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ÍNDICE DE ANEXOS

ANÁLISIS MULTICRITERIO: INTEGRACIÓN DE VALORES INCONMENSURABLES

2.5.4.3 Servicios ecosistémicos y las áreas protegidas

Los ecosistemas planetarios proveen una amplia gama de servicios ambientales que permiten mantener un equilibrio dinámico global responsable de las condiciones que hacen posible la vida en el planeta y al mismo tiempo permiten satisfacer las diferentes necesidades de la humanidad como son los alimentos, el agua dulce, las fibras, los combustibles, materiales que brindan abrigo, la regulación del clima, la satisfacción espiritual, el placer estético, la recreación y el esparcimiento, entre otros. A pesar de lo fundamental de los beneficios y servicios que brindan los ecosistemas al hombre, gran parte de dichos servicios son hoy en día, un patrimonio en peligro, debido al estado de conservación de los ecosistemas planetarios que los proveen como son los bosques, humedales, praderas, pastizales, matorrales, bofedales, terrenos agrícolas, glaciares, el mar, entre otros.

Aunque el mantenimiento y flujo de los diferentes tipos de servicios ecosistémicos depende de múltiple factores, uno fundamental es el estado de conservación del ecosistema mismo. Y aunque los servicios ecosistémicos o ambientales puedan darse en cualquier ecosistema, no necesariamente todos los ecosistema brindan servicios de la misma calidad o cantidad (Daily et

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El hombre a generado grandes impactos ambientales a los ecosistemas del planeta al transformarlo, por la aplicación de actividades como el cambio de uso del suelo, la generación de desechos y la degradación de los recursos naturales que los componen, todo esto motivado por su búsqueda de desarrollo económico. Se puede decir que la transformación del planeta ha significado un aporte considerable en términos del desarrollo económico pero, en este proceso se ha generado la degradación en los recursos naturales, produciendo así una pérdida en las funciones de los ecosistemas degradados. Y como ya se mencionó en los acápites anteriores, la pérdida de las funciones ecosistémicas, puede ocasionar una disminución de los servicios ecosistémicos, reduciendo así la riqueza natural de los países y el bienestar actual y futuro de la humanidad (Daily et al., 1997; Costanza y Farber, 2002; EEM y PNUD, 2005, 2005b).

Las Areas Protegidas, se caracterizan por la conservación o preservación de los ecosistemas en un área geográfica determinada, y de esta forma mantienen también la capacidad de los ecosistemas de seguir produciendo servicios ecosistémicos que beneficen directa e indirectamente a la humanidad (UICN, 1994; Costanza y Farber, 2002; EEM y PNUD, 2005, 2005b; Pliscoff et.al., 2009).

Por lo tanto, las Areas Protegidas suministran un gran número de servicios de provisión o bienes ambientales, tales como alimentos, fibras, maderas y productos farmacéuticos, que son parte importante de la economía familiar en localidades rurales. Asimismo, proporcionan paisajes naturales de gran atractivo, transformándose en un aporte a la industria turística que reporta millonarios ingresos a diversos países. Además, aportan servicios fundamentales para el soporte de la vida, relacionados con la regulación de los gases de la atmósfera, la regulación del clima, la regulación de los ciclos hidrológicos, la regulación de los mecanismos y procesos que determinan la productividad y estabilidad de los suelos, de los bosques, de los humedales, entre otros (UICN, 2000; EEM y PNUD, 2005, 2005b; Pliscoff et.al., 2009).

De esta forma, a pesar de que los servicios ambientales son propios de muchos tipos de ecosistemas, las áreas protegidas permiten la posibilidad de que dichos servicios estén siempre disponibles para la sociedad y de manera conjunta, con otras áreas naturales, determinan de manera crucial el bienestar humano, ya que en ausencia de estos ecosistemas, la provisión de sus servicios desaparecería, y la existencia de la humanidad en el planeta no sería posible (EEM y PNUD 2005,2005a, 2005b; Pliscoff et.al., 2009). Por esto, para la adecuada conservación de las extensas zonas y los servicios ambientales provistos por las áreas protegidas, se requiere de la movilización de recursos financieros, así como generar incentivos

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económicos para la conservación y manejo de los territorios adyacentes a éstas áreas protegidas, a fin de mantener y aumentar la conectividad entre las áreas protegidas, y así conseguir de manera efectiva la conservación de los ecosistemas ubicados en dichas áreas protegidas, así como las funciones y servicios que estos brinden (Simonetti et al., 2002; EEM y PNUD 2005,2005a, 2005b).

La obtención de recursos financieros para el mantenimiento y conservación de las áreas protegidas generalmente provienen de la realización de diversos programas, entre ellos, actividades de educación ambiental, turismo, investigación, vigilancia y control, recuperación y restauración de ecosistemas (Barzev, 2005).

En el caso de los Sistemas Nacionales de Áreas Protegidas, para el desarrollo de estas actividades la principal fuente de financiamiento corresponde al aporte fiscal proveniente del presupuesto anual de los gobiernos. En cambio, las áreas protegidas de origen privado y público-privado, reciben además aportes provenientes de donaciones y cargos directos (Barzev, 2005).

En este marco, las nuevas tendencias de la economía mundial, reconocen que los ecosistemas, y las áreas protegidas, tienen un valor económico (directo o relativo), porque los bienes y servicios que los ecosistemas producen afectan el bienestar humano. Midiendo esas valoraciones relativas, a través de distintas técnicas de estimación, la ciencia económica calcula una expresión cuantitativa del valor de estos bienes y servicios. Un instrumento económico que reconoce y expresa el valor de los servicios ambientales generados por los ecosistemas, es el Pago por Servicios Ambientales. Este sistema de compensación y valoración económica de los ecosistemas, permite incorporar a la toma de decisiones el valor de algunos servicios brindados por los ecosistemas, mejorando con ello la asignación de recursos económicos para la conservación de los ecosistemas y la naturaleza (Camacho, 2000; Constanza et al., 1997; Costanza y Farber, 2002; Daily et al., 1997; EEM y PNUD, 2005; 2005b; Ortiz 2003).

Una definición propuesta por Wunder (2005), establece que los Pago por Servicios Ambientales - PSA constituyen una transacción voluntaria, donde un servicio ambiental bien definido es comprado por al menos un compradora un proveedor de servicios ambientales, y sólo si éste último asegura la provisión del servicio transado. Además requiere del monitoreo del servicio ambiental, para así determinar niveles de cumplimiento y éxito aceptables.

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