O LA REPÚBLICA INDEPENDIENTE DE MI DORMITORIO
3. GÉNESIS DE UNA EMANCIPACIÓN DIGITAL
Para hablar del adolescente pertrechado de las últimas tecnologías en su cuarto, subido a su atalaya electrónica y digital, hemos de repasar unos cuantos aspectos sociales y técnicos.
Social y demográficamente la familia española45 se ha reducido considerablemente en
la última década en un proceso progresivo que arranca
43 BAUMRIND, D. (1991), «Effective parenting during the early adolescent transition». En COWAN, P. E., y
HET HERINGT ON, E. M. (Eds.), Advances in family research, Vol. 2. Hillsdale, Lawrence Erlbaum. Associates, pp.
111-163.
44 BOVILL, M., y LIVINGST ONE, S. (2001), «Bedroom culture and the privatization of media use». En
LIVINGST ONE, S., y BOVILL, M. (Eds.) (2001), Children and their Changing Media Environment: A European
Comparative Study. Hillsdale, Lawrence Erlbaum Associates, pp. 179-200.
«It remains to be seen in how far national differences in culture, in family life and in young people’s access to public spaces and facilities will affect the future balance of outdoor versus indoor, social versus solitary, or family —versus peer— oriented leisure activities in young people’s lives. What is clear is that the media — particularly screen media— are playing an increasingly significant role within the more solitary, more peer-
oriented space of the bedroom».
45 Un estudio muy esclarecedor sobre este tema es el monográfico de la revista Arbor: Salustiano DEL
CAMPO (Ed.) (2004), «La familia en el XXV aniversario de la constitución
de los años setenta finales y ochenta. El nuevo hijo adolescente no es una inversión como en el pasado sino un hijo como bien ostentoso y expresivo. Las familias son cada vez más pequeñas, las familias de hijo único menudean. Nos encontramos con unos hogares en los que padre y madre trabajan. Estos adolescentes han sido ya «niños de la llave» desde hace años. Ahora con la adolescencia han impuesto su ley y exigen una habitación in media rich home46. Y casi exigen de todo en consonancia con una casa que
previamente los padres ya han llenado de las últimas nuevas tecnologías. Los hijos no quieren ser menos y llenan su cuarto de lo último. Si desde pequeños ya son prescriptores de consumo de las primeras pantallas, cuando son adolescentes ya han tomado el mando casi definitivo. Incluso se podría decir que amueblan sus habitaciones con los últimos gadgets al ritmo que impone el mercado. Livingstone señala que en esta habitación los adolescentes se entretienen, se comunican, pero también alimentan un estatus que forma parte de esa identidad constantemente construida y reconstruida en la primera década del siglo XXI. No pueden perder el ritmo comunicativo con sus coetáneos: la presión de los iguales es una exigencia agobiante para ellos y cara para los padres.
El sociólogo de la familia Gerardo Meil utiliza un concepto que vale tanto para el hijo adolescente que sale mucho y para poco en casa, como para el que está más en casa y anda encerrado en su cuarto. Meil habla de una desfamiliarización del ocio. La habitación del adolescente llena de NTICs nos habla de ello47. La familia pierde
ascendiente sobre su hijo adolescente cuya tarea, es seguir formándose, y ganando autonomía madura con respecto a sus padres. Pero esta autonomía madura se puede convertir en independencia desligada de la vida familiar. Formarse suele ser para los padres el horizonte indiscutible al que debe apuntar su hijo. Y para formarse necesita una ventana abierta al mundo, mucha información y ese es uno de los grandes argumentos para contar con Internet sin restricciones. Como hemos dicho, si la brecha digital intergeneracional es grande, sobre todo en las clases trabajadoras, la presión de los hijos sobre los padres es mayor. Y mayor el número de pantallas y ancho de banda que entre en el cuarto del hijo.
Junto a los cambios familiares y demográficos Internet avanza a buen ritmo. La densidad de la cultura de la habitación pasa por un generaliza-
española», Arbor, 702. Destaca el artículo de Enrique GIL CALVO (2004), «Hacia una nueva concepción de la
paternidad y la maternidad», Arbor, 702, pp. 401-419.
46 LIVINGST ONE, S. (2007), «Strategies of parental regulation in the media-rich home». Computers in human
behavior, 23, pp. 920-941.
47 MEIL, G. (2006), Padres e hijos en la España actual, Barcelona, colección de Estudios Sociales 19,
Fundació La Caixa, pp. 63-79.
do crecimiento de los usuarios de banda ancha (ADSL fundamentalmente). Las tarifas planas (telefonía e Internet) han cambiado el panorama. Un fenómeno de estos días es la chica adolescente (también los varones pero en menor medida) que privatiza el uso del
teléfono fijo, inalámbrico, en su habitación, durante horas. El acceso es cada vez más barato y más rápido. Los ordenadores más potentes se han volcado en facilitar el acceso. Y también ha sucedido algo que ha renovado la vida del usuario de Internet adolescente: del heavy user. Se ha abierto el mundo de la Web 2.0 48. Este es un nuevo modo de vivir
en la red: frente a un Internet de contenidos que procedían de los portales, de las distintas webs se ha pasado a un Internet muy colaborativo donde los contenidos proceden del encuentro de miles, de millones de usurarios que construyen lo que luego consumen. Los contenidos nos son unidireccionales sino bidireccionales. Es el fenómeno wiki: los usuarios crean los contenidos en un lento proceso de intercambio de ideas desde unas webs que no exigen aplicaciones descargadas en el disco duro sino que permiten trabajar con software situado en las propias webs. El «trabajo» de los adolescentes es doble. No buscan sólo novedades en la red: buscan comunicarse intercambiando contenidos con sus pares. Ya no es sólo el intercambio P2P de canciones en formato MP3. Se trata de colgar, de «postear» en la red fotos, vídeos, ideas, opiniones, recursos, crítica de los contenidos que se consumen.
