2. Teoría y metodología
2.2. Fuentes
2.2.2. Fuentes judiciales
La documentación judicial puede ser utilizada con fines diferentes. Los estudios de la historia social de la justicia han empleado este tipo de documentos para reflexionar y comprender cómo ha funcionado la justicia en distintos períodos y regiones, así como las principales transformaciones ocurridas desde la conformación de las instituciones judiciales hasta el presente. Quienes han estudiado estas fuentes desde esta perspectiva han buscado entender la relación entre la justicia y la sociedad, indagando las prácticas y el imaginario de los actores en diferentes períodos (BARRENECHE, 1999; PALACIO, 2005; DI GRESIA, 2011). Así, combinando el análisis cuantitativo y cualitativo de los fondos documentales han contribuido a reconstruir las representaciones de los delitos y las distintas acciones llevadas adelante por las instituciones estatales, prestando atención a la voz de los propios actores que intervenían en estos procesos judiciales. Otro uso posible es la búsqueda arqueológica de significados culturales sobre distintos temas, por fuera de lo relacionado con la justicia y el delito, así como la dinámica de los conflictos en la vida cotidiana. De esta forma emplearemos los expedientes en este trabajo.
Por otra parte, si bien no será el centro de nuestra investigación el accionar de la policía y la justicia ante una muerte violenta, tendremos muy en cuenta estos aspectos de cara a la lectura e interpretación de los documentos. En este sentido, cabe aclarar que
diaria más numerosa, 18.000 ejemplares cada uno y, por ende, eran los que tenían mayor circulación (ZIMMERMANN, 1998: 2-3). La Prensa, fundado en 1869 por José C. Paz, representaba claramente esta
transición. Aunque no disimulaba sus preferencias políticas, los contenidos que informaba no se agotaban en brindar un apoyo a un determinado candidato o grupo político. En este sentido, La Prensa ofrecía información sobre sucesos nacionales e internacionales, gracias al moderno sistema telegráfico que poseía y a sus corresponsales extranjeros. En 1887, imprimía 18.000 ejemplares por día. Si bien estaba más orientado al perfil político, La Nación, fundado por Bartolomé Mitre en 1870, durante las décadas de 1880 y 1890, también mostró una serie de cambios y novedades análogos a los de La Prensa. No había lugar a dudas de sus alineamientos políticos de las opiniones expuestas en sus columnas, pero también estaba entre sus objetivos el brindar información nacional e internacional. Asimismo, tenía una de las secciones literarias más prestigiosas. Como señala Gayol (2007: 70-71), en general, tanto los periódicos de orientación partidaria, como aquellos que tenían una perspectiva más general, incluían, en sus páginas, información cada vez más diversa relacionada con los intereses de los lectores, por ejemplo, la crónica social y policial. Así, las secciones de diarios comoLa Prensa y La Nación estaban pobladas de sucesos
tales como homicidios pasionales, asesinatos, duelistas, robos profesionales o suicidios publicados bajo los subtítulos “noticias de policía”, “Noticias”, etc. Para un análisis de las características de los periódicos del período, véase, entre otros, ALONSO (1997); ZIMMERMANN (1998) y GAYOL (2004 y 2007). Sobre el uso de la prensa y los medios gráficos como fuentes para la investigación histórica, véase, entre otros, SAÍTTA (1998); GIRBAL-BLACHA y QUATROCCHI-WOISSON (1999) y LUCA (2008).
el suicidio, en este período, no era penado por la ley.40 La legislación argentina sobre este tema pasó por una serie de cambios a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, en los que terminó por primar la tendencia a eliminar las penas para quienes se hubieran quitado la vida o para los que hubieran fallado en su intento.
Sin embargo, aunque el suicidio no fue castigado por la justicia, hasta que no se demostrara que no se trataba de un homicidio, las autoridades judiciales y los agentes de la policía debían investigar las causas de una muerte violenta. De allí la existencia de expedientes judiciales que contienen la investigación sumaria y las declaraciones en casos de suicidio. Estos también incluían, en general, un informe realizado por el médico de policía que establecía la causa de la muerte, si ésta ya se había consumado, o, en las tentativas, determinaba el estado de salud mental del sujeto, además de informar sobre las características y la gravedad de las heridas.
