El estudio del poder local en la dictadura franquista se realizó paralelamente a un creciente interés por la investigación de los sectores sociales que habían mostrado su apoyo a la instauración y permanencia del sistema político iniciado tras la Guerra Civil. Así, en los años setenta del siglo XX, aparecieron una serie de trabajos, impulsados fundamentalmente por politólogos y sociólogos que, por medio de un novedoso trabajo cuantitativo, trazaron la procedencia socioeconómica y política de esta élite política que apoyó al régimen, especialmente en su fase de instauración. Aquí son destacables los trabajos de Viver y Jerez Mir que señalaron la procedencia de la élite franquista y detectaron los principales «centros de extracción» desde los cuales surgieron los principales apoyos sociales al régimen1.
Lo fundamental de estos trabajos, aparte de señalar por primera vez el origen sociopolítico de la élite que apoyó el golpe del 36 y la instauración del régimen, es que se circunscribieron al ámbito de la alta política y plantearon respuestas interesantes sobre el apoyo social al régimen franquista desde la élite política estatal. Pero, pese a todo, las respuestas que esbozaron se mostraron insuficientes para determinados ámbitos locales.
El planteamiento de nuevas preguntas relativas al apoyo que pudo tener la dictadura en aquellos lugares donde los poderes empezaban a ser estudiados, unido a la apertura de nuevos archivos y centros documentales, especialmente a finales de la década
1 VIVER PI-SUNYER, C.: El personal político de Franco (1936-1945): contribución empírica a una teoría
del régimen franquista, Barcelona, Vicens Vives, 1978 y JEREZ MIR, M.: Élites políticas y centros de
de los años noventa, multiplicaron los trabajos que atendían a los cuadros políticos locales o cuadros intermedios del régimen franquista. Así surgieron los trabajos pioneros de historiadores como Encarna Nicolás o Glicerio Sánchez Recio2, a los que siguieron otros que venían a confirmar la diversidad política, social e ideológica del personal político que apoyó el régimen franquista desde los inicios del régimen3.
Como ha sintetizado Miguel Ángel del Arco:
«Pero los Estados no sólo se construyen ‘desde arriba’. Como sucedería en el resto de los países de la Europa de entreguerras, la implantación y consolidación de un régimen político sólo sería posible mediante el establecimiento de alianzas sociales muy concretas. Alianzas que serían reflejo de los apoyos sociales sobre los que cada régimen se asentaba. Por eso, como hace tiempo se advirtió, para comprender el surgimiento, implantación y consolidación del franquismo, es necesario dirigir nuestro marco de análisis a los poderes locales. Sólo con el estudio de los mismos y de su personal político podremos obtener un conocimiento más nítido de las bases sociales y de la propia naturaleza del franquismo»4.
La introducción del estudio de los poderes locales desde ámbitos locales –especialmente el rural– se multiplicó durante los años noventa motivada por el deseo de
comprender los apoyos sociales sobre los que el régimen se había asentado. Pero, como ha sintetizado Julián Sanz, la mayoría de estos estudios plantearon errores en sus resultados que prácticamente han llegado a nuestros días5. En primer lugar, un problema fue el escaso interés que estos estudios teníanpor aspectos como el segundo franquismo o la transición a la democracia, limitando cronológicamente las investigaciones a la primera
2NICOLÁS MARÍN, E.: Instituciones murcianas en el franquismo (1939-1962), Murcia, Editora Regional,
1982 y SÁNCHEZ RECIO, G.: Los cuadros políticos intermedios del régimen franquista, 1936-1959.
Diversidad de origen e identidad de intereses, Alicante, Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, 1996.
3 Aquí debemos destacar los trabajos de: Martí Marín, Ángela Cenarro, Francisco Cobo, Teresa Ortega,
Damián González, Claudio Hernández, Joan María Thomàs, Antonio Canales, Óscar Rodríguez Barreira y Julián Sanz, entre otros.
