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Gráfico 9 Grupos de edad Guerrilleros Andalucía oriental 1939-1952.

todos aquellos hombres que hubieran nacido entre 1893 y 1921.277 Aun así, no todas las quintas tuvieron la misma importancia ni combatieron durante el mismo tiempo. Por este motivo hemos dividido las quintas en dos bloques: las quintas primarias (1906-1920), formadas por jóvenes reclutas entre los 18 y los 30 años, las cuales constituyeron la médula espinal del Ejército Popular; y las quintas secundarias (1893-1905), compuestas por hombres de mayor edad (de 31 a 45 años), que fueron movilizados según las necesidades de la guerra, aunque tuvieron una actuación secundaria.

Si establecemos una relación entre las quintas movilizadas durante la guerra por la República, y los grupos de edad de los miembros de la Resistencia antifranquista, podemos comprobar que la mayor parte de los guerrilleros formaron parte del núcleo central, las quintas primarias, del Ejército Popular.

FUENTE: Consejos de Guerra (ATTMA), Memorias de Comandancia (SEHGC), Fichas policiales (AGA y AHN) Elaboración propia.

El 58% de los guerrilleros pertenecieron durante la guerra civil a las quintas primarias (nacidos entre 1906 y 1920), mientras que tan sólo un 13% fueron movilizados a través de las quintas secundarias (nacidos entre 1893 y 1905). Es decir, la juventud que alimentó el Ejército Popular durante la guerra fue la que mayoritariamente se integró tiempo después en la Resistencia. Un segundo dato de enorme interés es el elevado número de guerrilleros, hasta un 29%, que no participó en la guerra debido a su escasa edad, es decir, que no contaba con ningún tipo de experiencia anterior. Analicemos cada uno de los casos.

La experiencia de guerra y, particularmente, el sentimiento de camarería, favoreció la organización de grupos entre los miembros de las antiguas unidades del Ejército. La importancia de los grupos primarios en la constitución de las milicias y las Brigadas Mixtas provocaron, además, que en muchos casos se encuentren varios elementos de cohesión al mismo tiempo: parentesco, vecindad,

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La última movilización, el reemplazo de 1942, se emitió el 4 de enero de 1939 (Gaceta de la República, 5 de enero de 1939)

58% 13%

29%

Gráfico 10. Guerrilleros según las quintas movilizadas durante la guerra civil. Andalucía

oriental.

Quintas Primarias 1906-1920 Quintas Secundarias 1893-1905 Sin experiencia

amistad y camarería. La importancia de los grupos primarios en la formación de las guerrillas será abordada en un capítulo posterior, por lo que centrémonos ahora en el efecto de la camarería. El rastreo de las unidades del Ejército Popular a las que pertenecieron durante la guerra los guerrilleros no siempre es sencillo, pero aún así hemos podido rescatar algunos casos.

El primer compañero en la sierra de ―El Yatero‖ fue Jesús Salcedo, natural de Murcia. Ambos formaron parte de la misma Brigada Mixta en el Ejército Popular y, al terminar la guerra, Jesús Salcedo fue detenido y enviado a la Cárcel de Caravaca. Después de sobrevivir a un fusilamiento, emprendió un largo viaje a pie desde la provincia de Murcia hasta Quéntar (Granada), donde se reencontró con su mujer (a la que había conocido durante la contienda). La primera noticia que le dieron en el pueblo fue que su antiguo compañero, ―El Yatero‖, natural también de Quéntar, estaba huido en el monte. Jesús Salcedo no lo dudó y esa misma noche marchó a la sierra, formando junto a su compañero el primer grupo armado en Granada.278

Varios miembros del grupo de los hermanos Clares (al menos Rafael Castillo Clares, Félix Castillo Clares, Antonio Cobos Lezama, Francisco Almendros García) pertenecieron a la milicia organizada en Güejar Sierra y, una vez instaurado el nuevo Ejército Popular, ingresaron en la 78 Brigada Mixta. Todos ellos se volvieron a reunir al terminar la guerra o después de varios años de cárcel en la sierra.279 Similares circunstancias se dieron entre varios vecinos de Loja, los cuales terminaron por integrarse en la 79 Brigada Mixta durante la guerra y años después, se reencontraron con sus antiguos vecinos y compañeros en la AGG.280 Fue común el caso de excombatientes que al salir de la cárcel tras cumplir su condena buscaron en la sierra a sus antiguos compañeros para continuar la lucha, tal y como ocurrió en el grupo de ―Culito de Salar‖.281 La camarería, junto a las lealtades vecinales, de parentesco y de amistad, se constituyeron en uno de los elementos claves en la formación de las guerrillas en la posguerra.

