ÍNDICE DE ANEXOS
CUENTAS PATRIMONIALE
30. Facilidades turísticas
2.5.4.1 Gestión de los Recursos Naturales con base en los Servicios Ecosistémicos
Hay que tener en cuenta que los procesos actuales de globalización, han creado nuevos desafíos para los investigadores de las ciencias naturales y de la tierra, las cuales se han destacado por la integración de los métodos provenientes de las ciencias naturales y sociales, lo que le ha asignado un alto potencial para la imposición de límites a la explotación de los recursos naturales, con el fin de lograr el tan anhelado desarrollo sostenible (Tulokhonov, 2009).
Al interior de la ciencias naturales y de la tierra, los debates sobre el grado de arraigamiento de las relaciones sociales y ambientales, tienen paralelos en debates éticos sobre la base de los valores ambientales y las pérdidas ecológicas (Cowell, 2003). Incluso, los estudios geográficos han señalado la imposibilidad de reemplazar los valores y significados culturales derivados de la influencia de las creatividades naturales y humanas, que han configurado los paisajes durante largos periodos (Cloke et al., 1996). De manera que, es aquí donde surge la importancia de la identificación y valoración de los servicios ecosistémicos, pero no desde una mirada economicista que pretende colocar precios a los diferentes beneficios obtenidos, sino desde una perspectiva social en la que se destacan los valores de no uso, que están relacionados con aspectos culturales que generalmente se relacionan con la tradición (Metzger et al., 2006)
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Es de resaltar a su vez, que los ecosistemas han alcanzado niveles altos de deterioro, encontrando los cambios más importantes e intensos durante los últimos 50 años. Esto ha generado una gran necesidad de identificar y monitorear las funciones y servicios ecosistémicos a escala local y global, y de incorporar su valor dentro de los procesos de toma de decisiones, como una alternativa para el manejo ambiental adecuado y para la reducción de su vulnerabilidad ante las presiones de orden antropogénico (Daily et al., 1997; Metzger
et al., 2006)
Por lo tanto, es de gran interés evaluar los servicios ecosistémicos para integrarlos al manejo del ambiente, tratando de involucrar a todos los actores sociales en la definición de alternativas sostenibles para las interacciones entre el ser humano y el entorno en el que vive, adoptando una combinación de numerosos conceptos ecológicos (Szaro et al., 1998). Esto indica, que el reto más fuerte para asegurar el mantenimiento de las funciones y servicios ecosistémicos a largo plazo, es la incorporación de las necesidades de los distintos sectores de la sociedad junto con el entendimiento de los factores asociados con la provisión de estos múltiples servicios y la generación transversal de políticas de desarrollo (Balvanera y Cotler, 2007). Sin embargo, como plantean De Groot et al., (2009), a pesar de la creciente cantidad de información sobre el tema, aún se mantiene un número considerable de retos relacionados con la forma de integrar estructuralmente las investigaciones con la planeación y el manejo.
Tradicionalmente, la conservación de la naturaleza ha sido identificada con la protección de las especies raras y emblemáticas, o con la protección de sus hábitats y de paisajes espectaculares (Haslett, 2004). La protección de las especies y de sus hábitats es la base fundamental de las actuales estrategias y políticas para la conservación de la biodiversidad en Europa. Sin embargo, esta estrategia debe ser complementada con el conocimiento de la dinámica de los ecosistemas en un ambiente cambiante y de las necesidades humanas para proveerse de servicios de los ecosistemas. Estas últimas cuestiones no se han tenido muy en cuenta a la hora de desarrollar estrategias y políticas para la gestión de la conservación. Es por eso necesario un nuevo marco conceptual que aborde la conservación tradicional de la biodiversidad desde nuevos requerimientos, integrando los valores ambientales con los valores culturales y las necesidades sociales (Haslett et al., 2010).
La ventaja que representa el enfoque de los servicios de los ecosistemas es que no es dependiente de un área determinada, y además puede ser evaluado y controlado a diferentes escalas apropiadas a un ambiente cambiante tanto ecológicamente como socialmente. Por
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tanto, el análisis de los servicios de los ecosistemas puede ser aplicado a diferentes estrategias de conservación de ecosistemas, hábitats y especies, y sus servicios, tanto en áreas naturales protegidas, como fuera de los límites de estas (Balvanera y Cotler, 2007; Haslett et al., 2010; Alcamo et al., 2003; Costanza et al., 1997).
Aunque no de forma generalizada, se está evolucionando hacia la integración de los servicios de los ecosistemas, para complementar y añadir valor a las estrategias existentes de conservación. El nuevo enfoque que tiene en cuenta los servicios de los ecosistemas en la conservación de la biodiversidad y en la gestión territorial se expresa en el diagrama presentado en la Figura № 9. Este diagrama muestra el enfoque tradicional de la conservación representada en el cuadrado interior (en línea oscura, AP = áreas protegidas, dentro de la línea discontinua), mientras que la relación de las área protegidas con las necesidades sociales y los servicios de los ecosistemas se representan en el exterior. Se indican también con flechas, las conexiones más importantes entre ambos enfoques (Haslett et al., 2010).
Figura № 9 Esquema de actuaciones para una estrategia para la conservación de la biodiversidad y los recursos naturales, integrando los servicios de los ecosistemas. FUENTE: Adaptado de Haslett et al., 2010.
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En el enfoque convencional son los valores estéticos y culturales los que definen el estímulo para la conservación de la naturaleza. Las estrategias políticas y de gestión del último siglo se han basado en este modelo conceptual y han desarrollado sus estrategias de conservación en base fundamentalmente a áreas protegidas. Sin embargo, los valores estéticos y culturales son solamente uno de los cuatro tipos de servicios de los ecosistemas que define La Evaluación de los Ecosistemas del Milenio y las necesidades sociales de la naturaleza son mucho más amplias y requieren del uso directo e indirecto de todos los servicios que involucran los ecosistemas, además de la propia biodiversidad y los valores estéticos de los ecosistemas. En tal sentido, una gestión integral implica que todos los aspectos están interconectados y deben de tenerse en cuenta a todas las escalas de la organización. En estos procesos, hay que considerar la valoración de los ecosistemas por parte de la población, que frecuentemente se excluye de los análisis en la gestión territoria. (Costanza et al., 1997; Daily, 1997; De Groot, 2009; Haslett et
al., 2010; Neville et al., 2010; Raymond et al., 2009).
Figura № 10 Esquema gráfico referente a las distintas aproximaciones para la cuantificación del capital natural
FUENTE: Modificado de Martín-López et al., en Gómez-Baggethun y De Groot (2007) Aproximaciones a la cuantificación del
capital natural y su uso
Basada en preferencias humanas Basada en costos físicos Valoración socio-cultural Valoración Crematística Valoración Física VALOR USO VALOR NO USO VALOR SOCIO CULTURAL VALOR FÍSICO VALOR BIOGEOFÍSICO USO DIRECTO USO INDIRECTO OPCIÓN CUASI-OPCIÓN LEGADO EXISTENCIA ENERGÍA/ EXERGÍA MATERIALES/ SUPERFICIE MEMORIA ENERGÉTICA