2. INVENTARIO AMBIENTAL
2.6 Flora y Vegetación
Esta variable ambiental está desarrollada con detalle en el apartado 3.7 de la Memoria de Información Ambiental del presente Plan General, incluida en el Tomo I del Documento de Información.
Distribución y caracterización de los paisajes potenciales
Piso basal xerófilo
Se extiende por la franja de territorio comprendida entre la línea de costa y los 300 metros de altitud, aproximadamente.
Las precipitaciones son aquí escasas, entre 100 y 250 mm anuales, y se presentan con una acusada irregularidad interanual y una marcada estacionalidad. La evapotranspiración supera con creces al conjunto de las precipitaciones. Extrapolando datos térmicos de la estación de Agaete, la temperatura media anual se encuentra en torno a los 20°C.
La vegetación que se desarrollaría en esta área estaría adaptada a unas condiciones de acusada xerofilia. En el contexto del archipiélago ésta sería el tabaibal-cardonal, definido por diversas facies. En torno a la franja intermareal, sin embargo, se desarrollaría un matorral de evidente afinidad halófila (Frankenio ericifoliae-Zygophyllum fontanesii / Frankenio ericifoliae-Astydamietum latifoliae), caracterizado por la presencia de especies muy adaptadas a limitación ambiental, que condiciona aquí de forma determinante el desarrollo vegetal; esto es, la presencia masiva de sales en el suelo y en el aire a causa de la presencia inmediata del océano.
Sobre vertientes expuestas a la incidencia de la maresía las especies vegetales han desarrollado mecanismos de adaptación a estas condiciones ambientales. En estas circunstancias, se desarrollaba un matorral (Astydamio-Euphorbietum aphyllae), en el que las especies dominantes serían (como lo son en la actualidad), la tolda (Euphorbia aphylla), la servilleta o lechuga de mar (Astydamia latifolia) y la siempreviva de costa (Limonium pectinatum).
Los tabaibales dulces (Euphorbietum balsamiferae) cubrían, fundamentalmente, las vertientes de solana con presencia de suelo, dentro del dominio xerocanario y de transición al termocanario. En su composición florística era dominante la tabaiba dulce (Euphorbia balsamifera) que llegaba a alcanzar un porte arbustivo (1-3 metros), como aún sucede en parajes donde esta especie se ha desarrollado con escasas interferencias con las actividades del hombre.
Asentado sobre sustratos rocosos y pedregosos del ámbito xerocanario y en vertientes rocosoas de solana del área de transición al termocanario, se desarrollaba un matorral (Aeonio percarnei -
Euphorbietum canariensis), caracterizado por la presencia dominante del cardón (Euphorbia canariensis).
En las zonas de mayor disponibilidad hídrica en el suelo, relacionada con la circulación de aguas sub- superficiales, en las proximidades de los cauces de los barrancos y sobre los terrazas aluviales se desarrollarían extensos palmerales (Periploco laevigatae - Phoenicetum canariensis), sin solución de continuidad. Sobre suelos salinos, en las desembocaduras de los barrancos y en la franja litoral, donde resultaba patente la humedad edáfica, los tarajales (Tamarix canariensis) caracterizarían la formación vegetal (Atriplici ifinensis - Tamaricetum canariensis).
Piso montano termófilo
Estaría situado aproximadamente entre los 350 y 600 metros sobre el nivel del mar, prolongándose en las vertientes de solana hacia cotas superiores. Las precipitaciones están comprendidas entre 300 y 550 mm y la temperatura media anual, extrapolando datos referidos al archipiélago, oscilaría en torno a unos 17° C. La vegetación, referida al estrato superior, llegaría a alcanzar un porte arborescente y respondería a la tipología termoesclerófila, caracterizada por la presencia dominante de almácigos, acebuches y, en menor medida, lentiscos (Pistacio lentisci - Oleetum cerasiformis). A partir de la cota
de 500 metros sobre el nivel del mar, en vertientes de umbría y en las proximidades a los cauces de los barrancos aparecerían especies que denotarían una facie de transición al monteverde (Visneo
mocanerae - Arboretum canariensis), que estaría caracterizada por la presencia del mocán (Visnea mocanera), el madroño de Canarias (Arbutus canariensis), el peralillo (Rhamnus glandulosa), el laurel
de Canarias (Laurus novocanariensis), el barbusano (Apollonias barbujana) y el marmulán (Sideroxylon
canariense), presentes actualmente en el término municipal de Agaete.