4 DEL ARCO BLANCO,M.A.:«‘Hombres nuevos’. El personal político del primer franquismo en el mundo
rural del sureste español (1936-1951)», Ayer, 65 (2007), pp. 238-239.
5 SANZ HOYA, J.: La construcción de la dictadura franquista en Cantabria: instituciones, personal político
etapa del régimen. Un segundo defecto resultó de la aplicación de categorías y modelos teóricos que después no se reflejaban en las conclusiones de los trabajos o en el propio estudio empírico. Por último, muchos de estos resultados de investigación planteaban una sucesión de datos estadísticos con una escasa interpretación teórica que no rompía con las interpretaciones más generales que se tenían sobre el proceso.
Pese a todo, el aumento de los estudios sobre poder local, muchos centrados en el ámbito municipal, ha permitido al historiador no sólo hacer historia política sino también historia económico-social, institucional y cultural. Mezcla de tendencias y herramientas que han contribuido al desarrollo historiográfico.
Pese a todo, pocas investigaciones recientes han trabajado en detalle el período tardofranquista deteniéndose en la evolución de la institución municipal al final del régimen6. En la actualidad, a un aumento de los estudios sobre los poderes locales franquistas se unió, en la última década, un surgimiento de los estudios biográficos que atendían a importantes figuras del régimen en las diferentes localidades. Por medio de un estudio de la trayectoria vital de alguno de los apoyos sociales de la dictadura se
6 Tenemos algunas excepciones como las siguientes: NICOLÁS MARÍN, E.: «`La Transición se hizo en los
pueblos´. La vida política en Murcia (1968-1977)», en QUIROSA-CHEYROUZE MÚÑOZ, R. (coord.): Historia
de la Transición en España. Los inicios del proceso democratizador, Madrid, Biblioteca Nueva, pp. 251-
267; MARÍN CORBERA, M.: Els ajuntaments franquistes a Catalunya: política i administració municipal,
1938-1979, Lleida, Pagès, 2000; LARRAZA, M. «El ayuntamiento pamplonés en el tardofranquismo», en VV.AA.: Actas del Congreso ‘La transición de la dictadura franquista a la democracia’, Barcelona, CEEFID, 2005, p. 68-79; LÓPEZ AGUDÍN, F.: «Los ayuntamientos de la Transición», Tiempo de Historia, 72 (1980), p. 64-73; QUIROSA-CHEYROUZE MÚÑOZ, R. y FERNÁNDEZ AMADOR, M.: Poder local y transición a
la democracia en España, Granada, CEMCI, 2010; MARTÍN GARCÍA, O.: Albacete en Transición: el
Ayuntamiento y el cambio político, 1970-1979, Albacete, Instituto de Estudios Albacetenses, 2006;
MARTÍNEZ, M. C.: «Fin del régimen franquista e inicio de la Transición en la Diputación de Córdoba: 1972- 1979», en VV.AA.: La transición a la Democracia en España. Historia y Fuentes Documentales, Albacete, ANABAD, 2004, Edición On-line; PONCE ALBERCA,J. (coord.): Guerra, franquismo y Transición. Los
gobernadores civiles en Andalucía (1936-1979), Sevilla, Centro de Estudios Andaluces, 2008; SÁNCHEZ
GONZÁLEZ, C. y PONCE ALBERCA, J.: «Difficult Years in the ayuntamientos, 1969-1979. The Transition to Democracy in Spanish Municipalities», Bulletin for Spanish and Portuguese Historical Studies, Volume 36, Issue 1 (2011); ENCINAS RODRÍGUEZ, D.: El Ayuntamiento de Valladolid en la Transición (1973-1987).
conseguía trazar la adscripción político-ideológica de los líderes locales y entender la instauración y mantenimiento del sistema político franquista7.
Finalmente, en la actualidad se ha reducido el número de trabajos que estudian los poderes locales franquistas. El objeto de estudio se ha trasladado a otros aspectos relevantes como la violencia política, la represión y, últimamente, el peso del consenso social en el desarrollismo.