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Capítulo 5: Prácticas territoriales en torno a la mega-minería Santa María, Bajo de la alumbrera y diferentes espacio-temporalidades

3. Prácticas territoriales locales-regionales y la coexistencia de espacio-temporalidades La legislación minera creó las condiciones propicias para la radicación de las empresas

3.2. Cruce de lógicas territoriales: una amalgama incompleta

3.2.2. Falta de Infraestructura y dificultades en la cobertura de servicios

La falta de infraestructura requerida para la puesta en marcha del proyecto minero Bajo de la Alumbrera reflejó otro cruce de lógicas. Hubo que crear las condiciones y desplegar en el territorio una serie de acciones para tal fin, como se expuso anteriormente.

Incorporamos diferentes fragmentos de entrevistas que sintetizan las dificultades a nivel de infraestructura que trajo aparejado la puesta en marcha del proyecto, mostrando el cruce de lógicas territoriales.

A nivel de infraestructura, el entrevistado desde un locus de funcionario, expresaba:

“Vos pensá que está instalado en una zona que son 12.000 habitantes, 15.000 habitantes a otra, localidades que la única actividad que tenían que era la tradicional (nuez, pimentón), sumado los proyectos de diferimiento impositivo que yo les había otorgado, que era de nogal, de vid y de cabra. Esa era toda la actividad que había, o sea, que no había infraestructura” (JuanCa en entrevista, San Fernando del Valle de Catamarca, octubre de 2003).

En cuánto a la cobertura de servicios, también se puso de manifiesto el cruce de lógicas territoriales. Señala el mismo entrevistado las dificultades que surgieron.

“No estamos preparados, ni al estado ni a la población nos encontró preparados para cubrir la demanda de servicios que necesitaba semejante envergadura del proyecto. Porque es cierto que nosotros habíamos comenzado una etapa de transformación, regímenes de promoción, y ya nos empezaban a demandar a nosotros muchos servicios que no teníamos, entonces tenía que existir por parte del estado un mecanismo que funcione en forma paralela a los acontecimientos que se venían dando.

Primero porque el lugar donde se encontraba la mina estaba muy distante a los centros de consumo, entonces quiénes son los que mejores aprovecharon este proyecto, quienes estaban mejores dotados: Tucumán, como después fue Córdoba también, Buenos Aires, pero en general el que más aprovecho todo esto fue Tucumán. No obstante eso Catamarca, pudo cubrir la demanda en un 15, 20% en servicios. y después para ser proveedor acá se hicieron muchas reuniones con proveedores, a través del consejo federal de inversiones, se hicieron muchas rondas de negocios,

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tratamos de vincular al sector privado, pero claro, para ellos un taller de tornería era una cosa insignificante, tenían que unirse cinco talleres de tornería para por lo menos cubrir las expectativas de los servicios. (JuanCa en entrevista, San Fernando del Valle de Catamarca, octubre de 2003).

Los fragmentos de entrevista incorporados describen el problema de escalas, en cuánto a la cobertura de servicios, que suscitó la puesta en marcha de Bajo de la Alumbrera.

El siguiente fragmento aporta datos que refleja las dificultades experimentadas por la provincia, a mediados de la década del noventa, para cubrir los servicios necesarios:

“Necesitabas talleres de bobinado, de motores, escúchame ellos tenían motores de 400, 500 caballos de fuerza, y acá se hacían bobinados de 40, 50, entonces había que encontrar en el sector privado a ver si se generaba alguna figura asociativa. Entonces los grandes servicios, Alumbrera los pactó afuera no porque no los haya tirado acá sobre la mesa. Mirá, como para que vos te des idea, ellos tenían un consumó terrible de combustible por día, y no podíamos conseguir que cuatro estaciones de servicio se unieran y pidieran a sus subsidiarios que le den a un precio mayorista, es decir, pelear por un precio mayorista para vender a la Alumbrera. Por decir Alumbrera consumía 100 mil litros de combustible, y Catamarca lo único que podía ofrecer era de esos 100.000 poner 30.000, y ni siquiera se unieron las expendedoras para ofrecer por esos 30.000 el mismo precio que el ofrecía Córdoba, y todo era así, todo era trabas. Todas las empresas de reparación eran chilenas.

Un día fueron a la casa de gobierno y en la mesa del salón de los acuerdos desparramaron los de la empresa todo lo que pedían, y yo tenía del otro lado al almacenero, el que tenía el taller de bobinado, el ferretero, el gomero, el de las estaciones de servicio, y cuando entraron a pedir no lo podían creer, se entraron a mirar y no podían responder, era de terror lo que pedían. Pedían las cubiertas para esos camiones y escúchame quien iba a traer esas cubiertas si eran importadas, ni siquiera se fabricaban acá, venían de Canadá y de Chile. Imagínate, no pudimos cubrir la expectativa de los servicios (...) hay que ser realistas. Era difícil cubrir todo” (JuanCa en entrevista, en entrevista, San Fernando del Valle de Catamarca, octubre de 2003).

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“Con respecto a la gran demanda de insumos, de alimentos, por ejemplo, cómo anécdota puedo contarte que los panaderos de Andalgalá y Santa María no se pudieron poner de acuerdo para producirlo y venderle a la empresa. Entonces, ninguno de los dos pudo sacar provecho en este caso” (Cacho en entrevista, San Fernando del Valle de Catamarca, octubre de 2003).

“Cuando empezó el tema de la Alumbrera, ellos empezaron a venderle cosas, pero no pudieron seguirle el ritmo en cantidad. Llegó un momento que se quedaron sin pollos. No estaban preparados para ese consumo de pollo” (Tabo en entrevista, San Fernando del Valle de Catamarca, octubre de 2003).

Las localidades del API entraron en competencia para la prestación de servicios sin lograr ponerse de acuerdo, situación que evidenciaba la falta de articulación entre estado-empresa- comunidad. Así lo recuerda este entrevistado:

“(…) con respecto a la gran demanda de insumos, de alimentos, por ejemplo, cómo anécdota puedo contarte que los panaderos de Andalgalá y Santa María no se pudieron poner de acuerdo para producirlo y venderle a la empresa. Entonces, ninguno de los dos pudo sacar provecho en este caso (…)” (JuanCa en entrevista, San Fernando del Valle de Catamarca, octubre de 2003).

En relación a esto último, un entrevistado de Santa María desde un locus de experiencia, realizaba otra lectura.

“perdóname que te lo diga pero ellos son unos burros, la mina prometió un montón de cosas, y nosotros nos quedamos con la boca abierta, por decir, hay 4 panaderías, bueno, le compramos el pan a ustedes, a ver Andalgalá que me pueden vender ustedes, y así, pero a todo lo traen de afuera, la ingesta es extranjera” (Lázaro en entrevista, Santa María, enero de 2007).

En suma, los entrevistados, desde sus perspectivas, mostraron las dificultades que hubo que sortear para la puesta en marcha de un proyecto de tal envergadura, evidenciando nuevamente un problema de escalas.

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