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5 3 LA ESTRUCTURA DE LA CRÓNICA DE LA NUEVA ESPAÑA

La influencia de la Historia de la Conquista de México de Gómara en la Crónica de Cervantes de Salazar fue advertida ya en las primeras ediciones que se realizaron de la obra. Esta influencia no solo se percibe en algunos párrafos de la

Crónica, calcados del texto del cronista soriano, sino también en su estructura. Para

Paso y Troncoso170, Cervantes de Salazar tenía pensado dividir la obra, que debería llamarse Crónica General de las Indias, en dos partes, tal y como hizo Gómara con su Historia general de las Indias y La conquista de México. Al igual que Gómara, la primera parte de esa supuesta Crónica General versaría sobre el descubrimiento de América hasta la llegada de los españoles al Yucatán, mientras que la segunda se centraría en la conquista de la Nueva España171.

Esa segunda parte sería la que conservamos bajo el nombre de Crónica de la

Nueva España, mientras que de la primera solo tenemos las promesas que hace el

propio Cervantes de Salazar en varias partes de la obra, como la que aparece al principio del Libro III, y en la que se apunta el título que debería haber tenido la obra completa: Crónica General de las Indias.

169 Cervantes menciona al malogrado Alonso de Ávila Alvarado en la Crónica en varias ocasiones. El

manuscrito de la Crónica fue llevado a España por el licenciado Valderrama pocos meses antes de su captura y posterior ejecución. Al relatar el cautiverio de su tío, Alonso de Ávila, en una cárcel francesa, dice de este que «supo bien la lengua francesa, y de ninguna cosa le pesaba más en su prisión que de no tener que gastar, en lo cual le paresce harto su subcesor y sobrino Alonso de Avila, regidor desta ciudad» (Crónica, 1914, pág. 752). Alonso de Ávila Alvarado fue uno de los ideólogos de la revuelta contra el emperador. Una vez descubierta la conjura, fue apresado y ejecutado. Para más información sobre la rebelión, véase Suarez Peralta, J. Tratado del descubrimiento de las Indias, México: Secretaría de Educación Pública, 1949, caps. XXXII-XXXIV y González Obregón, Luis. Los

precursores de la independencia mexicana en el siglo XVI. México-París: Librería de la Viuda de C.

Bouret, 1906, pág. 267 y ss.

170 Crónica, 1914, ed. de Paso y Troncoso, pág. XII. 171 Id., pág. XIII.

Fragmento del manuscrito (folio 94r) en el que aparece el nombre que debería haber llevado la obra completa: «Libro tercero de la segunda parte de la Crónica General de las Indias».

Al principio de la Crónica, Cervantes de Salazar menciona el territorio de la

Grande España172 y anuncia sus planes de escribir sobre ella: «De la cual en la parte primera desta Crónica tractaré (dándome Dios vida) copiosamente»173.

Algunas páginas después, en el capítulo XVII del Libro II174, también leemos una nueva alusión a esa desconocida primera parte, cuando nuestro autor habla de «D. Diego Colón, hijo del Almirante, primero descubridor, del cual se ha de hablar en la primera parte desta historia».

En los planes iniciales de Cervantes de Salazar, en esa primera parte de la obra se trataría la presencia española en América antes de la conquista de México, y otras campañas como la de la conquista de Yucatán, realizada décadas después de la caída de Tenochtitlán. Deducimos las intenciones de Cervantes de Salazar en un párrafo en el que describe la península y en el que apunta que: «Señalóse en la conquista de esta tierra y población de ella Francisco de Montejo, de lo cual diré en la “Primera parte” de esta historia»175.

En cualquier caso, y a pesar de sus promesas, no parece que Cervantes de Salazar escribiera nunca esa primera sección de la obra. El único manuscrito con el que contamos es el de la Crónica, dividido a su vez en seis libros, el último de ellos incompleto.

