CAPÍTULO SEGUNDO
2.4. Redes y ONG’s: convergentes de la Política Cultural.
La interdependencia de las realidades geopolíticas ha marcado uno de los cambios fundamentales del modelo de sociedad contemporánea. El efecto ha sido significativo en todos los aspectos, y en el cultural es notable en la conmutación de los rasgos de identidad y en las formas de producción artística.
“Hemos entrado en un mundo verdaderamente multicultural e interdependiente que sólo puede comprenderse y cambiarse desde una perspectiva plural que articule identidad cultural, interconexión global y política multidimensional”. (Castells 1997)
La gestión cultural vinculada con los poderes públicos y con el Estado en general establece el marco de referencia para el desarrollo de la Política Cultural. No obstante, la intervención de instituciones no gubernamentales como las asociaciones civiles y la iniciativa privada como promotores de proyectos culturales, se convierten en agentes determinantes en la concreción de la Política Cultural, participando activamente en las derivaciones que ésta desarrolla.
El plano internacional ha venido ganando terreno a la perspectiva local y nacional sentando precedentes en las estrategias que los Estados adoptan para asimilar, y en su caso confrontar, las tendencias que experimentan los sectores sociales. En estas circunstancias, la cooperación internacional se presenta como la vía para regular el intercambio que de hecho se está generando desde las plataformas de la información y de la comunicación, alentado el tránsito de negocios, turismo,
migración. Si bien no se manejan al margen de las normas de cada Estado, las organizaciones privadas y civiles han generado sus propias dinámicas y prioridades creando estructuras de intercambio con cierto grado de autonomía. Una de sus principales características es su eficacia en la resolución de nuevas demandas culturales a través del establecimiento de redes artísticas o de otras modalidades que se insertan en el campo de eventos o actividades culturales. Esta dinámica a su vez ha creado nuevos agentes sociales que se manifiestan en un nivel legal aunque sin prerrogativas del Estado pero con influencia en la toma de decisiones, como sería el caso de las organizaciones no gubernamentales cuya labor tiene unos parámetros concretos pero que su presencia rebasa las fronteras del Estado.
A principio de la década de los ochenta en Europa, especialmente en los Estados del norte, se genera una gran actividad en torno a la formación de redes, fenómeno que se conoce como “movimiento de redes culturales europeas”. Su propósito radicó en contactar a profesionales con objetivos e intereses comunes y reunirlos en un entorno no jerárquico.
La primera noción sobre las Redes emana de las primeras experiencias organizativas que se constituyen en Europa las cuales se planteaban la cooperación directa o los intercambios entre productores culturales, operar de manera práctica y contar con una organización que no llevara a jerarquías o a una rigidez institucional.
En los primeros años de la década de los noventas los profesionales de la cultura habían ampliado sus horizontes sin reparar en la delimitación de los Estados-Nación generando un
profuso intercambio a nivel internacional a través de las Redes. Lo anterior dio paso a que los propios organismos regionales oficiales incentivaran la creación y ampliación de las Redes. Parte de estas disposiciones consideró viable apoyar la iniciativa del “Instituto para el Desarrollo y las Relaciones Internacionales (IRMO), de Zagreb y asentir la fundación en junio de 1989 de “una red mundial de redes llamada “Culturelink” (Network of networks for research and Cooperation in Cultural Development)” (Mandujano 2006 Boletín GC: Gestión Cultural Nº 14: Redes culturales, junio de 2006. Y en la dirección electrónica http://www.gestioncultural.org/boletin/2006/bgc14-RMandujano.pdf).
