Las reacciones físicas a los estados emocionales son el pan de cada día. Estás a punto de tener un accidente en la carretera y el corazón se te dispara. Te levantas para dar un discurso ante mucha gente, y sientes la boca seca y mariposas en el estómago. Sudas copiosamente al enfrentarte a una situación difícil. Reprimes un ataque de rabia y todas estas reacciones se producen al mismo tiempo.
El cuerpo está íntimamente conectado a la mente, y en especial a las emociones. ¿Cómo podría ser de otro modo? Los trastornos que voy a describir a continuación son un poco más complicados que los mencionados hasta ahora, y todos parecen cumplir la misma función que el SMT, es decir, están diseñados para distraerte de la ira inconsciente.
Muchos trastornos físicos son equivalentes del SMT. Al igual que los síndromes dolorosos, la mayoría de estos trastornos son básicamente inofensivos. Se los divide en siete categorías, y se trata de trastornos de:
1. El sistema gastrointestinal 2. El sistema circulatorio 3. La piel 4. El sistema inmunológico 5. El sistema genitourinario 6. El mecanismo cardíaco 7. índole variada
Con todos estos trastornos es esencial que consultes regularmente a tu médico para así eliminar cualquier enfermedad grave.
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Trastornos gastrointestinales
Entre los trastornos físicos emocionalmente inducidos, los trastornos gastrointestinales (TG) han sido durante mucho tiempo los más comunes.
Trastornos del tracto gastrointestinal superior
El esófago, en la parte más alta del tracto gastrointestinal, puede verse afectado por espasmos, que son percibidos como un dolor en el pecho, justo debajo del esternón. Se siente una especie de apretón en la parte baja del esófago. Cuando se trata de un trastorno más serio, se produce un estrangulamiento en la unión con el estómago, lo cual requiere a veces una intervención quirúrgica. Este problema es poco frecuente.
Lo que sí son comunes son los síntomas estomacales. Uno de los más corrientes, el ardor de estómago, es causado por la hiperacidez y puede ser aliviado por medicamentos antiácidos. La regurgitación de pequeñas cantidades de alimento después de una comida también es un fenómeno bastante usual. Las molestias estomacales leves son atribuidas frecuentemente a la gastritis. Algunos de estos síntomas han sido asociados a lo que se conoce como hernia de hiato. Cuando el ardor de estómago y las molestias en la parte alta del abdomen son recurrentes, se dice que son el resultado de la formación de una hernia, en la que se produce una protrusión de una pequeña parte del estómago superior hacia la cavidad pectoral cuando la persona está echada. Esta hernia puede ser identificada mediante una radiografía. El tratamiento convencional consiste en tomar antiácidos y elevar la posición de la cabeza cuando la persona está tumbada.
Creo que todos los TG del tracto superior pueden ser equivalentes del SMT, y por lo tanto que todos son inducidos psicológicamente. Como la hernia de hiato es una anormalidad estructural, uno puede entender la reticencia a atribuirla a factores emocionales. Sin embargo, nadie ha explicado nunca el proceso que origina una hernia de hiato. Su asociación con el ardor de estómago y con el reflujo esofágico sugiere que también se trata de un equivalente del SMT.
Aunque no son tan comunes como solían serlo, las úlceras pépticas aún se consideran un gran problema médico. El descubrimiento de que la gente con úlcera tiene a menudo (pero no siempre) una bacteria, el Helicobacter pylori, alojada en el estómago ha despertado un gran interés. Esta bacteria es considerada actualmente como la causa de las úlceras de estómago y de
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duodeno. Pero, entonces, ¿cómo se explica la úlcera cuando no se encuentra la bacteria en el estómago de una persona que la padece? El New York Time informó el 7 de agosto de 1997 que los científicos han sugerido que la bacteria
Helicobacter pylori ha sido un habitante inofensivo del tracto intestinal de los seres
humanos durante millones de años. ¿Por qué esta inofensiva bacteria habría de volverse patológica de repente? En mi opinión, el Helicobacter pylori no es patológico. Su presencia en el estómago de algunas personas con úlcera no quiere decir que sea su causa. Puede que simplemente forme parte del aún bastante misterioso proceso mediante el cual se desarrolla la úlcera. Lo que tengo claro es que son los factores emocionales los que inician el proceso.
La buena disposición por parte de la medicina actual para aceptar la explicación bacteriana de la causa de las úlceras es otro ejemplo de sus prejuicios filosóficos, los mismos prejuicios que los llevan a rechazar la posibilidad de que las emociones den lugar a trastornos físicos.
Las enfermedades graves como el cáncer siempre tienen que ser descartadas antes de que uno pueda concluir que los síntomas estomacales son inducidos por el estrés. Esto vale para cualquier trastorno. Afortunadamente, las úlceras benignas de estómago son mucho más comunes que las malignas.
