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Es notable también la contribución al patrimonio salmantino de las personas vinculadas con la universidad como fueron docentes, funcionarios o administradores de la misma. Su

permanencia en la ciudad decidió la construcción de viviendas que por sus particulares características se convirtieron en apreciadas manifestaciones arquitectónicas. Las muestras son variadas de las cuales destacan la Casa de Abarca Alcaráz, edificio conocido como Palacio de los Doctores de la Reina en el que se encuentra el escudo de Álvarez Abarca que además de prestar sus servicios de médico a la reina católica, también se dedicaba a la docencia en la Universidad. Este esplendido edificio gótico, con elementos renacentistas e hispano-árabes, catalogado Monumento el 2 de febrero de 1921, se ha destinado en la actualidad como Museo Provincial de Bellas Artes dentro del cual tiene una sección de arqueología. Sus acervos datan del siglo XIV con temas diversos encontrando objetos de arqueología, artesanía, pintura, orfebrería, y objetos de otras culturas. Una de las referencias para su estudio es el trabajo de Gallego (Gallego 1972) en el que se expone el proceso de

restauración expositiva. De esta Casa no solo se preserva su arquitectura, la presencia de eminentes personajes y sus obras forman parte también de la historia que se construye localmente. La tradición oral ha recopilado que Fray Luís de León mantenía una estrecha amistad con la familia de Álvarez Abarca, especialmente la hija de éstos, Ana, de quién Fray Luís fue albacea de su testamento, y en torno a la vida de doña Ana, encuentra ciertos motivos para escribir su obra literaria La

Perfecta Casada. Aunque este célebre fraile poseía vastos

conocimientos a través de diversas fuentes literarias, logrando en esta obra representar costumbres y personajes femeninos de la época.

Dentro de este tipo de edificios, uno de los íconos urbanos es la Casa de las Conchas, construcción que ha venido experimentando algunas modificaciones. Ahora se avoca a

abrigar la biblioteca de la ciudad y como escenario para actividades diversas como exposiciones plásticas, teatro y música. La restauración de 1992 tiene como propósito hacer del inmueble uno de los referentes constructivos de finales del siglo XV siendo propiedad, en aquellos años, de Rodrigo Maldonado, consejero real y catedrático universitario. A raíz de la boda del hijo de éste, se realizaron reformas como la colocación de las ventanas que aun se conservan en la fachada principal. Catalogado usualmente en el estilo gótico tardío, este monumento conserva elementos de la original combinación del renacentista y del mudéjar, estilo que se le denominó “isabelino” a causa de la dispersión por toda la península de artífices y constructores moriscos.

Sin una referencia exacta de sus primeras etapas constructivas, el Palacios de Fonseca o de la Salina por sus elementos arquitectónicos y de datos recopilados de sus propietarios y moradores, se le sitúa en el siglo XV. La singularidad de su diseño lo distingue por su fachada compuesta de una arcada abierta. Esta particularidad se contrapone al estilo predominante de las fachadas de muros cerrados de las construcciones del conjunto urbano de la época, señalando un estilo constructivo con gran influencia italiana. El atípico estilo se torna significativo al integrar uno de las leyendas de la narrativa popular que señala el manifiesto rechazo por parte de la nobleza salmantina a dar hospedaje a la amante del arzobispo Alonso de Fonseca y Acevedo, y en repulso a esta actitud mandó a construir un Palacio excepcional. Tal cuestión queda solo como parte de las ficciones que han pervivido ya que en los documentos consultados los hechos narrados no tienen fundamento (Álvarez Villar 2001: 225). En el año 1884 se convierte

constituye el escenario para presentaciones musicales, especialmente para el desarrollo del programa Sonidos de la Sal, cuyo propósito se centra en la difusión de la música antigua. Dentro de este mismo plan los soportales y ménsulas profusamente esculpidas de sus galerías han facilitado espacio para el montaje de exposiciones de diferentes géneros plásticos.

El Palacio de Garcigrande es una construcción del siglo XVI, hoy en día sede Central de Caja Duero. Después de varias reformas conserva aspectos de la época desarrollando ampliaciones con usos propios de la institución financiera, no obstante se ha construido una Sala de Exposiciones, un Auditorio y un Teatro que acoge tanto programas culturales de Caja Duero como eventos en coproducción. Su implicación dentro la actividad cultural de Salamanca es amplia en géneros musicales y teatrales. Por ejemplo, se ha venido reeditando un programa sobre el Cante y la música Flamenca que ha presentado figuras representativas de este género musical.