Se especifican además las etapas de desarrollo en las redes. Como señala Anne-Marie Autissier:
“Una primera etapa corresponde a la de los pioneros, con un enfoque plural en foros de encuentro e intercambios, aprendizaje recíproco y discusión, generando proyectos comunes entre sus miembros. Una segunda etapa consistió en la multiplicación de redes más especializadas, agrupadas en foros concebidos para asegurar su representación ante los tomadores de decisiones culturales e institucionales. La tercera etapa es la de un recuestionamiento interno, sobre sus aportaciones profesionales e intelectuales y la clarificación de la noción de red, después del éxito de su funcionamiento.” (Anne-Marie AUTISSIER, L’Europe de la culture, histoire(s) et enjeux, Maison des cultures du monde, Babel, Paris, 2005).
Mercedes Giovinazzo, Directora de la Fundación Interarts (Barcelona) y Funcionaria del Consejo de Europa, en sus diversas intervenciones en el postgrado de Cooperación Cultural Internacional expone como objetivos de las redes los siguientes: Fomento al diálogo, libertad de opinión y búsqueda de coincidencias de acción en un sector determinado.
En opinión de Mary Ann Vlieg, coordinadora de Informal
European Theatre Meeting (IETM) una de las primeras y mayores
redes culturales europeas, precisa lo siguiente:
“En una red, las personas son la unidad más importante: se representan sólo a ellas mismas, a su trabajo o a su entidad”. (Vlieg 2001: 33).
El IETM tiene una amplia presencia en Europa avocada a las artes escénicas contemporáneas. Cuenta hasta el 2001 con 420 organizaciones miembro de 40 países, incluyendo festivales, compañías de teatro y danza, empresas de producción y de programación, agencias de servicios artísticos, centros de documentación, órganos públicos entre los que se cuentan varios ministerios de cultura. A través de fomentar y facilitar la comunicación y el intercambio de información entre sus miembros se propician las condiciones para que germinen proyectos de colaboración internacional. Es decir, el IETM no es una estructura que realice proyectos sino que facilita que los miembros de la organización encuentren socios o ideas que inspiren proyectos de colaboración. Las actividades del IETM se programan en dos grandes reuniones anuales donde se realizan hasta veinte sesiones de trabajo, además de reuniones “satélite” con tema único para reforzar los convenios principales.
En esta modalidad de cooperación cultural se han efectuado intercambios de artistas, coproducciones, giras, proyectos de formación y una transferencia permanente de experiencias de trabajo intercultural e internacional entre varias generaciones. Ejemplificando un poco más a detalle del funcionamiento del IETM, el caso seria que varios socios de
diferentes países realizaran un trabajo conjunto, unos financiarían el proyecto, otros un local adecuado para ensayar y actuar, algunos aportarían el equipo técnico, otros los intérpretes, otros más aportaría los músicos o un escenógrafo, y finalmente otros se encargarían de aportar sus conocimientos de marketing.
IETM ha priorizado su interés en las siguientes áreas: El desarrollo y la facilitación de las prácticas artísticas y el intercambio entre Europa y los países ex comunistas de Europa central y oriental. El fomento de la mejora de los intercambios culturales entre los países de Europa central y oriental. El desarrollo de los vínculos culturales entre las organizaciones en Europa y los de la región mediterránea y el fomento de cooperación con Inter-Med. Mejorar el desarrollo de la producción y las posibilidades de intercambio de artistas jóvenes y de una generación más joven de los administradores. Cuestiones de la educación, la formación y el empleo para los gestores culturales. La promoción de la red de la teoría y la práctica. El desarrollo y la utilización de tecnologías avanzadas basadas en Internet para la promoción de las artes escénicas europeas contemporáneas, la red IETM y la labor de sus miembros.
