El concepto Mente-Cuerpo
Esta sección pretende ser un puente conceptual y de organización que conecte la actividad emocional del cerebro con los síntomas físicos en el cuerpo. Este libro comenzó con una descripción del estado emocional, considerado el causante de muchos trastornos físicos, y continuará, después de este puente, con una descripción de estos trastornos.
Se ha escrito mucho acerca de la conexión mente-cuerpo en los últimos años. Autores como Herbert Benson, Deepak Chopra, Norman Cousins, Dennis Jaffe, Lawrence LeShan, Steven Locke y Douglas Colligan, Joyce McDougall, Morton Reiser, Ernest Rossi, Bernie Siegel, Graeme Taylor y Andrew Weil, provenientes de todo tipo de campos y disciplinas, comparten la convicción de que la mente tiene la capacidad de combatir la enfermedad y mejorar la salud. No hay duda de que esto es así. Sin embargo, lo que hay que hacer es demostrar científicamente cómo la mente puede producir o curar dolencias físicas. Este libro presenta un ejemplo específico de ambos poderes, y describe cómo el cerebro crea los síntomas físicos del síndrome de miositis tensional y otros trastornos equivalentes, y cómo puede aliviarlos.
El estado de la medicina psicosomática
A lo largo de este libro he usado los términos psicosomático y mente-cuerpo de forma intercambiable. Ambos son sinónimos y se refieren a la interacción entre el cerebro y el cuerpo mediante la cual los procesos psicológicos o mentales inducen cambios físicos tanto patológicos como curativos. La palabra psicosomático ha sido ampliamente malinterpretada. Se la ha usado para describir un trastorno imaginario desarrollado por personas que presentan alguna anormalidad mental, o como una exageración de los síntomas que tienen alguna base «real». Para dejar las cosas claras, debo decir que los síntomas psicosomáticos son reales, que se producen en gente normal y que son muy comunes en la sociedad occidental.
La mayor parte de la literatura sobre este tema se refiere a la conexión entre la mente y el cuerpo o conexión mente-cuerpo (con guión). Candace Pert, que
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realizó investigaciones en el Instituto Nacional de Salud mostrando la íntima conexión que existe entre el cerebro y el cuerpo, fue el primero en sugerir que se uniesen las palabras mente y cuerpo. En vista de mi experiencia con el SMT, yo también he adoptado este uso.
En la introducción de su libro Medicina psicosomática, publicado en 1950, Franz Alexander escribió: «El paciente en tanto que ser humano con esperanzas, miedos y preocupaciones, en cuanto todo indivisible y no únicamente el portador de unos órganos —un hígado o estómago enfermo—, está volviendo a ser el legítimo objeto de interés médico. Una creciente orientación psicológica está manifestándose entre los médicos».
Irónicamente, el movimiento creado por Alexander casi muere con él. El proceso histórico sobre el que escribió, el dominio de una medicina tecnológica, centrada en la enfermedad y antipsicológica, ha continuado y se ha intensificado tanto que muy pocas personas están continuando el Importante trabajo que él inició. La medicina convencional, incluyendo la psiquiatría, no acepta la teoría presentada en el último capítulo. No cree que las emociones puedan dar inicio a síntomas físicos. El Manual de diagnóstico y estadística de los trastornos mentales, la lista oficial de diagnósticos psiquiátricos de la Asociación Americana de Psiquiatría, no usa la palabra psicosomático.
Alexander creía que los fenómenos emocionales podían dar inicio a trastornos físicos como las úlceras de estómago y el SMT. El también estudió los efectos de los fenómenos emocionales sobre el tracto gastrointestinal y sobre los sistemas respiratorio, cardiovascular, endocrino y muscular. También creía que a cada trastorno físico le correspondía un cierto estado emocional específico.
En cambio, la teoría del SMT afirma que el proceso psicológico interno descrito en el capítulo 1 es el responsable de todas las dolencias físicas psicogénicas, pero con una gran variación en cuanto a los detalles de los estados tanto fisiológicos como psicológicos.
La medicina convencional se resiste a aceptar ideas como éstas incluso cuando son presentadas con pruebas convincentes de su validez. Esto viene a reflejar el prejuicio filosófico que mantiene que la interacción «mente-cuerpo» no existe y está basada en la creencia de que la ciencia de laboratorio es la única válida. Los fenómenos psicosomáticos no pueden ser estudiados en tubos de ensayo o mediante el uso de animales de laboratorio. Las emociones inconscientes no son reveladas por los tests psicológicos o por los perfiles de la personalidad.
