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ERNESTO CARRIÓN [Guayaquil, Ecuador, 1977]

El libro de la desobediencia (Cuenca: La (h)onda de David, 2002)

Carni vale (Cuenca: La (h)onda de David, 2003)

Labor del Extraviado(Quito: K-oz, 2005)

La muerte de Caín (Quito: CCE, 2007)

Demonia Factory (Lima: Zignos, 2007; Quito: Eskeletra, 2008;

Ciudad de México: Literal, 2009)

Toma esta cabeza mestiza por donde rodará un dios judío(Ciudad de México:

Santa muerte cartonera, 2008)

Fundación de la niebla (Arequipa: Cascahuesos, 2010)

Bóveda 66 [friso para arruinar la historia] (Riobamba: Matapalo cartonera, 2010)

Los diarios sumergidos de Calibán I /fragmentos (Ciudad de México: Conaculta, 2009)

Ernesto Carrión

SUS CABEZAS yACEN VENDADAS SOBRE ESTAS PLAyAS

1.

te he llamado tantas veces –cabeza- trepando por los ríos para saber de mí. Cabe- za doblada como un plano detrás de las palabras. Respirando sin voz. Logrando un golpe. Cabeza temblando sobre valles y entre ramas ocultas de alhelíes. Ro- dando hacia la niebla en cripta. Bolsa de boxeo. Cabeza detrás de mi mirada como una cabra. Huyendo para saber de ti. Durmiendo para saber de ti. Buscando sobre las estrellas tu mano otando como un caucho de pronto enrojecido. El caucho que nos vuelve óxido e invernadero. En n: cabeza que no duerme en su cabeza para sentirse viva.

2.

tantas veces -cabeza- te encontré buscando en las estrellas tus dominios. En los cajones de arena. En las semanas que se estrechan sobre los caballos. Pero aún tú y yo no conocemos nada de este mundo: esa pata vegetal que desespera en ríos más largos que nuestro cuerpo. Ni nosotros nos conocemos. Compañeros de túnel. No hemos oído el propio llanto, visto el propio llanto, o llorado como los mastodontes que vuelven sobre otras tierras y tocan con sus hocicos los marles muertos. Debajo de mi edad, sólo hay metal en llamas desplomando una selva virgen. Encima, por supuesto, un cielo cromado donde te arrojo –cabeza- para

saber de mí. Para encontrarme un nombre. 3.

¿es un cabello un río? ¿un río es un rasgo interminable como un hombre? ¿un hombre es acaso este aire que se agita levemente en tu hueco como en una quena? ¿somos un hombre -cabeza?

¿qué es un hombre? 4.

ya no recuerdo el día en que empezamos a volvernos este pellejo. Lo que quiere decir un jardín. Lo que quiere decir desmesura, echándose a dormir, desconso- ladamente. Una estación, dos estaciones, tres estaciones, cuatro estaciones te he apretado –cabeza- para saber de mí. He tratado de exprimir toda esa suma de luz: imágenes y ruidos que logran empujarse hasta mis pesadillas. Más tú no quieres que te hable. ¿Qué es lo que te detiene? ¿Lo que me deja aquí esperando con tu rostro sumergido en mis propias manos? ¿Aprendes acaso a leer nuestros errores?

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¿A leer a los muertos? ¿Aprendes acaso algo? ¿Qué aprendes? Y si es así ¿por qué no lo compartes -cabeza?

yo aún no soy nadie detrás de cada ota de preguntas por las que viajo al vacío. un río oscuro que va dejando un sopor de aves quemadas bajo sus moliendas. 5.