Dos redes que se han distinguido por su desempeño en captar el interés en la región, e incluso de países fuera de la Comunidad Europea, son la red Trans Europe Halles, fundada en 1983, y la European Network of Cultural Centres, la primera congrega centros culturales heterogéneos (alternativos, multidisciplinarios y multifuncionales) con independencia en su gestión de administraciones públicas o empresas lucrativas y con más de 45 países miembros. Muchos de los centros de la red han
sido pioneros en brindar oportunidades a los jóvenes para emplear y desarrollar sus aptitudes artísticas y planteando desafíos a las políticas culturales habituales. Partiendo de la idea de cultura en su sentido más amplio, y alienta a la colaboración entre las distintas disciplinas artísticas. La red tiene por objeto respaldar los modos alternativos de expresión artística y proporcionar elementos a la obra que no pueden ser experimentados en otro lugar. La tipología que determina a los miembros de la red son:
• Ser independientes, sin ánimo de lucro y disponer de una estructura jurídica.
• Emerger de expectativas ciudadanas y que respondan a sus requerimientos culturales.
• Tener un enfoque multidisciplinario a la práctica artística.
• Tener un impacto en un entorno industrial (edificios de antiguas fábricas, talleres, almacenes, etc.) integrando lo cultural, lo social y lo arquitectónico. • Tener un conocimiento de los aspectos sociales y
políticos de las acciones culturales.
• Aplicar una política de igualdad de oportunidades o de compromiso.
La Red Trans Europa Halles tiene su Oficina de Coordinación en la Mejeriet en Lund, Suecia, no obstante los contactos están abiertos en la página electrónica http://www.teh.net/.
European Network of Cultural Centres (ENCC), es una red
que gestiona programas de cultura multidisciplinar recayendo su labor en la difusión cultural y en la educación artística básica.
Fundada en 1994 y con sede en Turnhout – Bélgica, promueve entre los agentes culturales (funcionarios, institutos, etcétera) convertirse en intermediarios entre las artes, los artistas y el público, no solo a nivel local sino también a nivel europeo. La ENCC se proyecta como una plataforma para la creación de redes a nivel mundial pero privilegiando la actuación en la comunidad local, teniendo como objetivos específicos:
• Poner en marcha un servicio de red para profesionales de los centros culturales a nivel europeo.
• Promover la comunicación intercultural y la colaboración, especialmente en la creación de asociaciones locales entre los centros culturales en los países europeos.
• Promover el diálogo entre los centros culturales de Europa con perspectivas mundiales.
• Fomentar un intercambio internacional de experiencias, profesionales y activistas jóvenes.
• Articular los intereses y fortalecer la voz de los centros culturales a nivel europeo.
• Proporcionar oportunidades de financiación para los centros culturales y sus redes.
Cuenta con miembros de nueve países y sus actividades de cooperación las desarrolla con socios de otras once ciudades europeas. Desde 2004 la ENCC se coordina y administra por la “Bundesvereinigung Soziokultureller Zentren e. V”, en Berlín, aunque se mantiene en Bruselas, Bélgica, como sede para asuntos jurídicos. La página electrónica de la red es: http://www.encc.eu/home.php
Apollonia se constituye en una red avocada a realizar
intercambios artísticos a través de eventos culturales como exposiciones, mesas redondas, retrospectivas. Creada en 1998 por el Consejo de Europa en el marco del Programa Europeo de Intercambio Artístico (http://www.apollonia-art-exchanges.com/), esta
red se define como una plataforma de cooperación en el ámbito de las artes visuales entre los países de Europa. Conserva una estructura autónoma que actúa en base a la estrecha cooperación de sus socios, entre los que se conciben y realizan los proyectos.
La Asociación de Ciudades y Regiones de Europa para la Cultura, Les recontres, actúa como una ONG pero ha
desarrollado enlaces que le permiten un intercambio de información identificando su estructura como una red. Tiene la particularidad de constituirse por funcionarios políticos con cargos relacionados con la cultura de una variedad de niveles administrativos y territoriales con lo cual se incluyen municipios, departamentos, provincias, regiones, así mismo incluye directivos o encargados de los servicios culturales de las colectividades. Sin embargo, como corresponde a una ONG, la organización se mantiene al margen de cualquier institución o partido político.
