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LOS HIJOS DE LA GENERACIÓN DEL

2. ESPAÑA EN SU MEJOR MOMENTO

Los que han nacido en la España de los 90 son ciudadanos de un país que ha sabido difundir desde entonces la imagen de un Estado moderno y democrático, de cultura pujante, y con un papel reforzado de su presencia en el mundo, conseguido en tiempo record. La realidad, sin embargo, no es tan plenamente luminosa; más bien tiene luces y sombras.

especial, que fue la lucha contra el franquismo. El combate por el advenimiento de la democracia, antes y después de la muerte de Franco, vino acompañada de todos los valores propugnados por los revolucionarios de los sesenta. La llegada de los socialistas al poder en 1982 especificó esos valores en la implantación de muy concretas políticas permisivas, pues no en vano muchos de sus dirigentes se habían formado políticamente en los movimientos estudiantiles de 1968-69. Así, se legalizó la droga blanda, se facilitaron los trámites de divorcio, se despenalizó el aborto, se procedió a una generosa excarcelación de presos y se fomentó la enseñanza laica frente a la religiosa. Estas políticas permisivas —de exaltación y radicalización de la libertad, entendida principalmente en su dimensión individual— se acentuaron en el segundo mandato socialista, a partir de 2004, con medidas como el matrimonio de los homosexuales

o el llamado divorcio-express.

La coyuntura económica fue positiva desde mediados de los 80. El punto de arranque se sitúa habitualmente en el 1 de enero de 1986, fecha en que entró en vigor el Tratado de Adhesión de España a la que entonces se llamaba Comunidad Económica Europea (CEE). La política eco

18 ELZO, Javier: «Tipologías...», p. 64.

nómica del gobierno socialista de Felipe González no tuvo otro remedio que ir pasando a posturas cada vez más liberales. Era lo que en buena parte demandaba el proceso de integración en Europa. A partir de 1986, gracias al dinamismo de la economía europea y a la entrada masiva de capitales extranjeros, que empezaron a invertir sin miedo en España, dio comienzo un periodo de gran prosperidad. Un dato que nos puede ayudar a valorar esta mejora es que desde 1989 la producción española es la décima del mundo en valor absoluto y su posición mejora por el crecimiento constante de ese valor19.

El crecimiento siguió imparable hasta el año 1992, fecha en la que —por primera vez en el siglo XX— los grandes acontecimientos de ese año (Celebración del V Centenario del Descubrimiento de América, Juegos Olímpicos de Barcelona, Exposición Universal de Sevilla), permitieron a España presentarse ante el mundo como una nación moderna y pujante. 1992 fue también el año del Tratado de Maastricht (Holanda), que puso en marcha la Unión Europa y sentó las bases para el proceso de moneda única. Si España había entrado, en 1986, en condiciones no muy ventajosas en la CEE, en estos momentos se hallaba preparada para adaptarse a los criterios de convergencia y poder acceder al euro. Ese se convertiría en uno de los objetivos prioritarios del gobierno popular a partir de 199620. Precisamente fueron los datos sobre convergencia los que

mejor midieron la eficacia de la política española de aquellos momentos. Si en 1995 la renta per cápita española se situaba en el 78% de la media europea, en 2003 se había avanzado hasta el 87%. Nuestra economía crecía más deprisa que la media de los 15 países europeos con mayor grado de desarrollo. Además, a finales de los 90 se redujeron las tasas de paro, que pasaron del 22% al 15% de la población activa.

primeros del nuevo milenio constituyen la etapa más larga de expansión económica de la historia de España en la edad contemporánea21; etapa bruscamente nterrumpida por la

actual crisis económica mundial incoada durante 2008.

A esta halagüeña perspectiva económica habría que añadir —en el ámbito social— la consolidación del Estado del Bienestar. Desde 1982 el partido socialista en el gobierno se propuso este objetivo, extendiendo

19 Cfr. MONT ERO, Julio, y ROIG, Jose Luis: España: una Historia explicada. Madrid: 2005, p. 460.

20 Cfr. SERRANO BLANCO, Laura: La España actual: de la muerte de Franco a la consolidación de la

democracia. Madrid: Actas, 2002, pp. 85 y ss.

21 Cfr. MONT ERO, Julio, y ROIG, José Luis: España..., p. 469.

las prestaciones sociales al mayor número posible de ciudadanos: se desplegó la educación a todas las capas de la sociedad, se mejoraron las infraestructuras, se garantizaron las pensiones y se ofreció atención sanitaria a toda la población. Aunque estas medidas aumentaron considerablemente el gasto público y eso generó problemas, los gobiernos populares tuvieron también como objetivo prioritario en política social el mantenimiento del Estado del Bienestar.

La conjunción de ambos fenómenos —bonanza económica y Estado del Bienestar— explica quizá la causa del puesto relevante que España tiene hoy en el contexto social de Occidente. Su permisividad ética la sitúa de igual modo en el ámbito ideológico de los países más progresistas, que son también los más avanzados. Nuestros niños y adolescentes han nacido y crecido en un contexto social de bienestar material y alto índice de consumo que sus padres no conocieron. Cuestiones como la atención sanitaria o una educación al alcance de todos, que todavía eran difíciles en los años 70, les han venido dadas sin esfuerzo. Estamos por ello ante una generación que de manera natural piensa tener derecho a todo.