La experiencia médica descrita en este libro es un ejemplo de otro tipo de método científico, en el que hipótesis diagnósticas y terapéuticas son puestas a prueba en una gran cantidad de pacientes a lo largo de muchos años. El hecho de que mucha gente se haya «curado» a sí misma mediante el estudio de mis libros es una prueba de la veracidad del diagnóstico del SMT. He visto alrededor de diez mil pacientes con este síndrome desde 1973, la mayoría de los cuales ha quedado libre de dolor y con pleno uso de sus capacidades físicas. Esto también es ciencia. Veinticinco años de experiencia con el SMT, durante los cuales he tenido un consistente y numéricamente impresionante éxito terapéutico, constituyen una
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más que razonable prueba de validez —es una prueba de la veracidad del diagnóstico.
Stephen Jay Gould, que fue profesor de biología, geología e historia de la ciencia en la Universidad de Harvard, hizo una excelente defensa de la «ciencia blanda» en el ensayo que escribió para la edición de junio de 1986 de la revista Natural History:
Un desafortunado, pero desgraciadamente muy común, estereotipo sobre la ciencia divide a la profesión en dos esferas de diferente estatus. Por un lado tenemos las ciencias «duras» o físicas, que operan con precisión numérica y se ocupan de la predicción y de la experimentación. Por otro lado, las ciencias «blandas», que manejan los complejos objetos de la historia con toda su riqueza, deben reemplazar estas virtudes por una «mera» descripción sin números sólidos en un confuso mundo en el que lo máximo que podemos esperar es explicar lo que no somos capaces de predecir. La historia de la vida contiene todo el desorden de este segundo y subestimado estilo de ciencia. El estudio de las emociones humanas y sus consecuencias también cae dentro de esta «desordenada» categoría. Ni siquiera posee el relativo orden de la ciencia histórica —materia que Gould enseña— porque aún no tiene las herramientas que hacen falta para comprender la base de las emociones.
La investigación psiquiátrica contemporánea asocia ciertas actividades químicas del cerebro con determinados estados patológicos, como la depresión, y luego da por sentado que si el síntoma puede ser alterado mediante fármacos, el trastorno está curado. La teoría del SMT mantiene que la depresión y los cambios cerebrales asociados a ella son secundarios con respecto a los atemorizantes sentimientos que existen en el inconsciente.
Las personas que estudian las emociones y la medicina psicosomática deben superar el complejo de inferioridad que proviene de su incapacidad para usar las herramientas de la «ciencia dura». Voy a citar otro ensayo de Stephen Jay Goul
Esta innecesaria humildad viene de la deplorable tradición de odio a sí mismos que existe entre los científicos que operan con los complejos, irrepetibles e impredecibles hechos de la historia [o también podríamos decir: «con el complejo y poco entendido mundo de las emociones humanas»]. Se nos educa para pensar que los modelos de la «ciencia dura», basados en la cuantificación, la experimentación y la replicación, son inherentemente superiores a cualquier otro tipo de técnicas. Pero lo que la ciencia histórica hace es reconstruir una serie de hechos accidentales y explicar retrospectivamente lo que no podría haber sido predicho de antemano. Si la evidencia es suficiente, la explicación puede ser tan rigurosa y válida como cualquiera de la ciencia experimental. De todas formas, así es como funciona el mundo, no hace falta disculparse por ello.
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trastornos mente-cuerpo o trastornos psicosomáticos. Ninguna de las dos puede hacer uso del laboratorio pero ambas pueden ser estudiadas rigurosamente. Con el SMT y otros trastornos equivalentes, la cuidadosa observación y las replicables experiencias terapéuticas son tan científicas como los concretos métodos de cuantificación.
Si uno puede eliminar un síntoma mediante el aprendizaje, el síntoma tiene que haberse originado en el cerebro. Como las investigaciones actuales mantienen que todas las ficciones cerebrales, incluyendo aquellas que implican emociones, pueden ser identificadas químicamente, quizá hayamos conseguido alterar la química cerebral mediante el aprendizaje.
La literatura médica documenta un caso de este tipo que ha sido confirmado por un método de la «ciencia dura». En un estudio realizado por Jeffrey Schwartz y sus colegas de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en Los Ángeles, pacientes con trastornos obsesivo-compulsivos mejoraron considerablemente al recibir un tratamiento de psicoterapia cognitiva-conductiva. Su mejora en los síntomas fue acompañada de un cambio hacia la normalidad en la medición de la actividad metabólica cerebral, la llamada tomografía por emisión de positrones (PET).
La psicofarmacología, la rama de la medicina que usa fármacos en el tratamiento de los trastornos psicológicos, hace gala de un pensamiento muy poco científico cuando afirma que puede curar un trastorno emocional alterando la química cerebral que está asociada a ese trastorno. Pero eso puede no ser más verdadero que decir que la causa de la neumonía es la fiebre. Identificar la química del estado clínico no es lo mismo que establecer su causa. Podemos estar observando un resultado en lugar de una causa. Si ése es el caso, tratar la depresión con fármacos antidepresivos puede ser una mala solución para algunos pacientes: se está eliminando el síntoma sin identificar su causa.
