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Los espacios arbolados, en el centro de los intereses y los conflictos actuales

Paul Arnould*, Pascal Marty** y Laurent Simon*

MAPA 1. SITUACIÓN GEOGRÁFICA DE LAS REGIONES ESTUDIADAS

4. LA REFORESTACIÓN DE LAS REGIONES INTERIORES MEDITERRÁNEAS, ENTRE CRISIS ECOLÓGICA

4.3. Los espacios arbolados, en el centro de los intereses y los conflictos actuales

Estos espacios de reforestación, resultado de una dinámica espon- tánea reciente o de una antigua voluntad política, aparecen en definitiva

como lugares inclasificables. Ni francamente mediterráneas, ni verdadera- mente templadas, incompletamente montañosas, estas regiones interiores sólo difícilmente pueden relacionarse con un «modelo» silvícola preciso. De ello da testimonio su historia, que, dependiendo de las inflexiones cli- máticas y de las fluctuaciones de la presión antrópica, ha engendrado pai- sajes más o menos mediterráneos (Simon, 1997): en el momento más intenso de la ocupación humana, la apertura de formaciones vegetales conlleva una acentuación de las características mediterráneas, que se difumina cuando las dinámicas espontáneas o voluntarias llevan al cierre de la cubierta forestal. Esta situación marginal explica las «dudas» de la gestión forestal. Ni el modelo «productivo» de los Alpes del Norte, ni el modelo «conservador» de las regiones mediterráneas pueden aplicarse aquí tal cual. Las productividades madereras, sin ser desdeñables, son muy inferiores a las de las regiones más septentrionales. El circuito comer- cial de la madera no posee el nivel de organización que conoce en los macizos montañosos de los Alpes del Norte o del Macizo Central. De forma inversa, la gestión conservadora, ligada en la región mediterránea a los riesgos de incendio, no se justifica en un conjunto raramente afectado por los incendios. La gestión forestal está, de algún modo, repartida entre estos modelos exteriores difícilmente aplicables. A priori no se impone nin- guna función dominante sobre estos espacios de reforestación.

La ausencia de proyecto claramente definido está en el origen de los intereses y los conflictos actuales, en la medida en que se pueden con- siderar diversas alternativas de evolución futura. La llegada a la madurez de los poblamientos de pino negro de principios de siglo plantea el pro- blema de su explotación y de su renovación: ¿hay que favorecer una nueva generación de esos pinos que parecen perfectamente aclimatados a la región y que a menudo se regeneran espontáneamente? ¿O, por el contrario, hay que dar ventaja a las especies «indígenas» (haya, encina pubescente) que se han desarrollado bajo la cubierta de pinos? ¿Hay que introducir otras especies de crecimiento rápido, como se intentó en oca- siones para relanzar el ciclo productivo?

Al mismo tiempo, la función «ecológica» del bosque ha cambiado. Si la protección de los suelos sigue siendo una necesidad, su urgencia ha disminuido y los riesgos son hoy más limitados. Recientemente ha surgido la preocupación respecto al mantenimiento de la biodiversidad, lo que impulsa a los gestores a interrogarse sobre la posible puesta en reserva de algunas estaciones destacables, como el hayedo-pinar de la

cima de Lure, abundante en especies interesantes. Esta preocupación por la conservación supone, a veces, limitar la progresión forestal espon- tánea. Los prados de la cima de Lure se ven, así, amenazados por el avance de formaciones arbustivas y arborescentes. Conservar y produ- cir son dos acciones que precisan, por tanto, elegir un modo de gestión, elección que, en ausencia de modelos establecidos, se revela a menudo delicada.

Y lo es tanto más cuanto que están apareciendo nuevas demandas. La renovación demográfica de la región desde hace unos veinte años y la afluencia turística a la región, como resultado de la construcción de una autopista que une Lure con la aglomeración de Aix-Marsella, vienen acom- pañadas de una fuerte demanda de espacios recreativos. La calidad y la diversidad paisajística, así como la accesibilidad del bosque, están en el centro de estas nuevas reivindicaciones. La montaña de Lure está en camino de convertirse en un espacio verde al servicio de los ciudadanos. Tras la ausencia de un proyecto forestal claramente definido, hoy surge una multiplicidad de funciones posibles, cuya compatibilidad no siempre es evidente.

En este contexto, caracterizado por la ausencia de un claro modelo forestal, por la diversidad de proyectos y de evoluciones posibles, las per- cepciones y las representaciones tienen un protagonismo decisivo. Pero en este terreno predomina de nuevo la ambivalencia. Estudiando los tex- tos de Giono, hemos subrayado (Pech, Simon y Tabeaud, 1994) el carác- ter a menudo contradictorio de su percepción de la montaña, unas veces descrita como esencialmente mediterránea (blanca, seca y mineral) y otras como francamente montañosa (húmeda, fría y forestal). El cuento de Giono El hombre que plantaba árboles es, desde el punto de vista de la reforestación, completamente ejemplar. El cuento describe una montaña que revive bajo los efectos de las plantaciones, donde los árboles permi- ten el enriquecimiento del suelo, el retorno del agua que mana de nuevo de innumerables fuentes. Pero esta montaña así reforestada es una mon- taña que se vacía. El árbol expulsa al pastor, la reforestación aleja a los carboneros que habitaban los pueblos. Los conflictos por el uso están en el centro de la cuestión forestal. Falto de mantenimiento, y también de ren- tabilidad, el repoblamiento fracasa y la montaña recupera su aspecto des- nudo y salvaje. La reforestación es percibida aquí como un mito inaccesi- ble, como una necesidad vital imposible de alcanzar. Bajo el texto literario se esconde una percepción de estos espacios que los presenta en perpe-

tuo conflicto entre una incierta vocación forestal y unas prácticas sociales incompatibles con la rentabilidad forestal. La evolución actual es, desde esta óptica, un signo de las ambigüedades de un espacio marginal desde todos los puntos de vista, alejado de todos los modelos pero rico en múl- tiples funciones posibles. Las reforestaciones del siglo XIXescapan hoy a

su función primaria y se abren a nuevos actores, a nuevas percepciones y a nuevas aspiraciones.

5. CONCLUSIÓN: ¿QUÉ TERRITORIOS FORESTALES

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