En este trabajo, hemos utilizado los sumarios judiciales de este tipo que tienen información sobre casos ocurridos en la ciudad de Buenos Aires. Los mismos fueron encontrados en el fondo “Tribunal Criminal” de la ciudad de Buenos Aires, disponibles en el Archivo General de la Nación [en adelante, AGN].41
Como toda fuente documental, el trabajo con los expedientes requiere de cierta precaución a la hora de leer e interpretar los testimonios que contienen (GRINBERG, 2009: 122-128). En primer lugar, debemos tener presente el objetivo perseguido en la construcción y producción de la documentación consultada, así como la mediación y el sesgo de los agentes de la policía. Estos eran los que realizaban el interrogatorio y enunciaban las preguntas contestadas por los testigos; y, de acuerdo a sus valores, intuiciones y al rol que cumplían como autoridades, tomaban sus decisiones. Al mismo tiempo, también podía haber tratos diferenciados de acuerdo a los vínculos que el difunto tuviera con la institución policial o el grupo social del que procediera. En este sentido, creemos que algunos habitantes podían evadir el informe médico o hacer figurar como accidente los casos que pudieran pasar desapercibidos. Al mismo tiempo, quienes declaraban sabían que estaban delante de un representante de la autoridad, que indagaba la posibilidad de un asesinato, del que podrían resultar sospechosos si sus
40 Véase, DONNA (1999: 94). También, BLASCO FERNÁNDEZ DE MOREDA (1962); GARDELLA
(1968); DI GRESIA (2014: 455, 457, 458-461, 794-797, 799-803, 805-810).
41 Parte de este material fue consultado por Donna Guy (2014), para estudiar los casos de suicidio de las
respuestas no eran las esperadas.
Por otra parte, si tenemos en cuenta estas precauciones, el uso de estas fuentes presenta una serie de posibilidades muy ricas. En primer lugar, encontramos información sobre el difunto (edad, género, oficio, nacionalidad, estado civil) y su entorno (familiar y, en muchos casos, laboral). Las fuentes judiciales también nos aportan datos para entender esa compleja red de vínculos en la que estaba inmerso el sujeto, como hombre y mujer en su comunidad; o como padre / madre, esposo/a, hijo/a, etc., al interior del grupo familiar.
En segundo lugar, los expedientes judiciales presentan una polifonía de voces: testigos, autoridades, médicos y, en algunos casos, hasta el propio individuo que se había quitado la vida, dejaban su versión de los hechos. Cada uno de los testigos, las autoridades, los médicos, etc. proponía una visión de lo sucedido, de las circunstancias y sus causas. En este sentido, este tipo de documentación nos aporta información sobre lo que era verosímil para los contemporáneos (MAYO, 1999: 585; FRADKIN, 1999: 598). Como ya mencionamos, más que averiguar lo que realmente sucedió, nos proponemos indagar las hipótesis verosímiles imaginadas por los que declaraban y las apreciaciones de los miembros de la autoridad que las sentaban en el sumario. En este sentido, si los enunciados no eran creíbles, no serían tomados en cuenta; por esta razón, las versiones declaradas debían respetar el sentido común de la época. En síntesis, los sumarios judiciales nos proveen de narraciones posibles de casos de suicidio para los que vivían en el contexto histórico y cultural estudiado.
Otra ventaja que poseen las fuentes judiciales es la posibilidad de recuperar aspectos de la vida diaria en el pasado. Como señala Carlos Mayo (1999: 584), estos documentos estatales incorporan la esfera privada. En su interior, muchas veces, quedaban cartas, inventarios, libros de cuentas, que nos abren la puerta al mundo cotidiano y personal de los actores sociales. Éste es el caso de los escritos dejados por aquellos que se quitaron la vida. A este tipo de documentos se los conoce en los estudios sobre suicidios como “mensajes de adiós” o “notas suicidas”. Si bien suelen ser pocos (comparados con el total de los expedientes), y descifrar la letra de sus autores, en muchos casos, es todo un desafío, estos escritos nos permiten acceder al complejo mundo de las representaciones de diferentes actores y a la dinámica de los conflictos en la vida cotidiana. Como señala Yonissa Marmitt Wadi (2008: 120-121), en estos
mensajes aparecía una especie de autobiografía. De estos textos podemos extraer distintos elementos que hacen a la identidad del sujeto que ha decidido poner fin a su vida (por ejemplo, ciertos aspectos relacionados con su género o sus vínculos personales, afectivos y laborales). En estas cartas, también aparecían enunciadas las diversas motivaciones de sus autores, por ejemplo, el deseo de trascender la propia vida, de no ser olvidados, la intención de culpar a los destinatarios de su muerte o de denunciar una injusticia.
