II. B Proceso de elaboración
1) Fase de escucha Especial referencia a la
La primera fue una fase “de escucha”, en palabras del propio presidente de la Convención, Valéry Giscard d’Estaing, y abarcó hasta julio de 2002. En ella se determinaron las expectativas y las necesidades de los Estados miembros, de sus gobiernos y de sus parlamentos, así como de la sociedad europea. En relación con ésta última, se celebró un gran acto con organizaciones no guber- namentales y se convocó una Convención de jóvenes.
Ya en su discurso de inauguración de 28 de febrero de 2002108, Giscard d’Estaing manifestó su deseo de que se organizara una “Convención de los jóvenes de Europa” a imagen y semejanza de la propia Convención, reproduciendo de la manera más fi el posible lo establecido para ésta en cuanto a la organización y el funciona- miento, y propiciándose los intercambios entre los jóvenes y los miembros de la Convención propiamente dicha. La Convención de Jóvenes se celebró del 9 al 12 de julio de 2002 en Bruselas, tras lo cual adoptó un texto defi nitivo109 que recoge el resultado de tres días de trabajo de 210 representantes provenientes de 28 países con edades comprendidas entre los 18 y los 25 años. En dicho texto, los participantes expusieron la Europa que quieren los jóvenes, los valores que deben cimentarla. Hablaron de la Europa de los ciudadanos, una Europa abierta, tolerante, democrática, con proyección al exterior, con presencia en la escena internacional. Y apuntaron lo siguiente:
“(...) [l]os derechos sociales son derechos básicos que forman parte de la ciudadanía europea. Hoy en día, sólo a escala europea es posible proporcionar bienestar social a todos. Para llegar a ser la Europa del bienestar, la UE tiene que desarrollar una legislación común en los
108) Anexo nº III de este libro.
ámbitos de la política social y de la igualdad de oportunidades. La Carta de los Derechos Fundamentales es un instrumento esencial de la construcción de una Europa de los ciudadanos, con tal que sea jurídicamente vinculante. Por ello tiene que convertirse en el primer capítulo de una constitución europea. (...)”
“(...) La igualdad debe ser un objetivo fundamental del proyecto europeo. Es esencial para el concepto de ciudadanía europea. Que- remos luchar contra la discriminación en todas sus formas y en todos los niveles de nuestra sociedad. Ya se deba al sexo, el origen étnico o social, la lengua, religión o creencias, las opiniones políticas, discapacidades, edad u orientación sexual, no podemos tolerar una injusticia sistemática (...).”
En lo relativo a la idea de democracia y participación en la UE, recogieron el sentir mayoritario no ya sólo de los jóvenes sino de millones de europeos para quieres la realidad comunitaria está más alejada de lo que debería:
“(...) [l]os ciudadanos sentimos distantes a Bruselas y el proceso político que en ella se da. La alarmante escasa participación en las elecciones al Parlamento Europeo así lo ilustra. Ni los ciudadanos en general, ni nosotros, los jóvenes, en particular, entendemos quién es responsable de cada cosa en ese laberinto que es la legislación europea. Las conferencias intergubernamentales y las cumbres de la UE desde Maastricht hasta Niza han mostrado que las decisiones en la UE no se toman de manera transparente, democrática y efi ciente. Nosotros, los jóvenes de Europa apremiamos a la Convención Europea a que se esfuerce por conseguir más democracia, más transparencia y más efi ciencia, a fi n de recuperar el contacto con los ciudadanos. Para lograr esta meta tienen que producirse reformas fundamentales en la naturaleza de la UE que lleven a una constitución federal que incorpore la Carta de los Derechos Fundamentales, una visión más clara de las competencias y una estructura institucional renovada de Europa, en la que la juventud europea tenga una mayor infl uencia.”
Por lo que respecta a la Carta de Derechos Fundamentales, ésta “(...) tiene que incorporarse como núcleo de esa constitución. Tiene que ser jurídicamente vinculante y debe ser un elemento central de la constitución. (...)”
Bajo la idea de Europa en un mundo globalizado, los jóvenes abordaron un conjunto de temas de lo más diversos: el desarrollo de la PESC; la garantía de la seguridad en Europa; la solidaridad con el mundo en vías de desarrollo; la inmigración y el asilo; la lucha contra el SIDA; el comercio internacional; el papel destacado de la Unión en la gobernanza mundial; la idea de la sostenibili- dad; la ciencia y la investigación; el terrorismo internacional; y la cooperación con otras regiones del mundo.
Casi un año después, los días 20 y 21 de mayo de 2003 el
Praesidium de la Convención de Jóvenes organizó, junto con el
Foro Europeo de la Juventud, una reunión en la sede del PE en Bruselas, con el objetivo de evaluar el Proyecto de Tratado Cons- titucional a la luz de las proposiciones que habían sido formuladas en la sesión de la Convención de Jóvenes de julio de 2002. Los resultados fi nales de dicha reunión fueron presentados en forma de documento al Praesidium y a los miembros de la Convención europea. En este documento los participantes elogiaron la puesta en marcha del proceso encaminado a elaborar una Constitución para Europa. Sin embargo, lamentaron el hecho de que algunas de las peticiones realizadas por la Convención de Jóvenes en julio de 2002 (que fueron reafi rmadas en las distintas Convenciones nacionales de jóvenes que se organizaron a lo largo de toda Europa) no hubieran sido abordadas en el Proyecto de Tratado constitucional.