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Capítulo I. El comercio agropecuario a nivel mundial, regional y nacional

III.5. Evolución de las exportaciones en el período 2015-2017

La participación argentina en las exportaciones totales globales aumentó levemente en 2016, pasando del 0,34% obtenido en el año anterior al 0,36%, en base a datos de la OMC. No obstante, este porcentaje volvió a reducirse hacia 2017, año en que Argentina exportó el 0,33% del total mundial. De esta manera, la participación del país en las exportaciones mundiales continuó siendo reducida, especialmente teniendo en cuenta el máximo de 0,46% alcanzado en 2011, antes de la caída del precio de los commodities.

En cuanto a la balanza comercial, ésta se mostró positiva en el primer año de gobierno de Macri, alcanzando un excedente de 1.968 millones de USD, resultado que fue recibido con optimismo por el gobierno, en tanto contrastó con el déficit de 3.419 millones de USD obtenido en 2015 (en base al INDEC). A pesar de haberse registrado déficits con los tres principales socios comerciales (Brasil, China y Estados Unidos) y

112 con la Unión Europea en su conjunto, el intercambio con el resto del mundo posibilitó revertir esos resultados (particularmente con los países de África y Asia). No obstante, este resultado superavitario se debió en gran parte a la mengua de las importaciones, en un año de marcada recesión económica.

Al año siguiente la balanza comercial se deterioró considerablemente, registrando un déficit por 8.515 millones de USD. El mismo se debió al estancamiento de las exportaciones, a la vez que aumentaron sustancialmente las importaciones, principalmente en la rama industrial. La cifra se debió fundamentalmente a los déficits con China (7.737 millones de USD) y Brasil (8.563 millones de USD).

Como se desprende de la Tabla N° 3, en 2016 las exportaciones argentinas alcanzaron un valor total de 57.879 millones de USD, demostrando un ligero crecimiento (1,89%) frente a los 56.783 millones de USD registrados en 2015. Esta tendencia estuvo explicada principalmente por el aumento de los Productos Primarios (17,9% con respecto a 2015), los cuales superaron al descenso de los sectores de Combustibles y Energía y MOI, evidenciando estas últimas la mayor reducción. Las MOA, por su parte, crecieron levemente. El aumento de las ventas de bienes primarios es atribuible a las medidas de liberalización de las exportaciones agropecuarias implementadas por la administración de Macri en su primer año de gobierno, que permitieron, a su vez, compensar la baja en los precios internacionales de los commodities.

Hacia 2017, el valor total de las exportaciones ascendió a 58.400 millones de USD, un crecimiento todavía menor (0,89%) que el del año anterior. Sin embargo, de manera contraria a lo sucedido en 2016, este incremento se explicó por el mejor desempeño relativo de las MOI y, en menor medida, de los Combustibles y Energía, en comparación con los Productos Primarios y MOA, que sufrieron reducciones del 5,7% y 3,7%, respectivamente.

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Tabla N° 3: Exportaciones totales por grandes rubros y participación en el total. Argentina, 2015-2017. En miles de USD

2015 2016 2017 Total 56.783.953 (100%) 57.879.358 (100%) 58.384.195 (100%) PP 13.301.288 (23%) 15.691.679 (27%) 14.804.909 (25%) MOA 23.287.749 (41%) 23.348.977 (40%) 22.496.676 (39%) MOI 17.949.292 (32%) 16.803.971 (29%) 18.668.762 (32%) C+E 2.245.623 (4%) 2.034.731 (4%) 2.413.848 (4%)

Fuente: Elaboración propia en base al INDEC.

