Capítulo 4: Múltiples discursos en torno a la mega-minería Santa María, Bajo de la Alumbrera y narrativas en disputa.
2. Narrativas hegemónicas-neoliberales
2.5. Santa María, una comunidad imaginada en torno a la minería
En este apartado analizaremos el comportamiento de este patrón de poder neocolonial vinculado a la mega-minería que operó configurando una comunidad imaginada en torno a la minería en Santa María.
En esta comunidad imaginada los sujetos locales asumen diversas posiciones, como lo reflejarán los fragmentos de entrevista que se incorporan, dando cuenta de la heterogeneidad constitutiva del espacio.
Los que a continuación aparecen, desde sus lugares de enunciación, uno funcionario y el otro muy relacionado con la empresa, legitiman a Santa María como comunidad
26 “Conmemoración minera”, Suplemento Especial NOA Productivo. Diario El Ancasti.
130 imaginada en torno a la minería.
“Si bien es cierto que el compromiso que adquirió la empresa se viene dando, se viene llevando a cabo, desde esta gestión, que nosotros somos nuevitos, hace dos años que estamos con la gestión del intendente Andersch, es una gestión que ha tomado la medida de trabajar con la empresa de una manera responsable. Si bien es cierto nosotros formulamos pedidos para la empresa, la empresa da la respuesta y a veces son positivos, a veces negativos, si bien la mayoría de las veces son positivas porque son pedidos ínfimos para lo que debería aportar la empresa, no, pero esta haciendo el aporte social que corresponde, ya que tiene acá una oficina de responsabilidad social, en realidad es una oficina de asuntos institucionales” (Dady en entrevista, Santa María, diciembre de 2009).
“La gente habla lo que quiere. Las minas son buenas, lo que hay que hacer es un buen desarrollo sustentable, que debe partir de la comunidad. Si la empresa traía inversión para la comunidad, sobre todo trabajo en todos los niveles, lo que falta aquí es saber aprovechar las inversiones que trae la minería. La comunidad no se organiza, ni presenta proyectos en los cuales se puede presentar en la empresa y sacar provecho, no es culpa de la minera sino de la comunidad. Trajo trabajo y digno para las familias desempleadas. Quizás desde la llegada de Bajo de la Alumbrera, un cambio importante es la falta de agua, pero también emplea a muchos jóvenes que si no estuviera la minera ¿que harían?” (Walter en entrevista, Santa María, agosto de 2009).
Aquí los entrevistados entextualizan la narrativa hegemónica por la cual la empresa minera a través de la responsabilidad social empresaria (RSE) se convierte en agente de socialización directa mediante acciones sociales, educativas y comunitarias.
De este modo, la empresa se convierte en el actor central y dinámico de la economía y sociedad, y desde allí se imagina a ciudades próximas a los emprendimientos mineros como comunidades mineras o bien organizadas a partir de la mega-minería.
Este modelo de acción empresarial surgió en el foro económico de Davos en 1999, con fuertes campañas mediáticas y enormes presupuesto (Svampa y Anetonelli, 2009). Los fragmentos de entrevistas que a continuación se incorporan ponen en tensión las visiones anteriores, que bajo las metáforas de la minería como motor de desarrollo y política de estado imaginan a los territorios donde se implantan los mega-proyectos mineros como una especie de áreas vacías.
131
esta actividad” (Giorgio en entrevista Santa María, agosto de 2009).
“Santa María no nace con la minería” (Mary en entrevista Santa María, agosto de 2009).
Desde este imaginario se elimina la historia del lugar y se abstrae al espacio de la naturaleza, de los recursos, tratando el espacio como un escenario inerte, y a la naturaleza como un material pasivo (Coronil en Lander, 2000).
Siguiendo a este autor, desde esta perspectiva, el capitalismo aparece como un proceso interno autogenerado de la sociedad europea, que luego se expande hacia las regiones atrasadas.
Desde esta visión eurocéntrica hay una ausencia de recursos y poblaciones del espacio no europeo, desapareciendo la visibilidad del mundo periférico y sus recursos. En otras palabras, desaparece la experiencia histórica del lugar (Coronil en Lander, 2000). El discurso hegemónico a la vez que deniega las asimetrías, niega experiencia histórica del lugar. La eficacia discursiva reside en que presenta la mega-minería como lo inevitable en poblaciones subalternizadas o comunidades postergadas.
