1.2. La Unión Soviética y su protagonismo como líder del bloque comunista 1 El modelo comunista instaurado en la sociedad de Europa del Este y Rusia
1.2.3. La estructuración del bloque socialista en el escenario bipolar
Al término de la Segunda Guerra Mundial y en los albores del nuevo ordenamiento global, la Unión Soviética había anexionado a sus territorios a la mayoría de los países de Europa del Este y Central, incluyendo claro a Polonia y a la parte comunista de la Alemania ocupada luego de la victoria de los Aliados. La Conferencia de Yalta y Potsdam fueron los puntos en donde las fronteras de Europa quedarían marcados, aun cuando Stalin no dejó llevar a cabo elecciones en países como Bulgaria o Rumania que ya se encontraban bajo la dominación soviética (VEIGA, et al., 1997).
Estas demarcaciones territoriales e ideológicas se daban también por el reconocimiento de facto de la anexión de los territorios ocupados por el Ejército Rojo que habían logrado su liberación. Antes que ninguna otra región Europa del Este fue anexionada a la Unión Soviética, en unos casos con elecciones controladas y en otros con la imposición del régimen por la fuerza. De cualquier manera, se impuso la misma estructura estatal con concentración centralizada del poder, fuerzas policiales internas y colectividad agrícola. Así, con el Ejército Rojo como la principal base de la estructura en dichos territorios, se consolidaba la Europa Comunista de la Guerra Fría (DURÁN-COUSIN, 2004).
Los territorios antes mencionados habían sido liberados directamente por la Unión Soviética. Fuera de ellos, naciones como Finlandia perdieron parte de su territorio, el cual fue anexionado a la URSS. Además, existían países que habían logrado evadir la ocupación en la guerra gracias a las acciones de sus guerrillas internas. El caso de la Yugoslavia de Tito fue tal vez el más emblemático, con un líder de la nueva generación comunista y que había logrado la unidad nacional dentro de su territorio. De esta forma, la semilla comunista se iba esparciendo en el mundo no solo por la imposición soviética, sino también gracias a modelos como el mencionado que evocaron la creación y la lucha de partidos de línea de izquierda en el mundo (VEIGA, et al., 1997).
27 Si bien la Unión Soviética no estaba todavía en condiciones militares ni económicas de apoyar a los movimientos comunistas fuera de Europa, los territorios alejados de la misma también fueron protagonistas del brote del socialismo. Los casos más notables y que serían también de los más controversiales en la lucha bipolar eran los territorios asiáticos. Fuera de la división de los territorios de Corea, similar a lo ocurrido en Alemania5, la proclamación de la República Democrática de Vietnam en 1945 y de la República Popular de China en 1949 serían puntos importantes en esta expansión ideológica (DURÁN-COUSIN, 2004).
El caso de China resulta ser, así como Yugoslavia, un proceso que se lograría con cambios políticos generados gracias a los movimientos nacionalistas. El líder comunista Mao Tse-Tung habría conseguido reunir un ejército importante luego del conflicto con Japón durante la guerra mundial. Finalmente con el derrocamiento del líder Chiang Kai-Shek lograría ocupar todo el territorio continental del país (La región de Taiwán sería reconocida como Estado separado de la China Comunista). En un inicio tanto los Estados Unidos como la Unión Soviética habrían creído que no sería posible una revolución comunista en China. Sin embargo, una vez que se instauró el régimen, la URSS firmó con el país asiático un acuerdo de amistad y asistencia mutua, lo que mostraba también la expansión del modelo comunista (TAIBO, 2010).
Vietnam por su parte era un Estado que logró consolidarse y liberarse de la dominación francesa sin ayuda de la Unión Soviética. Si bien este suceso se dio gracias al retiro de las tropas japonesas y al debilitamiento del poderío francés, la organización no solo de la dirigencia de Ho Chi Minh durante la revuelta, sino del pueblo en general, fueron factores clave de su éxito revolucionario. La importancia de esta organización civil quedaría demostrada luego en la contienda contra Estados Unidos en las décadas de los 60 y 70 (DURÁN-COUSIN, 2004).
28 Dentro del ámbito político y económico, y con un bloque oriental ya establecido dentro del espectro de la confrontación bipolar, las instituciones internacionales de línea socialista fueron también protagonistas importantes de la consolidación del comunismo en el mundo. Luego de que la cúpula soviética impidiera la adhesión de los países de Europa del Este al Plan Marshall, debido a sus preocupaciones de que éste generara un cambio de ideología dentro de dichos países, se reunieron en septiembre de 1947 en Polonia los representantes de los partidos comunistas de estos países así como de Italia y Francia. En esta se pretendía en principio intercambiar información respecto a la coyuntura dentro de cada territorio, pero, dados los eventos suscitados en las reuniones mantenidas entre los países occidentales, se habló de la división del mundo en dos campos, el imperialista occidental y el socialista liderado por la URSS. Con este antecedente se creó la sucesora de la Komintern, la Oficina de Información de los Partidos Comunistas y Obreros, Kominform, la cual estaba dedicada al intercambio de información y vinculación entre los Partidos Comunistas de los diferentes países. Así, la Doctrina Truman encontraba en la Doctrina Zhdánov6 a su contraria (PROCACCI, 2007).
En contraposición al Plan Marshall, el Consejo de Ayuda Mutua Económica, COMECON, fue creado en 1949 con el fin de establecer una cooperación económica y de comercio entre los países socialistas. Esta instancia internacional figuraba como la contraposición también del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, a los cuales la Unión Soviética decidió no adherirse. Este Consejo buscaba así mismo impulsar el comercio entre las naciones socialistas y evitar la importación de maquinarias y tecnologías provenientes del bloque de occidente (ZUBOK, 2007).
En el contexto militar entre 1945 y 1948 se firmaron convenios bilaterales entre la Unión Soviética y los países comunistas. El Pacto de Varsovia, creado dos años después de la muerte de Stalin, buscó una unificación comunista más allá de
6 Llamada así por haber sido Andréi Zhdánov (Presidente del Sóviet de la Unión) quien pronunciara en 1947 el discurso
29 una mera ocupación de la superpotencia en los países satélites. Además, como respuesta a la formación de la OTAN, era una instancia que denotaba la consolidación del bloque comunista frente a la organización del bloque occidental (TAIBO, 2010).
La República Democrática Alemana nace casi a la par del Bloqueo de Berlín, en donde se da la ruptura entre ideologías opuestas y queda establecido el bloque socialista. Finalmente, la Unión Soviética en 1949 logra construir la bomba nuclear y así generar un nuevo equilibrio de poder en el contexto de la contienda soviético-capitalista. De esta manera queda sentado que no existe ya solo una fuerza nuclear de occidente, sino que ahora son las dos superpotencias, Estados Unidos y la Unión Soviética, las nuevas protagonistas de un conflicto que delineará a la realidad mundial desde 1945 hasta 1991. La amenaza nuclear de destrucción mutua siempre presente en la época provocará un nuevo tipo de enfrentamiento no solo a nivel bélico sino cultural, psicológico y social (VEIGA, et al., 1997).
1.3. La dinámica cambiante de las periferias en el nuevo esquema mundial