• No se han encontrado resultados

análisis crítico de los indicadores.

2.4. La propuesta teórica de Sen.

2.4.2. El enfoque de las capacidades.

El enfoque propuesto por Sen presentaba la posibilidad de desplegarse en dos direcciones. Una, avanzar en el estudio del bienestar y determinar cuán- do se considera que las personas satisfacen adecuadamente sus necesidades. Otra, impulsar el enfoque de las titularidades para su aplicación hacia una visión más general de los aspectos distributivos del modelo económico. De hecho los trabajos posteriores de Sen se encaminaron en la primera de ellas, partiendo de mostrar el profundo desacuerdo con la asunción de la econo- mía del bienestar de que el mercado es todo lo que se necesita para alcan- zar el bien común.49

Ahora bien, si se acepta la necesidad de otra estructura, además de la del mercado, para un mejor logro distributivo, esa nueva estructura no puede considerarse de forma aislada, sino que tiene que estar inserta en la estruc- tura social donde se genera. Esto quiere decir que hay que enfrentarse abiertamente con el problema de formular qué es la vida plena o el bie- nestar y plantearse qué significa la igualdad. Hay que encontrar una con- cepción del bienestar que sirva de referencia para juzgar los resultados sociales producidos por las diferentes instituciones o estructuras, incluyen- do la acción de los mercados competitivos (Salcedo,1997:16).

2.4.2.1. La crítica a la economía del bienestar convencional.

La cuestión que se presenta es central: ¿cómo establecer los criterios que determinan que una estructura social o una institución cumplen con el obje- tivo de que las personas puedan vivir adecuadamente? La crítica a las con- cepciones dominantes del bienestar es necesaria pero insuficiente, hay que fijar las referencias que permitan saber si las nuevas estructuras son más idó- neas que las anteriores para conseguir el bienestar. En definitiva, lo que se encuentra en debate es la concepción que se tiene del bienestar. Este es el núcleo central de todo el debate, ya que según cuál sea el contenido que se considera incluye el bienestar, lógicamente las referencias que se esta- blezcan para medirlo se adecuarán a los nuevos contenidos.

49 En el período que estuvo Sen en Oxford, a partir de 1980, su preocupación se centró en los

problemas éticos y metaéticos de su propuesta para evaluar el bien individual y colectivo por medio del criterio de las capacidades (Salcedo,1997:12).

El enfoque de las capacidades desde su inicio establece la diferencia res- pecto de los otros enfoques anteriores y pretende ofrecer una visión alter- nativa del bienestar.50 Por ello, antes de plantear su propuesta, Sen expone

sus críticas de otros conceptos de bienestar basados en la utilidad personal, la opulencia absoluta y relativa, las libertades negativas, etc (Sen,1993b:30). Dedica su mayor atención crítica al enfoque dominante de la utilidad por la gran influencia que ha tenido la tradición utilitarista en la economía nor- mativa (Sen y otros,1987:5).

La principal crítica que plantea Sen al utilitarismo es haber subsumido la idea de justicia en la idea de maximización, al valorar como sociedad o institución más justa aquella que consiga un mayor bienestar social general, pero dejan- do fuera las ideas de igualdad y libertad, lo que lleva a un concepto muy estrecho del término, ya que permite la existencia de personas que no con- sigan los mínimos de bienestar exigibles para que funcionen como tales. Esta es, pues, la primera cuestión que achaca al enfoque convencional que tam- bién puede expresarse como el carácter consecuencialista que contiene y que le lleva a fijarse únicamente en esos resultados, sin preocupación deontólogi- ca alguna por la libertad y la igualdad de las personas.

En segundo lugar, la equiparación que hace del bienestar con la utilidad, que conduce a una concepción muy reducida de lo que pueda ser el bie- nestar. La inadecuación de la utilidad para servir de referencia del concep- to de bienestar la argumenta analizando las tres formas en que se entiende la utilidad: como elección, como felicidad y como satisfacción de los dese- os (Sen y otros,1987:7-14).

Si se parte de la utilidad como elección, además de las limitaciones que nacen del hecho que la utilidad sólo ofrece valoraciones ordinales, presen- ta el problema de no permitir hacerse una idea del bienestar de una perso- na por la gran cantidad de motivaciones, generalmente entremezcladas, que se manifiestan al hacer la elección. Esta dificultad la expresa Sen (1985:65) así: "Es posible que la elección de un persona esté guiada por una gran can- tidad de motivos entre los cuales la búsqueda del bienestar personal sea sólo uno entre otros."

