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ETNOGRAFÍA DE LA REPÚBLICA INDEPENDIENTE DE MI HABITACIÓN

O LA REPÚBLICA INDEPENDIENTE DE MI DORMITORIO

4. ETNOGRAFÍA DE LA REPÚBLICA INDEPENDIENTE DE MI HABITACIÓN

Cuando los heavy users entran en sus cuartos al llegar a casa, por la tarde, a las cinco, seis, o siete de la tarde, su ordenador está encendido y las descargas se están realizando: películas, música en MP3, series televisivas, juegos, software, etc. El ordenador no ha dejado de trabajar en todo el día. Es más, la mensajería instantánea (p.e: el Messenger de Microsoft) está abierto a la espera de la señal de llamada de un «ciberamigo». O el juego on line preferido está preparado para entrar y encontrarse con los «ciberjugadores». El disco duro puede emitir música enlatada bajada con anterioridad. Delante se abre la libreta, el libro para trabajar paralelamente. Entonces se pueden seguir abriendo ventanas en función de los últimos intereses o consejos del grupo de iguales: entrar en YouTube, visitar Wikipedia. Es lo que se llama la actividad multitarea, media multitasking en inglés. Y esta actividad multitarea se repite

miméticamente en el mundo occidental rico. Ésta y otras muchas semejanzas en el uso de la red de los adolescentes en su habitación nos ha llevado a reconstruir esta etnografía con los conceptos y lugares comunes manejados desde diferentes estudios americanos, ingleses, australianos, canadienses, neozelandeses... El centro está en la encuesta de Civértice, pero muchas circunstancias son compartidas en este mundo global de los

media, donde los contenidos de Internet son comunes, para adentrarnos en la habitación

adolescente in media-rich.

Y vista la realidad de la actividad multitarea, debemos pasar a concretar que esta actividad, donde los diferentes interfaces aparecen agolpados, existe una cierta circularidad. Es decir: los pasos, el consumo de Internet alimenta, de un modo circular, a los distintos aparatos digitales que usa el screenager: las descargas van a ir a parar a la televisión propia (en ocasiones familiar), tanto los formatos en vídeo, como los formatos de audio. O son directamente cargados en el disco duro. Algunos heavy users cuentan con disco duro periférico de gran capacidad para almacenar todo tipo de información. Eso habla del acopio compulsivo de información que es un asunto del que se hablará en el último capítulo. Las fotos obtenidas por el móvil, o la cámara digital, van a ir a parar a la página correspondiente, a la comunidad comunicativa donde se exponen estas imágenes o ví

51 LIVINGST ONE, S., y BOVILL, M. (Eds.) (2001), Children and their Changing Media Environment: A

European Comparative Study. Hillsdale, Lawrence Erlbaum Associates.

deos cortos (preferimos hablar antes de comunidad comunicativa que de red social dado que para nosotros una red social ha de ser una red presencial, no sólo on-line). En España, y el mundo latinoamericano, es muy abundante la actividad en Fotolog.com. O colgar vídeos de un vlog, o colgarlos de la misma YouTube.com. Conseguir esto último es motivo de regocijo y hay que comunicarlo rápidamente a todos los ciberamigos. Asimismo la red provee de sonidos, melodías, timbres para el móvil. O juegos para el móvil. O juegos que pueden ir a parar a la consola. O juegos y software que alimenta el disco duro del usuario. O la red alimenta la televisión que se ve, con series o películas descargadas, en el mismo monitor como ya se ha señalado. O el destino de mucha música o vídeos cortos no sólo alimenta los dispositivos o reproductores MP3 o MP4, sino que se quedan en el disco duro del ordenador como música de fondo o imágenes curiosas a enviar por vía e-mail.