Desde el comienzo de nuestro trabajo hemos señalado a la represión como una de las variables fundamentales del surgimiento de la guerrilla antifranquista. La represión se dirigió con especial celo contra todos aquellos que se habían opuesto con las armas a la insurrección militar. La juventud fue la que mostró mayor movilización –voluntaria o forzosa- durante el periodo de la guerra y por ese motivo se convirtió en uno de los sujetos que con mayor dureza sufrió la represión. Resulta comprensible, por lo tanto, que la mayor parte de los guerrilleros (71%) hubieran participado en la guerra. Pero entonces, ¿cómo debemos interpretar el 29% de guerrilleros sin experiencia bélica previa?

La mayor parte de estos guerrilleros, niños durante el periodo de la guerra, terminaron por integrarse en la guerrilla después de haber realizado una labor de colaboración con la Resistencia en el llano. Una vez quemados, es decir, descubiertos por las autoridades, no tenían más remedio que huir al monte para

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MARCO, Jorge: Hijos de una guerra…, op. cit. pp. 103-106 279

Consejo de Guerra 498/46941 (ATTMA), Consejo de Guerra 561/19651 (ATTMA) 280

Consejo de Guerra 1207/649 (ATTMA), Consejo de Guerra 1174/243 (ATTMA) 281

no ser detenidos. Como veremos más adelante, los lazos de parentesco entre los guerrilleros sin experiencia previa y los guerrilleros con experiencia de guerra fueron muy comunes. Ésta es una de las claves para comprender la integración de muchos de estos jóvenes pero, cómo han señalado varios autores, puede existir un cierto sentimiento de frustración entre aquellos grupos de edad que observaban el conflicto bélico desde la retaguardia y que, una vez estaban a punto de integrarse cómo jóvenes soldados, su ingreso se vio abortado por el fin de la contienda.282 Al mismo tiempo, el guerrillero representaba una figura heroica y atractiva entre ciertos sectores de la población –particularmente en la esfera de las comunidades locales y en el ámbito familiar-, teniendo un enorme impacto entre los jóvenes, por lo que también tendremos que tener en cuenta estos deseos de emulación.

Todos estos factores influyeron, pero la guerrilla antifranquista, particularmente las Agrupaciones guerrilleras dirigidas por el PCE, también emplearon métodos de propaganda activa con el objeto de reclutar a nuevos guerrilleros. Y la juventud, en este proceso, jugó un papel prioritario.283 En un capítulo posterior abordaremos con mayor profundidad esta cuestión, pero cabe ahora destacar cómo los llamamientos a la ―juventud antifranquista‖ -apelando a una identidad generacional- fueron comunes en la propaganda. No era casualidad que desde 1945 el máximo responsable del movimiento guerrillero dirigido por el PCE fuera Santiago Carrillo, secretario general de las JSU. Los cuadros guerrilleros enviados desde exilio para reforzar la Resistencia en España también pertenecían en su gran mayoría a las JSU. Los propios guerrilleros se veían a sí mismos como jóvenes antifascistas y así, por ejemplo, saludaron la creación de la Federación Mundial de Juventudes Democráticas, en 1949: ―Nosotros, jóvenes unificados de la Agrupación Guerrillera de Granada, saludamos con emoción y alegría el magno acontecimiento‖.284

El sentimiento generacional también afectó a los debates ideológicos. El PCE, un partido marginal durante la República de preguerra, se convirtió en la organización política más importante en el transcurso de la guerra, y en ello tuvo una enorme responsabilidad el papel de las Brigadas Internacionales y de las JSU. Las Brigadas Internacional, movilizadas por el Komintern, fueron el fiel reflejo de la juventud internacional antifascista. Las JSU, por su parte, representaban supuestamente a los jóvenes socialistas y comunistas, pero en realidad habían sido fagocitadas por los segundos. Durante la guerra civil, la Unión Soviética y el PCE se convirtieron en un referente de modernidad política y cultural, con una fuerte atracción entre los jóvenes españoles.285 En aquel periodo comenzó a establecerse una clara distinción generacional entre la juventud, la modernidad y el futuro, vinculada a los postulados comunistas y el PCE, frente a lo viejo y lo caduco, relacionado con los socialistas y el PSOE. Años después observamos esta fractura generacional, de carácter cultural e

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MANN. Michael: Fascistas…, op. cit. pp. 40. 283