Si se toma la utilidad como felicidad, las objeciones son dos: una, la felici- dad es un estado mental que no tiene en cuenta otros aspectos del bienes- tar, por lo que puede ocurrir que una persona sea (se sienta) feliz en una situación objetiva deplorable; dos, la perspectiva de la felicidad como con-

50 El enfoque de las capacidades hay que entenderlo como una crítica al concepto dominante en

las corrientes principales de la economía, que repiensa críticamente los conceptos básicos de la economía del desarrollo y que reclama que la reflexión filosófica sobre las grandes cuestiones de qué es el bienestar o la vida plena no constituyen otro campo distinto del de la economía. En este sentido plantea Nussbaum (1996:6) la lectura del enfoque de las capacidades.

cepto de un estado mental puede llevar a dar una visión muy limitada de las otras actividades mentales, ya que hay otros estados mentales que no se equiparan con el estar feliz y que indudablemente contribuyen al bienestar, como estar entusiasmado, estar animado, etc. Pero sobre todo, señala Sen (1985:66), "... las actividades mentales implican la valoración de la propia vida -un ejercicio reflexivo- y el papel de la valoración en la identificación del bienestar de una persona obviamente no se puede considerar mera- mente en términos de la felicidad que tal reflexión crea." 51

La consideración de la utilidad como deseo implica, para Sen, una teoría de estados mentales, aunque puramente no lo sea. Reconoce que hay una conexión importante entre los deseos y el bienestar de una persona, pero comparar las intensidades de los deseos entre dos personas resulta muy pro- blemático, sobre todo por la ‘contingencia circunstancial’ en que los deseos se generan. La pregunta que se plantea es si es o no posible separar y depu- rar los deseos que forman parte del bienestar. La objeción mayor se plan- tea porque desde la perspectiva de los deseos puede que no aparezca para nada el grado de privación de una persona, aun cuando ésta se halle mal alimentada o mal vestida. Esa persona tal vez haya preferido reducir sus deseos a objetivos que ve alcanzables y que desde su condición de indi- gencia pueden resultarle logros fantásticos. En este caso, como en otros supuestos, los deseos como medida de privación ocultan privaciones obje- tivas, aunque no se desee superarlas (Sen,1995a:68).

Las tres interpretaciones de utilidad presentan serias limitaciones para servir de referencia del bienestar, y en las tres la razón de su limitación es que realizan la evaluación indirectamente, aplicando alguna medida sicológica, como la feli- cidad o el deseo. Así pues, la utilidad no permite avanzar en la determinación del bienestar y ese fracaso se aplica tanto a la utilidad entendida como objeto de valor en sí mismo, que como método de evaluación (Sen y otros,1987:13).

El rechazo de la utilidad como base del bienestar, exige construir una con- cepción alternativa, donde la cuestión de la igualdad surgirá inevitablemen- te, aunque eso no quiere decir que resulte claro qué es la igualdad.52 Para

que las valoraciones que se hagan de la igualdad respondan a criterios obje- tivos y no dependan de sentimientos subjetivos de felicidad o satisfacción, o se instrumentalicen a través de la medición de otros bienes, Sen constru- ye el enfoque de las capacidades.

51 Medir la felicidad puede distorsionar el grado de privación. Por ejemplo, el mendigo desespe-

rado, el trabajador precario, el ama de casa sometida, el parado de larga duración, etc., pueden disfrutar con pequeñas cosas y conseguir eliminar el sufrimiento, pero desde el punto de vista ético sería un grave error atribuir un valor relativamente reducido de pérdida de bienestar por- que sus condiciones de supervivencia les llevan a sentirse felices con pocas cosas (Sen,1989:62).

52 En su obra Nuevo examen de la desigualdad, Sen (1995) trata el tema de la igualdad y una par-

2.4.2.2 Funcionamientos y capacidades.

El enfoque de las capacidades hay que entenderlo como una propuesta teó- rica de valoración del bienestar, y consecuentemente de la pobreza, el desa- rrollo y el sesgo de género (Gore,1997:236). El enfoque parte de entender la vida humana como un conjunto de acciones y estados (doings and beings), y considera que se alcanza el bienestar cuando la vida, el conjun- to de acciones y estados, adquiere una cierta calidad (Sen,1993:31). Es decir, valorar la calidad de la vida implica valorar esas situaciones. Para proceder a este ejercicio evaluativo, Sen utiliza dos categorías: funcionamientos y capacidades, esenciales en la elaboración del enfoque.53

1. La evaluación del bienestar supone evaluar los funcionamientos.54

Por funcionamientos se entienden los estados de existencia y las acciones que una persona efectivamente consigue o realiza a lo largo de su vida: “las cosas que logra hacer o ser al vivir” (Sen,1993b:31). Los funciona- mientos pueden ser: actividades, como leer o escribir; estados físicos como estar bien alimentado o sano; situaciones mentales, como estar con-

