Fig. 7-1.
Qué cosa más imponente es sentir que está uno a punto de tener la posibilidad de conocer realmente a otra persona. ¿Puede suceder alguna vez? No estoy seguro... Estamos tan llenos de miedos al rechazo y de pretensiones que rara vez sabemos si estamos siendo un fraude o de verdad somos nosotros mismos.
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De lodos los peligros que compartimos, probablemente el mayor viene de nuestras fantasías acerca del otro. ¿Nos estamos inventando uno al otro?
Beberly Axelrod
El enfoque Gestalt hacia la vida implica el ser quienes somos, aun si esto significa correr riesgos. Cada vez que evitamos experimentar o expresar quiénes somos, una parte de nosotros muere. Es solamente a través de tomar conciencia de quiénes somos y de nuestra relación con nuestro medio siempre cambiante que podemos, en forma flexible, ser capaces de responder a las experiencias que tenemos a cada momento. Sin embargo, por costumbre constantemente evitamos ver quienes somos y qué está sucediendo a nuestro alrededor.
Existen algunas situaciones que vale la pena evitar (por ejemplo, pelear con el borracho que se hospeda en la habitación de junto en el hotel y hace tanto ruido que no nos deja dormir), pero a menos que esa elección se haga de modo consciente, podríamos sólo estar evitando expresar lo que sentirnos (en este caso, nuestra indignación). El no poder manifestar nuestros sentimientos, ya como algo crónico, nos conduce a la disminución de nuestra capacidad para expresarlos.
Nuestra naturaleza como seres humanos es expresarnos y expresar nuestros sentimientos. Esto no significa que cada vez que me sienta eno- jado, por ejemplo, deba expresar mi enojo de inmediato. A veces tal actitud no es la apropiada. Sin embargo, si por hábito evito expresarme, estoy negando una parte de mí mismo; con el tiempo podría perder la conciencia de que estoy enojado y convertirme en mucho menos de lo que puedo ser. Es más, mi enojo con el tiempo encontrará expresión de una u otra forma, ya sea como hostilidad disfrazada hacia los demás, o como actitudes autodestructivas. Otra opción que creo es más saludable promover, es ser cuando menos sincero con uno mismo, tomar conciencia tanto del enojo como de la elección de expresarlo o no hacerlo.
En los capítulos anteriores hemos explorado cómo el proceso de vivir implica el flujo continuo de nuestra conciencia pasando de una figura a la otra. Nuestra capacidad para darnos cuenta de nuestro potencial, para explorar y expandir nuestra creatividad, depende de nuestra capacidad para abrirnos a este flujo y responderle. Cuanto más interferimos nuestro proceso, más bloqueamos grandes áreas de nuestra existencia. Ahora experimente con este proceso en usted mismo y ponga atención a las formas en que usted interfiere su conciencia en este 'momento.
EXPERIMENTO 7(a): FORMACIÓN Y DESTRUCCIÓN
Iniciando en una posición de Indiferencia creativa trate de tomar conciencia de cualquier necesidad física surja de usted: quizá quiera cambiar de postura para ponerse en una más cómoda tal vez sienta la necesidad de rascarse o de apagar su sed. Permita que esta necesidad desarrolle la formación de una sólida "figura-fondo". Después intente satisfacer esta necesidad (muévase, rásquese, tome líquido) o, en términos de Gestalt, destruya esta formación de figura-fondo. Acto seguido, regrese al punto inicial de indiferencia creativa hasta que empiece a surgir otra figura desde el fondo de su conciencia.
"A algunas figuras les toma más tiempo debilitarse que a otras. Ahora mismo estoy cansado y necesito dormir. Me imagino que hasta que descanse un poco, mi cansancio estará en el primer plano de mi atención".
La evitación se lleva a cabo en el momento en que una figura normalmente surgiría de un fondo y "algo sucede" que lo impide. De algún modo, al bloquear nuestra conciencia para evitar sentimientos asociaciones/aspectos de lo que está sucediendo/actos desagradables, evitamos que la figura se forme claramente. Nuestra capacidad para hacer que este mundo tenga sentido se inhibe ya que nos vemos ciertas cosas ni con claridad ni de ninguna manera tenemos escotomas. Por Ejemplo, cuando usted discute un tema
cargado de emoción con alguien, quizá haya descubierto que en algún punto de repente deja de escuchar con claridad y empieza a pedirle a la otra persona que repita lo que dijo. Cuando sean ustedes los que se encuentran
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del otro lado de esta situación, traten de negarse, con mucha delicadeza a repetir y prueben la forma de escuchar de la otra persona pidiéndole que se imagine qué fue lo que usted dijo. Se sorprenderá al descubrir que, en general, sí escucharon claramente.