Pero regresemos, en este torbellino de circularidad, al correo electrónico. Un e-mail por el que a su vez se recibe fotos, música o vídeo. Intercambios de fotos, música o vídeo que también pueden llegar vía Messenger. Esta circularidad de la actividad multitarea define mucha de la actividad en la red, en la habitación del heavy user. Nosotros queremos focalizar nuestro trabajo en Internet pero el screenager usa Internet para alimentar su presencia en la comunidad comunicativa que es una presencia, lo venimos diciendo, de estatus y existencia. Y esta presencia tiene como aliados al móvil, a la consola, a la máquina de hacer fotos digital, a la misma cámara de vídeo digital que suele ser de propiedad familiar.

La circularidad y la actividad multitarea se ocupan de alimentar una presencia en la comunidad comunicativa que no puede ceder en su ritmo. Si cediera el ritmo aparecería la sensación, para el screenager, de no estar en el núcleo receptor de lo que se habla, se comenta, se intercambia, se innova o se organiza en las habitación de sus amigos y amigas, en la escuela o en la calle. Si se pierde esta presencia el adolescente usuario severo de la red tendría una fuerte sensación de exclusión, de empezar a nos ser nadie, de perder el favor de los amigos, ciberamigos, de quedarse sólo. Por eso los padres, se verá al final, tienen dificultades en controlar la vida en la red de sus hijos si no son capaces de ofrecer alternativas distintas a Internet. A veces este control que ejercen los padres sobre los hijos adolescentes lo perciben como una agresión, por ejemplo cuando por exceso de uso se corta el ADSL. Y es que si se corta el ancho de banda, a la vez están cortando el cordón umbilical que les nutre y les inserta en la comunidad comunicativa.

Los estudios de la Kaiser Family Fundation, llevan años siendo punteros en la relación entre los media y los jóvenes. En su estudio riguroso Generation M: Media in

the Lives Media of 8-18 Year-Olds52 podemos resolver qué es la actividad multitarea. Lo primero que señala este estudio americano es que la televisión no ha cedido terreno a Internet y las nuevas tecnologías (quede claro que nos ocupamos sólo de Internet, ni televisión, ni consolas, ni móviles). Rideout y colaboradores señalan que no ha habido una merma mutua entre Internet y la televisión. Señalan que se ha producido una suma, tal como se ha apuntado más arriba. Y esta suma es muy difícil de definir en tanto que es actividad multitarea no permite distinguir entre televisión e Internet. Se hace todo al mismo tiempo. El primer dato que hay que destacar al entrar en una habitación de un adolescente heavy user es que está presente en hasta cinco y seis interfaces a la vez. Pero además pendiente de los periféricos y otro hardware. Estudiando, hablando por móvil o fijo, escuchando música, y viendo la televisión. Ve programas de cadena generalista si cuenta con un aparato de televisión. O programas de televisión bajados de la red, sin anuncios, para verlos en le momento preciso y pararlos cuando haga falta.

En este trabajo, desde la investigación de Civértice, podemos afirmar que estos

heavy users pasan más de cinco horas diarias conectados a Internet. ¿Podemos afirmar

que todo es Internet? No es sencillo: es una mezcla, es una convergencia de actividades de límites muy borrosos. La percepción de los chicos y chicas entrevistados es esa: cinco horas o más. Pero al estudiar a fondo el tema sabemos que a la actividad ante Internet se añadirá una consola fija, un teléfono analógico, u otro digital, o una televisión. Y además la música procedente de la radio o del disco duro. Es una tarea, se señala más arriba, por hacer: la de desentrañar qué sucede en esta habitación y aislar el tiempo dedicado exclusivamente a Internet. Y luego el tiempo dedicado a cada uno de los dispositivos digitales o analógicos.

