Tal vez la palabra más inspiradora para hablar de cómo podemos educar desde casa sea CALIDAD. Calidad en el tiempo dedicado a nuestros hijos, calidad en los temas de conversación elegidos, calidad en los programas, series y películas de televisión, revisas, libros que lean o páginas web a las que accedan, calidad en los lugares que visitemos y en la forma en que ocupamos nuestro tiempo de ocio.
Efectivamente, el aprendizaje no se limita al tiempo en que un alumno está en clase o sentado en su mesa de trabajo en casa. Está en todos los entornos de colegio, calle y casa en los que se relaciona con él mismo, sus iguales y los adultos. Sería un error creer y transmitir al niño o joven que solo está estudiando y aprendiendo cuando está en clase y en su mesa, o sentado, ya que estos pueden asociarse a aburrimiento, exámenes o dificultad. Convirtamos estos tiempos en una parte no única del proceso de aprendizaje, y acompañemos a nuestros hijos guiándoles y proporcionándoles calidad, participación y responsabilidad en su aprendizaje, con, por ejemplo, estas pautas de intervención general que influyen de cerca en el proceso de desarrollo y madurez:
Cumpla con una dedicación de calidad a sus hijos en el tiempo que pueda pasar con ellos. Ver que sus padres hablan, leen, escriben o ven vídeos continuamente con el móvil, no se concentran en la conversación con ellos ni les escuchan activamente, es el peor ejemplo que podemos darles, contrario al interés y atención que les exigimos a ellos en sus tareas escolares. Los expertos y docentes podemos confirmar que el responsable papel de las familias y su implicación en la educación de sus hijos es uno de los mayores índices predictivos de calidad y éxito el aprendizaje de un alumno. Una conversación con sus hijos ya desde pequeños sobre cómo le ha ido ese día en el colegio, qué ha aprendido y cómo se ha sentido en el centro, si ha conseguido hacer los deberes en casa y cómo preguntará las dudas al día siguiente, es una importantísima colaboración que hará que su hijo haga propia esa valoración y responsabilidad por su proceso de aprendizaje.
Los temas de conversación elegidos en casa parecen poco importantes, pero nada más lejos de la realidad. Además de bromas y comentarios de situaciones cotidianas, no tenga miedo de hablar de temas serios con sus hijos. Si el acceso a internet es libre y no siempre controlado, que usted trate de forma adaptada a cada edad temas formales como la amistad, los enfados y peleas, la enfermedad y muerte, el desempleo, las guerras, la sexualidad, los diferentes tipos de parejas y familias, les irá proporcionando madurez y capacidad de argumentar puntos de vista cuando estén con otras personas o amigos.
En relación al punto anterior, procure seleccionar series, programas y películas con una mínima calidad garantizada. Introduzca y adapte según la edad la visión de debates y telediarios como un hábito en casa, que le ayudará a tratar los temas de conversación que se mencionaban antes. Es una excelente manera de que las asignaturas que cursa en el colegio (historia, sociedad, ciencia, política, religión, cultura...) se actualicen, y sienta que sus estudios están conectados con la realidad, lo que le motivará al estudiar.
Exija a su hijo pequeñas y progresivamente más complejas responsabilidades. Desde cuestiones del hogar como hacer su cama, recoger la mesa y mantener ordenados sus juguetes, hasta otras que repercutirán sin duda en sus estudios, como tener ordenado el lugar y material de trabajo, escritorio y carpetas del ordenador, apuntar sus deberes y dejar si no lo hace que asuma las consecuencias al día siguiente en vez de consultar repetidamente a las otras madres que conozca… Que se haga responsable podrá beneficiar a los estudios y a su actuación y toma de decisiones en determinados procesos de su adolescencia y juventud que impliquen mayores riesgos y complicaciones.
Fomente su autonomía, autocontrol, toma de decisiones y tolerancia a la frustración, por ejemplo gestionando una pequeña cantidad semanal de dinero para dulces y fomentar su autocontrol y tolerancia a la frustración cuando se acabe; dejarle participar en la elección del lugar donde ir a jugar; enseñarles a organizarse entre hermanos para consensuar y aceptar normas en el uso de juguetes, elección de serie de televisión y otros asuntos domésticos cotidianos,
etc.
Permita, como hemos dicho, que manifieste sus preferencias a la hora de elegir cómo ocupar el tiempo libre y qué lugares visitar (dentro de las posibilidades familiares y de desplazamiento; incluso intente que no siempre sean de pago, y así las podrá hacer después con sus amigos), pero sobre todo, incluya actividades culturales compatibles con la diversión y la relación con otros niños. Visitas y actividades gratuitas que los museos organizan, exposiciones,
gymkanas que incluyan la visita e investigación divertida sobre lugares y
monumentos, actividades extraescolares –limitadas- o campamentos en verano, son algunas de las opciones posibles.
Deje que su hijo aprenda a estar un tiempo solo, sin decirle lo que debe o puede hacer. Este tiempo en soledad le obligará a reflexionar, crear alternativas, imaginar, valorar opciones y tomar decisiones, procesos esenciales que tendrá que demostrar en su madurez, y para los que debemos entrenarlos desde pequeños.
En relación a este último punto, la psicóloga clínica Laura Markham propone en su página www.ahaparenting.com una idea para trabajar este tiempo en casa, un ejemplo
sencillo que puede adaptar a su situación en casa.
El Tarro del Aburrimiento es una propuesta para guiar y ayudar al niño en la
confección de papeles con diferentes actividades, usando su imaginación y creatividad, que podrá utilizar en tiempos de aburrimiento, por ejemplo:
Esta idea puede adaptarse también al tema estudios. El propio estudiante puede crear alternativas divertidas relacionadas con los contenidos escolares para esos momentos en los que manifiesta estar cansado pese a no haber terminado su tiempo de trabajo, o dice no tener deberes ni nada que estudiar. También puede repasar un examen de manera más divertida. Algunas sugerencias podrían ser:
Escribir una carta de reclamación ficticia al bar del barrio por el ruido que la música alta produce.
Realizar una entrevista a un adulto con preguntas divertidas y curiosidades.
Imaginarse que se encuentra a un extraterrestre y debe explicarle por escrito cómo funciona la tierra y para qué sirven 3 objetos (se van cambiando).
Calcular el presupuesto para visitar un lugar que tenga ganas de conocer, y realizar un planning del viaje (ruta, transporte, coste, horarios, etc.)
Jugar a no poder hablar durante un tiempo (se establece según edad), y comunicarse con otras alternativas (emociones y lenguaje no verbal).
Realizar una presentación informática (programas como Powtoon, Prezi, Animoto, Power Point, Movimaker, etc.) con fotos familiares o de amigos, recetas familiares, materias de estudio, concursos o cualquier otro tema divertido elegido.
conflicto entre compañeros con el programa Goanimate.
Recuerde fomentar la toma de decisiones y motivación en todo momento. La simple cuestión de sacar tres papelitos y que deba elegir uno, le hace evaluar, valorar y decidir, y elegir algo hace que nos reafirmemos y nuestra motivación aumente.