Resulta interesante, no obstante, observar la evolución de los grandes rubros de exportación de acuerdo a su participación en el total exportado. En el caso de los Productos Primarios, se comprueba que estos aumentaron su participación entre 2015 y 2016, pasando del 23% al 27%. Si bien en 2017 este porcentaje bajó al 25%, continuó siendo elevado en comparación con el período 2007-2015, en que no superó el 24%. Las MOA, por su parte, disminuyeron su participación en un 2% entre 2015 y 2017, ubicándose en el 39% en este último año, cifra también elevada en comparación con el período anterior. En conjunto, los Productos Primarios y las MOA significaron el 64% del total exportado en 2017, un valor todavía alto en relación a su participación a principios del gobierno de Fernández de Kirchner, en que se ubicó en torno al 56%.

Por su parte, la cuota de mercado relativa a las ventas de MOI se redujo del 32% al 29% entre 2015 y 2016, pero aumentó nuevamente al 32% en 2017, por lo que no hubo cambios significativos en este rubro. Por último, los productos energéticos siguieron dando cuenta de una participación reducida del total exportado, de apenas el 4%.

En un enfoque más específico, en base a datos del OEC y Santander Trade, se observa que en 2016 la harina de soja continuó siendo el principal producto de exportación, con un 17% sobre el total de las ventas (valor equivalente al de 2015). Asimismo, la cuota de mercado del maíz aumentó del 5,7% al 7,4% entre 2015 y 2016,

114 la de aceite de soja del 6,8% al 7% y la del trigo del 1,8% al 3,2%. Por su parte, la participación de las exportaciones de poroto de soja bajó del 7,4% al 5,6%. No obstante, hacia 2017 disminuyó la cuota de mercado de los principales productos agropecuarios de exportación, tendencia que se condice con los datos analizados en los párrafos anteriores. La harina de soja se redujo al 15,6%, el maíz al 6,7%, el aceite de soja al 6,4% y el poroto de soja al 4,7%. El complejo sojero como total representó el 26,7% de las ventas externas, demostrando una reducción frente al 30% obtenido en 2015. Por último, el trigo fue el único producto que continuó aumentando, representando el 4,1% del total exportado en 2017.

En 201666, Vietnam e Indonesia continuaron siendo los principales compradores de harina de soja, con el 15% y el 8,4% de participación, respectivamente. También se evidenció una continuidad en los mayores demandantes de maíz: Vietnam (17%), Malasia (11%), Egipto (12%) y Argelia (10%). En cuanto al poroto de soja, el porcentaje acaparado por el mercado chino ascendió del 82% al 85% entre 2015 y 2016. Paralelamente, el aceite de soja fue comprado mayoritariamente por India, con casi la mitad de las exportaciones de este producto, mientras que China ya no apareció entre los principales compradores. Esto refleja la estrategia del gigante asiático de importar los bienes primarios y agregarles valor dentro de las fronteras nacionales. Por último, las ventas de trigo no se encontraron tan concentradas como en 2015, reduciéndose la participación de Brasil notoriamente, del 83% al 41% en 2016.

En relación al HHI, se comprueba que éste se mantuvo igual entre 2015 y 2016, con un valor de 0,2, pero disminuyó a 0,18 en 2017. Esto evidenció una menor concentración de la canasta exportadora hacia fines del gobierno de Macri, lo que se relaciona con el mencionado comportamiento negativo de los productos primarios en este último año.

En base a lo anterior, se comprueba que en los primeros dos años de gobierno de Mauricio Macri el perfil exportador del país continuó estando basado en los productos agropecuarios, mayoritariamente. Luego de un marcado aumento de las exportaciones

66 No se contó con los datos de OEC relativos a los destinos de los principales productos de exportación

115 primarias en 2016, que se debió en gran parte a las medidas de liberalización tomadas por el gobierno, se observó una reducción de las mismas hacia 2017, en un contexto de muy bajo dinamismo exportador. Este proceso fue acompañado por un sostenido aumento de las importaciones en este último año, lo que resultó en el acuciante déficit comercial obtenido. Si bien dicho proceso redundó en una menor participación de los bienes primarios en las exportaciones totales y en un HHI menos elevado, esto es más atribuible al pobre desempeño de las exportaciones que a un aumento de la participación de los bienes industriales en las ventas externas. A su vez, si se comparan las cifras de 2016 y 2017 con los valores del período 2007-2015, se evidencia que la participación de los bienes primarios en las exportaciones continuó siendo elevada.