Para repasar lo que sucede en la habitación de los adolescentes heavy users en su paseo por Internet seguiremos las pautas del estudio de Civértice, Pantallas: uso y

de sus trabajos: Families and Internet: an Observational Study of Children and Young

people’s Internet Use53. También seguiremos un estudio procedente de la occidentalizada

Nueva Ze

52 RIDEOUT, V.; ROBERT S, M. A., y FOEHR, U. G. (2005), Generation M: Media in the Lives Media of 8-18

Year-Olds, Kaiser Family Foundation. Disponible en la red: http://www. kff.org/entmedia/upload/Executive-

Summary-Generation-M-Media-in-the-Lives-of-8-18Year-olds.pdf. Última consulta: 23-1-2008.

53 LIVINGST ONE, S., y BOVILL, M., (2001), Families and Internet: an Observational Study of Children and

Young people’s Internet Use, London, Media@LSE. Disponible en la red: http://www.lse.ac.uk/collections/media@lse/pdf/btreport_familiesInternet.pdf. Última consulta: 22-1-2008. landa que hace balance de lo publicado en los últimos años: Children’s Media Use and

Responses: a review o literature54. Junto a estas referencias también se tendrá en cuenta

los trabajos más recientes de la Kaiser Family Foundation55. También contaremos con los

datos de www.red.es, pagina situada en la web del Ministerio de Industria, Turismo y comercio.

Señalada la actividad multitarea hemos de continuar destacando que nada más empezar el consumidor severo de Internet cierra la puerta. Gana su privacidad. Y comienza a actuar sin un patrón organizado. No hay horario. La actividad se plantea como un mosaico en el que se salta de una a otra tesela. De hecho la actividad viene marcada por la realidad del hipertexto. No se trabaja linealmente sino en paralelo. No en una dimensión sino en varias dimensiones, no siempre hacia delante sino hacia arriba, hacia abajo, hacia delante y hacia atrás. La lógica secuencial del texto escrito es sustituida por la lógica de un cierto zapping en Internet. El movimiento es fragmentado, interrumpido, inconcluso y paralelo. Todo está pendiente de un hilo. Internet se ha convertido en el centro: la vida en la pantalla no se interrumpe globalmente. Se interrumpen los pequeños relatos. Se está a la espera de lo que a uno se le ocurra y a la espera de lo que a uno le llegue. De he hecho estamos ante una acto multidireccional de comunicación: de lectura y expresión, de interpretación y producción, de escucha y emisión. Es la lógica de los new media frente a los older media. El valor supremo es la interactividad, la capacidad de intervenir, de modificar y de encontrar algo que renueve la capacidad de emitir contenidos comunicativos nuevos. Y el talante es la inmediatez. Se responde a impulsos. La lectura y la escritura es sincopada, automática, verdaderamente espontánea. Eso no significa que no haya en Internet vida reflexiva, lógica, cabal y pensada. No: estamos hablando sólo de los heavy-users. Chicos y chicas de 16 a 18 años que necesitan sentirse reconocidos en sus realizaciones en la red, en sus mensajes, por su grupo de iguales. Un reconocimiento que se acelera en una comunidad trans-espacial que le imprime un ritmo endiablado a este paseo por la red. Si estamos ante un juego on-line, ¡hay que jugar sin parar para vencer! Si quien dirige la comunidad comunicativa es la mensajería instantánea no se puede estar callado, hay que responder. Si quien manda es la última foto «posteada» el siguiente paso es comentar la foto del amigo.

Responses: a review of the literature. New Zealand, Broadcasting Standards Authority. Disponible en la red:

http://www.bsa.govt.nz/publications/Childrens_Media_Use_and_ Responses_Literature_Review.pdf. Último acceso: 12-1-2008.

55 RIDEOUT, V., y HAMEL, E. (2005), The Media Family: Electronic Media in the Lives of infants,

Toddlers, Preschoolers and their Parents, Kaiser Family Foundation. Disponible en la red: http://www.kff.org/entmedia/upload/7500.pdf. Úlltima consulta: 24-1-2008.

