CAPITULO V ANALISIS DE DATOS
2 GESTIÓN ESCOLAR EN MATERIA DE FORMACIÓN CIUDADANA: Una Mirada desde la Dirección.
2.1 Formación Ciudadana: Una mirada desde los directivos
2.1.1 Formación ciudadana y su relación con el concepto de responsabilidad.
En las páginas anteriores se mostró la conexión en el Ideario del colegio frente a la temática de responsabilidad, asumiendo una articulación explicita e implícita de dicho ámbito con el concepto de formación ciudadana utilizada en el marco teórico de esta investigación.
El rol que tiene la plana directiva para la gestión del concepto de responsabilidad es fundamental. El rector lo expresa categóricamente
diciendo; “el equipo directivo tiene que hacerse responsable de una intención que está en la base del proyecto. Ahora lo puede hacer más, lo puede hacer menos, lo puede hacer bien o lo puede hacer mal. Pero en la base del proyecto está el que este colegio tiene contacto con el mundo externo directo, por ejemplo, desde el minuto cero, siempre el colegio tuvo una opción por María Ayuda y la semana social no era casual. No era como una institución que quedara allá lejos. Ahora bien, independiente si se ha hecho bien o se ha hecho mal, porque puede que se haya hecho pésimo, pero está en la base el que tú no puedas desentenderte del hecho de que vives en un país donde esas realidades existen y necesitan que tú tomes contacto. Si lo asume o no, bueno, en estas cosas no tiene ninguna alternativa, no puede ir atrás, el equipo directivo no tiene la libertad de contradecir una intención que está en la base del proyecto” (Entrevista al rector del colegio, Octubre 2014). Por lo tanto, existe la intención de la Dirección del establecimiento por dialogar y desarrollar acciones que incorporen la dimensión de responsabilidad en los diversos ciclos de aprendizaje.
En términos generales, la Dirección del colegio, le otorga una gran relevancia al aspecto formativo de responsabilidad estableciendo el nexo inconsciente con formación ciudadana, asumiendo el propósito en formar alumnos que se conecten con la realidad desde una perspectiva social. Esto es ratificado por la directora de formación del colegio, quien expresa que “como principio, el Proyecto Educativo define el compromiso con el mundo, la responsabilidad social, como el interés y compromiso con todo el mundo, o sea, con el mundo entero. Entorno con el mundo social, con todo. Significa que lo que no queremos ser una burbuja. Ahora lo define y lo define bien, y lo define también desde un fundamento más teológico en el que nos interesa la visión de Cristo y nos interesa asumirla libremente como personas que la asumen desde su propia originalidad y desde su propia realidad. Pero que tenemos que asumirla. Ahora, el proyecto no establece
cómo, ¿cierto? Yo creo, desde mi criterio, las asignaturas, especialmente humanistas, tienen un rol muy importante en el cómo y algunas actividades que hay que mantener y afinar como son, por ejemplo, las misiones, los trabajos de invierno, las colectas, hasta las mínimas cosas, que muchas veces les falta un poquito de profundidad o de la misma semana social. Entonces yo creo que tenemos que ir a dos bandas, una más ordinaria, más inserta en el currículum y otra un poquito más extraordinaria, más voluntaria” (Entrevista a Dirección 2, noviembre 2014). Es importante reconocer que el concepto de formación ciudadana está presente desde una dimensión valórica, que consiste en desarrollar personas libres que puedan contribuir a la justicia social desde su originalidad como personas únicas e irrepetibles. Por lo tanto, se desprende de esta entrevista y de dicho proyecto, la existencia de un acercamiento a una dimensión civil, que tiene que ver con una mirada de encuentro social.
Sin embargo, la formación ciudadana en el colegio solo se aborda desde una dimensión social y no desde una educación que aborde el eje político, en el cual la relación con las instituciones cívicas es fundamental para el ciudadano. Por lo tanto, el concepto de responsabilidad queda limitado a una sola dimensión de la formación ciudadana, careciendo de una mayor sintonía entre el individuo y la polis. De hecho, en la descripción de la entrevista anterior, se establece una intención teórica, que establece que en el Proyecto Educativo existen lazos para desarrollar un homus
ciudadano, a partir de la responsabilidad con el medio. Sin embargo, no existe la intención de lograr articular un equilibrio entre lo cívico y lo civil9, con el objeto que la escuela sea un espacio de socialización política, cuyo rol sea, finalmente, desarrollar ciudadanos activos.