53 Sen (1989:43; 1993b:46-7; 1995:53-4; 1997b:392-4, entre otras referencias) reconoce que las bases

teóricas de su enfoque se enraizan en: Aristóteles, sobre todo en su Etica a Nicodemo; Marx, de quien cita los Manuscritos filosóficos y económicos, y Adam Smith. Sen ha sido uno de los impul- sores de la aplicación del pensamiento de Aristóteles para reflexionar sobre los problemas éticos y económicos de nuestro tiempo, de manera general en cuanto a las relaciones entre economía y ética (Sen,1987) y de manera especial en la construcción de su enfoque de las capacidades. Aunque el propio Sen (1993b:54, nota 2) reconoce que cuando propuso el enfoque de las capa- cidades no se dio cuenta de sus relaciones aristotélicas. El desarrollo del enfoque siguiendo el pensamiento aristotélico ha sido realizado por Nussbaum, colaboradora de Sen, que ha trabaja- do de manera más específica la adecuación de la filosofía aristotélica en el análisis del bienestar. Sobre la actualidad de Aristóteles, ver: Meikle, Scott (1995); Aristotle’s Economic Thought. Cla- rendon Press; reseña de: Fletwood, Steve (1997); Aristotle in the 21st Century,Cambridge Jour- nal of Economics, Nº 21; pags.729-744.

En cuanto a Adam Smith, Sen plantea que hay suficientes pruebas de que estaba preocupado por evitar la concentración de riqueza y escapar del fetichismo de las mercancías, del que luego hablaría Marx. De hecho, Smith fue más allá de las caracterizaciones típicas de las condiciones de vida y consideró como un funcionamiento de las personas el “no sentirse avergonzado de aparecer en público”; además planteó que los bienes necesarios para conseguir ese objetivo variaban según las normas culturales y sociales, las que, a su vez, se hallan influenciadas por las condiciones económicas de las sociedades respectivas (Sen,1983:318-9). Asimismo, Sen (1997:1959) defiende que Smith tenía un enfoque integrado del desarrollo económico y social. Cuando analiza las posibilidades de la producción, daba un especial énfasis al papel de la edu- cación, además de la división del trabajo. El desarrollo de la capacidad humana para conseguir una vida que merezca la pena y, además, ser más productiva es un tema central de Smith en La Riqueza de las Naciones. Smith, para Sen, era decididamente nurturist.

54 La traducción del término functioning plantea similares dificultades al de entitlement, pero así

como en este último se ha acabado imponiendo en castellano el término titularidad, respecto del primero no se ha producido el consenso en torno a una única versión. Si bien la mayoría lo tra- ducen por funcionamiento, otros utilizan la palabra realización. En la traducción al castellano de la obra de Doyal y Gough (1994) se ha optado por el término funcionalidad. Pero la idea de fun- cionalidad alude más a potencialidad, mientras que el funcionamiento supone un resultado, que es precisamente lo que desea reflejar Sen. En principio, funcionamientoindica mejor que realización

tento; o, funcionamientos sociales, como estar integrado a la sociedad (Sen,1985:77; Gore,1997:237).

Los funcionamientos forman, pues, parte constitutiva de la vida de una per- sona; y la vida puede considerarse como un determinado conjunto de fun- cionamientos interrelacionados. En consecuencia, el bienestar dependerá de la naturaleza del estado en que se encuentra una persona, o, dicho de otra manera, dependerá de los funcionamientos logrados (Sen,1995a:53).

Este acercamiento al bienestar desde los funcionamientos se diferencia clara- mente del enfoque convencional que tiende a identificar bienestar con opu- lencia o mera acumulación. El énfasis en la maximización de la renta o de la posesión de bienes como medida del bienestar poco tiene que ver con la con- cepción seniana centrada en los logros o funcionamientos que se consiguen. Las divergencias entre ambos enfoques pueden ejemplarizarse con el caso de una persona muy rica pero tan tremendamente avara que vive miserablemen- te. Para el enfoque convencional esta persona disfrutaría de un alto bienestar, mientras que en el enfoque seniano su grado de bienestar sería bajo.55

Lo central del concepto de funcionamiento es negar que sea la posesión en sí misma de los bienes lo que determina el bienestar; lo importante no es lo que uno tiene sino el tipo de vida que se consigue llevar con los recur- sos que se poseen o disponen. El bienestar es lo que uno consigue realizar con lo que se dispone (Salcedo,1997:24). Otra cuestión es reconocer que cierta disponibilidad de bienes es necesaria, ya que si no resultaría imposi- ble alcanzar determinados funcionamientos.

