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La Figura del Dictador en la República Romana y La Génesis del Estado de Excepción

5. ANÁLISIS DE LA EXCEPCIONALIDAD

5.2. La Figura del Dictador en la República Romana y La Génesis del Estado de Excepción

Génesis del Estado de Excepción Moderno.

La figura que precede el estado de excepción es la figura del dictador romano durante la República Romana, en la cual, se llamaba a un funcionario público para que asumiera el control total del Estado con el fin de conjurar la amenaza que se cernía sobre la ciudad. Para lo cual le daban un mandato con poder ilimitado en cuanto a las acciones que podía ejecutar, pero limitado por un periodo de tiempo, que una vez cumplido, tenía que restituir el poder al senado y al cónsul.

Carl Schmitt se refiere a la dictadura en los siguientes términos:

“La dictadura es una sabia invención de la República Romana, el

dictador un magistrado romano extraordinario, que fue introducido después de la expulsión de los reyes, para que en tiempos de peligro hubiera un Imperium fuerte, que no estuviera obstaculizado por el poder de los cónsules, por la colegialidad, por el derecho de veto de los tribunos de la plebe y la apelación al pueblo” (Schmitt, 1985, pág. 33). La Caracterización que hace Schmitt de la dictadura, es de una figura en la cual la República se retrotraía temporalmente a la época de la monarquía para así, acumulando la mayor cantidad de poder, y sin la mediación de instituciones con poder y funciones asignadas, se pudiera actuar en procura de un objetivo específico. El Imperium fuerte al que apela Schmitt, se refiere a las decisiones que tiene que tomar el funcionario designado para conjurar la crisis que afecta a la República y a la ausencia de necesidad de tramitarse ante otras entidades o funcionarios (senado, tribunos, etc.). El cónsul excepcional, asumía con la obligación de eliminar la situación peligrosa que motivó su nombramiento, como hacer la guerra o reprimir la rebelión interna.

El nombramiento se daba de carácter temporal de máximo 6 meses, y, antes de cumplir el tiempo, el dictador resignaba su dignidad. En el ejercicio del

encargo no estaba limitado por ley alguna y tenia poder ilimitado para decidir sobre la vida y la muerte.

En este contexto el Dictador tenía la facultad de castigar con la muerte sin que su sentencia fuera apelable, además de ser el jefe supremo del regimiento de Roma y su poder precedía la dignidad de la investidura senatorial. La urgencia se contraponía a la necesidad de legislar y actuar de conformidad con tal legislación y de esperar el debate y la aprobación de las normas para actuar, la crisis podría acabar con las instituciones. Así, el dictador no es una figura tiránica ni de dominación absoluta sino un medio de la constitución republicana para preservar la libertad.

A partir de lo anterior, Schmitt cita a Maquiavelo sobre la percepción de la dictadura como una figura propia de las repúblicas. Entonces el dictador es definido como “un hombre que sin estar sujeto al concurso de ninguna otra

instancia, adopta disposiciones que puede ejecutar inmediatamente, es decir

sin necesidad de otros medios jurídicos” (Schmitt, 1985, pág. 85). Entonces el dictador puede adoptar todas las determinaciones necesarias para cumplir sus objetivos sin necesidad de la intervención de ninguna otra autoridad, y la capacidad de imponer penas con validez jurídica. En todo caso, el dictador no puede modificar las leyes existentes, derogar la constitución, ni la organización de los poderes públicos, ni hacer leyes nuevas.

No hay que confundir la figura del dictador con el príncipe. La primera da cuenta de una institución vital para el sostenimiento de la república. Por el contrario, el príncipe tiene entre sus atributos la soberanía, en cambio en el caso de la república, la soberanía está en cabeza del Estado. Entonces mientras el dictador como figura de la república romana asume los atributos de las distintas entidades con poder de la República Romana, el príncipe asume todo el poder del Estado y es ilimitado frente a sus súbditos. Además, la diferencia fundamental entre uno y otro es que el primero no tiene posibilidades de cambiar ni eliminar la estructura del Estado, así como que su poder está limitado en el tiempo y por la ley, el segundo en cambio tiene todas las atribuciones de poder del Estado y además su poder es ilimitado.

Al analizar el tema de la dictadura comisarial en los textos de Bodino, Schmitt ve el problema de la soberanía, la dictadura y la conexión de estas dos. Para él, el lugarteniente del príncipe no es soberano, de esto se deduce que el dictador romano tampoco puesto que solo tenía una comisión. Sus facultades ilimitadas no pueden llevar a la conclusión de que él es el soberano, puesto que fue otro quien autorizó que ejerciera esas funciones. En este mismo punto se encuentran los funcionarios comisariales. Por lo tanto, cuando el príncipe dicta o da órdenes, lo hace no por encargo sino que por el contrario, lo hace con el pleno de la autoridad que le da ser el único detentador del poder estatal que puede delegarlo en funcionarios; pero así como puede delegar, también puede asumir él mismo la ejecutividad de las órdenes que da, en últimas, como la soberanía está en su cabeza, lo que se delega solamente es la ejecución de las órdenes. El caso del dictador es distinto porque la soberanía está en cabeza del Estado, por lo tanto, el solo es un funcionario del mismo nombrado para la ejecución de unas acciones tendientes a la eliminación de una crisis que amenace la existencia del Estado mismo. Por lo anterior, su poder está limitado por el tiempo del encargo y por las normas fundamentales, a diferencia del príncipe.

