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CAPITULO II MARCO TEORICO

5 PRÁCTICAS DOCENTES DE FORMACIÓN CIUDADANA

Un desafío mayor vinculado a las competencias ciudadanas es promover la formación democrática en los profesores con el objeto de desarrollar una mirada objetiva de los procesos políticos y sociales de un determinado contexto histórico, con el objeto de desarrollar un mejor proceso de aprendizaje por parte de los alumnos de la realidad a trabajar.

Es necesario, que el manejo de las prácticas pedagógicas ciudadanas se vayan profundizando a partir de la continua formación docente que debe ser entregada por las universidades. No obstante, es

fundamental que los sostenedores de colegios públicos y privados se preocupen de estos aspectos a través de un programa formativo y transversal que se puede materializar a partir de un constante perfeccionamiento de los profesores de manera integral, focalizando las acciones en un plan de mejora institucional. Sin embargo, las dificultades en las prácticas ciudadanas en los profesores, están dadas por la escasa formación en esta materia; "la formación de docentes específica para apoyar el desarrollo de competencias ciudadanas en sus estudiantes es el eslabón más débil en la mayoría de los países. Los esfuerzos que se reportan parecen insuficiente.” (Reimers 2005, 19) Por lo tanto hay que considerar que la formación docente, en algunos contextos, puede resultar en cierta medida, contracultural. En muchos casos se trata de un marco situacional donde los valores y normas no acogen bien la aplicabilidad de estas prácticas. Por ejemplo, sustentar un lenguaje de derechos puede incomodar a adultos, o bien, los mismos jóvenes pueden no entender el desarrollo de una relación horizontal. Puede suceder también que el contexto escolar no sea democrático y el programa de formación ciudadana intente serlo, o la cultura escolar sea restrictiva e inhibidora, lo que representa un desafío para el logro de los objetivos que se proponen los programas, sobre todo si no se considera un trabajo con los demás actores de la comunidad escolar y, en muchos casos, con la familia y la vecindad.

En este sentido, los profesores tienen la responsabilidad de desarrollar la educación ciudadana a partir de sus capacidades, con el objeto de motivar y hacer crecer a sus alumnos, a través de conocimientos, habilidades y actitudes y, sobre todo de experiencias propias como es la vida con los otros y la política en la sociedad. (Cox, 2005, 19)

Mirando lo anterior, ésta constituye una de las principales áreas para promover el énfasis de las políticas educativas en la formación de ciudadanía democrática, que se traduzcan en verdaderas oportunidades de aprendizajes en el aula, donde los profesores deben ser capaces de

adquirir competencias para planificar activamente la formación del ciudadano. Como señala Vergara “Las necesidades de formación son la causa de la mayoría de los problemas sociales.” (Vergara, et ál, 2008, p 73) Estamos todos de acuerdo que para construir una sociedad justa y equitativa, se debe desarrollar un plan de trabajo sistemático y continuo que vaya orientando a los profesores hacía un perfil que sea capaz de formar en ciudadanía.

En este sentido, López-Barajas define el perfil de un formador en ciudadanía, con los siguientes criterios:

a. Confianza en que el ser humano puede conocer la realidad del mundo exterior en el que actúa.

b. Debe señalar en sus planificaciones aspectos esenciales de la persona y la sociedad.

c. Capacidad para establecer el proceso de formación de la conciencia y el desarrollo de la creatividad

d. Inteligencia emocional como competencia del docente

e. Conocimiento de la cultura y su actitud de comprensión hacia la diversidad cultural

f. Aptitud para orientar, establecer y promocionar los valores de respeto, libertad, tolerancia y convivencia pacífica.

g. Competencia para desarrollar planes estratégicos, proyectos y programas de formación ciudadana.

h. Competencia para valorar y evaluar procesos de enseñanza – aprendizaje. (Vergara, et ál, 2008, p 64-65)

En este mismo sentido, “la formación de los futuros docentes debería tener, un foco mucho mayor y explícito que en la actualidad, en el conocimiento y habilidades necesarias para dirigir con confianza e impacto, las oportunidades de formación ciudadana ofrecidas a los alumnos. Oportunidades que, tienen por una parte, requerimientos más exigentes de

conocimiento y apreciación de la política democrática y sus principios, instituciones y procedimientos; por otro, también más altas exigencias que en el pasado en términos pedagógicos, porque para despertar el interés en el aprendizaje en este ámbito y asegurar su impacto duradero, se requieren métodos más demandantes que solo el traspaso lectivo de información y conocimiento” Cox (2005, p 19). Es precisamente por esto que se hace necesario diseñar estrategias que instalen en la agenda política del centro educacional, Monte Tabor y Nazaret, la importancia de instalar la discusión en relación a cómo formar ciudadanía en los tiempos actuales.

5.1 Síntesis: Prácticas docentes

Es fundamental comprender que las prácticas de formación ciudadana en el aula dependen de un perfeccionamiento docente continuo, expresándose en la formación inicial de las universidades y posteriormente en los centros educativos, que son los encargados de seguir formando al profesor en prácticas ciudadanas. Es interesante conocer lo planteado por López-Barajas en relación a la construcción de un perfil docente a partir de competencias valóricas y técnicas, dejando claro que la formación ciudadana no se improvisa, sino que, por el contrario, se planifica como una práctica generadora de habilidades.

CAPITULO III