PRIMERA PARTE
1. ESTRATEGIAS Y MODELOS DE RESISTENCIA
El análisis de la guerrilla antifranquista se ha realizado desde una óptica exclusivamente nacional, desatendiendo fenómenos similares en otras latitudes. Al mismo tiempo, se ha empleado un enfoque exclusivamente político del fenómeno, renunciando a las herramientas propias de la historia sociocultural, la antropología o la sociología. Ambos aspectos serán el objeto de nuestro primer capítulo, y en cierto modo, del resto de la investigación. Para ello debemos en primer lugar establecer los debates en torno al concepto de la guerra irregular, sus variantes, y su evolución en la historia. Una vez trazado el itinerario, nuestro objetivo es situar a la guerrilla antifranquista en sus coordenadas. El último apartado se centrará en una cuestión de mayor profundidad: la naturaleza de la Resistencia en España y los modelos de análisis que hemos elaborado para su mejor interpretación. Tres aspectos cruciales que sientan las bases de nuestra presente investigación.
Sobre la guerra irregular
La guerra irregular siempre ha sido muy propensa a las metáforas. Los autores que han dedicado su reflexión a la ciencia de la guerra han descrito la guerrilla como unas ―nubes de tormenta‖ que se abalanzan contra el enemigo, un ―soplo de viento‖ frente a los ejércitos regulares, enraizados como ―plantas inmóviles‖. Llegan ―como el viento‖ y parten ―como el relámpago‖, nadando en ―el mar del pueblo‖ como ―los peces‖ en el agua.88
Invisibilidad, movimiento, desplazamiento rápido, sorpresa. Estas y otras serían las virtudes de la guerra
irregular, un arte del engaño en el campo de batalla. Pero, ¿qué es exactamente
una guerra irregular?
El punto de partida nace en la distinción entre la guerra regular y la
guerra irregular. La guerra regular, también conocida como tradicional, es
aquella que emprenden dos o más ejércitos estructurados, los cuales utilizan tácticas convencionales. El espacio de control de cada uno de los contendientes está perfectamente definido, y la victoria se determina en el campo de batalla. En términos generales esta ha sido la modalidad predominante a lo largo de la historia. Aunque no reúne la totalidad de las guerras regulares, los conflictos armados entre Estados fueron el máximo exponente.
Si bien la definición de guerra regular cuenta con un amplio consenso, no sucede lo mismo con el concepto de guerra irregular. La proliferación de este tipo de conflictos desde comienzos del siglo XX, y su permanente transformación, han generado amplios debates que a su vez han arrojado una multiplicidad de nuevos términos. Así, conceptos como la guerra de cuarta
generación, la guerra asimétrica, o guerra híbrida han multiplicado su presencia
88
La ―nube de tormenta‖ en: CLAUSEWITZ, Carl von: De la guerra, Madrid, La Esfera de los Libros, 2005 [1832], pp. 512. El ―soplo de viento‖ y las ―plantas inmóviles‖ en: LAWRENCE, T. E.: Guerrilla
en el desierto, Barcelona, J. J. de Oleñate, 2009, pp. 32. Sobre el viento y el relámpago: TZU, Sun: El arte de la guerra, Madrid, Fundamentos, 2003, pp. 91. La metáfora del pez, procedente de Mao Tse
en los estudios militares desde los años ochenta hasta la actualidad.89 Pero, ¿cuál es la aportación real de estos trabajos? Bien es cierto que a lo largo de las últimas décadas la guerra irregular ha sufrido importantes cambios debido, fundamentalmente, a los avances tecnológicos, pero escasas han sido las transformaciones en su esencia y naturaleza. La deficiente formación histórica de los ―nuevos teóricos militares‖ ha provocado que en muchas ocasiones se señale un elemento como novedoso, cuando la novedad radica tan solo en la escala o en la aplicación de nuevos tecnologías. En este sentido, el concepto de guerra
asimétrica es el que resulta de mayor relevancia por su aproximación teórica a
las peculiaridades de la guerra irregular.
