3. LAS EMSP Y EL DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO: NUEVOS Y PODEROSOS ACTORES ANTE VIEJOS Y LIMITADOS INSTRUMENTOS
3.3 La necesidad de un cambio en el Derecho Internacional Humanitario
3.3.2. Las EMSP y las misiones humanitarias
Las misiones humanitarias se accionan en caso de conflicto armado internacional o interno, desastres naturales o cualquier otra condición en la que puedan actuar para aliviar el sufrimiento de la población (CICR, 2007) y por lo tanto, idealmente no son y no pueden ser comparadas a las actividades militares o conflictos armados. Sin embargo, lo que sucede generalmente es que las misiones humanitarias y las actividades militares o de seguridad convergen en varios puntos en el territorio en el que actúan, y en el territorio del que nacen. Los conflictos contemporáneos están bajo el escrutinio de la comunidad internacional, especialmente desde que los objetivos de guerra se han vuelto discursos humanitarios, de libertad y de democracia, que pueden y deben ser exportados. Por lo tanto, los esfuerzos de reconstrucción de una nación y la ayuda para aliviar el sufrimiento de los civiles es una obligación que va de la mano de las actividades militares. Tal es el caso de la Guerra contra el Terrorismo, en donde el vínculo entre intereses humanitarios y de seguridad tiene varios ejes de convergencia. La neutralidad de la acción humanitaria es casi imposible para los Estados Unidos debido a que junto con el objetivo de eliminar el terrorismo determinó que habrían de ganarse los “corazones y mentes” de los afganos e iraquíes. La Guerra contra el Terrorismo, en cuanto a su impacto humanitario se convirtió en un conflicto que lanzaba “bombas y comida” al mismo tiempo (Cohen, 2003: 25).
Los contratos entre las EMSP y los actores humanitarios se han dado en casi todas las zonas de conflicto más importantes: Bosnia, Timor del Este, Haití, Kosovo, Mozambique, Somalia, Sudan y por supuesto, Iraq y Afganistán (Singer, 2006: 5). Kosovo fue el territorio en donde la acción humanitaria privatizada más extensa se llevó a cabo con una misión encabezada por Halliburton y la agencia de Naciones Unidas para los refugiados, ACNUR (Singer, 2006: 8). Para actuar en Iraq y en Afganistán, la mayoría de actores humanitarios, que comprende desde misiones oficiales de las Naciones Unidas hasta organizaciones no gubernamentales y por supuesto, la Cruz Roja Internacional ya eran también parte del aún más diverso universo de clientes de las EMSP. Las acciones en Afganistán demostraron que con actores civiles y ONGs ya presentes en la región, el problema de la duplicidad de esfuerzos obstaculizaba la llegada de la ayuda humanitaria y en consecuencia, se abogó por una acción más coordinada entre actores humanitarios y actores militares (Estados Unidos, la OTAN). Esta iniciativa, que permitiría principalmente asegurar el éxito de las misiones, permitió
además que la participación de los mismos actores que son parte del conflicto salven las apariencias “…como si los bombardeos estadounidenses no hubiesen causado la
hambruna…” (Cohen, 2003: 26).
Si queda alguna duda de que la contratación de las EMSP es una tendencia irreversible entonces voltear la mirada a los actores humanitarios como clientes es lo más indicado para comprobarlo. El 25% de las grandes firmas proveyendo servicios de seguridad y el 50% de las que ofrecen servicios de logística o soporte han sido contratados por actores humanitarios, no obstante, las entrevistas y declaraciones niegan dicha información precisamente por el carácter de unaccountable que tiene el trabajo de las EMSP (Singer, 2006: 9). Las agencias humanitarias independientes, contrario a las agencias gubernamentales ejerciendo labor humanitaria, se arriesgan a perder su financiamiento si aceptan que trabajan con las EMSP, por lo que prefieren no hacer declaraciones al respecto. Sin embargo, como lo resumió Young Pelton en su libro sobre las EMSP en la Guerra contra el Terrorismo, las agencias humanitarias “dicen que no quieren o necesitan asistencia armada, pero una vez que (alguien) es secuestrado o vuela en pedazos, tienen dos opciones: dejar el área o contratar
músculos” (Singer, 2006: 9-10). Las consecuencias de esta tendencia son importantes porque indican que la creación de instrumentos de derecho internacional es mucho más compleja en cuanto a la multiplicidad de actores involucrados, propio de un sistema de interdependencia compleja.
¿Se puede seguir afirmando que las EMSP son exclusivas a los tiempos de guerra? En realidad, las EMSP están involucradas en todas las etapas de un conflicto y en la Guerra contra el Terrorismo, en Iraq por ejemplo, han estado presentes desde entrenamiento en el campo y planeación de guerra (antes de la invasión) hasta la logística y el soporte para la construcción de infraestructura necesaria para la guerra (Singer, 2006: 15-16), y por supuesto, en los esfuerzos humanitarios. Después de los bombardeos a la matriz de las Naciones Unidas en Bagdad, las EMSP se involucraron directamente con las agencias humanitarias incluyendo Save the Children, USAID y CARE y las empresas elegidas fueron Triple Canopy y Erinys. Aegis la EMSP que pertenece a Tim Spicer (dueño de Sandline) coordina todos los contratos en Iraq entre las EMSP y las agencias humanitarias (Singer, 2006: 16). Los contratistas privados piensan en términos de guerra, estrategias militares y seguridad y no es fácil que se identifiquen con los objetivos de la ayuda
desinteresada de una ONG, por ejemplo. Las mismas Naciones Unidas emplean EMSP cada vez con más frecuencia especialmente debido a que las características de los territorios donde trabajan han hecho que la estrategia de “cuándo salir” a “cómo permanecer” (United Nations, 2014: 5)
Debido a que las EMSP y los actores humanitarios actúan en Estados frágiles, esta falta de coordinación puede fácilmente desembocar en abusos y excesos por parte de las EMSP. Su estatus frente al derecho internacional o cualquier iniciativa privada, enfrenta los mismos desafíos que las EMSP al servicio de un estado, con la diferencia de que la participación de actores humanitarios ahonda las brechas legales. Los actores humanitarios carecen de las capacidades suficientes para incluir entre su propio personal a alguien con experticia en cuestiones militares y responsabilidad frente al DIH (por nombrar lo más básico) de manera que puedan asegurar la responsabilidad contractual apropiada (Singer, 2006: 31); además, si bien el DOD y el cuerpo militar pueden mantener cierto nivel de escrutinio sobre las EMSP, es imposible para los actores humanitarios el incorporar las EMSP a las fuerzas nacionales (que si bien evita la acusación de mercenarios también permite vincular la responsabilidad al Estado). Si las capacidades de los Estados ya son insuficientes para asegurar un completo control sobre las EMSP, aquellas de los actores humanitarios son aun más limitadas (Singer, 2006: 23-24). Los actores humanitarios representan a la perfección la multiplicidad de canales propia de un sistema de interdependencia compleja. La relación Estado-EMSP era ya de por sí complicada, ¿qué sucede cuando un tercer actor, que no es el Estado ni la multinacional, forma parte de la fórmula?