"He descubierto un remedio maravilloso para muchas formas de sordera; se llama 'elogio"'. •
Idries Shah Si evitamos enfocar nuestra conciencia de esta forma entonces no estamos permitiéndonos estar en contacto total con nuestro ambiente. Ya que no podemos percibir lo que sucede, limitamos nuestra capacidad para responder adecuadamente a ese medio.
Existen varias formas en las que podemos evitar vernos a nosotros mis- mos y al mundo en que vivimos. Todas estas formas están interrelacionadas. Con el propósito de lograr más claridad, consideraremos y clasificaremos cada mecanismo por separado. Aquí estudiaremos los mecanismos de pro- yección, introyección, retroflexión y deflexión.
En la proyección trato a una parte de mi mismo como si fuera parte del entorno.
En la introyección trato a una parte del entorno como si fuera parte de mí mismo.
En la retroflexión, ¡me hago a mí mismo lo que me gustaría hacerle al entorno!
a la manera de Isadore Fromm
Uno de los métodos más comunes de evitación se llama "proyección". Cuando utilizamos esta forma de evitación vemos en lo que nos rodea cualidades que negamos en nosotros mismos.
EXPERIMENTO 7(b): PROYECCIÓN
Elija un objeto que usted esté viendo en este momento (una silla, un adorno, un auto, un árbol) e identifíquese con el. Trate de identificarse con este objeto, y después, de "convertirse" en el y explorar su existencia y su relación con los otros objetos que forman parte de su ambiente. Sacará un gran provecho de este experimento si realmente habla en voz alta y pone atención a los aspectos más obvios y ordinarios del objeto. No trate de interpretar o de esforzarse por hacer que las cosas se relacionen y "tengan sentido", pero permanezca consciente de lo» cambios en sus emociones conforme habla.
Por ejemplo:
La respuesta a "ser" una silla roja y cromada es:
"Soy resistente y brillante, soy rígida y no me rompo fácilmente, soy suave y conveniente para sentarse. Me gusta descansar sobre esta suave alfombra".
"Cuando hago este experimento con un grupo de gente, descri- biendo los mismos objetos inanimados, siempre gozo con la gran variedad de respuestas que obtengo".
¡Por supuesto que es obvio que los objetos inanimados no tienen sentimien- tos! También es verdad que, de las muchas cualidades que tienen los objetos, ir''-:' sólo elige algunas. (Si lo duda compare notas con sus amigos que han hecho este ejercicio en forma independiente usando el mismo objeto). Su descripción de la silla, entonces, es mucho una descripción de usted mismo. Este mecanismo parece actuar de la misma manera que la técnica de aso- ciación libre del psicoanálisis. Quizá no estemos dispuestos a admitir que somos rígidos y duros; sin embargo, no ordenamos nuestras defensas con tanto cuidado cuando pretendemos ser la silla y la confesión casi se resbala sin que nos demos cuenta. Cuando descubrimos rasgos de carácter o senti- mientos que rechazamos de esta forma, un buen indicio para buscar es esa sensación de vergüenza (de conciencia de sí mismo) cuando estos rasgos o emociones se expresan verbalmente.
En la vida diaria, la proyección opera más durante nuestro contacto con los otros. El mecanismo funciona de esta manera.
1. A veces me siento muy criticado.
2. Sin embargo, ya que no admito que yo puedo ser muy critico y que juzgo a la gente (¡soy demasiado bueno para eso!), no admito que me estoy criticando a mí mismo.
3. No obstante, yo en efecto tengo esa incómoda sensación de ser criticado y debo encontrar la fuente de la crítica fuera de mí.
4. Yo proyecto, o lanzo este rasgo al mundo y empiezo a defenderme contra "tu" crítica.
De esta manera distorsionamos al mundo. No somos capaces de ver nuestra esencia y malinterpretamos eso en los demás. El siguiente experimento puede ayudarle a explorar esta forma de evitación.
EXPERIMENTO 7(c): PROYECCIÓN HACIA LA GENTE
Piense en alguien cíe importancia en su vida, de quien no le guste su comportamiento. Coloque una silla vacía cerca de usted e imagine que esta persona está sentada ahí. Deje que pase cierto tiempo para que la
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Al principio haga un esfuerzo consciente por ser exactamente como usted se imagina que es la persona. Después, gradualmente, empiece a adaptar este comportamiento a su propio estilo.
Si está usted con una pareja, trate de relacionarse con ella usando este comportamiento. Si está usted solo, sostenga una conversación imaginaria con alguien importante en su vida.
"Siento gran dolor cuando reconozco que soy 'yo' el que esconde su irritación bajo una máscara suave y educada y no solamente mi abogado, en quien veo este irritante rasgo de comportamiento". A menos que estemos claros de nosotros mismos, no podremos ver el mundo exterior claramente. La gente que siempre está viendo crueldad o destrucción en el mundo exterior puede estar negando esto en sí misma. Una vez que reconocemos nuestras propias cualidades, podremos ver aquellas que nos son difíciles de aceptar en los otros solamente cuando en verdad están presentes.