Una primera distinción que debemos realizar es la diferencia entre las guerras que combinan las operaciones regulares e irregulares, formando parte de un mismo proceso, y aquellas guerras que son estrictamente irregulares o asimétricas. Las guerras que combinan las operaciones regulares e irregulares no implican –aunque puede suceder- la inferioridad de uno de los contrincantes. Las acciones irregulares, en este contexto, deben ser observadas como un elemento complementario o auxiliar, trazadas dentro de un plan conjunto. Las guerras
irregulares o asimétricas, por el contrario, se caracterizan por enfrentar a un
ejército estructurado y a grupos no regulares de combate. El punto de partida nace de las diferencias de capacidad y poder militar de los contrincantes. La
guerra irregular es una respuesta a un desequilibrio inicial entre los medios y
recursos de los dos oponentes armados. Mientras que un bloque detenta el poder, y por lo tanto, los medios y recursos –habitualmente el Estado-, al otro lado encontramos un opositor cuyas debilidades le imposibilitan entablar una guerra
regular. Ante esta situación, el adversario que muestra mayor debilidad plantea
una estrategia de enfrentamiento armado que le permita superar las ventajas de su enemigo y explotar sus debilidades, de tal modo que se pueda establecer un equilibrio en la pugna.90
La guerra regular y la combinación de operaciones regulares e irregulares en la guerra no son fenómenos nuevos en la historia. Ambas modalidades han estado presentes en multitud de conflictos armados desde la antigüedad hasta nuestros días, recorriendo distintos puntos cardinales del globo.91 Al mismo tiempo, no debemos olvidar que existen textos clásicos sobre la guerra irregular que se remontan al siglo IV a. C.92 La praxis y la teoría de la guerra irregular, por lo tanto, tienen una larga trayectoria histórica.
Ahora bien, partiendo de esta premisa, existe un amplio consenso en situar
89
LIND, William S., NIGTHENGALE, Keith, SCHMIDT, John F., SUTTON, Joseph y WILSON, Gary I.: ―The Changing face of War: Into de Fourth Generation‖, Marine Corps Gazette, October (1989), pp. 22-26; HERNAN, Paul F.: ―Asymmetric Warfare: Sizing the Threat‖, Low Intensity Conflict and Law
Enforcement, 6-1 (1997), pp. 180; WILLIAMSON, Steven C.: From Fourth Generation Warfare to Hybrid War, Strategic Studies Institute, Army War College, 2009.
90
DUNLAP, Charles J. Jr.: ―Preliminary Observations: Asymmetrical Warfare and the Western Mindset‖, en: MATTHEWS, Lloyd J. (ed.): Challenging the United States Symmetrically and
Asymmetrically: Can America Be Defeated?, Strategic Studies Institute, Army War College, 1998, pp. 1;
METZ, Steven y JHONSON II, Douglas V.: Asymmetry and U. S. Military Strategy: Definition,
Background, and Strategic Concepts, Strategic Studies Institute, Army War College, 2001.
91
BONNET, Gabriel: Las guerras insurreccionales y revolucionarias, Madrid, Cid, 1967 [1958] 92
la guerra contra la ocupación napoleónica en España como el hito que marca un nuevo rumbo en las guerras irregulares. El cambio no se debió tanto a una cuestión de procedimientos como a un cambio en la escala, en los agentes, y en el reforzamiento político del fenómeno. En la guerrilla española se observa un mayor peso de los grupos de combatientes no regulares -el carácter popular de la guerrilla- debido a la incorporación ascendente y voluntaria de la población civil. Al mismo tiempo, el nacionalismo se convirtió en un arma ideológica para combatir la ocupación extranjera. Pero como señala el politólogo alemán Carl Schmitt, la novedad también radicaba en el contexto de un nuevo desequilibro agudizado por los avances tecnológicos y técnicos que estaban floreciendo en los ejércitos convencionales: ―El partisano de la guerrilla española de 1808 fue el primero que se atrevió a luchar irregularmente contra los primeros ejércitos modernos‖.93
A partir de ese momento el término español guerrilla se difundió a nivel internacional para definir nueva modalidad de guerra de guerrillas. La expansión napoleónica por Europa, y los procesos de construcción nacional que le siguieron, reprodujo movimientos similares en Prusia, Italia o Rusia, aunque este proceso se observó también en otros conflictos como en la guerra civil americana.94
