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Freud, S (1909) A proposito de un caso de neurosis obsesiva (El hombre de las ratas) en Obras completas, Vol X, op cit, p 164.

y restos transferenciales

8. Freud, S (1909) A proposito de un caso de neurosis obsesiva (El hombre de las ratas) en Obras completas, Vol X, op cit, p 164.

análisis: si respondiera con la satisfacción no podría más que otorgar u n nuevo sustituto a la neurosis; de este modo, la cura se dilapidaría y perdería su orientación fundam ental, el análisis de la transferencia:

“La cura tien e que ser realizada en la abstinencia. [.,.] Lo que yo quiero postular este principio: h ay que dejar subsistir en el en ferm o n ecesid ad y añoranza co m o u n as fuerzas p u lsion an tes del trabajo y la alteración, y guardarse de apaciguarlas m ed ian te subrogados."9

Es interesante notar que Freud sostiene que no se trata de responder con la satisfacción, pero en absoluto dice que se trata de no responder. “N ingún enfermo lo toleraría”.10 En todo caso, la respuesta del analista tiene otras coordenadas: responder a la dem anda con el deseo.

Tres consideraciones pueden extraerse de este rodeo por la concep­ ción freudiana del concepto de transferencia: por un lado, que la resis­ tencia pueda servirse de la transferencia indica la posibilidad de que el analista pueda ocupar en el tratam iento u n lugar distinto al de referente ideal o soporte de la palabra; por otro lado, si la intervención privilegiada del analista cuando se encuentra posicionado como sede de la palabra (a través de las formaciones del inconsciente que propicia la asociación libre) es la interpretación, en estos casos, debería pensarse en otra inter­ vención del analista que ya no sería el desciframiento significante; por último, y com o supuesto implícito de las dos observaciones anteriores, en estos casos, el analista no sería convocado como significante, sino como objeto (de odio o de am or).

En este punto, y com o introducción a la elaboración lacaniana de la transferencia, que considerarem os en el próximo apartado, cabe preguntarse si acaso eso que Freud concibiera como resistencia, y obstá­ culo, no es el indicador clínico más significativo del desarrollo de un análisis. Dicho de otro m odo, si el verdadero m otor del análisis no radi­ caría en esta inclusión del analista en la serie psíquica, com o objeto fantasm ático, condición indispensable para el análisis de los m odos de satisfacción en un tratam iento, antes que en el decurso “tie rn o ” de la palabra asociativa; dicho en térm inos lacanianos, que am pliaremos en

9. Freud, S. (1915) "Puntualizaciones sobre el amor de transferencia" en Obras completas, Vol. XII, op. cit., p. 168.

el próxim o apartado, la suposición de saber requeriría del enlace libi- dinal com o condición de posibilidad de la cura, para que u n análisis no sea sólo palabras.11

La elaboración Iacaniana: de la relación dual a un elemento tercero

En “La dirección de la cura y los principios de su poder” (1958), Lacan em prende u n a crítica tenaz a la concepción del dispositivo analí­ tico entendido como un a situación en la que se desarrolla u n a "relación dual” entre paciente y analista, propugnada por las distintas variantes del psicoanálisis posfreudiano. La crítica no solo recae sobre el posfreu­ dismo, sino tam bién sobre sus propias concepciones, en tanto que la noción de intersubjetividad había form ado parte del ideario de Lacan para conceptualizar el encuentro analítico.

¿Cuál es el motivo de tan acérrima crítica? En el seminario 8 lo expresa del modo siguiente:

"La intersubjetividad, ¿no es acaso lo m ás ajeno al encuentro analítico? Con sólo que asome, la eludimos, seguros de que es preciso evitarla. La experiencia freudiana se paraliza cuando aparece Me lo dice para reconfortarm e o para complacerme, piensa uno. ¿Quiere engatusarme?, piensa el otro."12

Según Lacan, dicha concepción representa una desviación peligrosa del dispositivo fundado por Freud. En “La dirección de la cura..." afirma:

“La situación así concebida sirve para articular (y sin m ás artificio que la reeducación emocional) los principios de una dom esticación del yo llam ado débil por parte de u n Yo que gustosam ente se considera como de fuerza para cum plir ese proyecto, porque es fuerte."13

11. Cf. Lacan, J. (1958) “La dirección de la cura y los principios de su poder" en Escritos 2, op. cit., p. 566.

12. Lacan, J. (196.0-61) El seminario 8: La transferencia, Buenos Aires, Paidós, 2004, p.

20.

13. Lacan, J. (1958) "La dirección de la cura y los principios de su poder” en Escritos 2, op. cit, p. 568.

Por esta vía, el procedimiento del análisis quedaría orientado a reducir las desviaciones -im putadas a las fantasías transferenciales del paciente- por parte de u n analista que, sostenido de la autoridad (conferida por la sociedad analítica de la que es m iembro a través del "análisis didáctico”), es el representante de la realidad. En otros térm inos, el psicoanálisis, que nace de la renuncia a la hipnosis, deviene u n grosero procedimiento sugestivo por el hecho de ser concebido como...un encuentro entre dos sujetos. Lacan, entonces, denuncia u n a concepción que tiene como efecto el establecimiento de u n escenario propicio para que se desarro­ llen las pasiones del educador que en el mismo acto abandona el discurso analítico.

Vale enfatizar que, de acuerdo con la concepción del análisis como relación dual, el analista no tiene más remedio que.invocar desesperada­ m ente a la "realidad” como u n a entidad tercera que dirim a el resultado de la contienda. , ¿Cuál es la propuesta lacaniana para salir del impase sugestivo?