"Te odias a tí mismo y piensas que soy yo. ¡Las proyecciones son lo peor de todo!".
Fritz Perls
"A pesar de que puedo proyectar mi enojo en alguien más y tener una visión distorsionada de dicho enojo, aun así puedo percibir correctamente que él está enojado. Sin embargo, a menos que adquiera la responsabilidad de mi enojo, probablemente habrá una confrontación que no es necesaria, en particular si la persona en la que proyecto mi enojo también niega el suyo. Ustedes pueden imaginarse esta escena, ¡ambos gritándonos que el otro es el que está enojado!".
Mientras que las cualidades y los sentimientos que con más frecuencia proyectamos son los "negativos", también proyectamos los "positivos", los "buenos". También tenemos que volverlos a aceptar antes de que nuestra percepción de nosotros mismos y de los otros sea clara. Usted puede investigar hasta qué grado proyecta su fuerza, poder o talento en otros al repetir el experimento anterior, reemplazando a la persona que les desagrada por alguien a quien ustedes le tienen gran admiración. Ya antes
Fig. 7-3.
sugerimos un par de experimentos similares llamados "la sinceridad con uno mismo".
A menos que me dé cuenta de mi verdadera naturaleza y sea sincero conmigo mismo, tendré que proyectar partes mías para evitar admitir que las tengo. Cuando adquiero la responsabilidad de mí mismo puedo permitir que estas partes se conviertan, a su vez, en figuras claras contra el fondo del resto de mí. Puedo entonces hacer una elección personal en cuanto a usar y expresar estas partes de mí mismo o no hacerlo. De esta forma ejerzo más control sobre mi existencia.
"Una clave útil para identificar esas ocasiones en que puedo estar proyectando es cuando reacciono enérgicamente hacia algún aspecto de alguien que otros parecen no notar en particular. Entonces empiezo a sospechar de mi ceguera hacia las otras formas de comportamiento que esta persona seguramente tiene".
Por supuesto, como la mayor parte de los otros aspectos del comporta- miento humano, este mecanismo puede ser de lo más valioso para noso-
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tros. Por ejemplo, la intuición depende de proyecciones muy precisas, ya que no podemos experimentar directamente lo que otra persona siente. Dependemos de una multitud de claves de comportamiento, algunas de las cuales están sin duda abajo del nivel de nuestra conciencia. Ya que la expresión de la emoción en alguien más tiende a provocar sentimientos si- milares en nosotros, es a través de la percepción correcta de lo que nosotros sentimos que somos capaces de determinar lo que otra persona está sin- tiendo. De manera que nuestra capacidad para simpatizar con un amigo, para predecir el comportamiento de un colega o aun para vencer al adver- sario en el póquer, no sería posible sin una proyección adecuada.
Otro mecanismo con el que interrumpimos el ciclo natural de la formación y destrucción de la Gestalt y que reduce de esta manera nuestra capacidad para responder con flexibilidad al mundo que nos rodea es la "introyección".
Literalmente, la palabra significa "hacerse a un lado". Se utiliza para describir el proceso mediante el cual los valores y las actitudes de alguien más son adoptados sin discriminación, de la misma manera que un niño pequeño toma el conocimiento del mundo, hasta un cierto grado, tenemos que empezar el aprendizaje de esta manera, absorbiendo todo lo que nos dan, sin preguntar, como un niño que bebe su leche. Este proceso es una forma hambrienta de tragar sin discriminación.
Conforme el niño crece, tiene que trabajar más para obtener el alimento que necesita, masticando y arreglando los bocados antes de tragárselos. Éste proceso, llamado "asimilación", difiere de la introyección en el sentido de que implica desestructuración y reorganización. Sin embargo, algunas personas nunca aprenden completamente el comportamiento agresivo que es necesario para la asimilación y continúan absorbiendo los valores de sus padres y, más tarde, de la sociedad y de otras personas así como absorbieron la leche materna, pasivamente y sin cuestionar.
Recitan los valores, ideas y argumentos completos de otros sin usar sus propias facultades críticas para analizarlas. Estas personas no mastican las ideas de otros antes de tragárselas; las introyectan más que asimilarlas. La ventaja de esto, es que no tienen que adquirir la responsabilidad de lo que ellos creen: requiere de mucho menos esfuerzo y es más seguro citar a otros. Sin embargo, la desventaja es que se pueden hacer incapaces de responder con flexibilidad a sus propias necesidades y deseos. Se estancan tratando de seguir las actitudes de los otros, o aun aquellas de algún momento histórico. Tratan de actuar como ellos creen que deben actuar y continuamente se presionan para ser lo que no son.