En la orla superior de este piso bioclimático, por encima de unos 650 metros en los enclaves orientados a la incidencia del Alisio, se desarrollaba una formación arbórea (Pinetum canariensis - Ericetosum
arborae), caracterizada por la presencia preeminente del pino canario (Pinus canariensis). En las
localidades emplazadas a sotavento de la humedad que transportan los Alisios, y sobre una cota aproximada de alrededor de 500 metros, el pinar se aclaraba (y aun lo hace) y se veía desprovisto de la cohorte vegetal de carácter mesófilo que caracteriza el pinar húmedo (Pinetum canariensis -
Ericetosum arborae), que es sustituida por elementos vegetales de franco carácter xérico.
Comunidades rupícolas (Adiantom capilli-veneris / Cheilanthion pulcheae / Sonchus-Aenion /
Greenovion aureae), conformadas, entre otros, por los géneros que engloban a los veroles (Aeonium),
los taginastes (Echium), las cerrajas (Sonchus), los cardos de Cristo (Carlina) y los mato riscos (Allagopappus), especializados en colonizar escarpes con pendientes muy acusadas compartían protagonismo con dragos (Dracaena draco) y sabinas (Juniperus turbinata spp. canariensis), en el dominio bioclimático termocanario. En riscos con exposición de umbría eran abundantes pequeños helechos de los géneros Davallia, Adiantum, Cheilanthes y Polypodium. En el ámbito bioclimático mesocanario, los roquedos y escarpes se encontraban colonizados, fundamentalmente, por pasteles de risco (Greenovia aurea).
En torno a los cauces de los barrancos por los que circulaba el agua de forma permanente se extendía una formación ligada exclusivamente a esta circunstancia (Scirpo globiferi - Juncetum acutí / Lemnetea
/ Potametea / Rubo - Salicetum canariensis). En el estrato arborescente se desarrollaba el sauce (Salix canariensis), como aun sucede en enclaves similares. En contacto con el agua aparecerían juncos
(Juncus acutus) y aneas (Typha domingensis). Tapizando pequeños escarpes, como aún se contempla, se extendía el hediondo (Bosea yerbamora), mientras que algunas palmeras dispersas se asentarían en las orillas sobre las que se había depositado suelo.
Piso montano mesófilo
Abarcaría una amplia franja del territorio comprendido entre los 700 y los 1.200 metros sobre el nivel del mar. Las precipitaciones oscilan aquí, entre los 550 y los 600 mm anuales, a las que hay que añadir la lluvia horizontal, originada por la incidencia de la niebla sobre la vegetación. La temperatura media anual se situaría en torno a los 16° C.
Esta área se encuentra inmersa, con una notable frecuencia en el mar de nubes que generan los vientos Alisios; esta circunstancia provoca, además de la precipitación horizontal, el incremento de la humedad relativa en relación a las condiciones higroscópicas de los pisos inferiores.
La formaciones vegetales que en Canarias se adaptan a estas condiciones ambientales quedan englobadas en la categoría del monteverde (Lauro novocanariensis - Perseetum indicae), que ocuparía las áreas favorecidas por un mayor aporte de humedad; esto es, vertientes de marcada umbría e inmediaciones de cauces de barrancos con presencia, en ambos casos, de una elevada humedad edáfica, y estaría caracterizada por la presencia de especies arbóreas, entre las que destacaba, y aun lo hace de forma muy dispersa, el exigente viñátigo (Persea indica), que requiere de la existencia de una elevada humedad ambiental y edáfica.