III.6. Conclusiones parciales

El triunfo de Mauricio Macri, a fines de 2015, implicó un claro viraje en el rumbo económico seguido por el país. Uno de los principales aspectos de este cambio fue la renovada importancia otorgada por el gobierno al sector agroexportador, destacando su papel como principal actividad generadora de divisas e instando a una consolidación del perfil exportador del país. En este sentido, la política económica desplegada por la gestión macrista en sus dos primeros años fomentó una mayor rentabilidad del sector, repartida entre los grandes productores y las empresas comercializadoras. No obstante, esto se dio en un contexto internacional poco propicio para el crecimiento de las ventas agropecuarias, debido a la continuidad de los bajos niveles de demanda mundial y la caída de los precios de los productos primarios. El resultado fue un aumento de las ganancias percibidas por estos grupos, pero el estancamiento generalizado de las exportaciones. A su vez, esta política económica se enmarcó dentro de un modelo netamente neoliberal, que favoreció la contracción del consumo y de la inversión productiva, a la vez que agudizó el proceso de endeudamiento del Estado.

Por otro lado, las acciones realizadas en materia de política exterior, que buscaron reanudar los lazos con socios tradicionales y fomentar cierta agregación de valor en las cadenas alimentarias, no dieron los frutos esperados, en el marco de una coyuntura internacional adversa para la liberalización comercial. De esta manera, la estructura exportadora nacional continuó evidenciando características similares a las del

116 período anterior, dependiendo en su mayoría de las ventas de productos agrícolas de bajo valor agregado, al mismo tiempo que se mantuvieron vínculos comerciales fuertemente primarizados, como el caso de China.

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Conclusiones finales

A lo largo del presente trabajo se procuró analizar los cambios ocurridos en el perfil exportador argentino en el transcurso de dos períodos de gobierno claramente diferenciables en cuanto a la política económica y exterior planteadas: el de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) y el de Mauricio Macri (2015-2017).

En particular, el objetivo general de la investigación consistió en analizar la influencia que las diferentes políticas exteriores implementadas por ambos gobiernos tuvieron en el perfil exportador. De manera complementaria, se planteó indagar acerca de los efectos de otras dos variables, el modelo de desarrollo y la estrategia de inserción internacional, partiendo de la premisa según la cual éstas y la política exterior están estrechamente vinculadas. Teniendo en cuenta el predominio del sector agropecuario en la estructura exportadora argentina, se procuró estudiar el peso político y económico del mismo durante los períodos seleccionados. Por último, con la finalidad de permitir un análisis más acabado, se tomó en consideración la influencia de los factores externos en estas dinámicas.

La hipótesis que guió el trabajo de investigación sostiene que, en los períodos 2007-2015 y 2015-2017, los respectivos gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri desplegaron políticas exteriores disímiles, arraigadas en modelos de desarrollo y estrategias de inserción internacional contrapuestas. Sin embargo, estas diferencias no se tradujeron en un cambio en el perfil exportador argentino, el cual continuó estando dominado por el sector agroexportador.

Con el fin de corroborar esta hipótesis, se analizaron los dos períodos de gobierno y el papel desempeñado por el sector agroexportador a lo largo de cada uno de ellos. No obstante, de manera previa al abordaje de los períodos en cuestión, se describió el marco internacional, regional y nacional en el que se enmarca este sector.

De esta manera, se comprobó que el sector agroexportador argentino está fuertemente influenciado por procesos de alcance global, como la desaceleración del comercio de mercancías y servicios, la menor demanda por parte de las economías asiáticas y la caída de los precios de los productos básicos. Asimismo, se trata de un comercio que todavía se encuentra escasamente regulado, lo que se evidencia en la

118 existencia de elevados aranceles a los bienes agrícolas y la persistencia de la aplicación de medidas no arancelarias a estos productos. Paralelamente, los flujos de exportaciones e importaciones son dominados por un reducido número de países, algo que es observable no solo a nivel mundial, sino también regional: el destacado desempeño de América Latina en cuanto a las exportaciones agropecuarias es atribuible, principalmente, a Argentina y Brasil.