Consta este documento, según leemos en un epígrafe al margen de la primera hoja, de 444 folios numerados. No obstante, esta cifra no es correcta. A partir del folio 54 la numeración se duplica, de manera que debajo de la primera cifra que se escribió aparece una nueva paginación.

172 Cervantes de Salazar llama Grande España a «todo lo que los españoles, desde la Isla Española

hasta Veragua, conquistaron y pusieron debajo de la Corona Real de Castilla». Sigue aquí Cervantes la denominación empleada por el cosmógrafo Juanote Durán, del que menciona «un libro que hizo, que aún no ha salido a la luz, de la Geografía y descripción de todas estas provincias y reinos» (Crónica, 1914, pág. 7)

173 Id., pág. 8. 174 Id., pág. 100. 175 Id., pág. 125.

Último folio del manuscrito, donde podemos ver, en el margen superior izquierdo, la doble numeración

Por ejemplo, tras el folio 54 encontramos el 54 bis, paginación que fue posteriormente tachada y corregida por el número 55, lo que afectó también a los números de las páginas siguientes, que fueron también retocados. También aparecen páginas bis tras las hojas 283, 384 y 385.

Error en la numeración en una página del manuscrito, corregido posteriormente

Hay, además, algunos folios que no fueron numerados la primera vez, como el folio 70, y que sí que lo fueron en el segundo trabajo de paginación.

Falta también el número 249 entre los folios 248 y el 250, aunque el texto está completo. Encontramos otro error en las últimas páginas del libro, ya que la penúltima página lleva el número 433 pero la en la siguiente aparece el número 444. En definitiva, el manuscrito se compone de 438 hojas.

El Libro I se divide en 32 capítulos176, que abarcan hasta el folio número 51v del manuscrito original. En el margen de la primera página del manuscrito, podemos leer la siguiente anotación: «Crónica de la Nueva España. Su descripción, la calidad y temple de ella, la propiedad y naturaleza de los indios, etc. Tiene 444 fol.». En

176 En su «Introducción» al primer volumen de la Crónica, Paso y Troncoso desglosa el contenido de

los seis libros que componen el manuscrito. Para la redacción de los siguientes párrafos, seguiremos fundamentalmente la descripción ofrecida por el erudito mexicano.

opinión de Paso y Troncoso, este epígrafe fue añadido por el personal de la Biblioteca Real a principios del siglo XVIII177.

Fragmento de la primera página del manuscrito de la Crónica

El Libro II trata «del descubrimiento de la Nueva España», siendo el único que aparece con epígrafe. Abarca desde las primeras expediciones a la costa de México hasta la llegada de Cortés a Ulúa. Consta de 36 capítulos numerados, que comprenden desde el folio 52 (recto) hasta la mitad del folio 94 (recto).

Primer párrafo del Segundo Libro de la Crónica

177 Crónica, 1914, ed. de Paso y Troncoso, pág. 1. Magallón no afina tanto como Paso y Troncoso y

tan solo advierte de que la letra de esta apostilla es «menos antigua» que la del manuscrito. (Crónica, 1914, pág. 1).

A renglón seguido comienza el «Libro Tercero de la Segunda Parte de la

Crónica General de las Indias», según leemos en el manuscrito. A pesar de que el

copista escribió «Argumento del terçero libro» al principio del folio anterior, finalmente la página quedó en blanco, sin más detalle. Esta parte termina con la llegada de Cortés a México, el 8 de noviembre de 1519. Consta de 63 capítulos, de los cuales 7 estaban numerados y 56 sin numeración, según advierte Paso y Troncoso. Comienza en la página 94 (recto) y termina en el folio 179 (recto).

A pesar de dejar un espacio para resumir el contenido del Tercer Libro, el copista finalmente lo dejó en blanco

El Libro IV se compone de 134 capítulos que aparecen sin numerar. Al igual que sucedía al comienzo del Libro III, el copista dejó en blanco el folio 178 (recto y verso), con la intención de resumir su argumento posteriormente, aunque nunca llegó a completarlo. El Libro concluye al principio del folio 305 (recto).

