ANÁLISIS PROSOPOGRÁFICO
II. EL RELEVO GENERACIONAL EN EL CINE DOCUMENTAL ARGENTINO
4. LOS REALIZADORES INDEPENDIENTES
4.2. EVOLUCIÓN DE GÉNEROS Y FORMATOS
La dilatación del proceso de elaboración de estos documentales provocó que la mayoría de ellos se estrenasen una vez que Argentina había retomado la senda de la recuperación económica y la estabilidad institucional. Este nuevo contexto trajo consigo una nueva etapa en la trayectoria profesional de estos realizadores que, al igual que sucedió con los grupos de cine militante, se sumergieron en un proceso de fuerte institucionalización cultural y, en concreto, cinematográfica. A ella llegaron tras la organización interna y la demanda de un mayor apoyo estatal a la producción documental y a la profesionalización de su práctica. Sin embargo, a diferencia de lo que sucedió con los realizadores que mantenían perfil de intervención política, las particularidades de estos documentalistas y de las asociaciones que integraron se centraron más en los derechos individuales de sus socios que en las necesidades del colectivo al que pertenecían. Es por ello que los realizadores independientes que se decantaron por formar parte de una asociación de documentalistas lo hicieron hacia el lado de ADN y RDI. A diferencia de Doca, estas iniciativas limitan el perfil de sus integrantes a directores y productores en el primer caso, y a realizadores integrales en el segundo. Ambas organizaciones basan
sus reclamos en lo que consideran los requerimientos de los miembros que representan, subordinando así el rol político que desempeñan.
Esta nueva etapa se caracterizó por una continuidad de la actividad productiva de estos realizadores, que vieron diversificados los géneros y soportes a través de los cuales actuaban. Ello se produjo en paralelo a la política de fomento de la producción documental que se llevó a cabo a partir de 2007 por parte del INCAA y, en concreto, con la aprobación de la resolución 236, con la que la mayoría de estos realizadores han continuado produciendo películas documentales bajo este marco productivo87. Este impulso estatal también estuvo motivado desde los gobiernos de algunas de las provincias del país, como Santa Fe o San Luis. A su vez, a partir de esta fecha nacieron en el país nuevos canales relacionados con la Televisión Digital Argentina (TDA), a los que estos documentalistas nutrieron de contenidos, sobre todo en el caso de Canal Encuentro, de titularidad estatal y dependiente del Ministerio de Educación88. Estos nuevos soportes de difusión han facilitado que los ya no tan jóvenes realizadores hayan ampliado los géneros cinematográficos a través de los cuales despliegan sus narraciones. Así, a pesar de que en algunos casos ya habían probado con el cine de ficción89, modalidad y género de producción que han seguido cultivando y extendiendo a otros realizadores90, en los últimos años han desarrollado nuevos y diversos proyectos de ficción, sobre todo para la nombrada TDA, pero difundidos por canales privados91. En estos casos el Estado, a través del Ministerio de Planificación Social, se ha convertido en el principal agente de financiamiento para estos realizadores.
A diferencia de las temáticas que abordaron en sus documentales sobre la coyuntura de crisis y la evolución experimentada por Argentina durante el neoliberalismo, las producciones de esta etapa se han focalizado en abordar la memoria y el pasado reciente argentino, especialmente a través de una revisión de hitos históricos
87 Malena Bystrowicz (Mujeres de la mina, 2014), Lorena Riposati (Mariposas negras, 2015), Darío
Doria (Elsa y su ballet, 2012 y Salud Rural, 2014), Gustavo Laskier (Dadelillos capitales, en post- producción), Ulises Rosell (El etnógrafo, 2012), Diego Gachashin (Los cuerpos dóciles, 2015), Eva Poncet y Marcelo Burd (El tiempo encontrado, 2015) han elaborado sus documentales a partir de esta vía de financiación.
88 Verónica Mastrosimone, Francisco Matiozzi, Diego Gachassin, Ulises Rosell, Jorge Gaggero, Virna
Molina y Ernesto Ardito han dirigido y producido contenidos documentales para este canal.
89 Ulises Rosell había dirigido, junto a Andrés Tambornino, El descanso (2001) y en solitario Sofacama
(2006). Jorge Gaggero había dirigido Cama adentro (2005) y Diego Gachassin, Vladimir en Buenos Aires (2003).
90 Virna Molina y Ernesto Ardito han producido el film de ficción Sinfonía para Ana (en post-
producción) y Francisco Matiozzi ha producido el cortometraje Carnaval (Lisa Caligaris, 2013).
91 En 2007 Ulises Rosell dirigió la serie de ficción política 9mm para el canal de televisión del Gobierno
de la ciudad de Buenos Aires. Para la TDA ha dirigido Los sónicos, una historia de rock argentino (2011) y Diálogos del Bicentenario (2011). Jorge Gaggero ha dirigido Bien de familia (2013).
y protagonistas del Peronismo. Asimismo, y a pesar de que las resistencias sociales han continuado formando parte de la agenda de varios de estos realizadores, otras temáticas relacionadas con los pueblos originarios y los derechos humanos, así como diversas denuncias sociales, les han tomado la delantera. A su vez, estos trabajos se han caracterizado por desprender un importante componente de experimentación estética y preocupación formal, como ya advertían sus primeros trabajos documentales.
