OU I. LA CRÍTICA ARTÍSTICA PRESEMIÓTICA
2. Semiótica y estética
2.2 Formalismo y estructuralismo: Román Jakobson
Continuando con esto, no puede ser olvidado uno de los máximos estudiosos de la semiótica contemporánea, Román Jakobson. También Jakobson tiene un origen lin- güístico y literario, pero, por otra parte, los estudios ac- tuales de semiótica estética han sido precedidos en gran parte por estudios de lingüística, estilística y poética. Junto a Jakobson se debe recordar a TYNIANOV (1923), SKLOVS-
KY (1925) y los otros formalistas rusos en general. No pro- fundizaremos mucho en este sector, precisamente por el carácter literario de su acercamiento a la estética. Nos limi- taremos, sin embargo, a hacer referencia a uno de los con- ceptos fundamentales del formalismo, como es la carac- terística del mensaje estético.
Para entende; mejor el tipo de operación que el signo
efectúa en el interior de un proceso comunicativo y signi- ficativo, muchos autores hablan de la función que deben desarrollar, en general, el Discurso o el Lenguaje. Para Eric Buyssens, seguido por Luis Priefo, esas funciones son,
esencialmente, la acción (ordenar, desear, aconsejar), la aserción, la interrogación. Jakobson, en cambio, propuso una teoría de las funciones del lenguaje que es más móvil y extensiva, que tiene en cuenta el estilo particular de cier- tas actividades sobre el lenguaje, como la estética po'r ejemplo (JAKOBSON, 1963).
Las seis funciones son las siguientes:
referencial: si dice algo unívoco y asertivo (se ha roto la máquina);
jáctica o de contacto: no se trata de «decir» algo pre- ciso, sino de establecer la comunicación misma (los salu- dos, los sonidos de afirmación en una conversación tele- fónica);
conativa o imperativa: se ordena algo esperando pro- ducir un comportamiento determinado en el oyente;
metalingüística: se utiliza el lenguaje para hablar del lenguaje, o también se utiliza el lenguaje para hablar de otros lenguajes. La función metalingüística es característica del discurso científico;
emotiva: se trata de producir una emoción en el oyen- te; por ejemplo, con las exclamaciones verbales, y en par- ticular una respuesta emotiva;
poética o estética: se trata de concentrar la atención sobre la forma en la que son producidas las expresiones; por ejemplo, sobre la alteración de las reglas usuales.
Decíamos que la subdivisión de Jakobson es muy mó- vil, porque prevé que un proceso comunicativo no con- tiene una sola función, sino diversas funciones al mismo tiempo. Es necesario decir, sin embargo, que el valor de estas definiciones está actualmente en discusión: ¿qué quie- re decir, por ejemplo, la función referencial? De hecho, sola no se presenta nunca (excepto, quizás, el caso del listín telefónico o del horario ferroviario). La fáctica apa- rece como de no mucha importancia, y la emotiva como
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de un carácter (psicológico) muy diferente de las otras. Finalmente, es muy discutida también la función estética, que reduce el mensaje artístico a un hecho puramente for- mal de simple atención sobre sí mismo.
Esta última consiste en la presentación del mensaje en forma ambigua y autorrefiexiva, es decir, tendente a lla- mar la atención del destinatario sobre la propia estructura, y a colocarse en una forma ambigua respecto al código en- tendido como norma, o sea como sistema de expectativas.
La «ambigüedad» de Jakobson se convierte en «des- viación de la norma» para Sklovsky, y la autorreflexividad se hace presentación de la pura forma para Tynianov. Sin embargo, la concepción formalista ha tenido un desarrollo muy notable hasta nuestros días, sobre todo cuando se acompañó con una tradición científica, lógico-matemática, de matriz alemana. Recordaremos que se han producido desarrollos notables con Abraham Moles y Max Bense, y que la misma concepción estética de Eco se funda en Jakobson y en los análisis posteriores relacionados con la teoría de la información.
Como se ha visto, la función estética (o poética) ocupa un puesto destacado en Ja, teoría jakobsoniana del lengua- je. También porque, en la idea de Jakobson la poética es una parte de la lingüística dotada de algunas características «extrañas». Por un lado, es realmente interna respecto a la lingüística porque está en condiciones de evaluar el valor artístico de un texto mediante los instrumentos de análisis del lenguaje. (Se debe señalar que para Jakobson el término evaluar no significa el juicio de valor subjetivo e individual, sino la búsqueda de elementos formales que señalen objetiva y materialmente la presencia de valor ar- tístico en un texto.) Pero, por otra parte, la poética puede superar los límites de la lingüística: las mismas caracterís- ticas que hacen un texto estético de un texto verbal están presentes en forma análoga también en los textos que se estructuran con otros elementos de la expresión. Como dice Jakobson, la prueba está en que la función estética se puede mantener presente también en la adaptación cine- matográfica, por ejemplo, de Cumbres borrascosas, o que podría permanecer incluso en un hipotético traslado a his-
2 . 2 ROMÁN JAKOBSON 87 torietas de La llíada o La Odisea. En resumen, la poética es una ciencia contemporánea sectorial y transversal: nace dentro de la lingüística y le pertenece por derecho, pero también pertenece por derecho a la semiótica general.
Desde los años de su juventud en 1.a Unión Soviética, la atención de Jakobson a los problemas de la estética ha sido grandísima. Es conocida su fraternidad con los maes- tros de la vanguardia rusa, como Maiakovsky, Malevich, Osip y Lili Brik, Chlebnikov, Krucenych, así como con los artistas de todos los países a donde emigró. Pero si el intercambio cultural cotidiano con los artistas fue particu- larmente activo, como también lo fue su contribución teó- rica a sus obras, sin embargo Jakobson dedicó siempre sus trabajos de estética sobre todo a los problemas de la poe- sía y, en general, de los textos verbales o decididamente literarios.