Es como un horror vacui de la comunicación. No responder o no obtener respuesta es quedarse sólo, quedarse al margen. Y si te paras la comunidad comunicativa avanza sin ti: se aleja. Y la soledad de un cibernavegante adolescente es muy dura y agria. Las reflexiones, a tenor de los focus group con los alumnos de Magisterio de la Universidad Internacional de Catalunya, serían de este estilo: «Se van, saben cosas que yo no sé, comparten cosas que no poseo, se dicen cosas que ignoro. Me estoy quedando marginado». Y esta última palabra es la que utilizan realmente.

Mientras tanto Internet va configurando, en los rastros que dejan los chicos y las chicas en la red, un perfil de consumidor. Y van descubriendo las afinidades electivas de cada uno y van dibujando un target cada vez más preciso. Y este target supone que se genera y se vuelca un nuevo flujo de información publicitaria a la comunidad comunicativa de la que venimos hablando. Y este flujo, siempre actualizado de publicidad, acelera el ritmo de la comunicación. Y entonces aparece la voluntad del

hacker que quiere saltarse las reglas y utilizar llaves secretas. O que quiere tomar los

contenidos que están a la venta sin pagarlos. Y las webs se defienden y a la vez exigen más seguridad. Es el negocio de las webs y es la tarea del adolescente: construir un proceso de individualización, un proceso de construcción y reconstrucción de la identidad. Una identidad que carece de uno de los elementos básicos que exige el asentamiento de la identidad. Si la identidad es aquello idéntico a sí mismo que define a una persona para hacerla reconocible y previsible: las identidades en Internet son disfraces de quita y pon.

Al final el infinitamente potencial de Internet global es malbaratado por este uso tan

under-explotation. Para las posibilidades educativas que ofrece la red, la impulsiva

utilización que de él hace el heavy user lo convierten en un juego agotador. Y además son los hijos de las clases trabajadoras quienes más perjudicados salen. Los padres universitarios, de clases media altas son los que mejor partido le sacan a la red. Y, se verá, los que mejor median educativamente entre la red y sus hijos. Los que mejor alfabetizan a sus hijos en los media (media literacy). Se produce un fenómeno de

reproducción social siguiendo a Pierre Bordieu56. Si para muchos gobiernos Internet es

la plataforma de la igualdad de oportunidades, de la eterna alimentación y formación profesional personalizada de sus usuarios estudiantes, cuando estamos ante los heavy

users, sucede casi lo contrario.

Su uso es sólo lúdico y socava las habilidades intelectuales, de conocimiento, de manejo y aprovechamiento de la red. Los padres de los

56 BORDIEU, P., y PASSERON, J. C. (1977), La reproducción. Elementos para una teoría del sistema de

barrios humildes quieren compensar las pocas posibilidades que ofrece la zona en donde viven —amigos poco recomendables, falta de infraestructuras sociales y culturales— con muchos media para sus hijos. Dado que los expertos son los hijos, en función de la consiguiente brecha digital entre progenitores e hijos, los padres compran a sus retoños todo lo que estos piden.

Y además no ponen límites de uso, pues piensan, que «se está labrando un porvenir». También sucede todo esto, según apunta la literatura sobre el tema, en algunos hogares monoparentales o en familias con escasa presencia del padre y la madre en el hogar. Internet se hace anárquico, la capacidad crítica de los hijos mengua. Los riesgos de padecer el ciberdelito aumentan e incluso la posibilidad de actuar como agente de ciberdelito. Manda el poder hacer. Esta es una afirmación que hay que matizar. Muchos heavy users, no todos ni mucho menos, quieren el poder de hacer inmediatamente lo que les apetece pulsando un botón, moviendo el ratón. Quieren sentirse poderosos como causa y motor de realizaciones, textos, proezas, sorpresas. Pero la misma comunidad comunicativa se convierte en un lugar donde abunda lo mismo siempre, la repetición, la frivolidad, la ausencia de contenidos, en una palabra: ruido.