El giro institucional también ha condicionado los modos de producción y distribución de los trabajos de estos realizadores. En lo que respecta a las modalidades de elaboración, estas se caracterizan por ser más profesionales y, en concreto, por contar con más recursos técnicos y humanos, lo que repercute en los tiempos de preparación y en los textos finales que se ofrecen a los espectadores. En el caso de los documentales, estos llegan a través de circuitos de exhibición comerciales. Debido a la alta producción nacional y el escaso espacio que estos contenidos tienen en los complejos multi- pantallas, el INCAA cede a los documentalistas, previa negociación de fechas de proyección, una de sus salas92 en Buenos Aires (Gaumont) y otra en el interior del país durante un periodo de exhibición estandarizado de dos semanas, que puede verse aumentado si la película tiene una buena acogida por el público. Esta modalidad de distribución es combinada, a su vez, con la presencia en distintos festivales de cine y son cada vez más los documentalistas que suben a Internet sus películas, tanto a redes sociales como a espacios especializados en difundir este tipo de contenidos93.
5. SÍNTESIS
Del recorrido biográfico por los realizadores que representaron la crisis de 2001 se desprende que se trató de un grupo heterogéneo, del que se derivan tres variantes. La primera está configurada por directores que procedían de otras disciplinas profesionales, especialmente del periodismo, la segunda por documentalistas pertenecientes a generaciones anteriores y la tercera por un conglomerado de nuevos realizadores, a los que además de su juventud y localismo, les unió un perfil caracterizado por su especialización, profesionalización, institucionalización y una progresiva preocupación formal en sus producciones.
92 Desde 1996 el Estado argentino desarrolla una red de cines en todo el país donde se proyectan películas
y documentales de producción nacional denominada Espacios INCAA.
93 YouTube y Vimeo son las redes sociales en las que estos documentalistas suelen difundir sus
materiales. También se distribuyen en la página web especializada en cine argentino: www.cinemargentino.com
Esta nueva generación de documentalistas que representó tanto las manifestaciones de la crisis como las transformaciones acontecidas en el país se bifurcan en dos direcciones. Una de ellas está compuesta por realizadores de tendencia militante, que han concebido sus películas como una herramienta de intervención social y de cuya trayectoria se desprenden tres etapas y modos de producción y distribución propios. La primera de ellas se caracterizó por una división de roles y por una autofinanciación de sus documentales, que por lo general se difundían a través de canales de exhibición alternativos y acotados basados en la proyección y posterior debate entre los asistentes, dado que concebían que la película no estaba acabada hasta que era vista por el espectador, aunque en ocasiones llegaron a estrenarse comercialmente. Los años de mayor efervescencia social y política delimitaron la segunda etapa, que se caracterizó por la configuración de colectivos de contra- información, que actuaron en base a una producción de urgencia, horizontalidad de la toma de decisiones y reparto de roles productivos. El auge de los movimientos sociales y la ocupación del espacio público por parte de estos motivó la construcción de una red de exhibición mucho más extensa, así como el interés internacional por estos materiales. La estabilidad democrática supuso una tercera etapa en estos realizadores, que se basó en su ingreso a los canales de la institución cinematográfica y en un aumento progresivo por el interés en la propuesta formal y la experimentación estética de sus producciones.
En paralelo, el otro grupo de jóvenes realizadores se caracterizó desde sus inicios por producir bajo los cánones de la institución cinematográfica argentina, lo que predisponía a sus discursos documentales a generar espectadores contemplativos frente a receptores susceptibles de concienciarse a propósito del mundo histórico representado y a pasar a la acción. Por el contrario, estos documentalistas retrataron la crisis a través de estrategias narrativas que incluso se asemejaban al Nuevo Cine Argentino (NCA), con tramas inconclusas, personajes desdibujados que retrataban la pobreza en los márgenes del Estado y experiencias autogestionarias de las que se desprendían sus límites y contradicciones. Su trayectoria se ha dividido en dos etapas. La primera se circunscribe a los años posteriores al estallido del 19 y 20 de diciembre de 2001 y durante ella estos realizadores llevaron a cabo cintas donde la crisis y sus consecuencias constituían el epicentro de los relatos. El modo de producción utilizado en ese momento fue autónomo, ya que estos directores ejercieron varios de los roles principales del proceso de elaboración de un film. Por su parte, la financiación corrió a cargo de instituciones extranjeras y la distribución, a través del circuito comercial clásico
argentino, aunque este fue de carácter acotado. La segunda etapa se desarrolló a partir de 2007 y se caracterizó por una mayor profesionalización en los modos de producción y una continuidad en torno a los modos de exhibición utilizados por estos realizadores. Sin embargo, la principal novedad de este grupo fueron sus trabajos basados en otros géneros y formatos, como la ficción, y su difusión a través de otros canales, como la televisión, ya que han dirigido tanto documentales como series ficcionales que se han emitido en este soporte.
PARTE II