Por otra parte, también consideramos relevante observar cómo fueron expuestos los eventos narrados por los testigos y la policía en las páginas de la prensa. Cabe mencionar que los medios gráficos daban una gran difusión a los casos de suicidio en este período. En la sección “noticias” o “noticias de policía”, tanto “La Prensa” como “La Nación” informaban los casos de suicidio en la capital del estado argentino, de otras partes del país y, algunas veces, de otras regiones del mundo. La cantidad y el tipo de información en cada situación variaban. En algunas noticias aparecían detalles sobre la motivación, el medio utilizado, datos referidos al difunto y su entorno, la investigación policial y el diagnóstico médico, llegando incluso a publicar las cartas y mensajes dejados por quienes se quitaban la vida. En otros, la información era más escueta. Además de ciertos aspectos de las historias de vida de los suicidas, y las circunstancias en que estos hechos habían ocurrido, las noticias nos aportan elementos sobre cómo era presentado a la sociedad. Esto nos permite pensar y reflexionar sobre lo que resultaba verosímil para los lectores y la imagen que los medios construían sobre el suicidio. En este sentido, al difundir estos datos, la prensa transmitía su versión de las historias de quienes ponían fin a su vida. Por ejemplo, cuáles eran los medios más comunes para suicidarse o si había formas de hacerlo asociadas con lo masculino y lo femenino. Por otra parte, las ideas manifestadas por los cronistas de diarios y periódicos nos permiten observar los valores y las creencias de estos y el marco axiológico compartido con otros miembros de la comunidad. Examinar cómo se presentaba la información (el tono, la valoración más o menos negativa del suceso, las acotaciones sobre el medio utilizado y las causas expuestas), qué era mencionado u omitido, y comparar estas narraciones con las presentes en los sumarios judiciales, puede proporcionarnos una perspectiva de las distintas formas de representar la muerte voluntaria por parte de distintos actores sociales, así como el impacto que los actos suicidas tenían en la opinión pública.
En síntesis, teniendo siempre en cuenta las particularidades que hacen a la elaboración de los sumarios judiciales, creemos que trabajar con los mismos nos aporta valiosa información sobre las categorías que usaban distintos actores para entender el suicidio, cuáles eran las explicaciones verosímiles para la sociedad de la época que estudiamos y qué valores explícitos e implícitos estaban en juego a la hora de reflexionar sobre la muerte voluntaria de un miembro de la comunidad.
2.3 Consideraciones finales
En este capítulo, nos propusimos realizar una exposición de los aspectos metodológicos y empíricos generales de nuestra investigación. En la primera parte, nos ocupamos de presentar las ideas y conceptos claves que articulan la metodología empleada en este trabajo. Como destacamos en un principio, nuestra principal inquietud fue analizar las características de las representaciones relacionadas con el suicidio en Argentina durante el último tercio del siglo XIX, tomando como caso la ciudad de Buenos Aires. Lejos de entender estas ideas y creencias como un reflejo pasivo de la realidad en las conciencias, las pensamos como un elemento activo que intervenía en las decisiones de los actores sociales que estudiamos. Dada la poca investigación previa sobre el tema, el énfasis en el desarrollo de los capítulos estará puesto en la descripción de estas representaciones, por medio de una lectura más cualitativa que cuantitativa del material empírico.
Tras una muerte violenta por mano propia, las personas vinculadas al suicida debían procesar lo sucedido, transitar por emociones aflictivas y, al mismo tiempo, dar cuenta de lo sucedido a las autoridades. Como mencionamos al principio, pocos tienen la experiencia de padecer la más intensa desesperación; explicar este sentimiento era un desafío para los que debían contar la biografía del suicida. Además, encontraban la dificultad de rescatar la memoria del ser querido y de elaborar el balance sobre la responsabilidad propia en lo sucedido. Llevar adelante la narración de los hechos era una acción discursiva que buscaba dar un significado a una situación límite que rompía con la vida cotidiana de los afectados. En los documentos estudiados encontramos historias que se cruzan, fábulas morales que nos hablan de los ideales que guiaban la vida de hombres y mujeres durante la segunda mitad del siglo XIX. Diversos temas
podían ser abordados en estas narraciones (de acuerdo con la “causa determinante” imaginada). Los que consideramos más relevantes y representativos fueron los que utilizamos para clasificar y agrupar las distintas historias relevadas. A su vez, en cada unidad temática, nos propusimos identificar los diferentes tipos narrativos que subyacen en la diversidad y variedad de tramas particulares. En este sentido, el criterio que permitió diferenciar los distintos modelos de narración fue el papel de los valores morales y las creencias manifestadas por los actores sociales, es decir, los elementos del marco axiológico manifestados, de forma explícita o implícita, en los discursos enunciados.
Ninguna persona que pasaba por la experiencia de la desesperación y la vivencia final de quitarse la vida transitaba su existencia aislada; participaba de la vida colectiva, formaba parte de una red social. Esta podía actuar como medio de contención, material y/o afectiva, según el caso. Asimismo, el suicida recurría a los integrantes de este entramado vincular, para manifestar sus problemas, su sufrimiento o sus intenciones de terminar su vida por medio de la auto-agresión. Los relatos, a veces, dejaban huellas, indicios, de las interacciones llevadas a cabo antes del acto suicida.