Ver, por ejemplo, los ejemplares de La Voz del Soldado. Publicaciones Periódicas. Carpeta 15-18. (ACCPCE)

284

Por la República, nº 39. Publicaciones Periódicas. Carpeta 16. (ACCPCE) 285

GRAHAN, Helen: La República española…, op. cit. pp. 202 y ss.; HERNÁNDEZ SÁNCHEZ, Fernando: Guerra o revolución…, op. cit. pp. 294 y ss.

ideológico, cuando el PCE intentó unificar a los diferentes grupos autóctonos que actuaban en la zona. Los antiguos militantes socialistas, más reacios a la acción guerrillera, eran denominados como ―viejos socialistas‖ o ―viejos políticos‖ por parte de la nueva generación de jóvenes comunistas, favorables a la lucha armada.286

La experiencia de guerra reforzó, además, el modelo de masculinidad de los combatientes. Este fue el motivo por el que el número de mujeres guerrilleras fue tan reducido en España. Antonia Triviño Martín, nieta del guerrillero José Martín Navas, recuerda las palabras de su abuelo: ―Mi abuelo decía que aquí había esperanza porque los hombres eran muy hombres‖.287

Esta era el marco de percepción de los guerrilleros sobre la Resistencia: virilidad y fortaleza. Los guerrilleros eran ―hombres machos‖, ―hombres duros‖.288 Aquella imagen de masculinidad de los guerrilleros irradiaba en la sociedad de la época, pero tenía efecto en dos direcciones: construía una identidad guerrillera, pero al mismo tiempo marcaba una distinción entre aquellos que subían a la sierra (los hombres) y aquellos que, a pesar de la situación, preferían mantenerse en el llano. Salomé Pérez Moreno, hija de José Pérez Moles, recuerda cómo su padre, después de salir de prisión, sufrió un cuestionamiento constante en el pueblo. Nadie le daba trabajo, tenía que acudir tres veces al día al cuartel de la guardia civil y un vecino no paraba de decirle: ―Usted no es un hombre si no se va a la sierra‖.289

Finalmente, el 2 de enero de 1947, José Pérez Moles decidió echarse al monte e integrarse en la guerrilla.290

Las divisiones de género en la Resistencia española resultan más profundas que en el caso francés. Si bien es cierto que el modelo de la masculinidad se observó en las campañas de movilización, ya fuera desde el exilio británico o desde el interior, los historiadores han señalado cómo operaron cambios respecto al periodo de la Primera Guerra Mundial. La mujer, aunque de forma minoritaria, se incorporó activamente en el ejército y en la Resistencia clandestina. La figura de las partisanas (combatientes armadas) no estuvo muy extendida, pero adquirieron un importante protagonismo en las ciudades a través de la organización de la guerrilla urbana (FTP). En el ámbito rural, en cambio, donde los roles de género eran más acusados, la incorporación de la mujer a la guerrilla fue prácticamente inexistente.291

La asignación de tareas en el combate según los roles de género establecidas durante la guerra civil en la zona republicana se mantuvieron en la

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Véase, por ejemplo: Consejo de Guerra 1047/659 (ATTMA) 287

Entrevista a Antonia Triviño Martín, en: BAIRD, David: Historia de los maquis. Entre dos fuegos, Córdoba, Editorial Almuzara, 2008, pp. 262.

288

Ibídem, pp. 260. 289

Entrevista a Salomé Pérez Moreno, en: BAIRD, David: Historia de los maquis…, op. cit. pp. 295. 290

Consejo de Guerra 450/443 (ATTMA) 291

SCHWARTZ, Paula: ―Partisanes and Gender Politics in Vichy France‖, French Historical Studies, 16- 1 (1989); COLLINS WEITZ, Margaret: ―Soldiers in the Shadows: Women of the French Resistance‖, en: DeGROOT, Gerard J. y PENISTON BIRD, Corinna (eds.): A Soldier and a Woman. Sexual Integration in

the Military, Essex, Pearson Education Limited, 2000, pp. 135-151; CAPDEVILA, L., ROUNQUET, F.,

VIRGILI, F. y VOLDMAN, D.: Sexes, genre et guerres (France, 1914-1945), Paris, Éditions Payot & Rivages, 2010 [2003], pp. 81-108.

guerrilla antifranquista. El discurso de las organizaciones políticas y las Agrupaciones guerrilleras respecto a la mujer se podría resumir con la última conversación entre Dora y Annenkov, dos de los protagonistas de la obra de teatro Los justos, escritas por el Albert Camus. Dora discute con Annenkov, su compañero en una célula nihilista, antes de cometer un atentado:

-Haz esto por mí. Dame la bomba. Si, la próxima vez. Quiero tirarla. Quiero ser la primera en tirarla- [le suplica Dora]

-Sabes bien que no queremos mujeres en primera línea- [le replica su compañero Annenkov]292

Las Agrupaciones guerrilleras prohibieron explícitamente en sus estatutos la permanencia de mujeres en la sierra. Sólo, en caso de peligro, podía hacerse alguna excepción.293 Las consignas del PCE eran claras sobre el papel que debían realizar las mujeres en el campo de la lucha armada: ―¡Ayudad a los heroicos guerrilleros!‖, decía Dolores Ibárruri en la celebración del 8 de marzo, día de la mujer, de 1946.294 El frente seguía en manos de los jóvenes varones, mientras que las mujeres se establecieron en la retaguardia guerrillera. Varias investigaciones han señalado el espacio donde se desarrolló la acción de las mujeres en la posguerra. La ola de represión las llevó primero a las tapias de los cementerios, a las puertas de las cárceles o al interior de las galerías.295 La resistencia dentro de las cárceles o el auxilio a sus familiares recluidos concentró la mayor parte de la actividad política, junto a su importante labor como enlace y punto de apoyo en la guerrilla antifraquista. En la mayoría de los casos la colaboración se inició debido a los vínculos de parentesco, amistad o vecinales con los guerrilleros, pero lo que comenzó siendo una ―resistencia humanitaria‖ en muchos casos derivó en una ―resistencia política‖.296

Sin su aportación logística y de información, la Resistencia en España no podría haberse sostenido durante tantos años, pero la percepción de la mujer en la guerrilla seguía siendo problemática. Santiago Carrillo, en uno de los informes finales, llegó a atribuir a las mujeres un papel corruptor en la guerrilla antifranquista en el último periodo: ―Aparecieron también elementos de corrupción: mujeres, bebida, derroche de dinero‖.297

Una muestra más de la extensión de los prejuicios y estereotipos predominantes en la izquierda de la época.

En el presente capítulo hemos abordado diversas dimensiones de la resistencia armada antifranquista. El perfil medio del guerrillero en España era

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CAMUS, Albert: Los justos, Madrid, Alianza, 2004 [1949], pp. 136. 293

SERRANO, Secundino: Maquis…, op. cit. pp. 221. 294

Mundo Obrero, 9 de marzo de 1946. Toulouse. 295

VINYES, Ricard: Irredentas. Las presas políticas y sus hijos en las cárceles de Franco, Madrid, Temas de Hoy, 2002; ABAD BUIL, Irene: ―Las <Mujeres de los presos>: solidaridad y acción política en los extramuros de las cárceles franquistas‖, en: BUENO, M., HINOJOSA, J. y GARCÍA, C. (coord.):

Historia del PCE: I Congreso, 1920-1977, Oviedo, Fundación de Investigaciones Marxistas, 2004.

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ROMEU ALFARO, Fernanda: Silencio Roto. Mujeres contra el franquismo, Barcelona, El Viejo Topo, 2002, pp. 27-48; YUSTA RODRIGO, Mercedes: ―Las mujeres en la resistencia antifranquista, un estado de la cuestión‖, Arenal, 12-1 (2005); MARTÍNEZ MAILER, Odette: ―Los testimonios de las mujeres de la guerrilla antifranquista de león Galicia (1939-1951)‖, en: ARÓSTEGUI, J. y MARCO, J.:

El último frente…, op. cit. pp. 313-327.

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un joven varón, campesino, vecino de un pequeño pueblo de montaña, excombatiente republicano, con una fuerte identidad antifranquista, pero con escasa o nula experiencia colectiva antes de 1936. La experiencia de guerra resultó trascendental en la definición de los futuros guerrilleros: movilizó a la sociedad, transformó conciencias, reforzó identidades y generó nuevos tipos de lealtades. Una nueva generación de jóvenes antifascistas retornó a sus hogares en la primavera de 1939, pero todo había cambiado: el pueblo, las relaciones entre los vecinos y su propia identidad. Bien es cierto que la represión y las medidas de control social alcanzaron niveles desconocidos hasta el momento, lo cual favoreció la movilización guerrillera, pero los sujetos de la represión tampoco eran aquellos jóvenes campesinos de periodos anteriores. El uso de las armas y la práctica guerrillera eran unas opciones nada descabelladas bajo el prisma de la experiencia transformadora de la guerra.