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Experiencias de Otredad

Capítulo II: La experiencia religiosa

2. Experiencias de Otredad

Para esclarecer más esto último hablaremos de las “experiencias de Otredad”. Cuando Octavio Paz menciona la existencia de una confusión conceptual la Otredad con la religión, hace mención al carácter de lo abarcable de este concepto. Más específicamente, en el caso de la experiencia Carismática, la Otredad no sería entendida como el catolicismo en sí, no sería la estructura del colectivo; tampoco es la divinidad por si sola, la Otredad estaría mejor comprendida, por su cercanía al trance producto de esta vivencia, la comunión de la cual habla el carismático en sus experiencias de oración. La

Otredad no es la suma de las partes por sí solas ( Dios y los individuos que invocan la presencia), la Otredad es la sinergia (2+2=5), resultado del desarrollo de la comunicación no racional (entendiendo por comunicación la proposición de cierta conducta o intención de comunicar a través de un canal, el habla por ejemplo). El habla, la gesticulación, el canto y el baile no serían sólo canales de comunicación, sino que también se comprenderían como productos de la conexión misma, la vivencia de la otredad como experiencia real, real en términos de fe. De esta forma resulta comprensible el decir que la Otredad no puede entenderse como concepto, sino que es la experiencia misma de dicha Otredad lo que causa su vislumbramiento. Asimismo, entenderemos la presencia de la Otredad en la vida humana como siempre presente, no constante, pero innegable. “Irreductible, elusiva, indefinible, imprevisible y constantemente presente en nuestras vidas, la Otredad se confunde con la religión, la poesía, el amor y otras experiencias afines”36

. La irreductibilidad de la Otredad, se justifica en la imposibilidad de reducir este concepto a uno práctico, es decir, la verbalización de este mismo hacia una situación práctica (como por ejemplo, en la oración uno verbalizaría en el “rezar”). Es elusiva en el sentido de la imposibilidad de comprenderla a través del lenguaje, el habla específicamente; se comprendería sólo a través de la experiencia. Indefinible e imprevisible es la Otredad por el mismo ejemplo explicado anteriormente. Se vislumbra como praxis o producto de esta misma, leyendo a Paz, esta sería la única forma de verla. Es absolutamente necesario preguntarse por qué el autor plantea a la Otredad en un plano cercano al amor, la poesía o la religión, para esto planteo al lector el ejercicio de buscar las similitudes entre estas palabras o conceptos. ¿Qué tiene de común la religión y la poesía, la poesía con el amor o el amor con la religión?. ¿Es eso no conocido ni posible de comprender racionalmente? ¿Es la motivación del poeta para plasmar su sentir en el papel o la motivación del individuo que se acerca a la religión? . A esto se acercaría la

presente investigación, el intento de dar forma a las motivaciones de la búsqueda de lo “otro”.

Una experiencia de Otredad se reflejaría por la búsqueda y la negación, es decir, la posibilidad de visualizar a partir del seguimiento de lo indescriptible como respuesta, una negación del componente racional, negación en el sentido de reconocer a estas experiencias como parte de una categoría de otro nivel de interacción. En este caso , la experiencia Carismática, nos lleva a entender la forma de la accesibilidad a esta: sólo a partir de la experiencia personal se puede comprender su significado en totalidad. Sin la necesidad de incurrir en proposiciones dogmáticas o discusiones de fe, la comprensión del significado de las experiencias de Otredad navega al filo de la subjetividad, por lo que se hace necesario evitar ciertas inhibiciones. Bien mencionaba esto Otto al tratar el tema del la significancia de lo “numinoso”37

. Tanto lo denominado numinoso como la otredad requieren cierta comprensión “subjetiva” para comprender el significado de estas experiencias. Respondiendo a esto último, Paz plantea cierta condena societal al momento en que se trata el tema de la Otredad, condena que es producto de la secularización y del desarrollo de las ciencias. “Las civilizaciones del pasado integraron en su visión del mundo las imágenes y percepciones de la otredad; la sociedad contemporánea las condena en nombre de la razón, la ciencia, la moral y la salud...aunque se trate de una experiencia más vasta que la religiosa y que es anterior a ella, el pensamiento racionalista la condena con la misma decisión con que condena a la religión”38

. En este último punto es recalcado del tema de la Otredad como experiencia anterior a la religiosa, probablemente concibiendo a la religión (o las experiencias ligadas a esta) como producto de cierta institucionalidad del credo.

37 Otto, para tratar el tema de lo “numinoso” plantea ciertas advertencias respondiendo con antelación a la

crítica respecto a la objetividad de la investigación. Posteriormente habla del significado del misterium tremendum, cosa que es planteada con mayor claridad el capítulo anterior.

De esta forma, podemos entender a “experiencia de Otredad” sólo a partir del producto; para los Carismáticos, el resultante de una oración carismática colectiva. Por otra parte, la experiencia de la Otredad estaría ligada a la identidad individual y colectiva, el reconocimiento individual del significado de “ser un carismático”.