La red CIRCLE (Cultural Information and Research Centres
Liason in Europe) reagrupa centros de investigación, de
informaciones y de documentación ligados a la investigación cultural. Es una red europea, establecida oficialmente en 1984 y registrada como asociación holandesa desde 1997. La red cuenta con una junta que dirige sus actividades y un director ejecutivo que facilita el trabajo y crea vínculos entre los miembros. Esta red se ha desarrollado con la ayuda proporcionada por la
Comisión de Cultura del Consejo de Europa y en la actualidad sigue siendo su principal promotor, aunque cuenta también con varios apoyos y actividades cofinanciadas de instituciones como Arts Council (Dublin), Arts Council of Finland, Arts Council of England, Associazionne per l'Economia della Cultura, Boekmanstichting, the Budapest Observatory, Cini Foundation, Culturelink, Department of Canadian Heritage, EFAH (European Forum for Arts and Heritage), EricArts, European Cultural Foundation, Fundació Interarts, German Federal Ministry of Education, Information and Publications Office of the Italian Government, International Intelligence on Culture, Ministère de la culture et de la communication (France), Norwegian Council of Cultural Affairs, Österreichische Kulturdokumentation, entre otros. Durante más de dos décadas, CIRCLE ha mantenido su reputación de estar a la vanguardia de la política cultural y de influir en el debate actual y las futuras acciones políticas.
La red ENCATC European Network of Culture
Administration Training Centres tiene como su principal tarea
proporcionar la formación de los instructores en administración cultural, proponer soluciones a las instituciones europeas en esta materia, así como identificar y apoyar proyectos de investigación de sus miembros. Fundado en 1992 en Polonia, esta red independiente reúne a 125 miembros (84 miembros titulares, 38 miembros asociados y 3 miembros individuales), y opera a través de 38 países. Su acción comprometida con los países de Europa central y oriental generó la creación en 1999 de un fondo de movilidad, el fondo Tomasen.
En consonancia con su misión y objetivos, ENCATC ofrece a sus miembros un marco flexible para la interacción y el intercambio de ideas y experiencias mediante el suministro de:
Regular la información pertinente a los profesionales del
sector.
Brindar oportunidades para reunirse, intercambiar
opiniones y experiencias y debatir cuestiones de actualidad.
Asesoramiento y apoyo con respecto a la construcción
europea, la educación, la capacitación y cuestiones relacionadas.
Abrir posibilidades de formación para los instructores y los
estudiantes.
Creación de asociaciones y mecanismos de coyunturas.
La misión de ENCATC es estimular y fomentar el desarrollo de la gestión cultural, a través de la política y la mediación, en el contexto de grandes cambios en los ámbitos de la cultura, las artes y los medios de comunicación.
El European Forum for Arts and Heritage (EFAH/FEAP) se constituye por más de setenta federaciones, asociaciones, redes y otros grupos con miembros propios. Tiene entre sus principales objetivos seguir de cerca los trabajos del sector cultural y articular con las instituciones europeas como el Parlamento Europeo, el Consejo de Europa o la Comunidad Europea; informar a las organizaciones activas en el sector del arte y del patrimonio de las decisiones que les concierne; asegurar el contacto entre las organizaciones miembro y las diferentes instituciones europeas. Entre los temas que constantemente se analizan están el estatuto jurídico y social del artista, la propiedad intelectual, los programas financieros y los fondos estructurales. EFAH se establece como el soporte del Programa de Acción de la Comunidad Europea para las organizaciones que
trabajan en el terreno de la cultura dentro del espacio comunitario.
Se han generado decenas de redes, muchas producto de las redes mayores y que se establecen como subredes dependiendo de sus proyectos de corto o mediano plazo, como la
Danse-Bassim-Méditerranée (DBM). DBM es una organización
independiente que tiene por objeto desarrollar la danza contemporánea y las artes escénicas en el Mediterráneo, facilitando y estimulando la creación de redes de comunicación entre artistas y profesionales del arte de la región, Europa y el resto de los países de la región, apoyando a sus miembros en las actividades, eventos y producciones artísticas que mejoren el intercambio y la colaboración.
