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CAPÍTULO II. Marco Situacional.

II.3. Excelencia académica

El colegio, de acuerdo a lo plasmado en su proyecto de establecimiento, es un colegio de excelencia que busca formar alumnos con resultados de excelencia en los sistemas chileno y francés.

En relación a los resultados en el sistema chileno durante los últimos 5 años estos se han mantenido en 645 como promedio, en Lenguaje (655) y Matemática (635). En el Brevet de collage (examen de finalización de ciclo college), la aprobación de los últimos 5 años asciende al 98% de los postulantes, este examen se rinde en primero medio chileno, para acceder al Lycée, donde el consejo de profesores propone al alumno la vía de preparación BACH que debiese tomar el alumno, de las cuales el colegio ofrece tres alternativas: Ciencias y Humanista, con mención Ciencias económicas y Sociales, y mención Literatura. En Bachaleraut (bachillerato internacional con reconocimiento en la comunidad Europea), la primera promoción que lo rindió solo en la mención ciencias de manera experimental, aprobó en un 80%, siendo la meta establecida un 60%.

Para compatibilizar el trabajo pedagógico de los profesores franceses y chilenos se ha intentado establecer articulaciones de programas de estudio, lo que ha significado el retroceso natural de las asignaturas de contenido nacional, como la asignatura de Historia de Chile, que pasó de ser uno de los

pilares de la enseñanza de excelencia de primero a cuarto medio, a transformarse en una asignatura de acompañamiento, con una hora semanal de adiestramiento PSU.

II.4. Evaluación docente

La dotación docente del colegio, que imparte docencia a los cursos convalidados se encuentra adscrito al sistema de evaluación francés, no existiendo un sistema de evaluación docente desde el sistema chileno, ya que por ser un colegio particular pagado, este no se considera en el proceso de evaluación nacional y tampoco se ve obligado a aplicar el sistema de evaluación descentralizada, por lo que no existe un modelo evaluativo, ni mucho menos los estándares que definen competencias o instrumentos de medición.

La evaluación aplicada por los inspectores franceses obedece a un modelo basado en competencias, el que se aplica con mucha rigurosidad, dado que en Francia no existen las carreras de pedagogía, por lo que es de primordial importancia que se mantenga una supervisión que fomente la formación de los profesores, para que estos mejoren cada vez más su desempeño. No obstante, algunas de las competencias aplicadas no coinciden con la realidad contextual chilena, por lo que se han generado verdaderos pleitos respecto de este tema. Esto generó una odiosidad entre los dos grupos de profesores con mayor presencia en el colegio: el primer grupo lo componen los profesores franceses con estatus de residentes pedagógicos y chilenos retornados del exilio, que no son pedagogos, pero que tienen una profesión y un francés de nivel europeo, por lo que cuentan con la habilitación de AEFE. Y el segundo grupo de los profesores chilenos, que deben adaptar sus metodologías a la aplicación de los lineamientos metodológicos y pedagógicos franceses.

En relación al sistema de evaluación, ofreceremos una descripción elaborada a base de una entrevista realizada a la directora del ciclo secundario. “Se trata de un sistema institucionalizado, que se aplica en el contexto de una carrera profesional docente; la cual es inexistente en Chile. Es realizada por inspectores dependientes del Ministerio de Educación y Cultura francés, los que deben contar con la certificación de ser formadores pedagógicos, dado que en Francia no existe la carrera de pedagogía, por lo que este camino es una opción. Los inspectores visitan la clase, y participan como un alumno más, no intervienen y recopilan evidencias -cuadernos y testimonios de estudiantes- del proceso de enseñanza aplicado por el profesor, en relación a la metodología (como enseña, como desarrolla las habilidades de sus pupilos, el material que utiliza, etc.), el dominio de la disciplina y la relación establecida con la clase. En definitiva cómo educa el profesor en su aula.

