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CONGRESO DEL FDA

4. Conclusiones y Recomendaciones

4.1.2 El FDA como movimiento social

El FDA, al igual que cualquier otro movimiento social, ha tenido que afrontar períodos de fortalecimiento institucional y de tensiones organizacionales que han logrado ser superadas gracias a su identidad colectiva, a su lucha desinteresada, a sus períodos de análisis internos y las estrategias de acción que han implementado sus dirigentes. En este sentido, al conocer la historia del FDA se podría concluir, que el Frente tuvo un período de un

116 fuerte fortalecimiento institucional en los primeros cuatro años de vida, que se caracterizan por una primera fase de afianzar las relaciones internas entre sus organizaciones de base. Este período llega a una etapa de ruptura cuando tiene que afrontar algunas diferencias en su interior, que dieron lugar a la formación de la ADAT y en su exterior, con algunas organizaciones kichwas y con Acción Ecológica. Desde el 2001 hasta el 2010 el FDA, ha tenido que vivir varios períodos de tensiones internas, muy débiles, que poco a poco se han ido resolviendo y cohesionando. Cuando se creó la ADAT, aparece un período de tensión porque se debía marcar los espacios que cada una de las organizaciones –ADAT y FDA- tenía, pero estas mismas tensiones han permitido fortalecer la labor del FDA, tal es así, que se podría decir que partir del 2008 hasta finales del 2010 y parte del 2011 empieza un período de fortalecimiento institucional en su interior, que ha permitido incluso que este movimiento afronte de la mejor manera posible el primer fallo que dictó el juez en el “Caso Texaco”.

Este tipo de conflictos que se han desarrollado al interior del FDA permiten mostrar cómo los movimientos sociales son actores heterogéneos, que guardan un sin número de diferencias políticas, económicas, culturales, sociales, entre otras en su interior que se van resolviendo de acuerdo a su historia, a sus experiencias, a sus acciones, a su estructura, a las relaciones sociales que en general se producen en la cotidianidad de “encuentros” y “desencuentros” que viven los Sujetos que lo componen.

De esta manera, se puede evidenciar que un movimiento social no siempre lucha en contra de un “adversario” delimitado, en este caso en contra de Chevron-Texaco, sino que en su lucha también van apareciendo otros “adversarios” exteriores como otras empresas extractivas (petroleras, mineras, hidroeléctricas), el mismo Estado (los dirigentes están conscientes que pese a ciertas políticas “progresistas” de las que se jacta este gobierno, también el Estado se ha convertido en una fuerte poder que trata de dividir a las organizaciones sociales y negociar con las comunidades a favor del “bien común” y de dinamizar la economía) y otras organizaciones sociales (Acción Ecológica y CAAE, por ejemplo).

Estos conflictos internos tienen que ver con la heterogeneidad de los Sujetos que lo componen y su pluralismo, pluralismo que demuestra la gran diversidad de identidades sociales, políticas, económicas y culturales que componen a los movimientos sociales. Estas identidades pueden enriquecer las acciones que se van a realizar, los métodos, las

117 estrategias que se van a utilizar, los objetivos a cumplir, las nuevas misiones por alcanzar, entre otras formas de crear y subjetivarse constantemente en el escenario político que deben enfrentar, tanto de manera interna como externa el FDA y todos los movimientos sociales. Los conflictos internos a más de indicar las diferentes formas de “ser” y “estar” en el mundo que tienen los miembros que componen al FDA, pueden fortalecer y articular de forma más concisa su accionar, o que a su vez pueden desarticular, debilitar, dividir a los Sujetos que lo conforman o incluso destruirlo.

Desde su aparición como Sujeto, es decir, como actor social colectivo, el FDA no ha dejado de luchar en contra de la forma de operar de las empresas petroleras en la amazonía ecuatoriana, lo que significa que se encuentra en un constante período de sujetización. Esta acción le permite encontrar diferentes estrategias y dinámicas de resistencia para enfrentar el poder de las petroleras y en la coyuntura actual, incluso el poder del Estado ecuatoriano. Pese a que no consta ni en sus estatutos, ni en su visión, ni en su misión, la lucha emprendida por el FDA se enmarca en los preceptos del Sumak Kawsay o “Buen Vivir”, que es una propuesta que nace desde las organizaciones indígenas y que tiene que ver con una nueva forma de entender el sistema económico, que toma en cuenta los derechos humanos, los derechos colectivos (derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, DESCA), los derechos de la naturaleza y que buscan el bienestar social no sólo desde la perspectiva de la acumulación del capital. Eso significa que la lucha que promueve el FDA es una lucha, como ya se mencionó antes, de un movimiento social en contra de un modelo cultural hegemónico que rige la sociedad mundial.

En este sentido, el FDA, de manera indirecta, forma parte de la resistencia cultural que se ha desarrollado por siglos entre el “norte y el sur” global, pues si se toma en cuenta que la cultura occidental se ha consagrado como la cultura que tiene una gran influencia –y dominio- a nivel mundial (lo que ha dado lugar a acciones de discriminación, exclusión e incluso xenofobia a todo lo que no se ajusta a sus valores y simbolismos); entonces el FDA al enfrentarse a las empresas petroleras, en especial a Texaco-Chevron que es una compañía que se rige bajo los valores del mundo occidental (que en general son los valores de la modernidad), continúa con esa lucha emprendida por varios movimientos sociales desde hace muchos años. Esta lucha es una forma de resistencia frente al colonialismo que se ha impregnado no en acciones concretas, sino en formas de comportamiento y de pensamiento (se acepta casi de modo reverencial los valores que se

118 imponen desde el “norte”), que están vinculados a las tradicionales concepciones de “desarrollo y progreso”.

