Como se discutió en rubros anteriores, el proceso de subsistencia y permanencia en la ciudad de Manhattan y el Bronx, desarrollado por los primeros migrantes, sentó las bases para iniciar el proceso de adaptación actual. Cabe apuntar que este
175 Los cuales iniciaron la migración acelerada que de 1991 a la fecha se experimenta en el ejido.
176 Actualmente se han extendido a ciudades y condados de otros estados americanos como Nueva Jersey, Connecticut, Pensilvanya, Filadelfia, Chicago, Carolinas, Georgia, Florida, Ca- lilfornia, Texas, Colorado e Illionois.
proceso de adaptación parcial fue más rápido para los paseños que contaron con un nivel de experiencia migratoria previa177 a la llegada a los Estados Unidos que los que no la tenían.
Desde el punto de vista de Lorena y su esposo, vivir por doce años y adaptarse a la ciudad de México, perder el miedo para ir y venir de un lugar a otro sin impor- tar las distancias que recorrer o el número de camiones que tomar, o las paradas del metro o largas caminatas que realizar, ofrece cierto nivel de experiencia para perder el miedo a realizar el viaje a los Estados Unidos y adaptarse (parcialmente) al lugar donde lleguen, acción que ellos llaman “aprender” o “saber andar en la ciudad”. Esta experiencia migratoria se reflejó al momento de su llegada a Nueva York y vivir en una casa habitada por diecisiete personas:
Pues uno ya sabe que [al] vivir con otras personas también tienes que apoyar en la casa, no tienes que esperar a que te digan “haz esto” o “haz aquello”. Tú tienes que granjearte con los demás. Ya cuando tienes trabajo también sigues apoyando con los “biles”, pero ya tú sabes que tienes que apoyar, porque como dicen: el muerto y el arrimado a los dos días apestan. Por eso es mejor ofrecerse a apoyar para evitar problemas y más si eres nuevo.
Mientras su esposo conseguía un empleo, la estrategia de adaptación de Lorena fue participar en las labores domésticas de la casa, apoyar en la elaboración de los alimentos y platicar de los diversos temas que las demás mujeres argumenta- ban. Con esto Lorena, aún sin definir su propio ambiente social, participaba en el establecido, creando sus propios espacios de convivencia. Una vez que tanto ella como su esposo obtuvieron empleo, la confianza ya generada en las mujeres de la casa le permitió fortalecer su espacio de convivencia, crear su propio ambiente de adaptación y moverse de acuerdo con sus tiempos de trabajo y de descanso:
Cuando ya trabajas, las demás personas entienden que a veces no puedes estar platicando todo el tiempo con ellas, porque los trabajos son muy puntuales y te piden mucho tiempo; pero mientras no trabajas tienes que convivir, si no, luego te malven, piensan que eres apretada. Y para que te nieguen las cosas o te pongan cara, mejor llevártelas de amigas.
177 Sin ser un factor determinante para adaptarse a la vida americana, los paseños consideran a la experiencia migratoria previa útil para familiarizarse con los lugares y personas nuevas a donde se llega y/o se sigue migrando dentro de los Estados Unidos.
Estas actitudes de negociación social desarrolladas dentro de los espacios de convivencia ya establecidos por otros grupos migratorios, representan un valor agregado de la experiencia migratoria previa para establecer relaciones sociales, las cuales contribuyen a ser aceptados por determinadas redes migratorias o bien a formar las propias.
La experiencia migratoria mostrada por Lorena y su esposo al llegar a Nueva York, permite hablar de ciertos niveles de experiencia migratoria con la que los paseños se insertan y siguen insertándose en los Estados Unidos. En el cuadro 13se hace un esfuerzo por sistematizar los niveles de experiencia migratoria178 encontrados.
Cuadro13. Niveles de experiencia migratoria
Nivel de experiencia migratoria Características
Ausencia de experiencia migratoria previa Son los paseños que antes de realizar el viaje a los Estados Unidos, nunca habían salido de su casa. Experiencia migratoria incipiente Paseños que han viajado a trabajar por días o semanas a otras regiones cercanas al ejido. Experiencia migratoria nacional Paseños que han emigrado a otros estados de México. Experiencia migratoria fronteriza Paseños que trabajan en estados fronterizos. Nueva experiencia migratoria internacional Paseños que visitan por primera vez los Estados Unidos. Experiencia migratoria transnacional consolidada Paseños que realizan retornos cíclicos tanto a los Estados Unidos como al ejido.