La pertenencia de estos dos grandes países al Mercosur, teniendo en cuenta su especialización como exportadores agropecuarios, condicionó las posibilidades de este tipo de comercio dentro del bloque. De este modo, la mayoría de las exportaciones agropecuarias de los Estados Partes fueron destinadas al ámbito extrarregional, predominando los productos de exportación cuya cadena de producción se encuentra visiblemente transnacionalizada, como el complejo sojero y el maíz. Por otro lado, el intercambio agropecuario intra-Mercosur proliferó solo en el caso de algunos productos que posibilitaron complementariedades entre los Estados Partes, como los lácteos y el trigo.

Por último, se enmarcó al sector agroexportador argentino en su dimensión histórica, detallando su evolución a lo largo de los distintos modelos económicos implementados en el país. En virtud de ello, se destacó la consolidación de las exportaciones agropecuarias durante el modelo agroexportador (1880-1930), su papel como actividad generadora de divisas para la industria a lo largo de la ISI (1930-1976) y su renovada centralidad en el modelo rentístico-financiero (1976-2001). Esto resultó indispensable para dimensionar la importancia actual de esta actividad económica, basada fundamentalmente en el ingreso de dólares por exportaciones que genera.

Habiendo subrayado las características más relevantes del comercio agropecuario, se prosiguió con el análisis de los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri, cuya comparación arrojó las siguientes conclusiones

 En cuanto al modelo de desarrollo, el gobierno de Fernández de Kirchner se identificó con el neodesarrollismo, cuyos lineamientos principales habían sido ensayados durante la gestión de su antecesor: crecimiento económico basado en el mercado interno, estímulo al consumo doméstico mediante el aumento de ingresos a los asalariados y rol del Estado como promotor de las actividades

119 productivas, con el objetivo de impulsar la reindustrialización del país. La política económica, en consonancia, se basó en el mantenimiento de bajas tasas de interés y un tipo de cambio “competitivo”, que protegiera a la industria local. Por su parte, la administración de Mauricio Macri adscribió a una corriente de tipo neoliberal, lo cual se tradujo en una estrategia de crecimiento basada en el mercado externo (especulando con la llegada de IED y capitales extranjeros al país), la contracción del consumo y del gasto público y el libre funcionamiento del mercado, siendo la tarea del Estado la de brindar un entorno competitivo para la actividad privada. Dicha estrategia se reflejó en una política económica contractiva, que buscó contrarrestar la inflación mediante una tasa de interés elevada.

 Los diferentes modelos de desarrollo llevaron a uno y otro gobierno a posicionarse de manera diferente con respecto al perfil agroexportador. En el caso de Fernández de Kirchner, la apuesta por un modelo industrializador de matriz diversificada implicó la voluntad de modificar esa estructura económica. No obstante, esto debe matizarse en tanto la inserción económica basada en las exportaciones primarias permitió sostener al modelo económico, al menos hasta los inicios de su segundo mandato. En cuanto al gobierno de Macri, las medidas económicas implementadas en sus dos primeros años de mandato dieron cuenta de la intención de profundizar ese perfil agroexportador.

 En consonancia con ello, varió el papel asignado al sector agroexportador por ambos mandatarios. En cuanto a Fernández de Kirchner, la relación estuvo condicionada fundamentalmente por la implementación de retenciones móviles a los principales productos de exportación en los inicios del gobierno, medida que debió ser derogada debido al fuerte rechazo que provocó en el sector. Desde entonces, llegó a su fin el consenso alcanzado durante la gestión de Néstor Kirchner en torno a la estrategia de crecimiento y, hasta 2015, la relación del gobierno con el “campo” estuvo caracterizada por altos niveles de tensión. En cambio, la gestión macrista implementó desde un principio medidas favorables al sector, que le valieron un gran apoyo del mismo, como la eliminación parcial y total de derechos de exportación a los productos

120 agropecuarios, la eliminación del “cepo” cambiario y la supresión de las restricciones a la exportación. Esto cobra sentido si se tiene en cuenta, asimismo, la representación gubernamental del sector en la alianza gobernante.