Si los gobiernos, si las escuelas, si la empresa necesitan que los adolescentes aprendan a convertir la información en conocimiento; los heavy users impulsivos convierten la información —también producida por ellos— en repetición y ruido. Un buen ejemplo es la comparación que se puede hacer entre el sabio uso del e-mail y el oscuro uso del chat. El e-mail crea valor, información, sociabilidad, conocimiento y realidades nuevas que se deben traducir en la realidad real. El chat es su contrario, en manos de desorientados adolescentes, supone más manipulación, acumulación de falsedades, sociabilidad negativa donde las personas se instrumentalizan unas a otras, cuando no dan lugar al acoso, la burla o el mismo delito. La misma identidad en el chat juega ya no sólo con disfraces de quita y pon, sino con identidades falsas. El chat, salvo que sea temático y profesional, si está protagonizado por screenagers se convierte en un lugar de flirteo, como señala toda la literatura repasada, que puede acabar siendo muy agresivo.

En esta dirección la mensajería instantánea (el conocido Messenger) se convierte en un lugar de amigos, de identidades conocidas, de intercambio de información traducible en la realidad. El conocido Messenger puede ser una forma de ahondar en la amistad, de colaborar en la tarea, de quedar en algún lugar, o simplemente de pasar un rato de charla agradable. Lo mismo sucede con los lugares en los que, a través de un blog o un vlog (blog de vídeos), se pueden intercambiar experiencias, tareas, viajes, excursiones. O quizá también, en el plano negativo, fotos o vídeos abusivos, llenos de bullying.

Con Internet estamos, en estas habitaciones de la bedroom culture, en estas edades, siempre ante un arco que se mueve gradualmente entre dos posibilidades antagónicas: desde un uso muy oportuno, emprendedor, social, de conocimiento compartido, hasta, en el otro extremo, un uso alienante, abusivo, cargado de agresividad, de ruido, de repetición y vulgaridad. Y esta literatura sobre el tema que repasamos afirma que los que hacen el uso emprendedor de Internet no suele ser heavy users.

Un ejemplo es el lenguaje escrito que se use. Si Internet es prisa, exhibición, compadreo, sólo flirteo y diversión, y en alguna ocasión bullying, el lenguaje será casi siempre escueto, fonético, poco articulado. Cada vez menos capital social, capital humano. Un lenguaje de consonantes y sintaxis y léxico pobre. Si el uso de Internet va más en la dirección de crear valor, sociabilidad, por ejemplo desde algún blog de adolescentes —existen y son muy alentadores, pero la confidencialidad nos impide ofrecer la dirección—, la expresión escrita será rica, creativa, expresiva, ortográfica- mente más correcta y más capaz de matizar y describir la realidad en todas sus exigencias. Y creará capital humano, futuro y conocimiento.

Si enfocamos la actividad de la bedroom culture desde el concepto de la amistad vuelve a suceder lo mismo. Tenemos noticia de comunidades sociales que se alían para gamberrear, o chicas que se apoyan para reforzar su anorexia, o colegas que se compinchan para trapichear (es exactamente la palabra que se usa en España) con droga, o hacer negocios en la red a límite de la ley. Y hacia el otro extremos del arco hay un Internet que reúne a adolescentes que son voluntarios, que realizan tareas de acción social, humanitaria, que ayudan a otros seres humanos. De nuevo existen direcciones URL en las que hay adolescentes que trabajan de la mano de adultos que les ofrecen campo de actuación, que, de nuevo, la confidencialidad nos exige no dar a conocer. Estos últimos necesitan tiempo para desplegar su vida en la realidad real. Suelen ser menos

heavy users. Está muy claro que los heavy users no son todos adolescentes de mala vida.

Es más: muchos son gente tímida, con poco éxito social en la vida real. Y muchos otros

heavy users son gente muy previsible, en pleno atracón dentro de la red, que se les va a

pasar cuando empiecen los estudios superiores. Y otros serán haevy users que rozan la adicción. Y utilizamos el término adicción si es que se puede utilizar en el sentido de