Dentro de la red social de contención, se encontraban los otros significativos a los que apelaba el que se quitaba la vida en sus cartas. Entendiendo los suicidios como acciones humanas, que, además de implicar un intenso dolor individual, tienen un mensaje implícito para algunos de los miembros de la red social del suicida, nos propusimos identificar estos vínculos y analizar la relación entre la actitud del que se quita la vida (hastío, tristeza, temor, etc.) y los principios morales de la sociedad de la época.
Para alcanzar estos objetivos, hemos recurrido a dos fuentes que cubrieron diferentes necesidades en el desarrollo de nuestro estudio, éstas fueron el eje de la segunda parte de este capítulo. En primer lugar, los textos que difundían las ideas del saber médico, psiquiátrico y criminológico que nos aportan una primera serie de discursos sobre el suicidio en nuestro período. Como analizaremos en los capítulos siguientes, estos enunciados tenían una importante legitimidad en la época, en especial, entre los miembros de las elites comprometidos con el proceso de modernización. Como ya mencionamos en el capítulo anterior, creemos que dentro de las ideas higienistas había un conglomerado de valores y creencias compartidos por una amplia cantidad de
miembros de las elites porteñas. Por otra parte, estos discursos tenían su influencia no sólo en la formación de profesionales de la salud, sino también en los agentes de la policía y el poder judicial, entre los que había médicos también. Si bien no es nuestro objetivo central analizar y medir el grado de influencia alcanzado entre los miembros de las instituciones del estado, debemos tener presente que este discurso circulaba entre estos en la época, sobre todo, por la exigencia del informe del médico de policía en los sumarios. Esto no implica desconocer la importancia de una reflexión sobre otro grupo de argumentaciones, como las enunciadas desde el ámbito religioso, o las discusiones desde el punto de vista jurídico. Creemos importante comparar estas ideas sobre la muerte voluntaria provenientes de discursos que se encontraban en diálogo, ya sea por sus coincidencias o por aquello que los enfrentaba. En este sentido, la consulta de legislación y publicaciones jurídicas, así como de prensa religiosa y documentación eclesiástica, nos puede aportar cierta información sobre cómo entendían la Iglesia y la Justicia a la muerte voluntaria. Estos estudios quedarán pendientes para trabajos futuros, si bien haremos alguna referencia a la postura de las autoridades religiosas y judiciales.
Para recuperar el testimonio de otros actores, sin el filtro de la mirada de los miembros de las elites, aunque sea de forma parcial y fragmentada, recurrimos al uso de los expedientes producidos por las instituciones policiales y judiciales durante los sumarios. Como destacamos antes, estos documentos nos permiten acercarnos al mundo más cotidiano de quienes ponían fin a sus vidas. Así, podemos leer los testimonios de familiares, amigos, compañeros de trabajo; analizar las explicaciones, las especulaciones y los intentos por adentrarse en las emociones de los que habían decidido darse muerte por mano propia; rescatar el sentido y la valoración otorgada a los distintos casos de suicidio entre diferentes actores. Si bien raros y dificultosos en su interpretación, creemos que valió la pena detenerse en las notas suicidas, ya que nos dejaron conocer algunos fragmentos de la vida, las emociones y los valores que daban sentido a las acciones de los que decidían quitarse la vida. Cabe remarcar que nuestra perspectiva de análisis de la muerte voluntaria estuvo enmarcada en una mirada social y cultural, no entrando en un enfoque psicológico del tema. De este modo, nuestro objetivo, al consultar estos casos, fue la búsqueda de aquellas representaciones que quienes se suicidaban compartían con sus grupos sociales de pertenencia y con la sociedad en su conjunto.
En síntesis, de la documentación consultada relevamos aquellos discursos y enunciados que tenían el peso suficiente para aparecer invocados como justificaciones en las acciones de aquellos que decidían poner fin a su vida, o de aquellos que trataban de explicar dichos actos. Como destacamos, lejos de entender las razones reales que llevaron a suicidarse a muchos individuos, nuestra intención fue entender lo que era verosímil para los hombres y mujeres de Buenos Aires en las décadas finales del siglo XIX y las características del marco axiológico durante el avance de la modernización.
En los capítulos siguientes, expondremos, de forma general, este proceso y su impacto en la estructura urbana de la capital del estado argentino y en la vida de sus habitantes. Al mismo tiempo, también introduciremos aquellos elementos del clima de ideas que estaban relacionados con la comprensión de los suicidios desde un punto de vista científico y jurídico.