La experiencia con el SMT indica que si se elimina un síntoma inducido emocionalmente mediante el uso de un fármaco o de un placebo, puede ocurrir una de estas dos cosas: el síntoma volverá cuando se deje de tomar el fármaco o, más problemático aún, va a surgir alguno para ocupar el lugar del síntoma, sea de tipo emocional o físico. El paciente que mencioné en el capítulo 1 controló su depresión mediante un medicamento, pero a costa de experimentar una reincidencia de su dolor de espalda, un dolor que antes había eliminado.
Los síntomas psicosomáticos existen para desempeñar una función. Si ignoras esa función y eliminas el síntoma sin lidiar con la causa, el cerebro simplemente encontrará un sustituto para ese síntoma.
Una clasificación de los trastornos físicos inducidos emocionalmente
Mente-cuerpo y psicosomático son términos sinónimos. En mis libros anteriores no he usado el término psicosomático porque la gente cree que quiere decir «imaginario» y que todos los que presentan síntomas psicosomáticos son personas débiles o inadecuadas. Encuentro que esta opinión es particularmente
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irónica, dado que los trastornos psicosomáticos son extremadamente comunes en la sociedad occidental. Todos los tenemos; por lo tanto, es normal tenerlos. Recuerda:
1. Los síntomas psicosomáticos (mente-cuerpo) abarcan una gran cantidad de dolencias físicas inofensivas como el dolor de cabeza, el dolor de estómago las alergias y las afecciones de la piel.
2. Todos experimentamos una o más de estas dolencias a lo largo de nuestra vida.
3. No son imaginarias, tontas o hipocondríacas.
4. Son responsables de la epidemia de síndromes dolorosos de todo tipo que aflige en la actualidad al mundo occidental, incluyendo la mayoría de los dolores de espalda, cuello, hombro y extremidades, y muchos otros que describiré en la segunda parte de este libro.
5. Estas dolencias se han convertido en un problema de salud pública porque la medicina no reconoce su causa emocional y, por lo tanto, es incapaz de lidiar adecuadamente con ellas.
La palabra que abarca todos los trastornos emocionalmente inducidos es psicogénico. Una enfermedad psicosomática es un tipo de manifestación psicogénica. La siguiente es una clasificación de los procesos psicogénicos. Explicaré cada uno de ellos:
1. Trastornos psicogénicos locales (conversión, histeria). 2. Intensificación psicogénica de los síntomas.
3. Reducción o eliminación psicogénica de los síntomas. 4. Síntomas psicóticos (ilusorios).
5. Trastornos psicosomáticos (mente-cuerpo).
Trastornos psicogénicos locales (conversión, histeria)
Allan Walters, un neurólogo canadiense, sugirió el uso del término dolor local psicogénico en lugar de dolor histérico, el término usado por Freud y sus colegas, ya que estaba claro que muchos pacientes no eran histéricos, a pesar de que la causa de su dolor fuera emocional. El término conversión también fue usado en tiempos de Freud, e indicaba que un estado emocional había sido convertido en uno físico. En esta categoría, los estados emocionales provocan síntomas en el sistema motor, en el sistema sensorial o en los sentidos como la vista y el oído, sin producir ninguna alteración fisiológica en el cuerpo, tal como puede verse en la figura 1.
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En esta representación el sistema límbico abarca toda la materia cerebral que genera emociones; las células cerebrales que forman el sistema límbico se encuentran entre las más importantes de esta categoría. Es en estas estructuras donde se originan los estados emocionales inconscientes que demandan síntomas físicos (estados que han sido descritos en el capítulo 1). La «caja negra» se refiere a esa parte aún no identificada del cerebro —y a los procesos que tienen lugar en ella— que estimula la actividad en los centros cerebrales que producirá una entre una variedad de reacciones anormales en el sistema motor, en el sistema sensorial o en los sentidos especiales como la vista y el oído. Estos síntomas son percibidos como el resultado de la mera actividad cerebral; no existe ninguna reacción identificable en el cuerpo que permita explicarlos. Eran comunes en tiempos de Freud pero hoy se ven con menos frecuencia, probablemente porque ya no estén de moda.
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expresó con mucha claridad en su libro, From Paralysis to Fatigue (De la parálisis a la fatiga): laelección del síntoma mente-cuerpo se basa en lo que está de moda en un momento dado y en aquello que ha sido legitimado como «físico» por los médicos.
La intensificación psicogénica de los síntomas
El miedo o la ansiedad pueden hacer empeorar cualquier síntoma. Este es el único proceso psicogénico que es generalmente aceptado en la medicina. Se le suele llamar «superposición psicológica».
