Funcionamiento y empleabilidad en FIL
1 Funcionamiento Adaptivo en el FIL
Además, casi todas las definiciones toman en cuenta la influencia de la edad lo que le da un carácter evolutivo al constructo y, a los entornos sociales, y más situacional que de rasgo. Por último, lo fundamental es la ejecución habitual (hace) y no la capacidad (puede hacer).
El área más discrepante es la inclusión o no de contenidos del constructo “habilidades cognitivas funcionales” que se adquieren principalmente en la escuela (lectura, aritmética, etc.).
El concepto de habilidades adaptativas proporciona la base para dos puntos clave (Wehmeyer et al., 2009):
1) Las limitaciones en algunas habilidades coexisten con fortalezas en otras áreas.
2) Las limitaciones y fortalezas deberían documentarse teniendo en cuenta el contexto comunitario y cultural típico de personas de la misma edad que el sujeto y ligarse a las necesidades de apoyo particulares de la persona.
El FIL en este sentido se entiende como un estado de funcionamiento desadaptativo en relación con las demandas del entorno. Es la
discordancia entre la competencia personal y el entorno lo que pone de manifiesto necesidades de apoyo y ayudas tanto en la población general como, de manera más acentuada, en la población FIL. • Las ayudas/apoyos, son recursos y estrategias que pretenden promover el desarrollo, la educación, los intereses y el bienestar personal y que mejoran el funcionamiento intelectual. (Luckasson et al., 2002). Al vivir en un mundo interdependiente todo el mundo está expuesto a la necesidad de apoyos para funcionar adaptativamente, no obstante, el tipo e intensidad de ayuda que necesitan las personas con discapacidad intelectual difieren de las de la población normal.
• Necesidad de apoyo. Constructo psicológico referido al grado de apoyo que una persona necesita para funcionar normativamente. Partimos de la premisa de que el funcionamiento humano está determinado en gran parte por la congruencia existente entre la capacidad del sujeto y el entorno en el que esa persona tiene que funcionar. La necesidad de apoyo surge cuando hay una limitación en el funcionamiento humano como resultado de la capacidad personal y/o del contexto. Según Thompson et al. (2002) las necesidades de apoyo se pueden entender al menos de cuatro formas distintas:
Objetiva: es la necesidad definida por un profesional o experto. Subjetiva: la percibida o deseada por la persona.
Expresada o demandada: aquella necesidad subjetiva que se ha transformado en acción.
Comparativa: se obtiene a través del estudio de las características de una población receptora de un servicio. Si hay personas con estas características que no reciben este servicio estarían en “necesidad”. La provisión de apoyo a las personas con discapacidad intelectual
permite su funcionamiento en actividades de la vida diaria pero no elimina la posible necesidad de apoyo continuado, es decir, si la persona deja de recibir el apoyo que necesita es probable que no realice sus actividades diarias de forma exitosa.
Una importante consideración a la hora de conceptualizar la discapacidad intelectual como un estado de funcionamiento en vez de como un rasgo inherente, es la evaluación que se hace de la discordancia entre la persona y el entorno. Se produce por tanto un cambio de enfoque en los sistemas de educación hacia una valoración de la persona por el tipo e intensidad de ayuda que necesitan y no por sus déficit.
La necesidad de apoyo de las personas difiere tanto cuantitativa como cualitativamente, los equipos de planificación son los que están en mejor posición para identificar estos apoyos. Thompson et al (2009), proponen un proceso secuencial multicomponente para medir, planificar, monitorizar y evaluar los apoyos individualizados:
• Identificar las metas y deseos de las personas: esto sería un proceso centrado en la persona (PCP), donde el enfoque se pone en las
preferencias personales del sujeto.
• Determinar el tipo y grado de la necesidad de apoyo que tiene una persona: utilizando por ejemplo Support Intensity Scale, (Thompson et al. 2009). La información principal que se ha de medir es la naturaleza del apoyo extraordinario que una persona necesita para participar con éxito en diversas actividades.