La facie del monteverde más desfavorecida a causa de una menor presencia de humedad, que exige a las especies que la conforman de una eficiente adaptación ante la aparición de ciertas condiciones xéricas, estaría caracterizada por la aparición de los elementos más resistentes de la laurisilva. Esta variante del monteverde se desarrollaría sobre interfluvios y vertientes de solana, en áreas sometidas a vientos moderados y fuertes, y a una mayor insolación. Se trata de una formación vegetal (fayal-brezal) que aun cuenta con representación en el municipio, conformada, fundamentalmente, por la faya
(Morella faya) y el brezo (Erica arborea), a las que se les añadían los elementos del bosque de lauráceas de mayor valencia ecológica. Es el caso del laurel (Laurus novocanariensis) y del acebiño (Ilex canariensis), capaces de adaptarse a condiciones ambientales adversas, dentro de su ámbito bioclimático.
Caracterización de los paisajes vegetales actuales
Las formaciones vegetales climácicas han sido sustancialmente modificadas por la intervención humana desde la ocupación del territorio por las primeras comunidades humanas que alcanzaron estos parajes. A pesar de ello, las condiciones ambientales y físicas continúan estructurándolas a grandes rasgos; esto es, los distintos pisos de vegetación han visto recortadas sus manifestaciones potenciales, sin embargo, siguen siendo los factores abióticos los que en última instancia, y a grandes rasgos, siguen determinando su distribución. Este planteamiento no resulta aplicable para las especies vegetales que poseen una mayor valencia ecológica, o para aquellas otras vinculadas estrictamente a la actividad humana.
Formaciones relícticas moderadamente degradadas
Se encuentran localizadas en áreas marginadas de la actividad productiva, en terrenos que no albergan capacidad agrícola: sobre pendientes pronunciadas, o, cuando aparecen en torno a las parcelas cultivadas, como sucede con algunos palmerales dispersos en fincas agrícolas, lo hacen delimitando las parcelas. Su vinculación con las formaciones climácicas resulta aún evidente.
Tarajaleda (Atriplici ifinensis Tamaricetum canariensis)
En torno a los últimos tramos de los cauces de los barrancos de El Juncal, del barranquillo de Caleta, junto a los llanos del Turmán, y de los barrancos de Agua del Buenaleñal y de El Risco se desarrollan las tarajaledas más emblemáticas del municipio de Agaete. Se trata de rodales casi monoespecíficos de Tamarix canariensis, que adoptan una disposición sinuosa, siguiendo la disposición de los cauces hídricos.
Los tarajales muestran un porte arbustivo o arborescente, a lo sumo. Su emplazamiento revela la preferencia de la especie por colonizar suelos salinos que se extienden por las desembocaduras de los barrancos, de las trasplayas y de los llanos endorreicos.
Cuando los tarajales se disponen en rodales, la cobertura es densa. Sobre el suelo, la materia orgánica en descomposición es abundante. Las tarajaledas se constituyen, en definitiva, en una formación cerrada, sombría e impenetrable, prácticamente monoespecífica, en la que sólo se adentran algunas especies como el saladillo (Atriplex glauca ssp. ifniensis), el espino de mar (Lycium intricatum), la brusca (Salsola divaricata) y el salado blanco (Schizogyne sericea).