La Torre del Clavero y la Torre de Abrantes son referencias del siglo XV que han sido restaurados y se han destinado a actividades culturales, la primera como sede del Centro de Cultura Tradicional especializado en el estudio, la investigación y la formación de todo lo relacionado con la etnografía salmantina donde además de su acervo documental también se imparten talleres avocados a las artes y oficios tradicionales como la artesanía, la música y los bailes populares, y la cocina tradicional, entre otros. En cuanto a la Torre de Abrantes en una época fueron instalaciones del Instituto de Estudios Iberoamericanos de la Universidad de Salamanca, entidad de formación e investigación sobre temas sociopolíticos con estudios especializados en las regiones latinoamericanas. La trayectoria

de este Instituto lo convirtió en uno de los referentes en la formación de políticos y funcionarios de la administración pública. Sin embargo en el año 2006 se vio en la necesidad de trasladarse al edificio del Colegio Fonseca debido a que el alcalde salmantino se ingenió hacer de este inmueble un museo, que en un principio se anunció como Museo del Traje Charro, sin embargo como la idea fue bastante inconsecuente en opinión del ámbito universitario dada la importancia internacional de este centro de estudios y de formación, al final se optó por hacerlo Museo de Oriente.

Personas vinculadas con las Cortes Reales e importantes clérigos fueron también artífices de la configuración arquitectónica. Como parte de esta escenografía monumental las viviendas adheridas a los núcleos del espacio urbano se disgregaron como viviendas de la gente que contribuía en las labores de la Iglesia y de la Universidad. Ejemplos son la Casa de Las Muertes y la Casa de Maldonado Ribas, ambas construidas por Juan de Álava e Ibarra, la primera en 1544 para su residencia, y la segunda en 1531 para Diego Maldonado, colaborador de un importante arzobispo.

En el siglo XVII tiene lugar una cualidad constructiva con edificios históricos como la Casa Rectoral y el Colegio Mayor Fonseca. Esta etapa señalada como época barroca tiene también entre las construcciones de la administración pública el Ayuntamiento. El Patio de la Casa del Conde de Francos si bien congrega caracteres protobarrocos, los estilos precedentes permanecen haciendo un conjunto equilibrado. Sin embargo, a finales de la década de los años setenta, en pleno siglo XX, el Ayuntamiento se interesa por abrir el patio como espacio público convirtiendo en exteriores los espacios de éste dando lugar a la

actual Plaza de San Román. Este céntrico lugar se ha convertido en una muestra de integración al conjunto urbano, derivando actualmente como uno de los escenarios culturales, donde ha tenido lugar parte del programa Etnohelmántica Festival de Música Étnica y de Raíz.

La iglesia de San Blas, una construcción de la época de la repoblación del siglo XIII, fue por principio recuperada como parte del conjunto del Colegio Mayor del Arzobispo Fonseca. Ubicada en el cerro de Las Piñuelas de San Blas, ésta capilla experimento varias reformas dentro de las que intervinieron Jerónimo García de Quiñones y Juan de Sagarvinaga en 1772, año en que se encuentran registrados los planos de su restauración (CASANOVA Y TODOLÍ, U.: 2002) Arruinada durante la

Guerra de Independencia la iglesia de San Blas posteriormente fue utilizado varios años como almacén de carbón, y en 1982, el Ayuntamiento instruye su restauración para dedicar esta edificación a la presentación de grupos corales, música de cámara y teatro. Su gestión y coordinación es responsabilidad de la Sección de Participación Ciudadana del Excmo. Ayuntamiento de Salamanca, y forma parte de Espacios de Participación, es decir, recintos dedicados a ofrecer programaciones permanentes, esporádicas y propias, que a la fecha la Fundación de Salamanca Ciudad de Cultura la integra con la presentación de espectáculos diversos.

En algunos casos la iniciativa privada ha dado mantenimiento a algunos inmuebles como es el caso de la Iglesia de Santa María de los Caballeros Si bien Caja Duero adquirió el huerto de las monjas Adoratrices, se ha hecho público la intención de ceder la iglesia que se encuentra dentro de la propiedad de la institución financiera. Mientras tanto la iglesia se

le ha destinado como sala de audición para la presentación de sus programas culturales y para la impartición de clases al coro infantil que Caja Duero auspicia.

Determinados recintos eclesiásticos han pasado a formar parte de los foros de cultura, si bien la mayoría son en sí mismos manifestaciones del arte y de la historia. La Catedral Vieja se ha convertido en un arquetipo del manejo del monumento patrimonial desde la propia institución religiosa. El antiguo Claustro y las Salas Capitulares, se han destinado como Museo Catedralicio, cuyo acervo se distribuye en varias salas donde se exhibe un acervo pictórico y escultórico con obras del siglo XV, XVI y XVII, sin embargo una de las Salas Capitulares, la Capilla de San Martín, se encuentra uno de las pinturas murales que datan del año 1262 suscritas por Antón Sánchez de Segovia, pintor español ubicado en el denominado estilo gótico lineal.