y tú no quieres oírme y yo no quiero escucharte respirando. Pero esta es nuestra tierra: Calandria en coma. Avanzamos a tientas sin comprender lo que hacemos. Arden nuestros pasos. Caen nuestros ojos como cometas deshilachadas entre caña brillante. Dame un poema negro. Nadie nos toma la mano. Los perros se retratan por sus oricios geométricos. Se forjan en la gula. Mira como se dirigen hacia la corriente. Nosotros no. Nadie toma esta mano. Dame un poema negro. No quiero levantarme, día tras día, pensando por nosotros. Dame un poema ne- gro. He visto sobre una pantalla una mujer de cabellos tostados como pelaje de zorro. Ella ha de ser mi amor. Quien detenga algún día esta forma de buscarme en ti. De hablarnos tanto. Decoloración de la piedra. Ella vive en un tiempo distinto: laguna donde la perdiz cr uje despacio. Calandria en coma. Dame un poema negro. Dame un poema negro y no midas el paso.

6.

odio despertar junto a ti y odio tus sueños –cabeza.

soy solo feliz cuando has bebido tanto y tanto que no recuerdas mi nombre: un ataúd, que cargas en silencio, lleno de fantasmas.

7.

¿quién velará por nosotros cabeza empujada al mar para sentirse pedazo de este universo? ¿Quién dirá que no fuimos, o lo que fuiste tú y jamás comprendí? Es- queletos de pequeños peces liman nuestras uñas sobre la arena entera. Aquí no habrá silencio (al menosentre nosotros nunca). Tamiz natal. No quieres soltar este excesivo equipaje de culpas que soy yo. Cuando la luz levanta sus redes con las manos del viento; y el pescador no existe, pero seguimos. Como tu budo que se borra cuando lo pienso. Como mi voz que se borra cuando tú bufas. Dialec- to marsupial. Te acuesto sobre la arena -cabeza mojada en aceites erizados-. Te aplasto sobre la arena sin saber qué soy.

8.

la nube que pasa debe ser una enfermedad porque dura una mañana completa. Me abrazo a mí mismo por largas horas. En las axilas hay un espacio para morir. En mi pecho no habita ningún mono, ningún alacrán. En mi pecho: un pilo de hojas secas, un hambre, un callejón chueco-oscuro, una oresta de mármol de una pecerita abandonada. Llegamos al día -cabeza que simulas tu entusiasmo- en que los insectos luminosos se tornan nuestros mejores letreros. Disfrútalo. Tu budo debe durar toda una vida. Nuestro talento ha sido soltar la orina sobre cualquier cordillera. Cruzar los dedos. Yo me quiero largar. Yo no comprendo nada de lo que dices, de lo que haces. Mas no me asegura tu muerte mi piel sellada. Yo me quiero largar. Dejar de correr un día contra mí mismo.

9.

tengo miedo en las noches, en las mañanas y me aferro al poema. Pero el poema no existe -como yo. Pienso entonces en el rostro, contado de cadáver, de la mu- jer que miré sobre una pantalla. Ella se desnuda y desaparece, provechosamente. Nuestra armonía reposa en la distancia que acumulemos como retratos. Torno a mi cabeza. A su crimen futuro encerrado en las fórmulas del piano. Un árbol busca otro árbol y corren a incr ustarse, por última vez, en mis palmas abiertas. Ya nada brota de ellas o casi nada. Un espejismo sonámbulo: el poema. Un arañazo en la piedra. Otra muerte incompleta: el poema. Se abre la posibilidad de cerrar mis palmas. Ya no pregunto nada. Ya no me interesa -cabeza- me cuentes a dónde vamos, ni por qué estamos aquí, ni lo que haremos con esta boca llena de grillos. Te sigo. Acepto el deterioro. Permito entonces tu entrada en esta escena:

10.