En relación a las impresiones de la Directora, estas se pueden sintetizar en tres punto clave:

a) La evaluación busca constatar las fortalezas y debilidades del trabajo pedagógico de los docentes en el aula a través de la observación directa. Luego se realiza una entrevista personal, que da la oportunidad de reflexionar “en” y “sobre” la acción con un experto en su área que identifica lo positivo y alienta a mantenerlo (retroalimentación). Respecto de lo negativo propone formas para mejorar.

b) Entrega a la institución una ruta para guiar y fortalecer el desarrollo profesional de su planta docente y, a base de esto, lo establecimientos con sus profesores, deben definir los seminarios de formación a realizarse durante el año.

C) El sistema, a pesar de las dos grandes limitaciones (la falta de periodicidad y el costo de contar con los expertos franceses en terreno) promueve la consolidación institucional, a través de una práctica que tiene

por objetivo mantener y elevar la calidad pedagógica del colegio” (García, 2013).

A base de la descripción del sistema de evaluación docente francés, podemos identificar una serie de bondades en relación a su estructura y aplicación, dándonos una idea de las fases que podrían incluirse a la hora de construir un modelo de supervisión-evaluación docente, pensado en la realidad particular. Si bien es cierto, las principales diferencias del sistema francés y el chileno se encuentran en la forma de aplicación, mientras el sistema francés se aplica en el aula y se retroalimenta de manera directa e inmediata, el sistema chileno es administrado mediante un instrumento de evaluación acompañado de una grabación de clases; también debemos advertir, que este no respondería de manera total a las necesidades de los profesionales de la educación chilenos, debido a que las escalas de apreciación y las rúbricas de evaluación, se estructuran a base de la definición de competencias profesionales, que se relacionan con las exigencias del mercado docente de la comunidad europea, que si bien es cierto se ha convertido en un referente para nuestro sistema educativo, su realidad está mucho más avanzada en el ámbito de las definiciones curriculares aplicadas, lo que descontextualiza muchas de sus exigencias e interpretaciones, respecto de la realidad nacional.

La gran diferencia entre ambos sistemas, se relaciona con la existencia de la especialización en pedagogía, es decir, los docentes chilenos cuentan con una formación en pedagogía que les significa contar con una serie de competencias en desarrollo para enfrentar el proceso de enseñanza aprendizaje en el aula. En tanto, los docentes franceses carecen de estas competencias y deben adquirirlas en la práctica cotidiana, sin necesariamente contar con nociones de pedagogía, psicología, planificación, didáctica y metodología, ya que, para desarrollar su labor pueden utilizar de manera directa el texto de estudio y las aplicaciones informáticas disponibles

en el sitio de AEFE. Recordemos que en Francia no existe la carrera de pedagogía, por lo tanto, estamos hablando de licenciados y/o similares, que se dedican a la docencia, gracias a su nivel de conocimiento disciplinario certificado a través de un examen de relevancia profesional aplicado a nivel nacional. Este al ser aprobado significa para el candidato convertirse en funcionario público y de carrera dedicado a la enseñanza.

Esta diferencia es sustancial en términos de formación, significa que las necesidades de ambos tipos de profesores sean, en muchos aspectos, opuestas, ya que a la hora de planificar una formación o perfeccionamiento, las características del programa deben atender a la naturaleza de la población objetivo. Más aún, los estándares de evaluación, relacionados a las competencias observadas, son distintos para alguien que ha profesionalizado su opción por la enseñanza, a alguien que ha optado, debido a diversos motivos por la docencia y que no cuenta con una formación pedagógica.

Desde esta óptica, la metodología del sistema de evaluación basado en competencias para la pedagogía aplicada en el sistema francés, nos proporciona una estructura acorde a las posibilidades de aplicación a la realidad chilena. Sin embargo, este modelo debiese ser enriquecido, con los planteamientos del Marco para la Buena Enseñanza, que nos proporciona las definiciones de las competencias laborales docentes y los estándares para su supervisión/evaluación en aula.

II.5. Sindicalización y procesos de negociación: el tema no solucionado