• Desarrollar un plan individualizado: el tercer componente se basa en los dos anteriores, es importante que el plan de acción sea realista y la vez optimista.
• Monitorización: seguimiento del progreso, valorar resultados.
• Evaluación: valorar en qué medida los resultados satisfacen las metas y deseos de la persona.
1.1 Instrumentos de evaluación del funcionamiento adaptativo
Dado que el FIL está en la frontera con la normalidad, es evidente que la mayoría de los ítems que se plantean en los instrumentos que a continuación expondremos, no habría que aplicarlos a estas personas, ya que estos instrumentos presentan una jerarquía de funciones adaptativas que van desde las más básicas, como el saber utilizar una cuchara o tenedor, para comer hasta las más complicadas, como capacidad para llevar a cabo transacciones económicas complejas, por ello, para realizar una evaluación completa y fiable habrá que tener en cuenta una serie de pasos recomendables:
1) Historia personal completa. Han de contemplarse no sólo los aspectos médicos, sino también los psicológicos, sociales, interrelacionales, biográficos, etc. Muy importante en la recogida de información es la valoración de lo que en psicología conductual
se llaman “rastros de conducta” (son elementos objetivos para la evaluación de una conducta determinada).
2) El CI (Cociente de inteligencia) no es imprescindible y, en todo caso, sólo se le puede otorgar un valor orientativo.
3) Empleo de instrumentos validados de medidas de las capacidades adaptativas.
4) Recogida de información de personas significativas del explorado. 5) Valoración de ambiente, en el sentido amplio donde se desenvuelve el presunto incapaz.
La Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Discapacidad y de la Salud (CIF) es la revisión de la Clasificación Internacional de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías (CIDDM) publicada por la OMS en 1980. El 22 de Mayo de 2001 se aprobó para ser empleada a nivel internacional.
Una de sus virtudes es que se trata de un instrumento que no sólo es válido para las discapacidades sino que es aplicable a todas las personas. Abarca todos los aspectos de la salud y algunos
componentes del “bienestar” describiéndolos en términos de dominios de salud (audición, aprendizaje, memoria, etc.) y dominios relacionados con la salud (transporte, educación, interacción social, etc.).
Consta de dos partes que a su vez se subdividen en otras dos: • Funcionamiento y Discapacidad
- Funciones y estructuras corporales - Actividades y participación
• Factores contextuales - Factores ambientales - Factores personales
Emplea el modelo biopsicosocial al integrar el modelo médico y el social. El funcionamiento de una persona en un dominio concreto es una interacción entre la condición de salud y los factores contextuales. Las Funciones Corporales se agrupan en ocho capítulos. Las
Estructuras corporales en otros ocho. Actividades y Participación en nueve (Tabla 6.1) y, Factores Ambientales, en cinco (los Factores Personales que pertenecen a los contextuales no se contemplan en la clasificación y se dejan a iniciativa del evaluador, comprenden sexo, raza, profesión, educación, experiencias pasadas, estilos de enfrentarse a los problemas y tratar de resolverlos, etc.
La CIF delimita las definiciones operativas de los dominios de salud y de los estados “relacionados con la salud” especificando criterios de inclusión y de exclusión. Utiliza un código que siempre va precedido por una letra (“b” para designar a las funciones, “s” para las estructuras corporales, “d” para actividades y participación y “e” para los factores ambientales). Después le siguen los dígitos que hacen referencia a los capítulos (primer dígito), categorías (segundo dígito) subcategorías
(siguientes dígitos). Por último, emplea “calificadores” que indican la magnitud del problema (No problema, ligero, moderado, grave, completo, sin especificar, no aplicable) estableciendo criterios operativos para su clasificación empleando intervalos de porcentajes. Estos calificadores siempre aparecen después de un punto decimal. Por ejemplo b167.3 nos indica una deficiencia grave de las funciones mentales del lenguaje.