Fue Perls, en su libro Ego, Hambre y Agresión, quien describió la analogía entre nuestro comportamiento psicológico y la forma en que comemos y digerimos nuestros alimentos. En la introyección se dice que engullimos comportamientos y actitudes que vemos en el medio que nos rodea sin primero "masticar" para desestructurarlos; de manera que podemos no digerirlos ni integrarlos adecuadamente.
De la misma manera que escudriñamos la comida antes de comerla, debemos tener cuidado con las actitudes y filosofías que asumimos. Así como podemos vomitar la comida nociva que hemos tragado, ya sea porque no la toleramos o porque no la hemos masticado adecuadamente, así debemos estar preparados para vomitar y revalorar ideas y actitudes que ya nos hemos tragado.
Cuando niños aprendemos que si no obedecemos a nuestros padres corremos el riesgo de ser rechazados. Con frecuencia asociamos esto con el miedo de que nuestros padres nos abandonen. Es por eso que generalmente hacemos lo que nos dicen, pero con el entendimiento claro de que nuestra obediencia existe solamente bajo coacción.
A final de cuentas, conforme nos presionan para que nos comportemos de una forma aceptada como si fuera nuestra elección, establecemos una actitud que, a pesar de que nos es ajena, es lo suficientemente poderosa para mantener ese comportamiento deseado. Nos volvemos confluentes con este comportamiento y continuamos exhibiéndolo aun cuando no sea congruente con nuestra auténtica forma de ser. Para descubrir el fenómeno de introyección, trate de hacer este experimento:
EXPERIMENTO 7(d): INTROYECCIÓN: VALORES DE NUESTROS PADRES
Cierre sus ojos e imagine que su mamá está frente a usted. Examine cómo lo ve, cómo se sostiene a sí misma. Dígale cómo se siente al mirarla y comparta con ella cualquier cosa que surja de usted en ese momento. Cuando considere que ha terminado, cambie de lugar con ella e imagine que usted es su mamá. Trate de adoptar la postura de ella y la expresión de su cara. Dese cuenta de cómo se siente como mamá y exprese verbalmente estos sentimientos junto con cualquier cosa que surja al mirarse a sí mismo. Continúe cambiando así los papeles durante algunos minutos y permita que se desarrolle un diálogo. Conforme usted hace esto, dese cuenta de las áreas en las que hay acuerdo y en las que hay desacuerdo entre usted y su mamá. Ponga atención a los aspectos del comportamiento de ella con los que le es fácil identificarse y con aquéllos con los que le es difícil.
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Aísle los aspectos del comportamiento de su madre y los valores que a usted le disgustan, pero que usted encuentra que son fáciles de copiar o expresar. Ahora, en la medida en que usted esté dispuesto, intente mostrar esos comportamientos y adhiérase a estos valores a su propia manera.
"Me doy cuenta de que no me gusta la manera en que mi mamá manipula a la gente con sus miedos, pasándolos casi de una manera subliminal. No uso las mismas palabras y gestos que ella usa, pero puedo estar haciendo las mismas cosas con mis palabras y mis actitudes".
Una vez, que adoptó estos valores y comportamientos a su estilo, trate de actuarlos con su pareja o con un amigo. ¿Qué tanto los usa ya sin darse cuenta de ello?
Lo siguiente fue escrito por una mujer que está empezando a descubrir qué tanto había introyectado el comportamiento, las actitudes y las posturas físicas de su abuela.
"Soy igual a mi abuela excepto que yo soy grosera Soy igual a mi abuela excepto que yo puedo
ayudarme a mí misma Soy igual a mi abuela excepto
que yo uso mi cabeza Soy igual a mi abuela excepto que
yo voy a la universidad Soy igual a mi abuela excepto que yo peleo diferente
Soy igual a mi abuela excepto que yo no necesito apoyo
Soy igual a mi abuela excepto que yo no apoyaré a nadie
Soy igual a mi abuela excepto que yo rompí la cadena
Soy igual a mi abuela excepto que yo sí me divertí
Soy igual a mi abuela excepto que yo sí estoy creciendo Podría ver mi integridad básica y mi belleza
en los ojos de mi abuela juntas llegamos muy alto
a mí a mi abuela y ella me amó """ era única y así soy yo
Mantengo vivo el espíritu de mi abuela mi abuela está muerta yo también seré una gran abuela
Carol Watt
En efecto, usted puede tener la sensación de náusea o la necesidad de vomitar conforme experimenta comportamientos y actitudes que fueron tomados directamente de alguien sin la "digestión" correcta. Otra palabra que denota un comportamiento o un valor introyectados es "debería". Trate de hacer este experimento para explorar más sus propias introyecciones:
EXPERIMENTO 7(e): INTROYECCION: DEBERÍA
Más adelante hay algunas oraciones para que ustedes las completen. No duden en añadir algunas si así lo desean. Cuando inicien las oraciones,