Análisis comparativo de experiencias de Pago por Servicios Ambientales en Nicaragua
4. EXPERIENCIAS DE PSA EN NICARAGUA
4.2. Experiencias en el Comercio de Carbono.
En cuanto al comercio de carbono, existen básicamente dos mercados a los cuales puede accederse: El mercado creado a partir de las reglas estipuladas en el Protocolo de Kyoto; y el llamado mercado alternativo o voluntario constituido por iniciativas paralelas de comercio de emisiones fuera del Protocolo, como en el caso de algunas intervenciones federales y estatales de Estados Unidos quien no ratificó el Protocolo de Kyoto. Las posibles oportunidades en el mercado alternativo no han sido muy bien exploradas en Nicaragua.
Dentro del Protocolo de Kyoto, el único mecanismo que se establece para la participación de países en desarrollo es el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), el cual les brinda la oportunidad a los países desarrollados de reducir su generación de emisiones (para cumplir con su cuota), a través de la compra de Certificados de Emisiones Reducidas (CERs), derivadas de proyectos en países en vías de desarrollo, abaratando los costos. Los proyectos que aplican para entrar al MDL son los relacionados con eficiencia energética, proyectos de aforestación, reforestación y sistemas agroforestales. Quedan excluidos por el momento los proyectos de protección y conservación forestal de bosques maduros.
En Nicaragua son solamente tres las experiencias que han sido aprobadas a nivel nacional y sometidas a evaluación por la instancia internacional del MDL. Todas ellas son proyectos en eficiencia energética: El ingenio Monte Rosa produce energía por cogeneración con biomasa (utilizando bagazo de caña); el proyecto San Jacinto Tizate es una planta geotérmica que opera en el país, pero que pretende ampliar su producción de energía; por último tenemos el proyecto de tratamiento anaeróbico de vinazas de la Compañía Licorera de Nicaragua S.A.
Adicionalmente, hay una lista de unos 20 proyectos entre forestales y energéticos en diferentes etapas de gestación. Por ejemplo, CEMEX está estructurando un proyecto que le permita usar biomasa para suplir sus necesidades energéticas. El Matadero Central S.A. podría también incursionar al MDL con la construcción de un biodigestor; al igual que ATLANTIS un proyecto de generación de energía a base de cascarilla de café y arroz. En cuanto a los proyectos forestales, una empresa suiza, Maderas Preciosas de Nicaragua planea suscribir al MDL sus plantaciones; Plywood S.A./FORESTAN es otro proyecto que tiene planeado incorporar sistemas agroforestales y silvopastoriles; Café y Bosque es un proyecto de reforestación. Por su parte, el POSAF impulsa una iniciativa para ingresar al MDL varios proyectos con pequeños productores en un solo aglomerado.
Una parte de estos proyectos ha surgido desde pequeñas a medianas empresas, organizaciones e instituciones que no cuentan con capital suficiente para cubrir los altos costos de transacción, por lo cual han recibido financiamiento parcial canalizado a
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través de la ONDL. Sin embargo, los únicos proyectos que han sido ya registrados provienen de empresas grandes con alto capital. Existe además un sesgo hacia los proyectos relacionados a eficiencia energética, ya que en el tema forestal, las reglas dentro del MDL no están del todo claras.
4.3. El Proyecto Regional de Enfoques Silvopastoriles Integrados para el Manejo
de Ecosistemas (PRESIME)
Este proyecto fue concebido como una experiencia piloto que ofrece un pago a los productores por la implementación de prácticas silvopastoriles en áreas degradadas, del cual se obtienen a la vez beneficios relacionados con el secuestro de carbono y con la conservación de la biodiversidad. El proyecto que contó con financiamiento del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF) fue ejecutado por NITLAPAN en el municipio de Matiguás con la participación de 100 pequeños productores.
Se definieron 28 categorías de uso de suelo, cada una de las cuales se supone tiene una relación directa con la fijación de carbono y la conservación de la biodiversidad. A partir de las categorías se evalúan los cambios que los participantes van realizando en comparación con la línea base establecida para cada finca. Así, el pago correspondería a los cambios implementados que, a su vez, se relacionan directamente con el incremento en los servicios ambientales que se generan. El monto fue establecido en US $75 por punto incremental, para un máximo de US $4,500 durante los cinco años que duraría el proyecto por cada productor (Pagiola et al., 2004). Además el proyecto fue acompañado con asistencia técnica.
Es posible afirmar que el PRESIME tuvo resultado positivo en la aplicación de las medidas silvopastoriles. Los resultados validaron la necesidad de acompañar con asistencia técnica estos proyectos. Sin embargo, los resultados no son tan contundentes al evaluar el impacto de las nuevas prácticas sobre el incremento en el ingreso de los productores, lo cual era una de las hipótesis de las que partía el proyecto. Significativo fue el hecho de que no se estudió la inserción de los participantes en el mercado de productos agrícolas.
