroeléctrica del Mantaro). Pero el Secretario General de la CCP Luna Vargas no tomó en serio la presencia de Sendero Luminoso, se trataría, dijo, de “izquierdistas de palabra y derechistas de hecho” que con su posición ayudaban más bien al gobierno. La tarea para la federación de Tayacaja era concretamente, en ése momento, la “toma de tierras”.353
Como ha ocurrido en tantos procesos de cambio radical, y con particular impacto en la historia peruana, el aula escolar -y universitaria- se constituyó en el espacio privilegiado para el debate y la circulación de ideologías revolucionarias. A fines de la década de 1970 se formaron círculos de estudios con los escolares de los últimos años de secundaria, los convocaban los profesores sutepistas y a ellos acudían los alumnos a discutir e intercambiar textos, a transmitirse información, a escuchar charlas de dirigentes y militantes de los partidos políticos, a menudo jóvenes huancavelicanos que retornaban en sus vacaciones universitarias, generalmente maoístas de Patria Roja, Bandera Roja o, en menor medida, de Sendero Luminoso.
Es probable que la agitación juvenil fluctuara al ritmo de la movilización social. A diferencia de las huelgas sindicales mineras o de las tomas de tierra de las comunidades y asociados de la SAIS, los maestros contaron con una audiencia cautiva en los estudiantes y a través de estos con sus familias en el campo y la ciudad. Las células estudiantiles eran pues correas de transmisión y catalizadores de opinión pública. En ese contexto, como ha observado el Informe Final de la Comisión de la Verdad y
Reconciliación, el trabajo político del PCP-Sendero Luminoso en el magisterio y especialmente entre los escolares no era “una originalidad” sino continuidad de una tradición política extendida en el país354. Por otra parte, Sendero Luminoso “no era una
fuerza” mayor entre los grupos izquierdistas de la época. Walter Ayala, que en 1979 era dirigente de los estudiantes secundarios de Huancavelica y simpatizante de Bandera Roja recuerda que “Sendero Luminoso no tenia presencia, ni en [el] SUTEP.” Aunque era considerado un grupo menor dentro de la izquierda, el PCP-Sendero Luminoso tenía más de un rasgo común que compartir con ella. César Hermoza, secretario general del SUTE local aquel año, menciona que “las organizaciones acá tenían una forma de pensar muy aproximada a la de Sendero [Luminoso], muy aproximada, por la acción de «Bandera [Roja]», lógico que [esa “forma de pensar”] politizó en gran medidas las bases, se abrieron escuelas sindicales, se abrieron por ejemplo, academias para que postulen los estudiantes de acá a estos institutos y a otras universidades, pero se hacía labor política ahí.”355
Sin embargo los activistas del PCP-Sendero Luminoso, adscritos a la agenda de lucha del sindicato de maestros, no intentaron cooptar ni infiltrar en el liderazgo que ostentaron sin competencia posible los militantes locales de Bandera Roja y de Patria Roja. Walter Ayala añade que “habría uno que otro profesor [de Sendero Luminoso] pero no tenían más, [estaban] aislados, incluso dentro de los estudiantes”.356 Sin
embargo, como peces en el agua, los senderistas dejaron que el clima de agitación social y radicalismo político les proveyera paulatinamente de simpatizantes o de un silencio cómplice alentado por la eventual persecución policial, como sugiere una entrevistada:
-¿había profesores senderistas?, pregunto.
- Claro, pero tú sabes que en ningún momento convenía una identificación abierta. Nosotros [los profesores] nos conocíamos, pero la cosa era mantener un perfil bajo para no alertar al otro lado.357
354 Comisión de la Verdad y Reconciliación. Perú. 2003, Informe Final. Tomo III, cap. 3. sub cap. 3.5. 355 Entrevista a César Hermoza por la CVR, 2002.
356 Entrevista con Walter Ayala, Huancayo, 21 de enero del 2009. 357 Entrevista con América Bonilla, Huancavelica, 9 de junio del 2010.
Como se ha señalado, aquel año fue decisivo para el Partido Comunista del Perú- Sendero Luminoso. El IX Pleno había ordenado iniciar los aprestos para la guerra y estos se hicieron más evidentes en las acciones de los “organismos generados” por el partido. Aunque no se presentó un informe de Huancavelica en ese Pleno, es probable que ya estuviera en formación su Comité Zonal. Como fuere, las escuelas populares o círculos de estudio senderistas ya funcionaban de manera clandestina, con cuadros dirigentes que venían de fuera, de Ayacucho por ejemplo, “constantemente y permanecen aquí días y entonces las reuniones se hacen en espacios totalmente aislados.”358 En la ciudad de Huancavelica las reuniones podían ser detrás de la
conocida piscina del barrio de San Cristóbal, o en un parquecito infantil que usaban para discutir lecturas o también en la ruta a la cercana comunidad de Sacsamarca, en la zona de la arboleda. De hecho en esta última comunidad existía desde 1978 una de estas “escuelas populares” bajo la cubierta de una asociación juvenil que reunía a casi una decena de muchachos captados por el PCP-Sendero Luminoso, entre ellos dos hermanos menores de Justo Gutiérrez y probablemente otros conocidos y parientes. En un testimonio anónimo a la CVR, un asistente recuerda: “en la escuela popular [de Sacsamarca] nos enseñaban el socialismo en sus fases, concepción ideológica del mundo, se repartía folletos del Puka Llaqta, Patria Roja, etapas para formar un nuevo partido selectivamente, identificando cuadros…”359.
Conforme se agudizaba la crisis política y económica, las consignas tratadas en los conciliábulos de los aspirantes a insurrectos ganaban un énfasis terminal.360 Ya se
percibía que se iban a la lucha armada, recuerda una entrevistada:
las visitas se hacen más constantes, y ya la consigna ya no es la inicial de vamos a estudiar, vamos a aprender, de vamos a buscar la justicia, sino ya era en términos un poco ya más asociados a la lucha armada. Ya se hablaba de conseguir armas, de manejarlas, de que las mujeres teníamos más facilidad para ese tipo de
358 Ibid.
359 CVR. Testimonio 314030.
actividades sin que sospecharan de nosotras. Entonces para nosotras era… nos decidimos o no.361
Pasadas las vacaciones escolares de agosto de 1979, la huelga nacional del SUTEP continuó a pesar del desgaste y una dura represión, con más de 4 mil docentes subrogados y la detención de unos 300 en todo el país. En Huancavelica la base local del gremio, al lado de los estudiantes secundarios, continuó con acciones de protesta todo el mes de setiembre, las que incluyeron el uso de dinamita o la colgadura de perros en la puerta de los planteles, como ocurrió en Acobamba. La huelga terminó el 29 de ese mes. Además de los meses de clase perdidos hubo secuelas de la violencia huelguística que tomó tiempo subsanar. Sólo en Huancavelica casi un centenar de profesores habían sido subrogados por participar en la huelga, entre ellos varios directores de plantel, como el ya mencionado Hipólito de la Vega, director de la escuela de Manyacc. Es en esta comunidad donde a los problemas suscitados por el radicalismo de su director pronto le siguió un conflicto por tierras entre los propietarios de algunos pequeños fundos y los campesinos del anexo de Anccomarca.
8.2. El VIII Congreso de la Federación Departamental de Comunidades y