Desgraciadamente, este concepto también es usado para explicar un trastorno conocido como dolor crónico, una idea con la que estoy en total desacuerdo. Abordaré este tema en la segunda parte de este libro.
Reducción o Eliminación psicogénica de los síntomas
Esto se refiere a una reducción o incluso a una eliminación de un síntoma como el dolor, algo que se encuentra raramente en la vida civil, donde el dolor y otros síntomas suelen venir acompañados de angustia emocional en mayor o menor grado. En cambio, Henry Beecher, uno de los primeros estudiosos del dolor, observó que durante la Segunda Guerra Mundial los soldados gravemente heridos solían necesitar poca o ninguna morfina para controlar el dolor. Los soldados estaban tan contentos de estar vivos, tan aliviados de no tener que enfrentarse de nuevo al horror del campo de batalla y de saber que ahora iban a recibir todo tipo de cuidados, que casi no sentían dolor. Increíble, y otra demostración más del poder de la mente. Lesiones de gravedad similar en la vida civil vendrían acompañadas de una gran angustia, y se necesitarían altas dosis de morfina.
Síntomas psicóticos (ilusorios)
Como los síntomas psicogénicos locales, éstos son elaborados completamente en el cerebro como resultado de una enfermedad mental seria. No tengo experiencia con ellos, pero los incluyo aquí porque son psicogénicos.
Trastornos psicosomáticos (mente-cuerpo)
Estos trastornos, que serán descritos en la segunda parte, incluyen:
El síndrome de miositis tensional (SMT)
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piernas
Posible dolor o debilidad debido al nervio craneal (quinto y séptimo nervio craneal)
Fibromialgia
Tensión-mialgia
Síndrome de dolor miofascial
Síndrome de la articulación temporomandibular
La mayor parte de las tendinitis
Síndrome del túnel carpiano
Lesión por estrés repetitivo
La distrofia refleja simpática
Síndrome pospolio
La mayor parte de los dolores crónicos
La mayoría de los llamados síndromes de fatiga crónica
La mayor parte de los síndromes Epstein-Barr
Los trastornos equivalentes al SMT Los trastornos gastrointestinales
Los trastornos del sistema circulatorio
Las afecciones de la piel
Los trastornos del sistema inmunológico
Los trastornos genitourinarios
Los trastornos benignos del mecanismo cardíaco
Trastornos variados
Trastornos en los que las emociones pueden desempeñar un papel Trastornos autoinmunes
Cáncer
Trastornos cardiovasculares
La neurofisiología de los trastornos psicogénicos
Esta es la premisa básica: los estados emocionales son capaces de inducir síntomas físicos, con o sin alteración fisiológica de tejidos específicos del cuerpo.
La mayoría de los profesionales médicos, incluyendo a muchos psiquiatras, no creen que esto sea así. De hecho, la investigación médica hace grandes esfuerzos por refutar la causalidad psicogénica. Tenemos un buen ejemplo de esto en el reciente descubrimiento de que algunas personas con úlcera péptica tienen en el estómago una bacteria llama Helicobacter pylori. Los médicos han concluido que esta bacteria, y no el estrés, es la causante de la úlcera.
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La verdad es que la presencia de la bacteria no cambia el hecho de que los factores emocionales hayan preparado el terreno para la úlcera. He tenido pacientes que pasaban de tener dolores musculares a experimentar síntomas pre- ulcerosos y ulcerosos, y viceversa, todo ello con los causantes emocionales a menudo claramente definidos.
¿Cómo inducen síntomas físicos las emociones?
Como la ciencia médica aún no ha desentrañado el misterio de cómo el cerebro hace lo que hace, no sabemos la respuesta a este interrogante. Uno podría hacer preguntas parecidas que tampoco encuentran explicación: ¿qué hace el cerebro para pensar, cómo genera y comprende el lenguaje, cómo crea? En otras palabras, todavía no comprendemos el funcionamiento básico del cerebro. La ciencia médica, por lo tanto, no puede descartar la idea de que además de sus funciones cognitivas, lingüísticas y creativas, el cerebro pueda también causar síntomas físicos.
La neurofisiología de los trastornos locales (conversión, histeria)
En el estudio de los trastornos físicos psicogénicos, los pacientes son el laboratorio.
La figura 1 muestra que el proceso es iniciado por un estado emocional inconsciente. Luego «la caja negra» estimula las áreas del cerebro que controlan los movimientos voluntarios o la percepción de sensaciones provenientes del cuerpo, o aquellas que tienen que ver con sentidos especiales como la vista, el oído, el olfato y el gusto. El punto crucial es que los síntomas no son producto del daño o de la enfermedad de determinadas partes del cuerpo. Son percibidos como dolor, debilidad, entumecimiento o ceguera sólo porque las células cerebrales