(voy a trazar un círculo sobre mi cuerpo para encontrar mi cuerpo Voy a trazar un círculo sobre mi cuerpo para ubicar el territorio desde el que escribo (a medias) Voy a trazar un círculo sobre mi cuerpo para saber a dónde dirigirme Voy a trazar un círculo sobre mi cuerpo para acordarme de todo lo que una vez amé Voy a tra- zar un círculo sobre mi cuerpo para alumbrar mi nombre Voy a trazar un círculo sobre mi cuerpo para palpar las montañas donde olvidé a mis dioses Voy a trazar un círculo sobre mi cuerpo para escarbar el sitio donde elevé mi casa Voy a trazar un círculo sobre mi cuerpo para saber de qué color es la tristeza)

11.

en los nidos ota el crimen completo. Hago sombra ahora donde me da la gana. Juego con este peso de la muerte, si es que existe. Maciza soledad la de entregar

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unas palabras lisiadas para el placer de otros. Ya no enmaraña esta cabeza; la dejo más bien correr hacia una edad diferente donde, paraje tras paraje, su destino sea el repaso verdadero. Soplo sobre mis manos. Trepo una cuesta que brilla. Todo lo que parece reejo creemos nuestro. ¿Es esta la vanidad o es esta la única forma de sentirnos vivos? Avanzo. Muevo el triángulo del talón. Agito la tela del cielo. Las ores parecen llamas que hunden sus narices contra los tallos. En sus raíces también anida el crimen completo. Lo sé muy bien. Pero no me detiene nada. Mi cabeza está en su puesto haciendo sombra. Girando suavemente como en una estaca. Llego hasta un arroyo a mirar me por primera vez:

12.

soy lo que queda escrito sobre papel mojado no des la vuelta

MONSIEUR MONSTRUO

(fragmentos)

se dice que venir al mundo es sostener una viga con la mano llena de callos sin soltarla un minuto como si se boxeara contra la hierba naranja contra el paisaje con un sol cercado de rosas se dice se dice que venir al mundo es deslizar esta asombrada cabeza sobre pañuelos sucios y partes íntimas y uniformes privados de igualdad se dice que venir al mundo es en cuestión de horas bordear el eco cazar a tirones el camino perdido desde siempre se dice que venir al mundo es sacarse los dientes para hablar se dice que venir al mundo es volverse a veces un ave de papel que va y viene y se estrella sin que alguien lo escuche se dice que venir al mundo es descubrir cicatrices sobre una piel que no ha sido jamás cortada sin embargo una cabeza es un cielo morado sobre la noche de Japón atando esos conjuntos de objetos donde amenaza el tiempo es un entumecimiento de gestos echados bajo una puerta cualquiera es fácilmente un enorme paraguas cubriendo el pavimento una región cochina donde no hay espacio una cabeza es: privación + interrogación = oleaje es un zumbido de vidrios que no sabe en qué momento se triza es decir: enteramente agua suspendida en forma de relámpago se dice que las manos se encuentran más allá de la memoria navegando invisible- mente como metal dormido fundación de un fango hiperrealista son elefantes perdidos que una mujer desató bajo la tormenta monótona de lo cotidiano pozo ciego donde las olas protegen su borrasca allí en movimiento haciendo un hoyo

en el aire también revelando hacia el nal toda la sangre retratada por la tierra son se dice de las manos pólvora puesta a secar en una cárcel asaltada por la boca entera quienes acribillan el íntimo rincón un cielo con mala iluminación algo demasiado caluroso se dice cualquiera puede exigirles rendición de cuentas un oído es donde nace el caballo conjunto de astros luminosos que golpean la tierra se dice cuando avanzan es una pequeña cavidad donde penetran inmensas primaveras y tormentas y donde una rama quebrada hace visible lo más triste es un oído un molusco entre los platanares moviéndose hacia el festín del silencio cómplice escalofriante como un puente algebraico hacia los otros paladar que mantiene en vigilia constante al corazón deshojándose como un perico parte deletreo parte venganza es sobretodo un bosque donde los árboles llevan tallados en sus pechos la palabra: “teatro”

un pensamiento es una proa impermeable subiendo por la supercie del agua que ha arrumado el invierno sobre nuestra casa sábana tendida sobre la tierra en erosión constante enfermedad ciudadana lombriz que lo devora todo es antes del shock brazos innumerables tejiendo su alucinación en el borde grandes viajes al Consejo de los Lobos del Este turba de grillos amarrada a la mesa del sol y a veces cuando se encuentra seguido de otro pensamiento un pensamiento es violación de la carne sin la carne genitales que entran en el hueco invertido de nuestras partículas eso que arde cuando miramos hacia el áspero horizonte pero que no es el cielo

