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Estructura de los hogares de la Comarca del Valle del Ese-Entrecabos

El fenómeno de la desruralización, desagrarización, despoblamiento y envejecimiento que afecta a esta comarca se traduce también en cambios en los tipos de familia. Hasta no hace demasiado tiempo, la composición de los hogares familiares estaba ligada al desarrollo de las actividades agrícolas-ganaderas, por lo que en una misma unidad familiar solían convivir hasta 4 generaciones y existía un alto grado de solidaridad familiar sobre todo para el desempeño de las actividades del campo, en las que trabajaban tanto los hombres como las mujeres de la casa; sin embargo, los aspectos domésticos y de cuidados a las personas dependientes recaían en exclusiva sobre las mujeres, de ahí la doble jornada que tenían que soportar. En la actualidad las familias extensas que había en el territorio se han reducido hasta solo representar un 14% de los hogares de la Comarca.

Sin embargo, las pautas de corresponsabilidad familiar no han sufrido grandes variaciones: las mujeres que viven y trabajan en los entornos rurales, en muchas ocasiones también lo hacen fuera de sus hogares, generalmente en el sector servicios. Si a esto sumamos aquéllas que participan en asociaciones, que son una parte considerable, sus jornadas laborales se han convertido en triples e incluso cuádruples en las familias en las que aún hoy persiste el desempeño de los roles tradicionales de género.

En cuanto a la composición de los hogares predominantes en la Comarca es el de una pareja de derecho con un hijo/a lo sumo dos25, seguido por parejas de derecho sin hijos.

Por otra parte, en la comarca hay 274 hogares monoparentales con menores a cargo, aunque lo correcto sería denominarlos monoparentales ya que en la Comarca del Valle del Ese- Entrecabos el 78% de estos hogares está compuesto por una mujer con menores a su cargo, frente a tan sólo el 22% de hombres26.

Por municipios la composición de las familias monoparentales es la que se muestra en el gráfico siguiente27.

25 Estructura de los hogares INE 2004. Datos Censo Población y Vivienda 2001. 26 Fuente INE. Censo de población y vivienda 2001.

112 Lo más significativo en cuanto a la composición de los hogares desde el enfoque de

género es que en el Valle del Ese-Entrecabos el 72% están ocupados por mujeres mayores de 65 años que viven solas.

Por concejos, Valdés es el que mayor proporción tiene de mujeres mayores que viven solas, seguido por Tineo, Cudillero y Salas.

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La conclusión a la que se llega en este punto es que, por una parte, las mujeres son autosuficientes durante más tiempo que los varones y, por otra, que van a tener mayores necesidades y carencias debido a su longevidad. De ahí que los servicios más demandados, por las mujeres de la Comarca sean los relacionados con la atención a las personas mayores.

5.2 EDUCACIÓN

Un primer dato y por cierto positivo en la Comarca surge de constatar la poca incidencia o casi nula presencia de personas analfabetas y el progresivo aumento del nivel de instrucción de la población en general, sobre todo en las mujeres quienes alcanzan hoy en día los niveles más altos de formación.

Si tomamos específicamente la población joven activa de la Comarca y vemos su distribución porcentual por sexo según su nivel educativo, vemos que tanto hombres como mujeres cuentan con una formación alta. La mayoría cuenta con un nivel educativo de segundo grado. Incluso si tenemos en cuenta los estudios de segundo grado, las mujeres jóvenes del territorio no solo superan a sus coetáneos varones sino que, como han demostrado otras investigaciones realizadas en la zona, superan en este tramo educativo al conjunto de mujeres asturianas en el mismo tramo de edad. Los varones con este nivel de formación en la Comarca son más que las chicas, pero ellas alcanzan en mayor número el tercer nivel de formación.

Si analizamos los datos del las personas mayores de 16 años que no trabajan vemos también la poca incidencia del analfabetismo en la Comarca tanto para los hombres como

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para las mujeres. En general la población, según los niveles de estudios, se concentra en los de segundo grado. Sin embargo, se empieza a notar de forma cada vez más pronunciada a medida que analizamos de forma ascendente los niveles educativos una diferencia entre hombres y mujeres, quedando demostrado el alcance a niveles educativos más altos (segundo y tercer grado) en las mujeres del territorio, sobre todo de las mujeres jóvenes (tramos 20/24 y 25/29 años) que no trabajan.

En resumen puede concluirse que los mayores porcentajes de personas que no trabajan se encuentran entre las personas con formación de segundo grado, en mayor cantidad mujeres, y que a pesar de ser superior el porcentaje de mujeres con formación de tercer grado en relación a los hombres es mayor el número de ellas que no trabaja. Sin embargo, es interesante destacar que en los niveles de estudios inferiores las mujeres son menos, lo que implicaría que soportan menos paro que los hombres en este nivel de formación. Esto demuestra el potencial enorme que reside en las mujeres para el desarrollo del territorio y la necesidad de abordar de forma inminente el problema de la emigración juvenil femenina que sufre la zona.

Las mujeres siguen eligiendo las carreras relacionadas con los tradicionales roles de género como las de ciencias sociales, magisterio, salud, derecho, artes y humanidades (que son las que más desempleo soportan), y los hombres se vuelcan hacia carreras técnicas como ingenierías, informática, etc. Esto produce una segregación horizontal del mercado laboral producto de la concentración de las mujeres en profesiones feminizadas.