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La brecha en las actividades formativas en relación a responsabilidad:
Hay un consenso en expresar que la responsabilidad forma parte de la labor de la Dirección, asumiendo un rol activo en el diseño de estas actividades genéricas, como semana social y María Ayuda. Sin embargo, hay coincidencia en señalar que, en el día a día, las actividades formativas en responsabilidad son poco rigurosas y sistemáticas, obedeciendo a motivaciones personales de cada Departamento, no habiendo un hilo conductor en la implementación de este hito formativo.
En relación, lo anteriormente expresado, es interesante leer el siguiente relato; “que las actividades [de formación existentes en el colegio] obedecen más bien a una iniciativa privada, a aquellos que lo tienen más fuerte y que por lo tanto lo van a promover en la forma en que trabajan y conducen a la gente que tienen a cargo. Hay otros que ni por si acaso, y no lo van a hacer. Pero no es algo que esté en el lenguaje, ni en el discurso, ni en la cabeza. Para nada. Como que no es tema y es lamentable, porque hay como chispazos, así, de repente, y hay cosas como, no sé, una semana social o algún otro tipo de actividad que finalmente el profesor que participa, de alguna forma lo promueve”. (Entrevista a director 2, Noviembre 2014).
En esta misma línea, existe una opinión que expresa que la responsabilidad se ejecuta “a través de los Departamentos que nosotros como colegio, siento yo, que nos vamos como abriendo. Ahora, creo que, cuál es la debilidad ahí, que eso va, yo por lo menos lo siento así, va a depender de la visión que tiene el jefe de Departamento, y cuánto está ese jefe de Departamento involucrado con el entorno es cuánto nos va a ser parte o partícipe de ese entorno.” (Entrevista a director 3, Noviembre 2014)
Está brecha muestra un problema de gestión directiva ya que muchas de las iniciativas que se realizan en esta materia dependen de las motivaciones del jefe o de profesores a cargo, no existiendo una línea integral que aborde este hito desde la Dirección del establecimiento. De hecho, se reconoce que es uno de los elementos menos trabajados en el área formativa: “está mucho más intencionado otro tipo de cosas, yo te diría que está mucho más intencionado el ser persona, ver el desarrollo más integral, pero creo que acá tenemos un debe.” (Entrevista director 2, Noviembre 2014).
2.2.- La Gestión Escolar y la toma de decisiones
El desarrollo de esta subdimensión, busca proporcionar información en relación al cuerpo directivo en la toma de decisiones hacia la comunidad, con el objeto de visualizar la participación de los diferentes estamentos de la comunidad en materia de decisiones. Esto debe ser un punto central, ya que como se estableció anteriormente “la atmósfera educa y forma”, por lo tanto es necesario percibir las características en la gestión directiva, frente a la forma de ejercer la autoridad y los signos que se pueden enviar a la comunidad en materia de decisiones y de participación comunitaria, permitiendo ver la coherencia en materia formativa y su relación con el eje de ser un buen ciudadano.
El colegio tiene una idea clara de que la autoridad sea participativa y descentralizada, siendo el rector, a través del mandato del directorio, quien organiza y distribuye dicha autoridad. La parte formativa, de área pastoral y orientación, es asumida como responsabilidad principal la Dirección de formación. Por otro lado, lo académico se ejerce a través de un director, quien delega su autoridad a los jefes de Departamento.
El rector describió el funcionamiento de la autoridad dentro del colegio, de la siguiente manera, “hay una afirmación que es que el rector es
la autoridad formal del colegio. Es decir, la principal autoridad. Pero eso está regulado por dos lados. Primero, por la estructura, es decir la organización sostiene que hay personas que también revisten autoridad y delimitan autoridad, haciendo que no solamente sean ejecutadores de la decisión del rector, sino que tienen competencia como para tomar decisiones y crean decisiones nuevas, y segundo, está regulado por el estilo. O sea, no solamente por la estructuración, sino que por un estilo en que se le pide al rector que su estilo sea participativo. Es decir que, él tiene que escuchar y tiene que hacer que las personas, que incluso más allá de sus responsabilidades específicas se sientan participantes de la conducción común. Al punto que, por ejemplo, él tiene junto a él un consejo educativo que es un consejo, es decir, que lo complementan aportándole elementos para la conducción. Él tiene la obligación de consultarlo, no necesariamente la obligación de hacerle caso, porque él pude tomar una decisión contra a su consejo, pero no puede tomar la decisión sin consultar. Es decir, su decisión es inválida si no consulta, de modo que escuche, que escuche realmente personas” (Entrevista al rector del colegio, octubre 2014)
Es interesante notar que existe dentro del Proyecto Educativo una mirada donde la autoridad deba escuchar y recibir consejo para la toma de decisiones, existiendo una estructura que avala esta consulta, a partir del consejo educativo, que está formado por miembros nombrados por el directorio de la institución. El rector hizo hincapié en la importancia del estilo de conducción, que debe ser participativo, dando lugar a una autoridad que fomente el dialogo entre las personas, pero con la claridad de que la última decisión la toma él.