La figura del dictador tiene como finalidad el tener éxito en algo y tiene que ser inmediato, por eso como lo define el autor, el dictador es un comisario de acción, no consulta, no delibera. No hay consideraciones jurídicas, lo que importa es el método por el cual se llega al éxito. La teoría de la razón de estado está por encima de consideraciones jurídicas y se deriva de las necesidades de ampliación del poder político, el estado se convierte en ejecutivo gracias al ejército y al servicio civil burocrático. La tecnicidad radica en el derecho, porque las normas pueden ser, eventualmente, un poder efectivo.

Para Schmitt tres elementos son los que configuran el concepto de Dictadura: 1. Racionalismo: Schmitt lo analiza desde Maquiavelo. El hombre es

considerado un ser violento y es degradado prácticamente a la categoría de un animal más, lo que ha servido para configurar las teorías del Estado de diversos autores, convirtiéndolo en un axioma para la

configuración del poder estatal. Así, la agrupación, la muchedumbre se convierte en una masa irracional a la que hay dominar y conducir por medio de la razón. Entonces el entendimiento no razona, dicta.

2. Tecnicidad: La actividad del dictador consiste en tener éxito en las funciones que le fueron asignadas. Para lo anterior el dictador tiene que actuar. Por lo tanto es un comisario de acción, no delibera. Teniendo en cuenta que su comisión es para conjurar una situación que puede afectar gravemente el Estado, no hay consideraciones jurídicas, sino la aplicación de una técnica para lograr un objetivo concreto.

3. Ejecutividad: Los órganos de ejecución tienen que someterse al funcionamiento técnico sin ninguna fricción. La estructura para la dictadura tiene que ser jerárquica, acatar las órdenes dadas. Todo el aparato estatal tiene que actuar de conformidad con el líder para que las consideraciones, estrategias y actividades de este permitan la consecución del objetivo.

Lo anterior indica que en el momento en que se activa la dictadura como figura para la preservación del Estado, todos sus componentes (militares, burocráticos, e incluso las distintas ramas del poder público, como los jueces), tienen que actuar en coordinación con el líder (dictador) a fin de que cumpla su objetivo, sin perder de vista los tres elementos de la dictadura. El aparato estatal detenta estos tres elementos, por lo tanto puede conducir a la población, así como dominarla, sea mediante la astucia, sea mediante la fuerza (racionalismo), así mismo, para el cumplimiento de sus funciones tiene la capacidad de tomar decisiones, los funcionarios son técnicos, tienen conocimientos sobre el funcionamiento del Estado por lo tanto las decisiones que toman para conjurar la crisis son de carácter técnico, mediadas por el conocimiento, el análisis de los hechos y las posibilidades de acción (técnica). Por último, el desarrollo de la estrategia depende de la ejecutividad, por lo cual, el aparato burocrático cumple las funciones de desarrollar todos los cometidos estatales y se sirve del ejército para cumplir con las funciones en las que tiene

que emplear la fuerza sea contra el mismo grupo social o sea contra la amenaza exterior.

El autor analiza el concepto de arcanum político y lo asimila a lo que hoy se llamaría secreto industrial o comercial. Así, el arcanum es un secreto del gobernante que tiene como fin la preservación del estado. Los arcana imperii corresponden a las distintas formas de estado (monarquía, democracia, etc.)

“para tener tranquilo al pueblo” (Schmitt, 1985, pág. 46). Los arcana dominationis se refieren a la protección de las personas que ejercen la dominación durante acontecimientos extraordinarios, a esta arcana pertenece la dictadura. Estos se deben diferenciar de los iura imperii que son los distintos derechos de soberanía que están enumerados desde Bodino, estos son los mismos en cada estado, mientras los arcana cambian según las circunstancias, además, los primeros son derecho mientras que los segundos son planes y prácticas secretos.

Lo anterior nos da una idea sobre la concepción del Estado de Schmitt, el cual en últimas se constituye desde la Dictadura para conservarse a sí mismo. De lo anterior puede concluirse que hay una necesidad clara de conservar una figura que permita agrupar el poder del Estado en cabeza de una persona para que con los tres elementos analizados pueda conseguir un objetivo estatal.

De todo lo anterior surge la siguiente inquietud, ¿La conservación del Estado implica el retrotraerlo a instituciones arcaicas de poder? La dictadura de acuerdo a como fue concebida en la República Romana, pretendía que un solo individuo acumulara todo el poder del Estado (como un monarca), pero limitado por el tiempo del encargo y por la situación a eliminar. A partir de lo anterior el planteamiento de Schmitt es que el Estado surge a partir de la ejecutividad, de la capacidad de acción de la figura. Por lo tanto, el derecho es meramente accesorio y se puede suspender para lograr un cometido racional, técnico y ejecutivo.

5.3. El Estado de Excepción Como Paradigma de Gobierno: el