La implicación de las redes culturales en dar respuestas a las necesidades de comunicación, colaboración y cohesión de personas e instituciones a través de estructuras flexibles han rebasado el marco de los Estado-Nación de Europa. Las redes han generado y compartido información y experiencias entre los agentes de la vida cultural y la sociedad, afianzando una forma de trabajo que se viene desarrollando desde hace casi tres décadas. Aún los acelerados cambios que han experimentado los países europeos en este periodo, las redes se han adaptado con cierto éxito desde el acogimiento de las nuevas tecnologías, sin perder el contacto personal, aprovechando las inquietudes originadas por los talentos y las experiencias para generar relaciones interpersonales que han llevado a conformar alternativas para la creación, difusión de la cultura, así como la investigación y regulación de muchos de los aspectos patrimoniales y de la jurisprudencia que a esto atañe.
El reflejo del trabajo cooperativo de las redes culturales en los instrumentos de comunicación electrónica han sido un factor determinante en el proceso de consolidación del espacio cultural europeo, la construcción de nuevas estructuras de interacción parten de la voluntad de personas y grupos para compartir su realidades. Estas prácticas sociales marcan el desarrollo de nuevos aspectos de la política cultural, caracterizada por su autonomía de las estructuras de poder o de las elites económicas, abriendo alternativas lo que le ha granjeado el nombre de “diplomacia transversal”.
La perspectiva internacional de lo local que prevalece en las redes potencializan la creación en espacios amplios desde la práctica cultural de la proximidad, de aspirar a intervenir desde posiciones modestas y periféricas lo cual se ha interpretado como “globalización ascendente” teniendo presente la democratización y la solidaridad en el hecho creativo como expresión de los derechos culturales universales.
Frente a la constante visión de las conquistas de mercado, el concepto de espacio europeo adquiere una perspectiva excepcional a raíz de todo el entramado del gran número de redes y las interacciones entre las realidades locales, regionales y nacionales que se producen a raíz de sus procesos políticos, sociales y culturales. La diversificación de los agentes culturales amplía las posibilidades de actuación, y además de superar las diplomacias clásicas de la cooperación cultural, estos agentes aportan directa o indirectamente nuevas perspectivas en el diseño de proyectos culturales de cooperación, en unas ocasiones contribuyendo a ampliar las configuraciones de desarrollo y en otras para instituir oficialmente tendencias argumentadas desde la experiencia y los resultados obtenidos.
El trabajo de las redes ha logrado un desarrollo fructífero. Su grado de independencia, su dinamismo y la maleabilidad que las caracteriza se han convertido en un referente indiscutible del desarrollo cultural y sus implicaciones en la determinación de su Política.
Los esfuerzos de las organizaciones internacionales, tanto gubernamentales como las de iniciativa privada o de asociaciones especializadas en temas de la cultura y sus manifestaciones, se enfrentan en la práctica a uno de los fenómenos mundiales distintivos del nuevo milenio: los mercados trasnacionales. Los múltiples convenios comerciales entre las diversas regiones del mundo sitúan al mercado como el órgano regulador de las tendencias culturales.
Hoy en día, la discusión se centraliza en si el Estado refleja en sus Políticas Culturales las expectativas de la sociedad o si la empresa privada reúne los elementos adecuados para el desarrollo equitativo de los aspectos relacionados con la cultura. En lo general los países europeos han mantenido una regularización Estatal en el ámbito en cuestión, y concretamente en los tratados comerciales transnacionales dentro de los cuales se ha salvaguardado lo referente a la comercialización del ámbito de la cultura. Con la denominada cláusula de excepción cultural, encabezada por Francia, se realizó una franca oposición a la postura de los Estados Unidos de Norteamérica, país que