A lo largo del siglo XIX y comienzos del siglo XX la guerra de guerrillas continuó su lenta progresión e incluso aparecieron nuevos textos teóricos,95 pero la guerra regular seguía siendo el modelo predominante en los conflictos armados y en los temarios impartidos por las escuelas militares. Debemos tener en cuenta que los postulados teóricos difundidos a comienzos del siglo XIX por el militar prusiano Carl von Clausewitz todavía mantenían su carácter hegemónico. Gran admirador de la segunda etapa militar de Napoleón, cuando predominaron las grandes formaciones de artillería y los ataques a partir de grandes masas de soldados, en las teorías de Clausewitz dominaba la idea de la batalla decisiva y las enormes concentraciones de tropas.96 La guerra irregular, o el levantamiento o guerra popular, como él mismo lo define, tan sólo podía ser tener un carácter auxiliar, vinculado a los costados y la periferia del teatro bélico.97
El cambio sustancial en la guerra asimétrica se produce en las primeras décadas del siglo XX, particularmente en el periodo de entreguerras, y ello se debió a tres factores fundamentales: la incorporación de amplias masas sociales a la política, su encuadramiento en organizaciones políticas al margen de Estado, y
93
SCHMITT, Carl: Teoría del partisano, Madrid, Instituto de Estudios Políticos, 1966, pp. 13. 94
TONE, J. L.: La guerrilla española y la derrota de Napoleón, Madrid, Alianza, 1999; FRASER, R.: La
maldita Guerra de España. Historia social de la guerra de la Independencia, 1808-1814, Barcelona,
Crítica, 2006; BROERS, M.: Europe under Napoleon, New York, Edward Arnold, 1996; ESDAILE, Ch. J.: ―Popular Resistance to the Napoleonic Empire‖, en: DWYER, P. G.: Napoleon and Europe, Harlow, Pearson Education Limited, 2001, pp. 136-224; MACKEY, R. R.: The Uncivil War: Irregular Warfare in
the Upper South, 1861-1865, Oklahoma, University of Oklahoma Press, 2004; FORBES, H.: Manual for the Patriotic Volunteer on active service in Regular and Irregular War, New York, W. H. Tinson, 1855.
95
CALLWELL, Ch. E.: Small Wars. Their Principles & Practices, Nebraska, Bison Books, 1996 [1896]; LAWRENCE, Thomas E.: Los siete pilares de la sabiduría, Madrid, Ediciones Libertarias, 1997 [1922] 96
CARDONA, Gabriel: ―Estudio preliminar‖, en: CLAUSEWITZ, Carl von: De la guerra…, op. cit. pp. XIII-XXVIII.
97
el amplio desarrollo de los medios de comunicación y transmisión. En este contexto, al aporte teórico y práctico del comunismo resultó clave en su desarrollo. La insurrección, entendida como un movimiento de masas armado con el objetivo de tomar el poder y establecer un nuevo Estado u órgano revolucionario, tuvo su origen en la Revolución francesa, y fue asumido desde finales del siglo XVIII por multitud de movimientos de diferente signo: nacionalistas, populistas, socialistas, nihilistas, anarquistas o comunistas. Los proyectos insurreccionales, en cualquier caso, mostraban importantes diferencias, y evolucionaron con el paso del tiempo98.
En cambio, el triunfo de la Revolución rusa y su efecto internacional, marcó un punto de inflexión. A comienzos del siglo XX las teorías insurreccionales habían entrado en decadencia, pero el éxito bolchevique revitalizó las propuestas relacionadas con la lucha armada revolucionaria. Más allá de la figura mitológica de Lenin, fue Leon Troski quién dirigió la estrategia insurreccional de Octubre, el que aplicó las primeras técnicas modernas y el que sentó las bases teóricas más refinadas99. En los años veinte, la guerra revolucionaria e insurreccional alcanzó un gran prestigio entre los partidos comunistas. En el verano de 1920 el Komintern lanzó una política de ofensiva revolucionaria, tan sólo atemperada después de su fracaso en Alemania. A partir de ese momento la vieja idea de la ―huelga general insurreccional‖ sufrió un fuerte retroceso frente a otras propuestas más novedosas como la formación de organizaciones paramilitares y la organización de células dentro del ejército. Multitud de folletos y guías prácticas relacionadas con la lucha armada y la insurrección, como la publicada en 1928 bajo el pseudónimo colectivo de
Neuberg, se difundían entre los militantes comunistas. Las aportaciones desde el
ámbito asiático resultaron, en este sentido, fundamentales. Uno de los autores de aquella publicación era el joven Ho Chi Minh, futuro líder guerrillero en Indochina. Al mismo tiempo, la experiencia china y los textos de Mao Tse Tung, incorporando al campesinado como un agente activo en la guerra revolucionaria, terminaron por transformar las estrategias clásicas de la guerra de guerrillas definida a comienzos del siglo XIX100.