Tabaibal de tolda (Astydamio Euphorbietum aphyllae)
Desde el Roque de El Puerto, en el límite del litoral septentrional de Agaete, hasta los acantilados de Las Moriscas; en los escarpes de Faneroque, y en los que se extienden entre las playas de El Risco y de El Cuervo, en el límite suroccidental del municipio, se desarrolla una formación vegetal, endémica de Gran Canaria, que ocupa entornos similares del litoral del norte y del resto del occidente insular. Se trata de enclaves sometidos a la incidencia de la maresía. Esta circunstancia ha determinado que los elementos florísticos que la componen hayan desarrollado mecanismos de adaptación a estas condiciones ambientales. La especie que caracteriza la formación es la tolda, o tabaiba parida (Euphorbia aphylla). La presencia de la lechuga de mar, o servilleta (Astydamia latifolia), de las dos variedades de siempreviva costera (Limonium pectinatum var. pectinatum y Limonium pectinatum var.
corculum) y del tomillo sapo (Frankenia laevis), especies que también se circunscriben exclusivamente
a ambientes costeros, denotan la aproximación de la comunidad al óptimo climácico.
No resulta rara la aparición en el estrato subarbustivo de elementos representativos de la colindante asociación Aeonio-Euphorbion canariensis, como sucede con la tabaiba dulce (Euphorbia balsamifera) y el tasaigo (Rubia fruticosa).
El verode (Kleinia neriifolia), la aulaga (Launaea arborescens) y el espino (Lycium intricatum) aparecen ocasionalmente, formando parte del estrato subarbustivo. Su mayor valencia ecológica es indicativa de una cierta degradación de algunos de estos espacios.
Tabaibal dulce (Euphorbietum balsamíferae)
Casi siempre a sotavento de la incidencia de la maresía y salpicando las vertientes de solana de los barrancos de El Juncal y de Agaete, de la hoya del Sombrerillo; de la vertiente septentrional del tramo inferior del Barranco de Guayedra; de la hoya del Tabaibal y de los barranquillos de Aguadulce y del lomo del Trigo, en las inmediaciones de la desembocadura del Barranco de El Risco, sobre pendientes que fluctúan en torno a 45° y sustratos constituidos, fundamentalmente, por basaltos miocénicos, se desarrolla un matorral caracterizado por la dominancia de la tabaiba dulce (Euphorbia balsamifera). Su composición florística presenta una sorprendente homogeneidad en toda su área de desarrollo. La tabaiba dulce (Euphorbia balsamifera) ofrece, en todos los casos, una mayor cobertura en el estrato subarbustivo, alrededor de un 30%; no obstante, llega a alcanzar un porte arborescente con un menor recubrimiento.
En ocasiones, la presencia en la formación de la lechuga de mar (Astydamia latifolia) y de la tolda (Euphorbia aphylla) resulta indicadora de la influencia -aunque algo atenuada- del spray marino. Sin embargo, donde la influencia de la maresía se hace más patente, alrededor del límite con la comunidad halófila, Euphorbia balsamifera muestra un porte más achaparrado.
Otras especies que poseen un marcado carácter recolonizador dentro del ámbito xerófilo, y que están representadas en esta unidad, son el verode (Kleinia neriifolia), del que se observan individuos aislados; la espina blanca (Asparagus pastorianus), más frecuente en la porción occidental del dominio del tabaibal; el tasaigo (Rubia fruticosa), y el salado (Schizogyne sericea), especie halófila que se muestra como transgresiva en el piso basal bajo condiciones de presencia de sales nitrogenadas en el sustrato sobre el que se asienta, señalando facies de degradación de las comunidades xerófilas. La aparición esporádica, en los sectores más elevados del dominio del tabaibal dulce del balillo (Sonchus leptocephalus) parece indicar cierto cambio de las condiciones ambientales que propiciaría el desarrollo de una facie de transición dentro del piso basal xerófilo ante la creciente influencia del ámbito termófilo.
La asociación ha retrocedido drásticamente como consecuencia de las roturaciones agrícolas y la expansión de la urbanización, aunque en la actualidad la dinámica es progresiva, como refleja la presencia de las especies más representativas del óptimo climácico en el estrato herbáceo y la progresiva recolonización de espacios limítrofes ante la menor presión antrópica que se ejerce en estos sectores.