El cuadro 13 permite comprender que Lorena y su esposo llegaron a Nueva York con un grado de migración nacional que les permitió desarrollar un nivel de nueva experiencia migratoria internacional y transitar a su estado actual de experiencia
178 Estos criterios de medición de niveles de experiencia migratoria se construyeron en fun- ción del promedio mínimo de años de emigración de los paseños. Quienes han permanecido más de dos años en zonas urbanas y por lo menos uno en zonas rurales de la región o el estado, argumentaron contar con cierto nivel de confianza (experiencia) para poder “moverse en Es- tados Unidos sin muchos problemas”, a diferencia de aquellos que llegan sin ningún grado de experiencia migratoria nacional.
migratoria internacional consolidada. Este último nivel de experiencia migrato- ria les ha permitido, incluso, buscar trabajos en diferentes condados de Nueva York, Nueva Jersey y, recientemente, en Carolina del Sur.179
Por el otro lado, quienes no cuentan con un nivel de experiencia migratoria atraviesan por ciertas dificultades para socializar en las comunidades receptoras, independientemente de que en éstas vivan con conocidos del pueblo. Fue la expe- riencia de Juan:
No, mano, como te decía, uno sí se las vio negras cuando llegamos acá. No, antes yo no había salido del pueblo, era mi primera vez lejos de la familia y para mí sí fue difícil. Aunque andábamos juntos, los que llegamos, como quiera no es lo mismo. En el pueblo todos se conocen, pero aquí ¿a dónde? Nadie te conoce y luego sin hablar inglés ni para agarrar los camiones. Ya nomás aguanté porque ya estábamos acá y veníamos a mejorar y ahorrar para comprar el tractor, si no me hubiera regresado.
Roberto secunda el comentario de Juan: “Mira, para mí todo era nuevo, era la primera vez que yo salía del pueblo y no sabía ni qué hacer ni nada, pero ya está- bamos aquí y si habíamos venido para mejorar, y en mi caso para hacer mi casa, pues tenía que apuntarme y buscarle”.
Como Juan y Roberto, carentes de experiencia migratoria nacional, pasaron dificultades para adaptarse a las nuevas demandas del contexto americano, así sucedió con aquellos paseños para quienes Nueva York fue su primera expe- riencia migratoria fuera del pueblo. No obstante llegar a vivir con los primeros migrantes, los recién llegados atravesaron por un proceso difícil de adaptación. Algunos desistieron, comenta Roberto: “Hubo un cuate que llegó de la Charca [ejido cercano al Paso de Doña Santa Ana]; según venía a ahorrar dinero, pero no aguantó nada. Se regresó a los dos meses que porque no le gustaba sufrir y disque andar de limosnero. No, acá si vienes decidido a mejorar, tienes que aguantar, ¿no crees?”.
En el caso de Lorena y su esposo, la experiencia migratoria previa sirvió de base para lograr el proceso de permanencia y subsistencia más rápido que Juan y Roberto, quienes no contaban con experiencia migratoria previa. Sin embargo, pasa estos últimos, la definición de su proyecto migratorio (construir su casa, el primero, y comprar un tractor, el segundo) fue un factor determinante para suplir
su ausencia de experiencia migratoria y apoyarse en redes migratorias guerreren- ses para lograr la subsistencia y la permanencia en tierras americanas.
Lograda la subsistencia y la permanencia, necesarias para alcanzar sus pro- yectos migratorios, tanto Lorena y su esposo como Juan y Roberto empezaron a generar espacios de socialización, encaminados a adaptarse a los Estados Unidos. Al llegar a Nueva York lo primero que hicieron Lorena y su esposo fue ubicarse espacialmente en el nuevo lugar, conocer las rutas de transporte, los lugares donde abastecer el consumo básico, centros de recreación, de compras, como los llama- dos malls, así como los centros educativos, de salud y religiosos.180
No obstante la experiencia migratoria nacional de Lorena y su esposo, y ante su nueva situación migratoria en los Estados Unidos y en su afán de lograr su segundo proyecto migratorio (el de permanecer, trabajar y lograr ahorrar dinero en Nueva York), de acuerdo con Lorena, fue necesario familiarizarse aún más con el contexto americano; para ello observó que era necesario respetar las normas urbanas y peatonales (cruzar las calles y avenidas por los lugares señalados, no escuchar música con volumen alto, entre otros). De acuerdo con Lorena, gran parte de su adaptación (parcial) a los Estados Unidos la debe a su previa experien- cia migratoria nacional, la cual le permitió desarrollar habilidades para “defen- derse sola y salir adelante” lejos del pueblo y, más aún , “perder el miedo de viajar a los USA”.