Fuente: modificado de Clasificación Internacional de Funcionamiento de la Discapacidad y de la Salud (2001)
Inventario de Destrezas Adaptativas (CALS) Curriculum de Destrezas Adaptativas (ALSC) y el Inventario para la Planificación de Servicios y la Programación Individual (ICAP) Incluimos los tres instrumentos en el mismo epígrafe ya que pueden ser utilizados de forma complementaria: las puntuaciones del ICAP se pueden convertir a rangos de ítems del CALS que habría que aplicar. La utilización conjunta del CALS y el ALSC aporta el acceso a unidades de enseñanza que incluyen objetivos de aprendizaje, estrategias de enseñanza, etc. Evidentemente, también se pueden utilizar de modo independiente.
El CALS (ver Anexo 6.1) valora cuatro áreas generales: Destrezas de la vida personal con 242 ítems, Destrezas de la vida en el Hogar con 224 ítems, Destrezas de la vida en la comunidad con 263 ítems y Destrezas laborales con 85 ítems. El ítem que se propone se considera positivo cuando la persona examinada lo realiza de forma independiente por lo menos en un 75% de las ocasiones y cuando no sea necesario pedirle
Tabla 6.1 Actividades y Participación: matriz
de información (CIF)
Dominios principales Calificadores
D1 Aprendizaje y aplicación de conocimientos
Desempeño
/ Realización Capacidad
D2 Tareas y demandas generales
D3 Comunicación D4 Movilidad D5 Autocuidado D6 Vida doméstica D7 Interacciones y relaciones interpersonales
D8 Áreas principales de la vida D9 Vida comunitaria, cívia y social
o recordarle que lo haga. Por ejemplo el ítem 1.6.37 (Cuidado de la salud, del área Destrezas de la vida personal) que dice: “Concierta una cita con el médico o el dentista y acude a la misma cuando tiene problemas dentales o de salud”. Solo será positivo si se cumplen las condiciones anteriores.
El ICAP (Ver Anexo 6.2) consta de varias secciones: A. Información descriptiva.
B. Categoría diagnóstica.
C. Limitaciones funcionales y asistencia necesaria. D. Conducta adaptativa.
E. Problemas de conducta. F. Ubicación Residencial. G. Servicios de Día. H. Servicios de apoyo.
I. Actividades sociales y de ocio.
J. Información general y recomendaciones.
De todas ellas y para este epígrafe lo que nos interesa son las conductas adaptativas y los problemas de conducta. Las primeras abarcan cuatro áreas: destrezas motoras, destrezas sociales, destrezas de la vida personal y destrezas en la comunidad. Consta de 77 ítems y una escala de realización: Nunca o rara vez (0) la realiza aunque no bien (1) la realiza bien (2) –todavía no domina completamente la tareas pero la lleva a cabo-. La realiza bien (3) –domina la tarea-. Las puntuaciones directas se convierten a puntuaciones normativas siguiendo las tablas de conversión que aparecen en la monografía de Montero Centeno. Como se ha comentado anteriormente, las puntuaciones del ICAP pueden trasladarse al CALS para profundizar en las áreas deficitarias. En cuanto a la sección “los problemas de conducta” (sección E) evalúa: comportamiento autolesivo, heteroagresividad, destrucción de objetos, conducta disruptiva, hábitos atípicos, conducta social ofensiva, retraimiento y conducta no colaboradora. De todos estos comportamientos hay especificar: frecuencia, gravedad y respuesta a los problemas de conducta. Siguiendo los pasos de la monografía de Montero se obtienen los índices de problemas de conducta.
No nos extenderemos en el ALSC ya que este instrumento no es tanto de evaluación sino más bien para la planificación de aprendizajes, estrategias de enseñanza, actividades y niveles de rendimiento. Es decir, cuando se han detectado determinadas deficiencias en alguna de las cuatro áreas que estudia: destrezas de la vida personal, destrezas de la vida en el hogar, destrezas de la vida en la comunidad y destrezas laborales, se plantean las estrategias de enseñanza/aprendizaje para mejorarlas. Es por ello, que se suele utilizar conjuntamente con el ICAP y/o con el CALS. En estos casos, estos últimos instrumentos serían los primeros a aplicar y serían los que informarían sobre esas áreas deficitarias.