Dentro de la configuración catedralicia, un proyecto más reciente es la exposición documental que sintetiza, desde sus orígenes

hasta sus recientes reformas, 900 años de historia. Ieronimus: Las Torres Medievales

de la Catedral, es el nombre que se le dado

a este proyecto haciendo referencia a

Ieronimus, nombre latino de D. Jerónimo de

Perigeaux (¿1060 – 1120?), obispo de origen francés que desempeñó una notable labor durante la repoblación, se le menciona como capellán de Cid Campeador. Su arribo como obispo a Salamanca para restaurar la Diócesis se documenta en el año 1102 bajo el mandato del conde Raimundo de Borgoña y de Doña Urraca.

Ubicada en recintos del interior de la torre desde donde se accede al conjunto de las Catedrales a través de los andenes de las naves principales, el conjunto expositivo comprende elementos constructivos del siglo XIII, como la Mazmorra, sitio desde donde se accede a la exposición. La Estancia del

Carcelero, la Sala del Alcaide, la Sala de la Torre Mocha, Sala de la Boveda, recrean ámbitos históricos que sirven como marco a

documentos de aquella época así como planos de su construcción.

Dirigido por el Comisario D. José Sánchez Vaquero, el proyecto es organizado por el Ilmo. Cabildo Catedral de Salamanca, Plan de Excelencia Turística de Salamanca, Ministerio de Economía, Junta de Castilla y León, Ayuntamiento de Salamanca y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, y con la colaboración de Caja Duero y Salamanca 2002-Ciudad Europea de la Cultura.

La conjunción de instituciones hizo que, tras cinco años de trabajo de restauración y de museografía, en el año 2002

Ieronimus abriera al público convirtiéndose en uno de los

referentes de la ciudad. Esta intervención se ha convertido en un ejemplo de actualización patrimonial ya que se respetaron los elementos arquitectónicos y se le proporcionó un nuevo enfoque permitiendo a propios y visitantes una perspectiva museística innovadora del monumento y de la propia ciudad.

Para finales de noviembre del 2005, Salamanca integró junto con Barcelona, Burgos, León, Plasencia (Cáceres), Santiago de Compostela y Sevilla el Grupo de Ciudades con Sedes

Catedralicias. Esta agrupación tiene como objetivo crear una red

que permita promocionar y difundir los monumentos históricos y artísticos y sus acervos, además de compartir información y optimizar recursos para desarrollar proyectos afines.

Tomando en cuenta el resultado del proyecto Ieronimus, se está realizando un estudio análogo de las Torres de La Clerecía de Salamanca o el Real Colegio del Espíritu Santo. La Iglesia de la Clerecía y el conjunto de claustros pertenecen a una de las órdenes religiosas que se acercaron a Salamanca para beneficiarse de sus enseñanzas. El Colegio de la Compañía de Jesús, recibe en 1617 estipendio por disposición de Felipe III para la construcción de sus instalaciones. La obra tardó casi 140 años en su edificación logrando un estilo barroco sumamente representativo, del cual, el Claustro es considerado como el más formidable y mejor acabado de ese estilo. El arquitecto Andrés García de Quiñones,

uno de los constructores que intervinieron, modificó el proyecto original del maestro Gómez de Mora, logrando equilibrar el conjunto de la Fachada plateresca y el Claustro de carácter barroco del siglo XVIII. En 1940 se restaura y acondiciona el claustro para que en este monumento se instale la Universidad Pontificia vinculada al colegio jesuita. La peculiaridad del Claustro es aprovechada además como foro para diversos eventos culturales.

La presencia de la Orden de Santo Domingo se remonta al año 1224, a quienes años después les es cedida la iglesia de San Esteban, no obstante ésta es derruida para iniciar la construcción del Convento de San Esteban en 1524 con las dimensiones y características con las que hoy se puede apreciar. La orden de los Dominicos contó con grandes exponentes de la Teología, entre los que destaca Francisco de Vitoria (1486 -1546), quien asentó los fundamentos del Derecho Internacional y escribió el Tratado sobre los Indios, obra que argumentó la prohibición de la esclavitud ante la evidente naturaleza humana de los habitantes de las tierras conquistadas, así como los métodos de conversión y sometimiento. Fue uno de los teóricos que promovieron la llamada Escuela de Salamanca, nombre con el que se designaba al renacimiento del pensamiento español. Igualmente decisiva es la intervención de otro personaje de este recinto, Fray Diego de Deza, cuya intercesión con los Reyes Católicos (invierno de 1486-1487) en apoyo a la empresa de Cristóbal Colón en su viaje a las Indias. Agregada a la Universidad como Casa de Estudios Generales este Convento tuvo un reconocimiento de su erudición sobre Teología, además, en el aspecto jurisdiccional, el Prior junto con el Deán y el Obispo tenían competencia para constituir Tribunal cuando se suscitaban pleitos y juicios relacionados con la Universidad.