Dentro del cuerpo directivo, no hay un consenso claro en señalar que existe una participación directa de los miembros de la comunidad en la toma de decisiones, a pesar que se plantea instancias de reflexión y conversación. En relación a esto existen dos miembros del cuerpo directivo que plantean una diferencia a lo planteado por el rector, ya que si bien es
cierto, él expresa un estilo participativo y dialogante, surgen relatos que cuestionan esta situación: “yo creo que las decisiones no se toman en conjunto, en general, se cree que se toman en conjunto, pero ya han habido muchas decisiones ya tomadas, hay poca reflexión. Si bien hay algunas que se pueden tomar en conjunto, son de muy poca reflexión. Porque hay mucha impulsividad en las tomas de decisiones del colegio. Y tal vez, por esto mismo de que somos muy activistas, entonces, entre que estamos haciendo tantas cosas, nos pilla la máquina y es para mañana, o para la semana siguiente y se tiene que tomar una decisión. Y una vez que se toma la decisión, tampoco se mantienen en el tiempo, no se mantienen, se puede modificar, y no se logran hacer ni seguimientos ni evaluaciones. Yo creo que si tú preguntas aparece como no jerarquizado, pero en la práctica, yo por lo menos siento que hay decisiones que se toman entre un par de personas y después se va y se dice como que estás reflexionando, pero de verdad la reflexión profunda de cuál es el impacto que tiene, cuáles son las cosas que hay que modificar previo a esa toma de decisiones“(Entrevista a Dirección 3, Noviembre 2014).
Este relato muestra un problema en la participación, generando una ambigüedad en la forma que se toman las decisiones, existiendo poca reflexión y escasa incorporación a las bases en resoluciones que pueden ser trabajadas por la comunidad. En este caso, puede existir un problema en la gestión de la forma que se está conduciendo a los profesores, dando la sensación que están faltando canales para que la comunidad se exprese de mejor forma, tal como lo expresa el siguiente relato: “no somos un colegio muy participativo en lo formal y por eso tenemos tanta cultura de opinión y de la informalidad, porque al no tener un canal claro de poder opinar sobre decisiones, al final igual las tienes y las dice, entonces las dices en el pasillo, en el comedor, se generan rumores, ruidos y creo que solamente porque nos falta ciertos canales un poquito más explícitos en que la gente pueda opinar de algunas cosas” (Entrevista a Dirección 3,
Noviembre 2014). Frente a esta situación es necesario poder avanzar como institución a través de estrategias que permitan generar mejores canales de información fortaleciendo un estilo de conducción participativo y dialogante por parte del cuerpo directivo.
La brecha en la toma de decisiones
Desde la mirada de la toma de decisiones en la comunidad escolar, el cuerpo directivo lo percibe en forma similar al punto anterior, es decir faltan canales de participación para los profesores y los alumnos en la institución, generando en los estudiantes una crítica que se potencia al no tener vías de encuentro con la comunidad escolar: “los alumnos tampoco tienen muchos canales formales de participación, porque los alumnos se sitúan desde la crítica al colegio. Porque nos falta también formación ciudadana, ya que esta involucra relaciones con un entorno desde tu compromiso, lo que tú tienes que entregar. Entonces, como no hay eso, como falta debate, nos falta como ponerse estos temas y discutirlos, incluso temas del colegio. Con los alumnos más grandes.” (Entrevista a Dirección 1, Noviembre 2014) Es interesante poder percibir estos relatos, ya que existe una percepción en los discursos de los distintos miembros de la comunidad directiva entrevistada, la ausencia de canales de participación en los diferentes estamentos. Si lo miramos desde un prisma centrado en la construcción de atmósfera, eje del concepto Kentenijiano de autoridad, se puede percibir que la forma de ejercer autoridad en el colegio no es concordante con la propuesta de participación. Esto se debe a que el clima institucional no está generando instancias y espacios que puedan servir de plataforma para el desarrollo democrático de la comunidad, con el objeto que la institución sea coherente con sus pilares formativos y, desde la raíz, se respire una atmósfera de participación comunitaria.
