3. La narrativa israelí versus la narrativa palestina
3.4. Fraccionamiento y medios de ataque entre los bandos
A continuación se presenta un recuento de las agrupaciones creadas para combatir al Estado de Israel desde su establecimiento, con la intención de revelar que la refriega resulta desigual. En efecto, el apoyo extranjero a los judíos ha permitido la consolidación de una nación que vive con temor, alrededor de instituciones que con el paso del tiempo se consolidan, mientras que los palestinos no logran establecer una unidad y replican las mismas prácticas sectarias de la Antigüedad.
1. El Fatah: liderado por Yâsir ´Arafât, que se convirtió de la OLP. Contaba con una amplia mayoría dentro de la OLP y se encontraba a la derecha de los regímenes nacionalistas de «socialismo árabe» (ba´tista o naserista) derrotados en 1967.
2. As-Sâ´iqa: era la facción ba´tista pro-Siria de la resistencia palestina, creada en el IX congreso del Ba´t en 1966, aunque empezó a actuar tras la derrota de 1967. Era mucho más panarabista e izquierdista que el Fatah.
3. El Frente de Liberación Árabe: se constituyó en 1969 como el equivalente ba´tista proiraquí de la as-Sâ´iqa pro-Siria.
55 Véase R. Téllez, “Conflicto árabe-israelí y terrorismo: el islam en la política internacional”, en Espacios
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4. El Frente Popular para la Liberación de Palestina. El FPLP, liderado por George Habash, surgió de una radicalización desesperada del MNA a raíz de la derrota de 1967.
5. El Frente Popular para la Liberación de Palestina. Comando General. Dirigido por Ahmad Ÿibrîl, que se había formado en el ejército sirio y había sido dirigente del grupo guerrillero Abtâl al-´Awda, una de las organizaciones que se unieron en 1967. 6. El Frente de Liberación de Palestina. Fue una escisión del FPLP-CG que se produjo
en 1976.
7. El Frente de Lucha Popular Palestina. Fue una escisión proFatah del FPLP en 1967. De 1971 a 1973 el FLPP se unió al Fatah.
8. El Frente Democrático para la Liberación de Palestina. Se constituyó en 1969 como el ala izquierda escindida del FPLP.56
Como se puede ver, el fraccionamiento es una de las principales características del pueblo árabe. Por el contrario, el pueblo judío, a pesar de presentar ciertas divisiones en cuanto al quehacer político y al establecimiento y sostenimiento del Estado de Israel, se ha mantenido más sólido.
También se puede apreciar que la resistencia del pueblo palestino contra el colonialismo sionista ha abrazado diversas ideologías, confesionales y laicas, nacionalistas y supranacionalistas. Los palestinos, confesionalmente, eran en su gran mayoría musulmanes sunníes, con una minoría mayor de cristianos y minorías menores de drusos, judíos y samaritanos.
Por su parte, el sionismo se presentó como nacionalismo/colonialismo judío, lo que no dejó de tener repercusiones, pues los musulmanes y los cristianos se oponían radicalmente al sionismo, mientras que los sionistas consiguieron ganarse una pequeña minoría de adeptos. Debe resaltarse que la OLP fue un movimiento de carácter nacionalista sin mucha relevancia en el plano religioso, que logró ubicar a Yasser Arafat como titular de un gobierno autónomo
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(la Autoridad Nacional Palestina), que inicialmente solo tenía poder sobre Gaza y Jericó (aunque después se iría extendiendo al resto de Cisjordania), revelando una mayor capacidad de maniobra política. Sin embargo, con la aparición del Hamás se han perdido las posibilidades para la resolución del conflicto.57
A partir de la consolidación del Hamás, que ha logrado captar el sentimiento de fieles musulmanes que pretenden “depurar” las prácticas del islam, aplicando de forma estricta la ley islámica, han ido apareciendo otros movimientos que, si bien no están en Palestina, se han alineado con la causa; entre estos, Hermanos Musulmanes, que lucha por la necesidad de tomar el poder en los países islámicos “contaminados por culpa de sus políticos, del individualismo y del materialismo occidental”.58
El 30 de agosto de 1965, Gamal Abdel Nasser acusó oficialmente a los Hermanos Musulmanes de conspirar para dar un golpe de Estado, que terminó con la captura de su líder Sayyib Qutb, quien posteriormente fue ejecutado, en 1966, por traición. Lo anterior permite ver que, al igual que Israel, en Palestina se han ido consolidando una serie de alianzas violentas para detener lo que ellos llaman el avance colonialista de los judíos. Todo con el respaldo de facciones que creen que la única forma de terminar con el conflicto es por medio del exterminio judío, pues desde su cosmovisión el pueblo israelí es un problema.