Numerosos capítulos de la Crónica aparecen sin numerar. Sirva como ejemplo este párrafo, correspondiente al capítulo II del Libro IV (folio 181r).

El Libro V abarca hasta el folio 412 (recto). Consta de 197 capítulos, de los que solo están numerados los 66 primeros.

Finalmente, el Libro VI está incompleto. Se compone de 33 capítulos, si bien del último solo aparece el título: «Cómo Cortés invió a la mar del Sur a hacer dos bergantines y cómo invió a Joan Rodríguez de Villafuente, e Sandoval fue a Upilcingo e a Zacatula y de lo que más pasó». Tras este título, se termina el manuscrito.

5. 4. EL MANUSCRITO

El cronista Antonio de Herrera reconoce que, entre las fuentes para sus

Décadas, utilizó «las memorias del Doctor Cervantes, deán de la Santa Iglesia de

México»178 que desde 1597 estaban en poder del Consejo de Indias.

Antes de aquella fecha, el manuscrito había sido transportado de México a España por el licenciado Valderrama, a quien, según Magallón179, Cervantes debió de haber entregado el documento en 1567 «para acreditar con él los méritos del autor en las gestiones que hiciese a favor de este y en apoyo de sus pretensiones». Por su parte, Paso y Troncoso180 adelanta con acierto la fecha del viaje de Valderrama a marzo de 1566, que sería la fecha límite para la redacción del manuscrito que conocemos actualmente.

El propio Cervantes, en una carta dirigida al rey Felipe II fechada el 19 de marzo de 1567, afirmaba que «ha diez y seis años que estoy en estas partes, ocupado siempre en leer en estas escuelas que V. Mag. fundó y de siete años a esta parte en escribir la Crónica de esta Nueva España, cuya parte llevó el Licenciado Val de Rama, del vuestro consejo y visitador que fue de esta Nueva España»181.

Paso y Troncoso considera que el documento que llegó a España no era el original de Salazar, sino obra «de un amanuense que lo copió al dictado»182. Que se trata de una obra realizada por una persona diferente a la que redactó el texto parece confirmarlo la presencia de varios errores que, para Paso y Troncoso183, solo podrían haber sido obra «de un copista ignorante». Tal es el caso de la fecha que remata el Libro II de la Crónica: «Llegó Cortés a este puerto, con su armada sana y salva, jueves santo, año de MDIX», cuando en realidad debería de decir MDXIX.

178 Herrera, A. Década VI, Libro III, cap. XIX, pág. 81. 179 Crónica, 1914, pág. XVII.

180 Crónica, 1914, ed. de Paso y Troncoso, pág. XXIX.

181 Crónica, 1914, pág. XII. En la copia de esta carta incluida en Millares Carlo (Cuatro estudios, op. cit., pág. 134), no aparece el párrafo que alude al licenciado Valderrama: «Ha diez y seis años que

estoy en estas partes, ocupado siempre en leer en estas escuelas que vuestra Majestad fundó, y de siete años a esta parte en escribir la Crónica de esta Nueva España, y en predicar el Santo Evangelio».

182 Crónica, 1914, ed. de Paso y Troncoso, pág. XX 183 Id., pág. 166.

Magallón, por su parte, no descarta que fuera la pluma de Salazar la que redactara el manuscrito184, aunque lo cierto es que la caligrafía de la carta escrita por Cervantes de Salazar a Felipe II no parece ser la misma que la que aparece en el manuscrito185.

No sabemos si Cervantes de Salazar siguió trabajando en su Crónica después de que Valderrama llevara a España el manuscrito, pero lo cierto es que en los archivos de la Ciudad de México no quedó constancia de este supuesto trabajo posterior186.

El 20 de julio de 1570, Catalina de Sotomayor, pariente de Cervantes y cuyas hijas venderían el documento al Consejo de Indias años después, escribe una carta a su familiar en México, en la que, a propósito del manuscrito original de la Crónica, reconoce que «la Crónica no envío a Vm. porque he miedo no se pierda. Paréceles a algunos estos señores del Consejo que sería bueno Vm. la acabase; si todavía Vm. mandare que la envíe, yo lo haré avisándome, e entretanto la terné guardada»187.