La resistencia que realiza el FDA es una resistencia a nivel local, pero gracias a las acciones que realiza su lucha ha llegado a ser visibilizada e incluso compartida por otros Sujetos en el ámbito internacional, por lo que se puede concluir que las luchas locales han logrado construir una gran base y conciencia social que poco a poco va consolidando redes y va relacionándose con nuevos Sujetos, que hacen de la resistencia local una gran fuerza internacional y que además, va vinculándose con nuevas formas lucha social.

De forma general, es importante mencionar que los conflictos socio-ambientales permiten entender otras formas de configuración de la tierra y el territorio, y también las relaciones de poder que se dan en un territorio determinado, pues no siempre son conflictos que únicamente tienen que ver con comunidades o pueblos originarios que se han asentado en un espacio territorial de manera histórica, sino que también va involucrando a personas que han elegido vivir en un territorio determinado. Este es el caso de muchos miembros del FDA, quienes muchas veces no son oriundos de las provincias de Sucumbíos u Orellana, pero que al elegir vivir en estos territorios, también son actores claves de la lucha social y de su defensa.

En la actualidad, el gobierno nacional es un actor fundamental en los conflictos socio- ambientales, por lo tanto, los conflictos ya no sólo se producen entre la empresa petrolera y las comunidades, sino que en estos conflictos ahora participa el Estado, la compañía y la comunidad. Esta intervención de un nuevo actor, y con gran poder de convencimiento, como es el Estado, le otorgan un gran reto al FDA, como es, el hacer frente a dos poderes, el estatal y el empresarial y tratar de equilibrar, a través de estrategias y de el fortalecimiento de la comunidad, el poder de la población local.

La criminalización de la protesta social es un fuerte obstáculo que se vislumbra en la nueva forma de hacer política en el Ecuador. Esta acción, que limita la democracia y la participación social de la ciudadanía, está creando fuertes sentimientos de temor en la población, lo que evita que se constituyan nuevos Sujetos sociales, o nuevos actores sociales colectivos, no porque las personas no crean que es posible el cambio y la transformación de la sociedad sino por miedo a los aparatos represores del poder estatal.

119 De manera general, es importante mencionar cómo las empresas extractivas tratan de construir la identidad de los pueblos, como comunidades petroleras o mineras, por ejemplo. De esta manera el extractivismo, con el apoyo del Estado, va configurando un tipo de sociedad sujetada a sus intereses políticos, económicos, culturales, ideológicos, entre otro tipo de intereses, que convierte la existencia de la sociedad civil en un simple simulacro, pues ésta se va constituyendo de acuerdo a los intereses del poder absoluto del sistema. “No Estado pós-moderno o equilibrio está pré-constituído no sentido que o poder social é simulado e a produção normativa do Estado destrui cada possibilidade alternativa que simplesmente critque a produção de normas ou de séries de normas específicas”242. Ante este hecho, el FDA ha constituido un “sujeto constituyente” –Sujeto-, en palabras de Hardt y Negri que realiza una crítica a esta identidad totalizadora y las “necesidades” que le van otorgando el Estado y las empresas extractivas. Por esta razón, trata de subjetivizar a las comunidades amazónicas y de esta manera evitar que los grandes intereses del Estado y de las empresas se lleven a cabo, por sobre los derechos de los seres humanos y de la naturaleza.

Una de los grandes logros de la lucha social emprendida por el FDA es que permite sacar a la luz una de las más controversiales paradojas sobre las que se levanta el sistema capitalista como es la contradicción entre la naturaleza y el capital, contradicción que ha ocasionado daños severos en todo el planeta. Con esta razón se observa cómo el capitalismo está implantando, de manera constante, intercambios económicos desiguales, sino también intercambios ecológicos desiguales. Frente a estas paradojas del sistema es imposible no preguntarse ¿quién decide sobre la explotación de los recursos naturales dentro de un territorio, tomando en cuenta que el territorio es una construcción social y que en su interior se gestan relaciones de poder?

Es importante mencionar que la presente investigación comprobó una de sus hipótesis, pues el FDA se constituye en un actor social colectivo, gracias a la lucha reivindicativa que mantiene en contra de las empresas extractivas que laboran en las provincias de Orellana y Sucumbíos, que no se ajustan a los parámetros mínimos de cuidado ambiental y de respeto a la vida de las comunidades campesinas e indígenas que habitan en esta zona.

242

Quintar, Aída “Indicios democráticos. Prácticas colectivas y sujetos políticos (una perspectiva latinoamericana)”, pág 72.

120 Su segunda hipótesis que supone que el FDA constituye su identidad colectiva en base a dos momentos: 1) El respeto a los derechos de la naturaleza y su defensa frente a la explotación indiscriminada de los recursos naturales; y 2) El cambio que debe gestarse en la relación asimétrica que existe entre el Estado, las empresas petroleras y la comunidad en la que opera el capitalismo extractivo, no se comprobó totalmente. La presente investigación demostró que la identidad colectiva del FDA se construyó en base a tres aspectos: 1) el conflicto socio-ambiental en contra de Texaco-Chevron; que tiene que ver con la defensa de los derechos de la naturaleza; 2) su forma de ser, diferente a otras organizaciones y; 3) su manera de hacer frente a las coyunturas y problemáticas regionales en la amazonía, que sin duda alguna tiene que ver con el cambio que debe gestarse en las relaciones asimétricas que se producen entre el Estado, las empresas petroleras y la comunidad.

4.2Recomendaciones

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