Nos quedan, no obstante, algunas reflexiones teóricas concernientes a las comunicaciones visuales (dejando apar- te las críticas del futurismo ruso de la primera década, que pertenecen a una esfera más «militante»). Entre éstas podemos señalar la correspondencia con Malevich (que se destaca mucho en JAKOBSON, 1980), el pamphlet sobre Maiakovsky (JAKOBSON, 1931a), y un breve ensayo sobre el problema del realismo en el arte (JAKOBSON, 1963). En este ensayo, Jakobson parte de una consideración crítica en relación a la historia del arte y de la literatura en la forma en que se han venido configurando hasta hoy, es decir, como «causeries» y no como ciencias. Un testimo- nio de esa no-cientificidad es el gran número de términos empleados en forma casual y subrepticia en el lenguaje de la crítica. Jakobson, como los otros, tiene confusiones ba- sadas en el carácter polisémico de los términos, como en el caso de «idealismo», interpretado como corriente filo- sófica o como desinterés por los hechos materiales en el campo de la literatura; o como en el caso del término «forma», entendido con su sentido gramatical o con el sentido de opuesto a «contenido». Pero el término más desafortunado es «realismo», cuyo uso acrítico ha tenido consecuencias absurdas. En efecto, para realismo puede haber dos interpretaciones opuestas: la intención del ar-
tista de ofrecer una obra como verosímil o el reconoci- miento por parte del fruidor de la adaptación de la obra a la realidad. Sin embargo, en ambos casos pueden darse dos nuevas interpretaciones diferentes, una en un sentido progresivo y la otra en un sentido conservador: en el pri- mer caso, es decir, la tendencia hacia lo verosímil artís- tico, se puede entender que es la tendencia a deformar los cánones en boga aproximándose así a la realidad, y la tendencia conservadora en el interior de una tradición ar- tística considerada fiel a la realidad. Para el segundo caso, es decir, el juicio subjetivo sobre la fidelidad a la realidad de la obra, se puede interpretar la percepción de la defor- mación de los cánones como aproximación a la realidad, y la deformación de los hábitos artísticos como alteración de la realidad. Sobre la base de estas distinciones, Jakob- son presenta diferentes formas de realismo en el arte y la literatura, pero aplicando al análisis el método formal de su propia poética.
Sin embargo, Jakobson ha dedicado muchos pensa- mientos a las artos visuales dentro del cuadro del proyecto más general sobre el desarrollo y las perspectivas de una ciencia global de los signos. Alrededor de los años veinte, por ejemplo, cuando analizaba el desarrollo de las van- guardias, aunque a veces sin utilizar la terminología semió- tica, Jakobson desarrollaba un trabajo intersemiótico pio- nero poniendo en relación los sistemas de las artes visuales (en «Futurizm», 1919), de la poesía (en Novejsaja Russ- kaja Poézija, 1921a) y del folklore (JAKOBSON, 1929). En resumen: incluso cuando se estudia solamente el lenguaje verbal, no se puede prescindir del análisis de la totalidad de la cultura. Como sugiere Eco, traduciendo uno de los principios jakobsonianos, la significación «es un fenómeno que abarca el universo cultural entero. Hay signos por do- quier fuera del lenguaje verbal» (Eco, 1978, 14). En efec- to, Jakobson se ocupó desde el comienzo no sólo de los sistemas de las diferentes artes, como ya se dijo, sino tam- bién señaló el tipo de interrelaciones posibles a lo largo de momentos históricos determinados (en The Dominant, 1935), o no encuadrables a partir de un objeto único de análisis, como en el caso del simbolismo de la escultura
l . l ROMÁN J A K U b b U N o y
visto a través del mito de una estatua de Pushkin, estudiado en Socha v symbolice Puskinove (JAKOBSON, 1937). Ya en la edad más madura, el lingüista soviético lograba defi- nir teóricamente las relaciones entre los diversos sistemas de signos, planteando un estudio comparado y avanzando, entre los principios de esa comparación, la sugerencia de aplicar a la música, al cine, al folklore y demás el criterio lingüístico de la pertinencia y de extender los pares igual- mente lingüísticos de selección/combinación, metáfora/ metonimia, o los principios de la poética elaborados dentro del círculo de Praga (JAKOBSON, 1963).
Aparecen como fundamentales las páginas en las que Jakobson se dedica al análisis de textos no verbales de apariencia puramente sintáctica, como la música o la pin- tura abstracta. El autor nos hace notar aquí que también esos sistemas permiten interpretar semánticamente su posi- bilidad de combinación, desde el momento en que «encon- tramos la significación como subyacente a todas las mani- festaciones del artificio» (JAKOBSON, 1974) o, si no, la
posibilidad de una significación interna constituida por las remisiones recíprocas de los diferentes componentes. A propósito de la música, Jakobson dice:
El reenvío en el interior del mismo contexto de un hecho semiótico a uno equivalente (...) El reenvío mu- sical, que del tono presente nos lleva al tono esperado o guardado en la memoria, en la pintura abstracta.se convierte en el reenvío recíproco de los factores en juego (JAKOBSON, 1974).
Y respecto al conjunto de las artes:
(...) paralelismos de estructura, diferentes por construc- ción y ordenamiento, permiten al intérprete de cualquier señal musical percibida de inmediato, inferir o antici- par otro constituyente correspondiente (por ejemplo una
serie), y el conjunto coherente de los constituyentes (...) El código de las equivalencias reconocidas entre las partes, y la correlación de esas partes con la totalidad es, en gran medida, un conjunto de paralelismos acep-