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Las respuestas a las crisis recurrentes de la industria azucarera

Las respuestas que ofrecen los paseños a las problemáticas cañeras y a la crisis de los mercados regionales son diversas; están en función del capital social acumulado o desarrollado con otros actores integrantes de los sectores que componen la estra- tificación social del ejido. Dentro de esta estratificación social, resulta interesante observar cómo se discuten y resuelven las decisiones para hacer o no el viaje a los Estados Unidos, pero sobre todo se observa quiénes son los que finalmente deciden emigrar. Por ejemplo, los viejos ejidatarios, conocedores de la problemática cañera que afecta directamente sus ingresos, no emigran a los Estados Unidos. Sabedores de la limitante que representa su estado físico para el cruce fronterizo, prefieren permanecer y subsistir del acceso al Seguro Social que les ofrecen sus hectáreas, así como de una pensión de 1,200 a 1,500 pesos mensuales, y de las redes familia- res y de compadrazgo en las que se apoyan para satisfacer sus necesidades básicas de alimento, transporte y lavado de ropa. Por su lado, existe un número de ejida- tarios maduros que ante la recurrente problemática cañera de la región, acuden a su experiencia y redes migratorias para suplir la ausencia crediticia a la que se ven sometidos por el ingenio. En esta situación, se encuentran específicamente aquellos ejidatarios o hijos que integran el sector componente de la estratificación social con extensiones de tierras y/o camiones cañeros, y que ven a la migración como una

padre ejidatario. Él no cuenta con tierras, pero uno de sus objetivos a mediano plaza es comprar tierras para: “pues con eso ya te das una ayudadita, y si te aprieta el zapato pues puedes regresar para acá”. En Spring Valley, trabaja como encargado de un taller mecánico-eléctrico, donde tiene la facilidad de sugerir la contratación o no de ayudantes, coyuntura que le ha permitido contratar a sus familiares o compadres. Es el mayor de siete hermanos, todos nacidos en el ejido Paso de Doña Santa Ana.

113 Al término de cada zafra, los camioneros, operadores de alzadoras de caña así como otros jornaleros, recorren otros ciclos productivos agrícolas del estado, empleándose en la cosecha y transporte de la piña, el mango, la sandía, la naranja y el maíz y realizando fletes a empresas locales.

estrategia generadora de ingresos y no como un modo de vida, como sucede con otros integrantes del sector en composición, quienes buscan un posicionamiento en cualquiera de los demás sectores de la estratificación social del ejido. La decisión de migrar de algún integrante de los cuatro sectores del ejido, directa e indirectamente está determinada por la situación política, industrial y financiera de la industria azu- carera regional. Los ejidatarios, antes de pensar en los Estados Unidos, desarrollan ciertas estrategias de subsistencia y de permanencia en el ejido.

El retraso de las liquidaciones y preliquidaciones, aunado a la falta de créditos o préstamos personales, conducen al cañero a buscar distintas formas de ingreso para lograr la subsistencia de los miembros del grupo doméstico al que pertenece. Una de estas estrategias es la venta de abonos y fertilizantes. El productor solicita al ingenio la entrega de estos productos (que le son descontados en las liquida- ciones de la siguiente zafra) con el argumento de necesitarlos para los trabajos de preparación que requieran sus cañales; en ocasiones utiliza la mitad y el resto lo vende o, en su caso, decide vender todo el producto. De la venta deberá subsistir hasta que alguien del grupo doméstico encuentre alguna actividad remunerativa o decida emigrar a los Estados Unidos, donde bien puede mejorar su situación económica, lo cual dependerá de las facilidades de colocación laboral que encuen- tre en las redes migratorias, de la claridad de su proyecto migratorio y del proceso de adaptación a los Estados Unidos de Norteamérica.

Mientras tanto, en el ejido la precariedad laboral que viven los ejidatarios y trabajadores agrícolas paseños los lleva a diversificar sus estrategias de subsisten- cia. No obstante existir ocasiones en las que no se cuenta con suficientes ingresos para satisfacer sus necesidades básicas de alimentación y vestido, aquellos que deciden permanecer en la localidad y seguir siendo cañeros, no venden sus parce- las, ya que les permiten tener derecho al seguro social. Sin embargo, los pequeños productores que viven una situación socioeconómico precaria, que ha rebasado el límite de la subsistencia, deciden vender sus tierras para hacer de la migración un modo de vida y ya no más una estrategia de subsistencia. Pero aquellos que optan por permanecer en el ejido, aun ante la precariedad humana y laboral del mercado de trabajo cañero, buscan en los cultivos alternos (en las mismas tierras destinadas al cultivo de la caña) una estrategia de producción rural para lograr la subsistencia. Siembran frijol, maíz, papaya, naranjas y limones; algunos recurren a la asesoría de instituciones del gobierno estatal y siembran cultivos “señalados” por éstas como de exportación (los cuales nunca son exportados).

Por otra parte, pese a la situación económica y política del mercado de trabajo cañero local, incluso siendo cañeros del ejido, existen quienes no emigran a los

Estados Unidos debido a: a) la falta de un conocido o un familiar (red transnacio- nal de ayuda mutua) que los apoye para realizar el cruce; b) los temores a perder la vida en el cruce, y c) la falta de recursos económicos para pagar el cruce (25,000 pesos en promedio). Esto hace que decidan permanecer en el ejido y vendan su fuerza laboral en los mercados de trabajo formales (industrias, pequeñas empresas, otros) y en los informales (otros cultivos, trabajos de albañilería y/o caseros, entre otros). De esta forma, de pequeños ejidatarios pasan a ser trabajadores agrícolas dedicados a las labores del campo cañero o a las labores de otros cultivos (maíz, frijol, chile, naranja, limón y piña, entre otros) o adoptan el rol de trabajadores del sector informal urbano, empleándose en obras de la construcción, cargadores de camiones, vendedores ambulantes (o ayudantes) y mandaderos de tiendas de abarrotes. El objetivo es obtener ingresos y esperar a que llegue la zafra, cosechar su caña y poder recibir el pago correspondiente al precio de la tonelada.

La estratificación social y migración

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