Conservamos cierta correspondencia en la que se apuntaría la posibilidad de que Cervantes de Salazar hubiera seguido redactando la Crónica e, incluso, que hubiera podido terminarla. Así, en una carta dirigida al Inquisidor General fechada el 1 de mayo de 1572, nuestro autor deseaba «tener cosas que no me ocupasen tanto

184 Para Magallón, (Crónica, 1914, págs. XVII-XVIII), hay pequeños detalles que llevarían a pensar

que el manuscrito es obra de Salazar: «El carecer de portada; el tener equivocada la foliación; el estar algunos capítulos numerados y otros por numerar; el no aparecer definitivamente resuelta la separación de todas los libros de que se compone la obra; el dejarse una hoja en blanco, donde habría de continuarse el asiento de las capitulaciones celebradas entre Diego Velázquez y Cortés; el dejarse asimismo espacio en otras tres hojas para escribir los “argumentos” o resúmenes de otros tantos libros, y, sobre todo, el concluir precisamente el códice con el epígrafe de un capítulo».

185 Aparentemente, el único documento autógrafo de Francisco Cervantes de Salazar es una carta

remitida por este al rey Felipe II, fechada el 29 de marzo de 1567, y de la que Zelia Nuttall publicó un facsímil en «Biographical notes». En ella, nuestro autor solicitaba el cargo de Cronista Real, y entre sus méritos, destacaba que se había dedicado «de siete años a esta parte en escribir la coronica de esta Nueva España».

186 Según apunta Magallón, de haber seguido escribiendo «la obra adelantada en los años 1567 a

1575 [año en el que Cervantes de Salazar falleció], quedaría en el archivo del Ayuntamiento de Méjico, ya que el autor era cronista de la ciudad; pero en contra de tal supuesto existe el hecho de que ninguno de los autores mejicanos que escribieron sobe asuntos históricos en tiempos posteriores y aún inmediatos al de Cervantes, cite para nada su Crónica», Crónica, 1914, pág. XVIII.

como la campanilla, para acabar, antes que acabe [muera] la Historia y otras cosas que tengo para imprimir»188.

Poco después, nos encontramos con una carta sin fecha —aunque probablemente fuera escrita en torno a 1573— en la que se incluyen los méritos de nuestro autor y se abre la posibilidad de que la Crónica fuera concluida. En dicha carta podemos leer que Cervantes de Salazar «ha escrito y tiene ya casi acabada la historia de la Nueva España, cuya primera parte se ha visto y aprobado en el Consejo»189, aludiendo al manuscrito que llevó Valderrama a España en 1566.

En los últimos años de su vida, Salazar hizo algún intento por recuperar su obra, tal vez con la intención de continuarla, aunque sin éxito. Prueba de ello son dos cartas enviadas también por Catalina de Sotomayor, que confirman las gestiones que estaba haciendo en su nombre para conseguir el libro, que en ese tiempo estaba cedido a Juan López de Velasco, Cronista Mayor de Indias. En la primera, fechada el 14 de abril de 1575, dice que «el libro tiene Joan López de Velasco y ya se le [sic] he pedido y dice que me le enviará y así irá en el armada»190. Algunos días después, el 4 de mayo de 1575, Catalina de Sotomayor reconoce que «el libro no he podido cobrar de Joan López de Velasco; con todo, procuraré que le lleven con estas cartas».

Sin embargo, todas estas gestiones para recuperar el manuscrito fueron en vano, pues Cervantes de Salazar falleció el 14 de noviembre de ese mismo año. De existir añadidos posteriores, hoy se encuentran perdidos.

188 Véase Baudot, G. «Une lettre inédite de l'humaniste Cervantes de Salazar», en Cahiers du monde hispanique et luso-brésilien, núm. 8, 1967, págs. 147-152 y también Medina, J. Toribio. Op. cit., pág.