2.3.- Formación docente y continua
La formación docente es el punto central para generar una comunidad que respire una atmósfera participativa y dialogante, bajo una mirada integral de las diversas asignaturas que están inmersas en el currículo del establecimiento. Bajo esta perspectiva, el perfeccionamiento en el colegio ha sido intencionado desde el directorio como una herramienta de desarrollo y de crecimiento tanto en el plano formativo y académico, de forma continua durante los años, siendo una responsabilidad en la gestión escolar tener un impacto significativo en los distintos aprendizajes: “nosotros, y esto te lo puedo decir como miembro del directorio, tú no tienes idea como insistimos en el tema de la capacitación. Como te digo la capacitación es el nombre, me da lo mismo, es formación de profesores. Por eso te digo que es una cosa absolutamente medular. Me parece valiosísimo que tú sepas más cosas, ¿por qué?, porque tú vas a estar más encantado, porque vas amar más lo que haces. Pero más allá de mirar si esto le va a dar un ranking mayor o menor al colegio, el ranking a mi maní, me importa que el colegio cumpla su misión, que lo haga bien. Entonces todo lo que es capacitación específica me parece valioso. Capacitación metodológica o didáctica, me parece importantísimo. Formación humana, la formación humana es esto. Es parte, no es todo. Es parte importante” (Entrevista 2, miembro del directorio del Colegio, Octubre 2014). Por lo tanto, tal como se expresa en el relato anterior, existe por parte del directorio una inquietud por el desarrollo integral de los profesores, con el objeto de ir modificando sus prácticas pedagógicas. En efecto, existe un presupuesto anual destinado a la formación continua de los profesores dependiendo de las necesidades de la Dirección tanto formativa como académica. Sin embargo, habría que evaluar el impacto que tienen estos perfeccionamientos en la planta docente y sobre todo en los aprendizajes de los jóvenes.
Para el rector del colegio, es importante que los profesores estén en un constante cuestionamiento de sus prácticas y con inquietudes de seguir perfeccionándose, ya que es prioritario para el desarrollo del Proyecto Educativo. Para dicho proyecto, fundamental contar con una planta docente que desarrolle en los alumnos un pensamiento crítico y reflexivo, siendo un ideal de todos los entrevistados, tanto en el plano del directorio como de la planta directiva.
Para el colegio, la formación docente en un mundo cada vez más inerte, en necesaria no solo promoviendo temáticas de la disciplina sino desarrollando formación ética, tal como lo expresa un miembro del directorio, en el siguiente párrafo: “en el plano ético, existen situaciones críticas en las que uno tiene que estar. ¿Quién te aporta de principios éticos? ¿Cuánto nos educan para ser un buen ciudadano, ciudadano honesto, ciudadano que respeta las leyes, que se atenga a los compromisos? Mi percepción es que tendría que ser mucho más explícito. No da lo mismo si tú te quedaste con el vuelto de otro. No da lo mismo si yo paso una luz roja, si respeto el cruce de peatones total no hay ningún carabineros. Eso lo tenemos muy débil y son cosas de formación, yo te diría, que tienen que estar.” (Entrevista 1, miembro del directorio del Colegio, Octubre 2014)
Bajo esta mirada, es necesario tener docentes que tengan capacidad reflexiva, critica y que puedan desarrollar una articulación desde sus clases a una formación ética y ciudadana, a través de la enseñanza de actitudes como una forma de construir mejores personas, sin embargo, para esto es necesario una formación docente continua que favorezca la enseñanza en valores ciudadanos.
Un punto importante dentro de la formación docente, en materia de ciudadanía, tiene relación con las escasas competencias que egresan los profesores de las distintas universidades. En este sentido, la débil formación docente está relacionada a que “la consciencia de estar
formando ciudadanos no está, de hecho los profesores actuales no se forman en esa área o no hay acento, pero en Europa sí, porque son principalmente democráticos y cada suizo es responsable, es muy responsable de su entorno, entonces eso no lo tenemos, yo veo que es una cultura de orientación muy individualista, tiene matices si nos comparamos, pero es muy individualista. (Entrevista 1, miembro del directorio de el Colegio, Octubre 2014).
Es interesante percibir en este relato una añoranza a la formación de profesores con una visión global del ser humano. Es evidente y necesario que frente al Proyecto Educativo de responsabilidad social, los docentes deban desarrollar competencias en el conocimiento ciudadano con una clara línea democrática, de lo contrario es difícil formar en los alumnos competencias con una mirada integral y orgánica. Al ser débil la formación inicial de los profesores, es un desafío del establecimiento preparar y formar docentes que se enmarquen en la línea del Proyecto Educativo, es decir, que exista un diálogo constante entre profesor y alumno en relación a la