 Los dos gobiernos experimentaron un contexto externo predominantemente restrictivo (que en el caso de Fernández de Kirchner se agudizó en su segundo mandato), marcado por el bajo dinamismo del comercio mundial desde la crisis financiera internacional de 2008, la caída de los precios de los principales productos de exportación argentinos desde 2012 y, en el marco de pérdida de legitimidad de la OMC como espacio de discusión, el generalizado escepticismo frente a la liberalización comercial y el consecuente vuelco hacia medidas proteccionistas por parte de algunos de los socios más relevantes del país. Además, desde 2014 el Mercosur fue afectado por la crisis económica y política de Brasil, disminuyendo la intensidad del intercambio comercial del bloque.

 En este marco, ambas gestiones desplegaron políticas exteriores disímiles, que fueron en consonancia con lo respectivos modelos de desarrollo. Cristina Fernández de Kirchner continuó con los objetivos de autonomía delineados por su predecesor, manteniendo la prioridad otorgada a la región sudamericana, el fortalecimiento de los vínculos con China y Rusia y la restricción a la injerencia de los organismos internacionales de crédito en el país. Mauricio Macri, en cambio, impulsó un acercamiento con los países e instituciones financieras occidentales, relegando organismos de concertación política sudamericana a un segundo plano y replanteando las relaciones con aliados “no tradicionales” sostenidas por el gobierno anterior.

 En el aspecto comercial, la inserción internacional propuesta por Fernández de Kirchner mantuvo la orientación exportadora pero afirmó la necesidad de diversificar las exportaciones, estableciendo a su vez ciertas regulaciones con la finalidad de preservar a la industria doméstica. No obstante, la agudización del proceso de restricción externa y el empeoramiento de la situación económica, en un contexto internacional crecientemente desfavorable, llevaron a una exacerbación de las medidas restrictivas del comercio exterior, mediante la imposición de diversas trabas a la importación y exportación.

121 Ante su llegada al poder, la gestión macrista eliminó o modificó gran parte de estos obstáculos, con el objetivo primordial de intensificar la apertura comercial y estimular a aquellos sectores en los que el país podía ser competitivo, es decir los basados en productos primarios. No obstante, la estrategia por una mayor liberalización comercial se enfrentó a la agudización del contexto externo restrictivo, lo cual se evidenció en el estancamiento exportador.

 Las estrategias de inserción comercial propuestas por uno y otro mandatario no generaron modificaciones sustanciales en las principales relaciones comerciales. Si bien a lo largo del gobierno de Fernández de Kirchner se logró cierta diversificación de mercados a través del impulso al intercambio Sur-Sur, los vínculos comerciales más significativos no fueron afectados. A su vez, los cambios que tuvieron lugar a lo largo de ambas gestiones obedecieron más a factores de índole externa que a un plan de acción estatal. En este sentido, se distingue la caída de la demanda brasileña de bienes argentinos, en el marco de la recesión económica experimentada por ese país, y las restricciones impuestas por Estados Unidos a la importación de ciertos productos agropecuarios argentinos desde la llegada de Trump al poder. Por su parte, la relación comercial con China, que adquirió gran relevancia en el período 2003-2007, agudizó su dependencia de las exportaciones argentinas de porotos de soja, con un valor agregado prácticamente nulo.

 En cuanto al perfil exportador, entre 2007 y 2015 no se observaron cambios sustanciales. El dinamismo exportador que caracterizó al período 2003-2007 contrastó con la pronunciada caída registrada desde 2012 en adelante, en el marco de la disminución de los precios de los productos básicos. No obstante,