[s]

lo que más me gustó de ti fue ese deseo de ser salvaje mordiéndote los dedos entre ci- garrillos Ahuyentar en la oscuridad a quien te diera la gana bajándote el pantalón o escupiendo lenguas tribales en bares de lujo Más de una vez buscaste pleitos para burlarte de Dios pero no los hallaste Eras el desdichado infundado que dormía en parques helados de ciudades lejanas Fuiste el poeta nocivo con suerte bien aplaudida para tus enemigos de turno El amante inservible como marido para tus amantes El padre cansado antes de la jornada o aparecido milagrosamente El llorón que en lo espeso de su pausa traga un pensamiento como quien traga un molusco a tientas vivo Satanás penetrado por Satanás al nal de la esta Este antro donde rápidamente las palabras toman asiento

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mi perdida ternura y yo sabemos bien que entre dormir beber o empezar a mas- turbarnos buscando en el hueco de la palma algún abrazo elegimos ninguna go- zamos de una extraña libertad que poco tiene que ver con esa vieja fórmula de causa y efecto con esa idea romántica de los propósitos de los encuentros y sus consecuencias la verdad hace mucho que ya no nos preocupa encontrarnos con el amor de mi vida en cualquier esquina/ bar/ o camino al trabajo menos aún nos preocupa tropezarnos con la muerte de algún amigo de regreso a casa porque todos los amigos están muertos (porque no queda nadie) de la poesía más que este libro en las manos o en los vitrales nos interesa extirparnos del pecho esa doble cabeza de moral ligera avanzar al siguiente libro que nos ayude a domar los ojos mirar al techo por la mañana y repetirnos: “escribe para no escribir de nuevo/ escribe para que un día puedas dejar de hacerlo” entonces mi perdida ternura y yo nos largaremos llevándonos esta cartera de alucinaciones carnívoras que fue la vida mi perdida ternura y yo alguna noche de abril -de un año segura- mente impar- escucharemos una canción en el bulevar incendiado de esta ciudad maldita y recordaremos que los hombres sensibles y los hombres testarudos son por igual cabrones mi perdida ternura y yo oiremos por última vez al viejo tam- bor del sol recibiendo una paliza por los brazos ensangrentados de las colinas otro mambrú para caer en la guerra pero no caeremos mi perdida ternura y yo nos iremos despacito nos iremos éndonos como si nunca hubiera importado nada en este sitio gozaremos entonces mi perdida ternura y yo de esa libertad denitiva de no tener a dónde dirigirnos

haber vivido en el mundo fue una pequeña bolsa de fatigas un simulacro de cierto día caluroso ser mi padre atrapado por la excitación de ser él mismo pol- vo y anonimato en la construcción sólida de un hombre un pequeño sobresalto en el corazón con todos al nal de este viaje un corazón (en largas vacaciones) una gran esta en las fogatas de la mentira ser mi madre desprevenida y llorando como un animal ablandado por su pudrición coágulo del árbol música persi- guiendo su ortografía pero también a veces haber vivido en el mundo fue toser entre las páginas de un libro devorar las orillas sin subirse a un barco ser dueño del agusanamiento de estos muebles saber pintarle al insomnio una ventana desnudarse ante un cortejo fúnebre de mujeres psicópatas espiar sin la palabra llorar sin la palabra ser mi hija viendo desmoronarse a la inocencia como sello de delidad de nuestra especie una puerta enterrada bajo cuatro llaves o una cabeza tendida en el cordel de los sueños para puricar el olvido

[Pieza # 1. Prueba irrefutable de la eistencia de Calibán. Sueño neo-na- rrd l ur  l Ifr, Lugr Dsid.]