En este caso, inventa un origen y gestiona un futuro colectivo. Gesta comunidades imaginadas en torno a la minería para que ese discurso tenga eficacia.
En el caso de estudio, podemos asociar este imaginario al nuevo patrón colonial de poder, imaginario que impregna la narrativa hegemónica-neoliberal tratando las regiones donde va a implantarse la mega-minería como si se tratase de vacíos demográficos.
A partir de esta reflexión consideramos pertinente el empleo de la noción de “comunidades imaginadas”, en este caso, imaginadas en torno a la minería.
Esta noción propuesta por Anderson (1993) si bien fue pensada para referir a la nación, nacionalidad y nacionalismo como comunidades imaginadas, como “artefactos” o “productos culturales” que deben ser estudiados desde una perspectiva histórica que nos muestre cómo aparecieron, cambiaron de significado y adquirieron la enorme legitimidad emocional que tienen hoy en día27.
En esta tesis se incorpora esta noción porque a través de ella referimos a la invención de una comunidad simbólica generada desde el estado sobre la base de un sentimiento de identidad y lealtad generado por la mega-minería. La pretensión es que este sentimiento
27 Dichos productos culturales nacieron a finales del siglo XVIII, fruto espontáneo de una compleja
encrucijada de fuerzas históricas, una vez creados, se convirtieron en el modelo hegemónico de organización y control social.
132 se reproduzca entre sus habitantes.28
Una de las dificultades que encuentra para desarrollarse entre sus habitantes es el cruce de lógicas y racionalidades, producto de la multiplicidad de escalas que intervienen en estos procesos.
Sobre el cruce de racionalidades en Santa María se manifestó el ex funcionario entrevistado, evidenciando que no sólo este fue experimentado entre la empresa y el gobierno, como pudimos registrar en el punto anterior, sino entre la empresa y los habitantes de los lugares donde se insertó el proyecto.
“En Santa María se quejaban porque no podían dormir la siesta, eso era el colmo, escúchame porque dicen que pasaban los camiones y no podían dormir la siesta. La sociedad de Catamarca no se bancó el hecho de decir vamos a organizarnos comunidad-gobierno para que podamos mínimamente cubrir las necesidades. Era difícil cubrir todo” (JuanCa en entrevista, San Fernando del Valle de Catamarca, octubre de 2003).
En síntesis, desde un locus hegemónico se esperó que esta actividad alcance legitimidad emocional entre sus habitantes; pero al tratarse de construcciones sociales, resulta difícil pensar a Santa María como comunidad imaginada en torno a la minería de acuerdo a las manifestaciones de sus habitantes. Esta actividad no ha desarrollado un sentido de pertenencia e identidad entre sus habitantes, como analizaremos en el siguiente punto, conforme a lo registrado durante el trabajo de campo.
En consecuencia, esta experiencia sería ajena a la población local. La pertenencia se imagina.
Por lo tanto, podemos anticipar que desde el discurso hegemónico la comunidad minera existe no porque posea una realidad antropológica objetiva, sino por mecanismos de adoctrinamiento que a lo largo de casi dos décadas se impone como patrón de identificación a sus habitantes.
En suma, bajo el título “Narrativas hegemónicas-neoliberales”, analizamos a lo largo de estas líneas cómo discursos producidos hegemónicamente que proyectaron, primero al país, luego a esta provincia, y por último a Santa María, promoviendo esta actividad como patrón de identificación en pueblos y ciudades próximos al emprendimiento, definiendo a los mismos como comunidades mineras.
Si bien la minería es una actividad que tiene larga tradición en el oeste de nuestro país,
28 Apoyada en esta concepción, la nación se define como una comunidad política imaginada,
133
como se expuso en los capítulos dos y tres, en la actual fase del capitalismo aparece asociada a un nuevo patrón de poder neocolonial que pretende imponerse a las poblaciones, obliterando otras actividades, negando la historicidad de los lugares.
A continuación analizaremos las respuestas locales a las narrativas hegemónicas- neoliberales