Estamos ante un mundo, además, en el que los móviles —ya irreversiblemente con innumerables funciones lúdicas— ofrecen la posibilidad no sólo de interactuar con la red sino de proporcionar un número inacabable de fotos. El precio de las cámaras de fotos y las cámaras de vídeo digitales es cada vez más asequible. Y la red se llena de blogs y vlogs (si los blogs colgaban ideas y algunas fotos los vlogs se expresan en vídeos). Es el triunfo absoluto de las redes sociales: en el mundo MySpace, Facebook, Bebo; en España Tuenti, eConozco, Neurona. El propietario-creador ofrece la plataforma y los contenidos los ponen los usuarios: textos, blogs, fotos, vídeos. El ejemplo más conocido es quizá YouTube: allí hoy se alimenta la identidad del adolescente heavy user. El éxito en la red social de los amigos más próximos es compartir y, por supuesto, colgar el vídeo de la pandilla en esta web. Y si es posible ganar algún premio y convertirse en una e-
celebrity. Y junto a YouTube en donde, como ellos dicen, está todo, hay que mencionar
como gran ejemplo de la Web 2.0 a la enciclopedia digital Wikipedia. Quizá no construyen (editan) artículos
48 NAFRÍA, I. (2007), Web 2.0. El usuario, el nuevo rey de Internet, Barcelona, Gestión 2000. La web del
propio Ismael NAFRÍA nos puede ilustrar aún más que este poderoso e insustituible libro sobre el último Internet:
www.ismaelnafria.org.
de Wikipedia los adolescentes de bachillerato, pero si la consultan. Esta es la herramienta de conocimiento colectivo más emblemática. Una Wikipedia, con sus luces y sus sombras, que arrumba muchas bibliotecas a rincones a veces muy lejanos. Estamos en esa progresiva transición (que el comunicólogo Herbert Marshall McLuhan ya señalara en los años sesenta) de la galaxia Gutenberg a la Aldea Global. Del mundo tipográfico al mundo de las imágenes.
Los adolescentes heavy users tienen más posibilidades que nunca: pueden alimentar su identidad y su estatus ya no sólo en un consumo pasivo. Ahora, como le gusta señalar al sociólogo alemán profesor de la London Schools of Economics, Ulrich Beck,
construyen y reconstruyen su identidad cambiante con la actividad constante que realizan en la red. La interactividad, la usabilidad, las aplicaciones en la red, la banda ancha, unos padres permisivos49, todo ello vuelca a los adolescentes de la España de hoy a,
textualmente, construir la red. Una construcción inacabable.
Todo ello además se suma a la mucha televisión que ya veían pero ahora privadamente. No se ha producido un fenómeno de sustitución, sino más bien de suma. La televisión de hoy los adolescentes se la bajan, series completas, sin anuncios, desde su propio ordenador. La televisión familiar pierde comba.
Se ha de insistir más en una de las causas axiales de la bedroom culture. Los padres de los noventa, de inicios del siglo XXI, de los niños de 5, 6 y 7 años guardan cada vez más a sus hijos a buen recaudo lejos de los peligros de la calle. Poco a poco la doble jornada, el miedo, el espíritu sobreprotector50 les lleva a proveer a sus hijos con las
tecnologías más acordes a la edad a medida que van creciendo. Cuando llegan a los 16 y 17 años la vuelta atrás puede ser irreversible. Es en ese nuevo tiempo de la adolescencia en la que los chicos y chicas deben construir su sociabilidad, su identidad en la calle, en el tiempo libre, en las actividades de ocio, con sus coetáneos, en actividades informales, o más formales: en ocio reglado en clubes, deporte federado, actividades culturales, etc. Y los heavy users son aquellos a los que más les podría costar acercarse a la realidad. De alguna manera para algunos adolescentes usuarios severos de Internet el ca
49 ELZO, J. (2006), «Els pares davant dels valors que cal trasmetre a la familia». En ELZO, J.; FEIXA, C., y
GIMÉNEZ-SALINAS, E., Joves i valors. La clau per la societat del futur. Barcelona, Fundació La Caixa.
MEGÍAS, E. (coord.); ELZO, J.; MEGÍA, I.; MÉNDEZ, S.; NAVARRO, F. J., y RODRÍGUEZ, E., Hijos y padres
comunicación y conflicto. Madrid, FAD. Cf. «El capítulo de tipología». Es lo que Javier ELZO denomina familia
nominal.
50 DAMON, W. (1995), Greater Expectations. Overcoming the Culture of Indulgence in ours Homes and
Schools, Nueva York, Free Press Paperbacks.
mino a la realidad se ha hecho cada vez más costoso. Pero siempre hay vuelta atrás51.