Cardonal grancanario (Aeonio percarnei Euphorbietum canariensis)
A caballo entre los dominios xerófilo y termoesclerófilo, entre los 100 y los 600 metros sobre el nivel del mar que se alcanzan en el Paso del Canario, en las inmediaciones de Tirma, y con un escaso desarrollo edáfico que propicia el afloramiento de sustratos sálicos, basálticos y los correspondientes a los retazos de la colada lávica holocena que discurrió por el lecho del Barranco de Agaete, esta formación vegetal, caracterizada por la presencia dominante del cardón (Euphorbia canariensis), ocupa, además, algunas de las vertientes escarpadas de los barrancos de Cho Vicente, de Agaete, de Tirma y de la porción noroccidental del macizo de Tamadaba, en las inmediaciones de su encuentro con el mar.
Dentro del ambiente bioclimático xerocanario, siempre que la pendiente permita cierta edafogénesis, y en entornos no excesivamente alterados, el cardón suele asociarse con la tabaiba dulce (Euphorbia
balsamifera), el binomio clásico que conforma el paisaje vegetal árido por antonomasia del
Cuando la formación se adentra en ambiente bioclimático termocanario, la ausencia de suelos y su exposición de solana crea las condiciones óptimas para una mayor adaptabilidad de una formación con apetencias xéricas.
El cardón (Euphorbia canariensis) es la especie preponderante, especialmente en el estrato arbustivo, alcanzando en ocasiones portes francamente sorprendentes; sin embargo, algunos ejemplares muestran señales de haber sido quemados.
La relativa degradación de este espacio queda puesta de manifiesto por la profusión de la tabaiba amarga (Euphorbia regis-jubae), que, al tratarse de una especie que no es consumida por el ganado, muestra un desarrollo que revela la tradicional explotación pastoril de estos parajes. Las pitas (Agave
americana) exhiben en algunos sectores un notable recubrimiento. Esta especie fue profusamente
plantada desde los inicios del siglo XIX con objeto de extraer su fibra para confeccionar sogas, con la finalidad de servir de linderos de las parcelas y con la intención de retener suelos de las vertientes expuestas a la erosión, tras la desaparición de la cubierta vegetal originaria. Su apreciable difusión se ha visto favorecida por las circunstancias abióticas apuntadas. La aparición del herbáceo cerrillo (Hyparrhenia hirta) y de la gamona (Asphodelus fistolosus) denota el pasado carácter ganadero de estas tierras. La presencia de ejemplares de cardón en este estrato, confirma la dinámica progresiva de la formación, avalada también por referencias orales que corroboraron el crecimiento de la unidad tras el parcial abandono del pastoreo.
Los cardones sirven de refugio de los individuos más sensibles a la presencia del ganado, creando además unas especiales condiciones ambientales que favorecen su desarrollo. Así, se sirven de la protección que esta especie ofrece, el cornical (Periploca laevigata) que, tras la reducción de las prácticas ganaderas, se ha extendido por toda la unidad; el balillo (Sonchus leptocephalus), el bejeque (Aeonium percarneum var. percaneum), el tasaigo (Rubia fruticosa) y la esparraguera (Asparagus
umbellatus).
Palmeral (Periploco laevigatae-Phoenicetum canariensis)
Sobre terrazas aluviales y depósitos coluviales de los barrancos de El Risco, de Guayedra, y de sus tributarios: el Barranco de Sandico y el de Los Juncos, donde se constata la existencia de una mayor disponibilidad hídrica a causa de la circulación de aguas subsuperficiales en torno a los cauces que proporcionan a los sustratos de una apreciable humedad edáfica, se desarrollan los palmerales más emblemáticos del municipio, que se encuentran notablemente enriquecidos por la presencia de numerosos rodales de almácigos (Pistacia atlantica), especialmente en los cursos hídricos de la cuenca de Guayedra.