Este concepto de funcionamiento implica que entre los bienes que se pose- en y lo que la persona consigue realmente con esa disponibilidad de recur- sos, se da un proceso complejo de interrelaciones donde se mezclan facto- res personales y sociales. El esquema de este proceso puede representarse en el siguiente cuadro:

El ejemplo de ‘montar en bicicleta’ lo usa frecuentemente Sen. En él dis- tingue lo que es la bicicleta, como tal; el hecho de andar en bicicleta; y

Bien Característica Funcionamiento Utilidad

Bicicleta Transporte Moverse Placer

55 Otro ejemplo que Sen aduce en varias ocasiones a favor del enfoque de las capacidades sobre

el enfoque de la acumulación es el de la alimentación, donde una determinada cantidad de ali- mento puede producir resultados muy distintos en dos personas con constituciones y metabolis- mos muy diversos. En este caso, el dato de la cantidad de alimento ingerido no nos dice nada acerca de la situación real de la persona. Ver, Drèze y Sen,1989:43-4.

el estado que se deriva para la persona del hecho de andar en bicicleta. La bicicleta como tal no es más que un objeto; andar en bicicleta supo- ne una actividad humana aplicada al objeto-bicicleta, donde éste es nece- sario pero no suficiente; y, por último, la persona que anda en bicicleta puede que lo haga por placer y disfrute de esa acción, o que sea la for- ma de ir al trabajo y le suponga un gran esfuerzo (Crocker,1996:153).

Los bienes tienen una serie de características o propiedades, independien- temente de quienes los posean o utilicen. Conseguir que esas características se traduzcan en funcionamientos dependerá de la habilidad o capacidad de la persona para convertir o extraer esas características y hacerlas funciona- les. Por último, la utilidad es la situación final de placer, felicidad o satis- facción que proporciona el funcionamiento. En este proceso tienen una gran importancia los factores de las personas, pero no debe olvidarse que la con- versión de las características de los bienes en funcionamientos adecuados dependerá a veces de manera directa y otras indirecta de las condiciones del entorno social, político y económico.56

2. La libertad de bienestar como referencia última del bienestar.

Cuando una persona ha conseguido realizar un conjunto de funcionamien- tos, parece lógico pensar que ha tenido frente a sí una serie de posibilida- des y ha optado por aquellas que ha valorado como más adecuadas a su bienestar. No se sabe si ese abanico de posibilidades ha sido muy amplio o no pero, salvo situaciones extremas, siempre habrá realizado alguna elec- ción. De esta situación surge el concepto de capacidad de funcionamiento.

Todos los posibles conjuntos de funcionamientos a los que una persona puede optar es lo que se llama capacidad de funcionamiento. Capacidad de funcionamiento significa, pues, que una persona tiene ante sí una gama de posibles funcionamientos a los que acceder, pero al no ser posible hacerlo con todos, debe elegir una de las múltiples combinaciones de funciona- mientos que podrían conseguir con sus recursos. En definitiva, una persona está obligada a elegir aquel conjunto de funcionamientos que, dentro de sus posibilidades, contribuya más a su bienestar. 57

56 A efectos de exponer el papel de los funcionamientos dentro del enfoque de las capacidades,

consideramos que es suficiente con la explicación dada. Pero hay que advertir que no siempre Sen utiliza la expresión de funcionamiento con el mismo alcance, como señalan Cohen (1993:21- 2) y Crocker (1996:154), lo que lleva a ambos autores a criticar y matizar el concepto. Se vuel- ve sobre este punto más adelante al exponer las aportaciones de Nussbaum.

57 El concepto mismo de capacidad permite varias interpretaciones siguiendo distintas expresiones

de Sen. Según Crocker (1996:160-1) caben cinco interpretaciones de las capacidades, como: incli- naciones o deseos; necesidades; habilidades concretas; rasgos generales de carácter; posibilida- des u oportunidades. Esta última interpretación resulta la más adecuada a lo que Sen entiende como capacidad.

Entre funcionamientos y capacidades hay una relación estrecha que se manifiesta en estos vínculos:

a) la capacidad de conseguir funcionamientos es lo que constituye la libertad de la persona, porque esa capacidad expresa las oportunida- des reales que una persona tiene para alcanzar el bienestar (Sen,1995a:54). Esta libertad positiva, libertad para ser y libertad para hacer, es lo que Sen llama libertad de bienestar, que se convierte en el tema central del análisis político y ético porque refleja la bondad de un estado social en cuanto ofrece libertad a las personas para alcan- zar el bienestar.58 Una sociedad merecerá el calificativo de buena en

cuanto sea una sociedad en libertad.59

b) el propio bienestar alcanzado dependerá de la capacidad de funcio- namiento que se tenga. Es decir, el mismo hecho de tener ante sí una amplia gama de opciones para elegir debe entenderse como parte integrante del bienestar; una vida será más rica en cuanto tenga más opciones de elección. En conclusión, la libertad de bienestar, deter- minada por la capacidad de funcionamientos de una persona, se con- vierte en la referencia clave del bienestar.

No entramos a exponer con detalle las diferencias entre el concepto de bie- nestar y agencia, pero es necesario entender la concepción de bienestar en Sen frente a la concepción de agencia. El aspecto del bienestar abarca los