El siguiente incidente es una excelente ilustración de la naturaleza emocional de los trastornos estomacales. Un señor de alrededor de cuarenta y cinco años acompañó a su mujer, que era paciente mía, a una sesión educativa en la que yo hablaba de los muchos equivalentes del SMT. Unas semanas después recibí una carta de este hombre en la que me decía que los síntomas estomacales que había padecido cada día a lo largo de los últimos veinticinco años habían desaparecido. Había comprendido y aceptado el principio de causalidad psicológica como algo aplicable a sus síntomas —y se había curado.
Otra fuente de dolor estomacal es el espasmo pilórico. El píloro es el tejido muscular a la salida del estómago que actúa como esfínter, impidiendo o permitiendo el paso de la comida desde el estómago hasta el intestino delgado. El espasmo pilórico también es un equivalente del SMT.
Trastornos del tracto gastrointestinal inferior
La diarrea o la defecación frecuente han sido siempre asociadas al hecho de «estar nervioso» o a tener un «estómago nervioso». La defecación irregular, el dolor abdominal, los calambres abdominales y los gases dan lugar a diagnósticos como colon espástico, colitis y síndrome de colon irritable. Todos estos trastornos, al igual que el estreñimiento, son especialmente de origen psicológico.
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Como sucede con el SMT, los trastornos gastrointestinales son producidos por el sistema nervioso autónomo. Muchos síntomas son el resultado de alteraciones en la motilidad normal del tracto gastrointestinal inferior, lo que produce defecaciones frecuentes cuando esta motilidad ve aumentada y estreñimiento cuando se ve reducida. La palabra motilidad se refiere a la acción peristáltica (contracciones musculares) del intestino, que hace avanzar los materiales sólidos a través del tracto digestivo. Si la peristalsis se detiene por completo o se produce un espasmo intestinal, van a comenzar los síntomas dolorosos.
Todos estos cambios son el resultado del proceso psicológico descrito en el primer capítulo.
Trastornos del sistema circulatorio
Cefalea tensional, migraña, fenómeno de Raynaud
La cefalea tensional y la migraña son trastornos muy comunes. La gente los suele confundir porque los intensos dolores de cabeza unilaterales, a veces acompañados náusea y vómitos, que son característicos de la migraña también se producen en las cefaleas tensionales más fuertes. Aunque ambos trastornos pueden parecer similares, los pacientes con migraña experimentan frecuentemente un cierto fenómeno visual justo antes de que comience el dolor de cabeza. El término técnico para este fenómeno es escotoma, y se trata de una perturbadora y centelleante línea en zigzag que aparece en el campo visual y que dura unos quince minutos.
La cefalea tensional es clasificada como trastorno circulatorio, ya que se cree que el dolor de cabeza es causado por una isquemia local en los músculos pericraneales, al igual que el SMT proviene de una isquemia local en los músculos posturales, los nervios o los tendones.
Por otro lado, en el caso de la migraña se cree que el dolor es causado por un repentino estrangulamiento de un único vaso sanguíneo en el interior del cerebro. Esto suena amenazador pero raramente da lugar a algo más grave que un simple dolor de cabeza.
Hace muchos años, mi propia experiencia con la migraña me dejó muy clara su relación con los factores psicológicos. Cuando era un joven médico con las típicas presiones y tensiones del trabajo y la familia, tuve migrañas durante unos seis años. Un colega me habló de un estudio médico que había leído en el que se
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sugería que la migraña era el resultado de la rabia reprimida. Como estaba llegan- do a la conclusión de que los factores psicológicos eran algo muy común en los problemas médicos del día a día, estuve abierto a esa idea. Cuando comenzaron las siguientes «luces» premonitorias, me senté y me puse a pensar sobre qué rabia podía estar reprimiendo. Años después descubrí lo que era, pero en ese momento no tenía la menor idea. Sin embargo, para mi gran sorpresa, el dolor de cabeza nunca se volvió a presentar. Tampoco he vuelto a tener otra migraña desde entonces, aunque las «luces centelleantes» han continuado. Las «luces» me anuncian que estoy reprimiendo la rabia y a veces tengo que pensar mucho para descubrir la razón de esta rabia. En ocasiones, la razón es obvia.
Hay una lección muy importante que se desprende de esta experiencia, y que se aplica al SMT y a todos los trastornos equivalentes: en muchos casos el mero hecho de reconocer que un síntoma pueda tener un origen emocional es suficiente para hacerlo desaparecer. Yo no sabía por qué razón me encontraba inconscientemente enfadado, pero estaba dispuesto a aceptar que algo psicológico era responsable de mi dolor de cabeza. Esto bastó para eliminarlo definitivamente.