A partir de los nuevos marcos teóricos y experiencias surgió un nuevo modelo de guerrilla moderna, con un carácter eminentemente político. El objetivo era derribar un régimen, y para ello empleaba la guerra de guerrilla, pero tan sólo como un método militar dentro de una estrategia política global. Lo más importante en la guerrilla moderna era la organización, la infraestructura política que sustentaba el aparato militar. La organización debía tener profundas raíces entre la población, coordinarse en pequeños grupos a través de cuadros medios. De este modo la guerrilla se podía surtir de forma constante de nuevos reclutas, información y una logística local101. La guerrilla moderna, además, incorporaba
98
GONZÁLEZ CALLEJA, Eduardo: La violencia en la política, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2003, pp. 506-514.
99
MALAPARTE, Curzio: Técnica del golpe de Estado, Barcelona, Plaza & Janes, 1960, pp. 11-47. 100
NEUBERG, A.: La insurrección armada, Madrid, Akal, 1977 [1928]; GONZÁLEZ CALLEJA, Eduardo: La violencia en la política…, op. cit. pp. 514-524.
101
CHALIAND, Gerard: ―Introduction‖, en: CHALIAND, Gerard (ed..): Guerrilla Strategies: an
todos los avances en el campo tecnológico, por lo que asumía las herramientas de la guerra psicológica. La propaganda y la disciplina serían las dos bases para el reclutamiento y expansión del movimiento guerrillero. En una sola estrategia, por lo tanto, se unían los medios políticos, económicos, psicológicos y militares. La incorporación de la población civil, como guerrilleros o apoyos sociales inmersos en una estructura política, era fundamental en la nueva estrategia.102
Aunque la guerra irregular moderna tuvo su primer campo de experiencia en la guerra civil china, alcanzó su mayor auge a partir de 1945, protagonizando los procesos descolonizadores en África y Asia, y los primeros movimientos de liberación en América Latina, con nuevas propuestas como el foquismo insurreccional planteado por Ernesto Che Guevara103. Por este motivo la guerra
irregular moderna ha sufrido un gran equívoco, vinculando el fenómeno a los
movimientos comunistas y a la implantación de un sistema socialista. El error en la literatura no fue casual; la mayor parte de los teóricos eran militares con un profundo sentido anticomunista, inmersos en el contexto de la Guerra Fría104. Sin embargo, la guerrilla moderna se caracteriza por sus novedades de carácter estratégico, más allá de su adopción o no de un proyecto revolucionario de signo socialista. No cabe duda que la guerra irregular moderna fue una estrategia adoptada por muchos grupos con el propósito de instaurar una republica socialista, pero no es menos cierto que también fue asumida por movimientos que tenían tan sólo una ideología nacionalista, y su propósito consistía en combatir el imperialismo y alcanzar la independencia y la soberanía nacional. Identidades fuertes como el panarabismo, el pan-islamismo, los conflictos raciales o religiosos jugaron un papel fundamental en el desarrollo de la guerrilla moderna.105 La distinción, por lo tanto, entre objetivos políticos y estrategias resulta fundamental en el terreno de la guerra irregular moderna.
Una vez establecidos de forma sintética los marcos conceptuales y la evolución de la guerra irregular a lo largo de la historia, nuestro propósito a continuación es situar las coordenadas de análisis sobre las que vamos a fundamentar nuestro estudio de la resistencia armada antifranquista.
De la supervivencia a la guerrilla moderna
El insurreccionalismo en España, en las primeras décadas del siglo XX, tuvo sus defensores. Si nos centramos en las diferentes corrientes de la izquierda, no cabe duda que el anarquismo –o mejor cabría decir, algunas familias del anarquismo-, practicaron con profusión la insurrección, la propaganda por el
pp. 10. Una versión ampliada y revisada: CHALIAND, Gérard: Les guerres irégulières. XX-XXI siècle, Paris, Gallimard, 2008, pp. 30-31.