Es importante recalcar que en este caso el objetivo no era la compensación de los productores por los servicios ambientales que brindan en sí, sino la introducción de prácticas de manejo silvopastoriles y la reconversión de fincas. De tal manera que se utilizó el PSA como un mecanismo para incentivar y financiar los cambios realizados.
5. CONCLUSIONES
No debe perderse de vista al analizar los proyectos de PSA que cada uno posee condiciones y entornos diferentes, lo cual en última instancia está íntimamente ligado a sus resultados y al éxito o fracaso del mismo. Usualmente lo que funciona para una localidad determinada no resulta exitoso en otra. De hecho, muchos de los mecanismos de PSA implementados en distintas partes del mundo no han podido ser replicados, ni siquiera en otros territorios del mismo país.
No es posible generalizar un método más adecuado de cálculo de pago para todas las ocasiones. En todo caso, debe emplearse la metodología que mejor concilie los intereses de las partes involucradas. En el caso de esquemas de PSA que se implementen con
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participación de productores agrícolas o ganaderos, tomar en cuenta el costo de oportunidad puede ser clave para garantizar el éxito. Este criterio no siempre ha sido considerado a la hora de definir el monto a pagar en las experiencias de PSA en el país (caso concreto de San Pedro del Norte).
Una de las principales debilidades detectadas en los esquemas de PSA llevados a cabo en el país es que ninguno de ellos ha sido continuado luego de haber creado la primera experiencia piloto. No se ha previsto en ninguno de ellos, una consecución hacia mercados más estables.
Entre los aspectos que sí han resultado exitosos en la implementación de esquemas de PSA está la transferencia de capacidades a actores locales como los gobiernos municipales. De igual manera, la organización que ha derivado de los proyectos (juntas de agua, por ejemplo) ha sido fundamental para el apoyo de otras organizaciones que implementan proyectos relacionados.
Además de la conservación ambiental, mucho se ha hablado del potencial de los mecanismos de PSA en el alivio de la pobreza. Al respecto, existe consenso en que los PSA pueden proveer un ingreso adicional valioso para actores de bajos ingresos como pequeños productores, por ejemplo (Pagiola, 2002). Sin embargo, todavía no hay información concluyente que nos lleve a validar a los PSA como un instrumento eficaz de desarrollo y combate definitivo contra la pobreza.
Hasta ahora los mecanismos de PSA en Nicaragua han sido implementados en su mayoría por ONGs y la cooperación externa. La introducción de herramientas económicas y de mercado en la gestión ambiental es uno de los puntos más importantes para muchas agencias de cooperación y para instituciones financieras internacionales (como el Banco Mundial y el BID) en esta materia. Cabe esperar entonces, que estos actores continúen apoyando estas iniciativas a través de organizaciones de la sociedad civil, la empresa privada e incluso desde las instituciones del gobierno.
A pesar de que los mecanismos de PSA hídricos son los más numerosos, solamente han abarcado el sector doméstico, no se han explorado las posibilidades de establecer contratos con otros potenciales demandantes (generadoras hidroeléctricas, industrias, grandes plantaciones). Lo mismo puede decirse del mercado alternativo en el caso de los proyectos de secuestro de carbono. Por otro lado, todavía no se ha ensayado ningún mecanismo de PSA que involucre el servicio ambiental belleza escénica, que cuenta con alto potencial debido al auge del turismo en los últimos años.
6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
-Miranda M., Porras I. y Moreno M. (2004) El Impacto Social de los Mercados de Carbono en
Costa Rica CINPE. IIED. 50 p.
-ONDL (2006) Informe Línea de Base sobre el Contexto de Política Legal e Institucional de
PSA en Nicaragua Mimeo. Managua, Nicaragua. 63 p.
-Pagiola S., Agostini P., Gobbi J., de Haan C., Ibrahim M., Murgueitio E., Ramírez E., Rosales M. y Ruiz J. (2004) Paying for Biodiversity Conservation Services in Agricultural Landscapes Environment Department Papers No. 96. The World Bank. 27 p.
-Pagiola S., Landell-Mills N. y Bishop J. (2002) Market-based Mechanisms for Conservation
and Development en Selling Forest Environmental Services: Market-based Mechanisms for
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-Swallow B., Meinzen-Dick R. y Van Noordwijk M. (2005) Localizing Demand and Supply of
Environmental Services: Interactions with Property Rights, Collective Action and the Welfare of the Poor. CAPRI Working Paper No. 42. IFPRI. Washington, Estados Unidos. 36 p.
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