En la "Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela”14 Lacan se refiere al primer m om ento de la experiencia, el punto de empalme que se encuentra al inicio del análisis. Ubica allí el establecimiento del sujeto supuesto al saber precisado con el algoritmo de la transferencia, es decir, u n conjunto finito.de pasos ordenados que permite resumir el m ontaje del soporte de la transferencia. Allí sostiene, por ejemplo, que "el sujeto supuesto saber es para nosotros el pivote desde donde se articula todo lo que tiene que ver con la transferencia":15

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Precisemos los elementos que constituyen su estructura: a) S: el signi­ ficante de la transferencia -d e u n sujeto implicado-; b) Sq: Significante cualquiera, que supone la particularidad que se indica con u n nombre propio; c) Debajo de la barra, s: representa al sujeto, reducido al patrón de suposición, significación que ocupa el lugar del referente aun latente en esa relación tercera; d) (Slf S2 Sn): los significantes en el inconsciente.

14. Lacan, J. “Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la escuela" en Otros escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 266.

Se trata, entonces, de u na reducción que realiza Lacan para circuns­ cribir la lógica en juego en el establecimiento de la transferencia. ¿Qué es lo que aporta la noción de sujeto supuesto al saber? ¿Se trata ta n sólo de u n proceso estándar que se encuentra en el inicio del análisis? En todo caso, quisiéramos sostener que lo que tiene la apariencia de ser el esta­ blecimiento estandarizado de u n andamiaje que da inicio al análisis se nos presenta como la herram ienta conceptual que term ina de derribar la concepción intersubjetiva de la situación analítica:

"Se ve que si el p sicoan álisis co n siste en el m a n ten im ien to de u n a situ a­ ción con ven id a entre dos partenaires que se asu m en en ella c o m o el p sicoan alizante y el p sicoanalista, él n o puede sin o al precio del co n stitu ­ yen te ternario que es el significante introducido e n el discurso que en él

se instaura, el que tien e nombre: el sujeto supuesto saber, fo rm a ció n esta n o de artificio sin o de vena, co m o desprendida del p sico a n a liza n te.”16

Repasemos, entonces, las coordenadas iniciales de u n análisis: el consultante, para quien el síntom a ha promovido u n enigma, se ve movido a dirigir u n a demanda a otro. Una dem anda que pueae reducirse a u n querer quitarse de encima aquello que ha roto su unidad imagi­ naria. El dispositivo analítico transform a esa demanda, a través del esta­ blecimiento del sujeto supuesto saber, en una dem anda de significación. Se produce allí u n a promesa de significación con respecto al significante del síntom a -desarrollaremos esta cuestión con mayor detalle en el capí­ tulo siguiente-. La noción de sujeto supuesto saber despeja toda posibi­ lidad de entender que la respuesta que el enfermo espera sea dada por el analista como persona, lo cual reduciría la configuración de la expe­ riencia nuevam ente a una situación entre dos: paciente-analista. Tal como lo expresara Lacan, la situación que se establece está sostenida del sujeto supuesto saber, como u n tercer elemento, que viene a m ediar en la pareja analizante-analista.

Si seguimos los caminos que delinea el algoritmo de la transferencia, notaremos que la articulación del significante de la transferencia (de un sujeto) con un. significante cualquiera -esa,particularidad recortada del analista- hace suponer debajo de la barra un saber por advenir, que se irá presentando en la medida en que se produzcan los hallazgos significantes

singulares en la asociación; es decir, hallazgos que constituyen un saber (en la fórmula, connotado entre paréntesis) que, valga la redundancia, sujeta a u n sujeto, lo supone y lo implica como la significación correspon­ diente de la articulación de los significantes en el inconsciente -de aquí la importancia capital que tiene para el psicoanálisis el saberJtextual por sobre el referencial-. Citemos a Lacan para verificar cómo, de este modo, da su último golpe de m andoble a la intersubietividad y a la lectura apresurada que implicaría suponer que es del analista de donde provendría el saber:

"Lo que n os im porta aquí es el p sicoanalista, en su relación co n el saber del sujeto su pu esto... Está claro que del saber supuesto él n o sabe nada. El Sq de la prim era lín ea n o tien e nada que ver co n los S e n cadena de la segunda y sólo p u ed e hallarse allí por en cu en tro .”17

En función del desarrollo anterior, la introducción del algoritmo de la transferencia y por ende del sujeto, supuesto al saber -andam iaje de la experiencia analítica- puede pensarse como un m odo en que Lacan inscribe la llave que abre un a salida al impase de la concepción de la relación dual. No se trata de un afán, por otra parte anti-analítico, de protocolizar o estandarizar el inicio de la experiencia, sino del modo de introducirla lógica de u na terceridad que impide que el análisis se reduzca a u na práctica de dom inación de u n sujeto sobre otro.

Diremos, para finalizar este apartado, que esta estructura ternaria es la que asimismo perm ite pensar el fin del análisis, en el sentido de que la liquidación de la transferencia implica la caída del sujeto supuesto saber. Dicho de otro modo, no se trataría del cese del encuentro con la persona del analista, sino del desmontaje de la estructura que promueve la espera de un a significación que vendría a m anifestar una verdad más sobre el síntoma, cuestión que Lacan expresa en los siguientes términos:

“La estructura así abreviada les perm ite h acerse u n a idea de lo que ocurre al term in o de la relación de la transferencia, o sea: cu an d o por haberse resuelto el deseo que sostuvo en su op eración el p sicoan alizante, este ya n o tie n e ganas de confirm ar su o p c ió n , es decir, el resto q ue com o deter­ m in a n te de su d ivisión, lo h ace caer de su fan tasm a y lo destituye como sujeto"™

17. Ibiá., p. 267.