60. La carta completa es la siguiente: «Illmo. Señor, Por otra que fue el navio de aviso escrebí a V. m. ofresciéndome a su servicio, porque aceptándome, si mis pocos méritos no lo impiden, soy cierto que por mano de V. m. me ha de venir algún bien merecido, a lo que entiendo y todos saben, por más de veinte y dos años. Deseo tener cosa que no me ocupase tanto el tiempo como la campanilla para acabar, antes que acabe, la Historia y otras cosas que tengo para imprimir, lo qual si consigo, del bien que dello redundare, entenderá bien V. m. quanta parte será. Estos Señores del Santo Officio me son muy aficionados y me hacen, cuanto al honor, toda la merced que pueden, y esperan verme en algún otro mayor aprovechamiento, el cual como tengo dicho siendo servido será V. m. causa muy principal. Y porque con persona tan ocupada y tan de negocios, cuando otros no se ofrecieren, no será menester más razones, no digo más. Nuestro Señor la Illma. Persona de V. m. en mayor estado por muchos años prospere y guarde. De México, primero de Mayo, 1572 años. Gerónimo de Sugui (?) está bueno aunque llegó muy enfermo. Sirve en el Santo Oficio aunque ni en provecho ni en autoridad tanto como él meresce. V. m. le favorezca, pues no se precia de otra cosa, más de que es hechura de V. m. Illo. Señor, besa las manos de v. m. su mínimo servidor, El Doctor CERVANTES DE SALAZAR».

189 Crónica, 1971, pág. 60.

Después de Juan López de Velasco, y una vez fallecido Cervantes de Salazar, el manuscrito pasó a dos sobrinas del autor, llamadas María de Peralta y María de Espinosa, hijas de Catalina de Sotomayor. Magallón191 opina que «cabe que hubiera ido directamente a manos de estas, bien fuera al tener Valderrama noticia de la muerte del doctor Cervantes en 1575 o, en su caso, cuando él mismo falleciese por aquel tiempo».

El documento es comprado por el Consejo de Indias en 1597 por 40 ducados192, y se lo cede ese mismo año a Antonio de Herrera, quien acababa de ser nombrado Cronista Mayor de Indias. Herrera se sirve de numerosos textos de la

Crónica, copiados al pie de la letra, para la redacción de sus Décadas.

La siguiente referencia que tenemos del manuscrito es que pasó a formar parte de la biblioteca del Conde Duque de Olivares, según se desprende de la descripción que hace de ella el bibliógrafo González Barcia en su Epítome de la Biblioteca

Oriental y Occidental, Náutica y Geográfica de Antonio de León Pinelo. En la

columna 599, encontramos la siguiente referencia en la entrada sobre Cervantes de Salazar y su obra:

Doctor Cervantes, catedrático de la Universidad de Mexico: Chronica de las Indias, M. S. 4. Estaba en la Librería de Barcia, con 444 hojas, aunque falta al fin, con la firma de L Valderrama, quien parece ser del Visitador de la Audiencia de Mexico, fuera estaba rotulada: Chronica del Maestro Cervantes: Es la Historia de Nueva

España y su Conquista, y alguno que intentó aplicársela, entrerrenglonó las partes

donde el Autor hablaba de sí, en primera persona, poniéndolas en tercera, Don Nicolás Antonio, tom. 2, fol. 275, dice estaba en la librería del Conde Duque, fol. Está en la del Rei, en 4193.

191 Crónica, 1914, pág. XVIII.

192 La carta de pago, fechada el 16 de octubre de 1597, aparece en el prólogo de Magallón a la Crónica (1914, pág. XIII): «Diego Ruiz Ossorio, receptor de S. M. en este consejo: de los maravedís

de vuestro cargo de penas de estrados, dad y pagad a María de Peralta y a Marina de Espinosa, hermanas, o quien su poder hubiere, cuarenta ducados que valen quince mil maravedís, que les