102
BONNET, Gabriel: Las guerras insurreccionales y revolucionarias…, op. cit. pp. 68-72; HOBSBAWM, Eric: Revolucionarios, Barcelona, Critica, 2000 [1973], pp. 233 y ss.
103
GUEVARA, Ernesto ―Che‖: La guerra de guerrillas, Madrid, Júcar, 1977. 104
TRINQUIER, Roger: La guerra moderna y la lucha contra las guerrillas, Barcelona, Herder, 1965 [1961], pp. 31 y ss; FALL, Bernard B.: Counterinsurgency: The French Experience, Washington, Industrial College of the Armed Forces, 1963; AMBLER, John Steward: The French Army in Politics,
1945-1962, Ohio, Ohio State University Press, 1966, pp. 150 y ss., etc.
105
CHALIAND, Gerard: ―Introduction‖, en: CHALIAND, Gerard (ed..): Guerrilla Strategies…, op. cit. pp. 10; VERSTRYNGE, Jorge: La guerra periférica y el islam revolucionario. Orígenes, reglas y ética
hecho, el terrorismo y la gimnasia revolucionaria. Pero estas corrientes
anarquistas, aunque las más activas en la práctica insurreccional, no fueron una excepción en el marco de la crisis de la Restauración o en el periodo de la Segunda República. El insurreccionalismo también cuajó en algunos sectores progresistas del ejército, tentó en ocasiones al sindicalismo socialista, y vertebró los primeros años de existencia del PCE. Más allá del controvertido y poco claro carácter insurreccional y revolucionario del ―trienio bolchevique‖, la insurrección militar en Jaca, las proclamas revolucionarias y levantamientos anarquistas durante la Segunda República, o la revolución de Octubre de 1934 ponen de manifiesto que la vía insurreccional, ya fuera como principio o como práctica coyuntural, fue asumida por diversas corrientes de la izquierda española en el periodo de entreguerras106. Ahora bien, ¿la resistencia armada antifranquista respondía a unas pulsiones insurreccionales conectadas con las experiencias previas?
La respuesta, sin ambages, es negativa. El PCE, la organización con mayor presencia en la guerrilla antifranquista, había renunciado a todo proyecto revolucionario en 1935, tras la formación del Frente Popular. El acercamiento a las posiciones ―insurreccionales‖ del socialismo español en 1934 tan sólo fue coyuntural, y tras el fracaso de la huelga general, retornaron a sus posiciones anteriores. Al mismo tiempo, el anarquismo español después de la guerra civil renunció a todo proyecto subversivo. La guerrilla antifranquista, por lo tanto, nunca albergó en su seno un proyecto revolucionario, sino que tan sólo pretendió derrocar a la dictadura y restaurar el orden constitucional republicano anterior al 18 de julio de 1936. Pero la resistencia armada antifranquista, como veremos a continuación, mostró una enorme heterogeneidad en su naturaleza y en la adopción de distintos modelos estratégicos.
Los estudios sobre la guerrilla antifranquista han establecido una cronología partiendo de los cambios y la evolución en la Resistencia, pero en realidad ninguno ha atendido a las variaciones estratégicas. El modelo más extendido entre los historiadores divide el fenómeno en cuatro etapas, aunque en ocasiones se ha reducido a tres.107 En cualquier caso, las características generales no han suscitado polémica, marcando una clara distinción entre los huidos (1939- 1943), la formación de las Agrupaciones guerrilleras (1944-1946), y el lento declive de la Resistencia (1947-1952). Veamos a grandes rasgos los elementos más relevantes de cada periodo, a los cuales vamos a incorporar nuestro análisis sobre los cambios estratégicos.
La primera etapa, entre 1939 y 1943, estuvo marcada por el fenómeno de
106
ARÓSTEGUI, Julio: ―El insurreccionalismo en la crisis de la Restauración‖, en: GARCÍA DELGADO, José Luis (ed.): La crisis de la Restauración. España entre la Primera Guerra Mundial y la
II República, Madrid, Siglo XXI, 1986, pp. 75-100; GONZÁLEZ CALLEJA, Eduardo: El máuser y el sufragio. Orden público, subversión y violencia política en la crisis de la Restauración (1917-1931),