Debe recordarse que, desde su creación, Hamás ha perpetrado miles de ataques con la intención de matar, herir y aterrorizar a la población israelí, destruir propiedades e impedir cualquier intento de alcanzar un acuerdo negociado entre Israel y los palestinos. Los ciudadanos israelíes han sufrido numerosos ataques suicidas de Hamás, fuego de misiles y morteros e incursiones en territorio israelí, mediante túneles subterráneos transfronterizos. Los ataques terroristas de Hamás y de otras organizaciones desde el 2000 han dejado, por lo menos, 1.265 israelíes muertos, herido a muchos más y aterrorizado a toda la población por medio de perpetraciones sistemáticas del terror. En años recientes, Hamás ha expandido su
57 S. García, “El conflicto palestino israelí a la luz del sistema de seguridad colectiva”,Op. cit. 58Ivi, p. 15.
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arsenal terrorista con armas cada vez más letales y con una amplia red de túneles de asalto transfronterizo con salidas camufladas en territorio israelí, como lo muestra el informe del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, del 7 de julio del 2014.
Ante estos ataques, la respuesta del Estado judío ha sido el fortalecimiento de su capacidad militar y las llamadas “represalias” de su ejército que, en la mayoría de los casos, han sido desproporcionadas. En efecto, la comunidad internacional declara actualmente que el actuar del ejército de Israel es desaforado y considera que, aunque no se equipara a los ataques terroristas de las facciones extremistas palestinas, de todas formas, tienen un alto potencial desestabilizador.
Desde otra perspectiva, luego de tantos años de conflicto, otra de las formas de lucha que con el paso de los años ha ido dando fruto, es el fortalecimiento del antisemitismo por medio de las acciones de las fuerzas israelíes, junto con una fuerte campaña política internacional que se respalda en la victimización del pueblo palestino.59
En este contexto, el Estado de Israel ha sido cuestionado como entidad política con derecho a la existencia. Este proceso, a su vez, se ha proyectado de un modo complejo sobre la vida de las comunidades judías de la diáspora.
Los dirigentes palestinos han enviado mensajes ambiguos con el fin de desarmar, desmoralizar y engañar a sus enemigos, al tiempo que logran el apoyo de terceros.60 En su radicalización, el antisionismo creó nuevos enunciados, estableció una compleja dialéctica de recuperación de viejos referentes antisemitas, lo que derivó en prejuicios en contra del pueblo judío. Las relaciones entre antisionismo y antisemitismo son multifacéticas y refuerzan la tesis de los modelos cambiantes de este último concepto. Las nuevas formas de construir la violencia simbólica, la discriminación y el odio contra los judíos, se vincula con la tradición histórica de los pueblos y con las perspectivas internacionales sobre el conflicto.61
59 J. Durán, El conflicto árabe-israelí: una visión no estatolátrica, Op. cit.
60 M. Widlanski, Battle for our Minds: Western Elites and the Terror Threat, Threshold Editions, Nueva York,
2014.
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Por otro lado, el antisemitismo no es solo parte de la historia sino también un ingrediente relevante de la cultura europea. La historia antisemita es larga en Europa y está llena de difamación, discriminación, expulsiones y otras persecuciones que hoy en día, debido a las recientes campañas de desprestigio, ha tomado una nueva fuerza.
El Estado de Israel es el único de tipo racista que queda en el mundo, tras la desaparición del
apartheid en Suráfrica. Se justifica, paradójicamente, por el racismo que sufrió el pueblo judío a manos de los nazis y que ha propagado distintas manifestaciones violentas en la región, amparado en la potestad que le asiste de reivindicar sus propios derechos.62
El sionismo y la colonización de Palestina solo eran posibles si utilizaban las mismas políticas discriminatorias que los nacionalistas étnicos europeos habían usado contra los judíos en Europa central y oriental. A pesar de ello, el sionismo siempre ha utilizado el argumento del antisemitismo y de las persecuciones históricas, de las que ha sido víctima, para justificar sus acciones.63