CÍRCULO I

(santa maría madre de dios ruega por nosotros los pecadores ahora  en la hora de nuestra muerte amén)

piensa en un enramado de tejido sideral donde la materia se castiga a la redonda en una cabeza sumergida en un cerco de catedrales torcidas de color vino en la suma de todas nuestras dudas gordas como un elefante en la meditación de un árbol que se despierta sudando sin violencia en las ráfagas de cobra y muro que nunca se detienen cuando nos miramos en el dibujo chillón que hacen tus glóbulos rojos cuando te disparas en la niebla como un poema en la soledad nal de ser todos los hombres y ninguno bajo la piel montada desde el feto hasta su tómbola-muerte tirando a voluntad de los tobillos y sus tuercas oxidadas por tu playa de sangre

CÍRCULO III

(santa maría madre de dios ruega por nosotros los pecadores ahora  en la hora de nuestra muerte amén)

“Házme el amor de una vez y deja ya de violarme”

aparecía escrito en los registros de 1772

como una frase redondeada (o cubierta de perdices) llena de asombro

Más lo importante aquí

(como en cualquier mediano análisis de frases) es que cohabitan diálogo y tormenta Como las grandes piernas de la Ilustración (frotándose a sí mismas)

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siempre será negra la selva del porvenir para que no pierda su vuelo el espectáculo perfecto de la vida Una mujer que gime

(o un hombre que necesita de muy pocas palabras para enfrentar a su muerte)

es como decir: Buenas noches aquí. Adiós al caos. Pero lo que aparecerá escrito en los registros de 1772

mas que hablar de la resistencia (toxina generosa) surge como una complicidad gramatical que soltará un gatillo.

CÍRCULO IV

(santa maría madre de dios ruega por nosotros los pecadores ahora  en la hora de nuestra muerte amén)

De todas las galaxias que preero

de todo ese polvero convertido en Cervantes Cristos y Billones de turcas naves /que no llegaron a ser la g rasa de las estrellas

deseo aquella donde la muerte no desentone

(aquella donde la muerte despeje con su existencia -y muy cañoneramente- a la muerte misma)

De todas las religiones que preero

fósiles mármoles y martillos para seguir reproduciéndonos como conejos a la par de María: la madre de todos los monos

deseo aquella que no me obligue a esconder mi sílis

(aquella donde la resolana del hambre o de la culpa no se inyecte como un gusano sobre mi espalda de niña)

De todas las identidades que preero

raja de todas las rajas/ alimento carroñero para el buitre universal de la mentira/ prisma embetunado para el incesto del hombre

deseo aquella que no me aleje de este paisaje

(aquella donde la identidad nos arrastre hacia la especie con la esperanza común de una muerte en la carne)

De todos los paraísos que preero

me quedo con la palabra encostrándose en su llanto como una araña dormida en la metálica redondez de su propio planeta

(ese acto de generosidad que nadie estimará jamás/ que carga sobre su lomo a las incomprensiones)

De todos los silencios que preerome quedo con el del muerto convertido en Billones de héroes perdidos en Billones de Cervantes en Billones de cachiporras medallas restos de bar cos épicas traiciones  pueblos devastados Habrá que estudiarse entonces los huesos del gusano

para saber la verdadera historia de los hombres

CÍRCULO VII

estos son mis 650 músculos de acción involuntaria mis 250.000 plaquetas que taponan las heridas que evitan que sangre este es mi fanatismo equivocado con el que se descomponen los peces debajo de los muelles como perra materia mi monstruo helado arrastrándose en medio de la gente ovulando una ternura pri- mitiva una señal de nacimiento en algún lado olvidado por los hombres este es