Me sucedió algo parecido cuando comencé a realizar los diagnósticos de SMT, aunque en esa época no lo relacioné con mis migrañas. Les decía a mis pacientes que sus dolores de espalda eran inducidos por el estrés y la tensión, y si estaban abiertos a esa idea, mejorarían. Durante muchos años, aunque sabía que este enfoque funcionaba, no comprendía por qué. La explicación se halla en la primera y en la tercera parte de este libro. Pero la importancia de esta observación no debería pasar desapercibida: un síntoma físico es eliminado por el proceso del pensamiento. No se trata de un fenómeno mágico. Al desplazar tu atenciónde la dimensión física a la psicológica, haces desaparecer un síntoma físico. Yo personalmente lo he hecho con migrañas, alergias al polen, síntomas gastrointestinales y reacciones dermatológicas. Mis pacientes mencionan frecuentemente experiencias similares, y lo mismo sucede con sus parejas.
El último de los trastornos circulatorios, el fenómeno de Raynaud, se refiere a la tendencia que tienen las extremidades, manos y pies, a reaccionar excesivamente ante el frío y ponerse blancuzcas o incluso azules. Esta es una reacción excesiva a la respuesta normal del sistema nervioso autónomo ante el frío que consiste en restringir el flujo de sangre a las extremidades con objeto de conservar el calor. Obviamente, esta reacción es inducida psicológicamente y se trata de un ejemplo más de la hiperactividad del sistema nervioso autónomo al reaccionar a los estímulos emocionales.
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Trastornos de la piel
Sospecho que muchas afecciones de la piel —sobre todo el acné, los eccemas, la urticaria y la psoriasis— son emocionalmente inducidas, una idea que la mayoría de los dermatólogos rechazaría. Los trabajos realizados en los labo- ratorios de investigación dermatológica tenderían a apoyar mi afirmación. Los investigadores del departamento de dermatología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania encontraron evidencias de una conexión potencial entre factores cerebrales y una respuesta inflamatoria celular observada comúnmente en una variedad de afecciones de la piel. De acuerdo con un estudio publicado por miembros de este departamento: «Esta conexión podría tener relevancia clínica en la comúnmente observada exacerbación de muchas dermatosis, tales como la psoriasis y las enfermedades atópicas, a causa del estrés emocional». Aunque aún no se ha encontrado una prueba directa de la conexión entre los estados emocionales y las afecciones dermatológicas específicas, estos estudios proporcionan claras evidencias de que ese descubrimiento se producirá.
Mi experiencia clínica muestra que el estrés emocional rn estos trastornos físicos no es necesariamente el resultado de causas externas. El responsable de los síntomas es un proceso interno generador de poderosos sentimientos, un proceso que la mente inconsciente considera peligroso y amenazador y que, por lo tanto, debe ser reprimido. Como se ha descrito en la primera parte de este libro, los síntomas físicos tienen un papel en el proceso de represión.
El estudio dermatológico que acabo de mencionar es extremadamente importante porque comienza a cerrar la brecha según la cual el cuerpo y la mente son entidades separadas que no tienen nada que ver entre sí.
Trastornos del sistema inmunológico
Los científicos de la medicina están llegando lentamente a la conclusión de que existen importantes conexiones entre los procesos emocionales y una variedad de sistemas físicos, como el endocrino y el inmunológico. Algunos de los trabajos más excitantes están siendo realizados por aquellos que están interesados en el sistema inmunológico. Un artículo en el New England Journal of
Medicine señaló que «la influencia del sistema nervioso central sobre el sistema
inmunológico está bien documentada y proporciona un mecanismo mediante el cual los estados emocionales podrían influenciar el curso de enfermedades que afectan a las funciones inmunológicas. El hecho de que los factores emocionales
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puedan o no influenciar el curso de una enfermedad autoinmune, de un cáncer o de una infección en los humanos es un asunto que no ha sido resuelto de forma satisfactoria en este momento y que está siendo intensamente investigado».
Más adelante me ocuparé de las enfermedades autoinmunes y del cáncer. Por el momento veamos un grupo de enfermedades benignas que son ejemplos de cómo las emociones afectan a la función inmunológica.
Las alergias
En las reacciones alérgicas al polen, al polvo y al moho, el sistema inmunológico reacciona exageradamente a la sustancia extraña, produciendo los conocidos síntomas de ojos llorosos, estornudos y secreciones nasales. El asma puede tener una causa similar, aunque es posible que las emociones ejerzan un efecto directo en el mecanismo respiratorio mediante el estrechamiento de los bronquiolos, lo que da lugar al jadeo y a la dificultad para respirar.