La magnitud de la obra arquitectónica es en su totalidad uno de los emblemas de la ciudad a la que contribuyeron constructores y artistas en su realización. En la fachada interviene Juan Antonio Ceroni, en el Pórtico Juan de Rivero Rada y el escultor Martín Rodríguez, la “Escalera de Soto” por Rodrigo Gil de Hontañón. El Retablo del altar mayor es obra de José de Churriguera e interviene también en los retablos laterales junto con el escultor José Larra Domínguez y el pintor Antonio Palomino, y en el Coro la sillería es obra de Alonso de Balbás. Estos son algunos de los partícipes de esta obra que cuanta ahora con una sección museística aunque su principal uso continúa siendo conventual (Manual de referencias del Museo basado en Espinel 1995, y en Sastre 2001). El conjunto se ha ido integrando al

casco de la ciudad mediante una urbanización de sus contornos, logrando ahora asumir interacciones en otro tipo de eventos, como es el patio exterior que preside El Pórtico del Convento de San Esteban esculpido como un gran retablo, el cual se ha constituido en uno de los escenarios para la presentación de grupos teatrales y musicales.

En el entorno del Convento de San Esteban se encuentra el Antiguo Colegio de Santo Domingo de la Cruz, construcción del siglo XVI, que el Ministerio de Fomento, la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Salamanca rehabilitaron bajo la dirección del arquitecto Fernando Bueno y Vicente. Esta actuación se diseñó como Sala de Exposiciones con motivo de la Capitalidad Europea de la Cultura en el año 2002. Los exteriores se acondicionaron también para aprovechar el conjunto para exposiciones al aire libre. Actualmente las actividades están concertadas por la programación de la Fundación Municipal Salamanca Ciudad de Cultura.

En el siglo XVIII la Universidad y su entrono colegial y monástico cierra una de sus etapas constructivas. El colegio Calatrava y el Palacio de Anaya son dos ejemplos de su permanencia después de situaciones adversas a causa del conflicto internacional de la Guerra de Sucesión por el trono de España que habían deteriorado el desempeño de sus labores por la desgastante generalizado de la guerra. Sin embargo, la nobleza salmantina brindó su apoyo a Felipe V, cuestión que valió que posteriormente el Rey autorizara la construcción de la Plaza Mayor. Diego de Torres Villarroel (1694-1770) y Juan Meléndez Valdéz (1754-1817) son dos de los exponentes de la Universidad que tuvieron destacadas presencias en Europa en una época de franca recuperación de las actividades universitarias.

La construcción de la Plaza Mayor incorporó uno de los hitos experimentados durante la repoblación en la que se originaron los barrios en torno a las iglesias, pero en esta ocasión encaminó a constituir el centro de las actividades comunitarias. Ramón Gutiérrez (Gutiérrez 2002) señala que la

presencia de una Plaza Mayor determina el desarrollo de ciertos aspectos urbanos como elemento clave dada su ubicación como epicentro de la traza. Y agrega:

“Pero el carácter de la centralidad no deviene tanto de una ubicación baricéntrica, que suele ser efímera en la evolución dinámica de las ciudades, sino la concentración de funciones que la plaza asume”. (Gutiérrez 2002: 97)

Salamanca, tras diversas etapas de desarrollo experimenta cambios estructurales en su traza, teniendo como polos de trato

cotidiano el conjunto de las Catedrales y la Universidad como columna de la vida en la ciudad, y también los mercados que se fueron trasladando de lugar en varias ocasiones. Un factor que influye en la creación de la Plaza es la conquista de las plazas públicas en el contexto de un corriente intelectual y creativa englobada en las inercias del barroco abriéndose paso en la sacralización de estos espacios. La recomposición del tejido urbano atañe directamente a los aspectos lúdicos y festivos, teniendo en cuenta que la Plaza Mayor fue escenario de las

corridas de toros como consolidación del espacio lúdico por

antonomasia.

En 1729 el Consejo de Salamanca obtiene la Provisión Real de Felipe V autorizando la construcción de la Plaza Mayor en la explanada de San Martín, bajo la administración del corregidor don Rodrigo Caballero y Llanes, y la realización de Alberto Churriguera interviniendo posteriormente Andrés García Quiñones (Rodríguez G. de Ceballos 2001:286). En la fachada llamada

del Pabellón Real se inscribe la fecha del inicio de su construcción el 10 de mayo de 1729 y se concluye en 1755. Su planta rectangular con cierta influencia del estilo francés, sin ser demasiado rebuscado, resuelve su estructura con simetría, regularidad y funcionalidad. La piedra franca o de Villamayor imprime un carácter específicamente local armonizando con las