Ocupan, fundamentalmente, retazos más o menos lineales que delimitan con frecuencia fincas agrícolas que se extienden sobre las terrazas aluviales que jalonan los barrancos. La potencialidad de la formación se constata al observar la regeneración de las palmeras en torno a las arboledas de las fincas abandonadas. La atenuación de las pendientes de estos enclaves propicia un mayor desarrollo del sustrato edáfico y mejores condiciones para el establecimiento de la vegetación, pero también una mayor accesibilidad para el desarrollo de actividades antrópicas.
La palmera canaria (Phoenix canariensis) es dominante. El almácigo (Pistacia atlantica) también se erige en protagonista de la formación, especialmente en el entorno de Guayedra. La presencia de palmeras datileras (Phoenix dactylifera) es casi testimonial. Junto a estas especies intervienen elementos procedentes de las formaciones vegetales aledañas. Las más representativas son el cornical (Periploca laevigata), las tabaibas dulce y amarga (Euphorbia balsamifera y Euphorbia regis-
jubae), el tajinaste blanco (Echium decaisnei) y el verode (Kleinia neriifolia).
Comunidad de góngaro grancanario (Aeonietum virginii)
Sobre algunas de las vertientes del cono volcánico de montaña Berbique, a unos 600 metros sobre el nivel del mar, se desarrolla una formación vegetal singularizada por la abundancia del endemismo grancanario denominado góngaro (Aeonium virgineum). Se trata de una comunidad de afinidad rupícola, en la que también ha sido consignada la presencia de otro verol (Aeonium undulatum), de la
espinosa Carlina salicifolia ssp. salicifolia (malpica o cardo de Cristo), de los helechos Davallia
canariensis y Polypodium cambricum ssp. macaronesicum y de las cerrajas Sonchus acaulis y Sonchus congestus.
La formación deriva de la degradación de una muestra de un bosquete termoesclerófilo húmedo (Mayteno-Juniperion canariensis), donde los elementos leñosos que lo caracterizaban han sido desmontados; sin embargo, la potencialidad que exhibe el paisaje vegetal para la recuperación de la formación climácica es elevada.
Bosquetes y matorrales termoesclerófilos (Pistacio lentisci-Oleatum cerasiformis).
Bosquete termófilo con predominio de almácigos (Pistacia atlantica)
En el entorno bioclimático termocanario, y en enclaves del xerocanario favorecidos por un aporte extra de humedad ambiental y edáfica se desarrollan formaciones de carácter termoesclerófilo que, en el caso del municipio, están caracterizadas, fundamentalmente, por la presencia del almácigo (Pistacia
atlantica). La formación, potencialmente, contacta en su umbral altitudinal superior con el pinar canario.
No obstante la dominancia de Pistacia atlantica, también se desarrollan los arbustos Olea cerasiformis y, en muy menor medida, Juniperus turbinata ssp. canariensis. En torno a los bosquetes y rodales suele aparecer la palmera (Phoenix canariensis), fundamentalmente sobre terrazas aluviales. Los almacigales del municipio se desarrollan en torno a las terrazas aluviales de los cursos hídricos. Su cortejo florístico está predominantemente conformado por especies del matorral xero-termófilo, como Rubia fruticosa, Periploca laevigata, Asparagus umbellatus, Euphorbia regis-jubae y Kleinia
neriifolia, Asparagus plocamoides y Blupeurum salicifolium ssp. acyphyllum. Fisionómicamente, la
formación se asemejaría en su estado climácico al bosque mediterráneo. En la actualidad, y a causa de la profunda transformación que ha experimentado el territorio correspondiente a su distribución potencial, los bosques y matorrales termoesclerófilos han experimentado un severo recorte de la superficie que ocupaban antes de la interacción antrópica.
El acebuchal más emblemático del municipio se desarrolla en la cañada de Las Lechugas, que se abre en la hoya de Los Orobales, inmediatamente al norte del espigón de Faneque. Además, algunos