Las reacciones alérgicas en los niños son el resultado de un proceso distinto cuya causa no se conoce.
Otro ejemplo de hipersensibilidad es el de la urticaria. Normalmente consiste en lesiones que pican, pero puede ler más extensiva, con inflamaciones en gran parte de la piel y del tejido subcutáneo. A veces la urticaria forma par-fe de una reacción explosiva llamada anafilaxis, que produce problemas respiratorios y colapso vascular. Se cree que la urticaria o la anafilaxis son reacciones a la ingestión de alimentos o a sustancias inyectadas por un humano o por un Insecto. Los libros de texto de medicina nos dicen que estas reacciones son alérgicas pero no explican qué fue lo que inició el proceso.
La gente puede tener una reacción adversa al serle Inyectada una sustancia extraña. La revista Medical World News informó en su edición de octubre de 1974 que un radiólogo de Cleveland había concluido que las reacciones alérgicas (náusea, vómitos, urticaria y a veces la muy grave anafilaxis) al tinte inyectado para realizar estudios radiográficos del sistema renal no eran alérgicas en absoluto, sino emocionales, es decir, causadas por miedos «poco razonables y muy extendidos». El doctor Lalli comprobó que cuando apaciguaba los miedos de los pacientes mediante un «trato confiado y tranquilo, unido a un comportamiento relajado y con bastante conversación informal», era capaz de realizar repetidos estudios urográficos sin ningún problema, incluso en pacientes con un historial de intensas reacciones alérgicas. El doctor Lalli documentó su experiencia en un artículo publicado en la revista Radiology.
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Mi experiencia personal con la urticaria es ilustrativa. Después de enrolarme en el ejército en 1943, me presenté voluntario para entrar en las Fuerzas Aéreas. Mientras estudiaba en la Universidad de Alabama y asistía a clases de vuelo con un instructor en un avión ligero, comencé a despertarme por las mañanas con una terrible urticaria en el rostro. Después de algunas pruebas, el médico del ejército encontró que era alérgico a una gran cantidad de alimentos que luego evité cuidadosamente, pero seguí con mi urticaria. Entonces nos trasladaron a un puesto del ejército en Tejas en donde íbamos a ser clasificados como pilotos, marines o artilleros. Pero allí se nos dijo que las Fuerzas Aéreas habían decidido que ya no necesitaban más gente. Todos fuimos enviados de vuelta al lugar de donde veníamos — en mi caso al Departamento Médico—. Los ataques de urticaria se acabaron.
Mi experiencia es un claro ejemplo de las dos mentes de las que he hablado. Mi mente consciente quería luchar contra los nazis, pero la respuesta de la inconsciente fue: «¿Acaso no sabes que los vuelos de combate son peligrosos? ¿Te has vuelto loco?». Esto produjo la secuencia de acontecimientos psicológicos que terminaron en urticaria.
¿Y qué papel tuvieron los alimentos a los que era supuestamente alérgico? Le podríamos hacer la misma pregunta a alguien que tiene una fuerte reacción alérgica a una picadura de insecto. Obviamente existe una conexión, pero está claro que la picadura o los alimentos no fueron los causantes, sino sólo una parte del proceso. Una emoción inconsciente hace que el sistema inmunológico reaccione unte ese alimento o esa picadura de avispa.
La ciencia médica continúa aprendiendo sobre los detalles de las reacciones alérgicas y sobre cómo funciona el sistema inmunológico. Se trata de un sistema muy complicado; debemos tener cuidado para evitar confundir los componentes y mecanismos de una máquina con aquello que la hace funcionar. La electricidad es lo que hace que se active un motor eléctrico, no sus componentes.
La ciencia médica moderna estudia los detalles de las enfermedades pero rechaza que procesos emocionales Inconscientes puedan ser la causa. Y cuando la medicina convencional estudia el papel de la psicología como posible causante de patologías, tiende a examinar emociones percibidas como la ansiedad y la depresión, y se basa en perfiles psicológicos para categorizar a la gente. Desgraciadamente, las emociones percibidas y los perfiles psicológicos no nos dicen nada sobre lo que está ocurriendo en el inconsciente.
Si alguien me hubiese hecho un examen psicológico cuando tenía urticaria, no le habría servido de nada. Yo era un joven lleno de entusiasmo por luchar contra el enemigo me encantaba volar y no estaba ansioso o deprimido. Por otro lado, un psiquiatra con una orientación psicoanalítica o un psicólogo que sospechara del origen emocional de la urticaria habrían descubierto rápidamente lo que estaba sucediendo en mi mente. Sin embargo, no todo el mundo necesita a un psicoterapeuta para descubrir lo que le pasa cuando tiene el SMT o uno de los