5.1. Los 60s y 70s: nacimiento de la Sociología en un contexto dual
5.1.3. Fundación y objetivos del Departamento de Sociología en la PUCE
En 1973 se funda el Departamento de Sociología de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, como una unidad dependiente del Consejo Académico de la Universidad, puesto que se dan cambios que permiten el surgimiento de las ciencias sociales y humanidades en la institución68. En este contexto confluyeron algunos factores, entre estos: la gestión del rector Hernán Malo y el lanzamiento de un proyecto modernizador de la PUCE fundado en su pensamiento humanista69; la presencia activa del movimiento estudiantil; y el soporte académico de docentes e investigadores argentinos exiliados (Cfr. Campuzano, 2005:453).
68 Cuando la Universidad Católica conforma la Facultad de Ciencias Humanas se crea con las carreras de Antropología y Filosofía. Y no es sino en el segundo año que se crea el Departamento de Sociología.
69 Las propuestas de Hernán Malo fueron determinantes, pues revolucionaron a nivel nacional la percepción de la universidad ecuatoriana. Sus tesis planteaban que la dimensión fundamental de la universidad era tener naturaleza secular, además de que apelaba por “ecuatorianizar” a la universidad y convertirla en sede de la
El Departamento de Sociología se forma con tres objetivos concretos: atender las demandas de formación en ciencias sociales de todas las facultades de la universidad; emprender proyectos de investigación de la problemática socio-política del Ecuador; e iniciar y mantener una serie de publicaciones. Lo que significa que en sus inicios, la Sociología no se formó como una unidad académica dedicada a la formación profesional, pues no otorgaba ningún título; sino que era una unidad de apoyo e investigación. Así, la Sociología constituía un área de estudio junto con otras como: metodología, teoría política, cambio social y político, política internacional (Cfr. Arcos, 1985: 56).
Para 1975, a través del programa de departamentización de la universidad, se incorpora a la Facultad de Ciencias Humanas y se crea un programa de licenciatura en Sociología y Ciencia Política, con el objetivo de la formación de “un profesional de las ciencias sociales (…) con el instrumento teórico y técnico necesario para abordar científicamente el conocimiento de la realidad. Así como proporcionar los cuadros técnicos que se requieren para la programación e implementación de proyectos de investigación, promoción y desarrollo” (Arcos; 1985:56).
Según los documentos del Departamento de Sociología, ésta nace como una carrera para formar profesionales-técnicos que aporten al desarrollo en el contexto de la modernización del Estado; en el marco de la propuesta de Hernán Malo, que buscaba poner a la universidad como un foco de desarrollo. Hay que mencionar que esta Universidad desde sus inicios buscaba formar a las élites culturales, intelectuales y religiosas; es decir, estaba dirigida a las clases medias y alta de la ciudad de Quito.
Como vimos en el capítulo anterior, en 1977 se marcan otros criterios institucionales sobre el “deber ser” del las y los sociólogos. Así, se explicaba que el Departamento de Sociología debía formar sociólogos y sociólogas comprometidos con los sectores populares, aclarando que este compromiso no significa que la institución tenga que convertirse en una escuela de cuadros políticos revolucionarios, puesto que el objetivo fundamental era la docencia y no la investigación (Arcos, 1986:58).
En estos años se respiraba revolución a cada paso, y en la descripción de los objetivos y perfiles de las y los sociólogos trazados por el Departamento, se hace –en reiteradas ocasiones– la aclaración de que había que alejarse de los discursos revolucionarios;
razón. Tenía un plan de modernización que buscaba trasladar el gobierno de la universidad a manos de los docentes. (Cfr. García, 2006:57-58)
mientras ese “estar” con los sectores populares, era un acercamiento a la sociedad desde una lectura cristiana, puesto que la Universidad Católica ha mantenido una vinculación permanente con las comunidades. Sin embargo, la realidad que se vivía en esa época y la línea política de izquierda dentro de la Escuela resultaban más fuertes que estas limitaciones discursivas institucionales.
En 1979 se inició un nuevo proceso de discusión para trazar como objetivo fundamental “la formación de investigadores y la investigación de la problemática referida a los procesos de desarrollo de la sociedad ecuatoriana” (Arcos, 1986:59). Esta propuesta se concentró en: por un lado, evitar la disociación entre teoría, metodología y técnicas; y por otro, en establecer la importancia de la investigación social a través del ejercicio práctico de ésta.
Es evidente que este Departamento se crea desde una supuesta neutralidad, buscando la oferta de una formación teórico-técnica. Desde los documentos, podemos ver que se establece una discusión sobre la relación entre el “qué hacer” de la sociología y las posturas revolucionaras que se vivían en la época para alejarse de ellas. Sin embargo, más adelante veremos que este intento por dejar las discusiones políticas fuera de lo académico se mantienen desde la institucionalidad de la Universidad, mientras son impulsadas y posicionadas desde algunos sectores estudiantiles y de profesores.
En la variación de los objetivos que se van marcando en el Departamento de Sociología, podemos ver que desde el discurso hegemónico de la Universidad se intenta permanentemente instituir el “deber ser” de las y los sociólogos a través de los imaginarios de profesionalización e investigación, intentando de esta manera evitar que la Escuela se politice; a la vez que se evidencia una lucha de significantes entre quienes apostaban por la tecnificación de la carrera, y los que encabezaban los discursos vinculados a una apuesta revolucionaria.