• No se han encontrado resultados

La gran batalla entre la Física y la Teología

Materialismo e Idealismo aparecerían situados uno frente al otro en el tránsito de una a otra era… Comienza la gran batalla… En Roma, el poema “Sobre la naturaleza” de Lucrecio (60 a.n.e.), que narra el mundo como resultado de la fuerza ciega de la materia, ha convertido el pensamiento de los hombres cultos de la época: Virgilio, Horacio,Tito Livio, Mecenas, Augusto… La Escuela de Alejandría había desarrollado y llevado el legado griego hasta sus cimas más altas... Pero, mientras Roma se colapsa y las inquietudes afloran, los “setenta” traducen al griego la Biblia hebrea… Es entonces cuando aparece una desviación inesperada en la historia. Filón de Alejandría, armado con el primitivismo religioso de las gentes injustamente perseguidas, va a cargar ciegamente, manipulándolas, contra todo lo que tiene la Teología por adverso: las luces del pensamiento, las ciencias naturales y las corrientes paganas. Una acción que se verá además favorecida, cuando la Iglesia Católica accede desenfrenada al poder imperial mediante la conversión de Constantino… Roma y su Imperio de Occidente están a punto de caer (476)… Doce siglos después, la aplicación de llos nuevos instrumentos, la mecánica y la química al desarrollo productivista en el feudalismo, ayudada con las traducciones del árabe, crearía las condiciones para la recuperación, por fin, de la física atomística, que divulgara Lucrecio… Contrariamente, los llamados Padres de la Iglesia, seguidores de Filón: San Agustín, San Ambrosio, Santo Tomás, etcétera…, se habrán venido ocupando durante la Edad Media de sumir en las tinieblas a una generación tras otra con la implantación de la escolástica medieval, el pensamiento bíblico, “firme”, “fijo”, al que se refiere la Biblia.

Filón de Alejandría (25 a.n.e., 40 de n.e). Hasta que fallece, la mayor parte de su tiempo la habrá dedicado, además de a poner en contacto las culturas griego-helénicas y el judaísmo, a inocularles su particular lectura de

los escritos “revelados” (versión de los Setenta. Traducción de la Biblia hebrea al griego) que terminarán siendo para él “el camino real del conocimiento”. Filón piensa que deben abdicar simultáneamente de su poder la filosofía e incluso la teología. Armado con el neoplatonismo (*) y la filosofía religiosa de los neopitagóricos (**), que transmitirá a los padres de la Iglesia (Patrística), se situará históricamente presto a cerrar el paso, cual Santiago “matamoros”, a la corriente precursora del materialismo atomista de Leucipo, Demócrito, Epicuro, Lucrecio.

Filón contribuirá obsesivamente a obstruir todo cauce de contacto con los pensadores que no tenga como único venero de información la Biblia, para él la única fuente de saber. Incluso Pitágoras y Platón no serán para él más que simples plagiarios del texto bíblico… Con esas miras centrará sus esfuerzos en la elaboración de una corriente de pensamiento sombría que va a predominar después con la ayuda, entre otros, de (***) Constantino I, San Agustín, San Ambrosio, Carlomagno, Santo Tomás, etc. El pensamiento de Filón, seguido de la patrística y la escolástica, se va a ver favorecido necesariamente, además y en general, por los efectos hirientes de la injusticia extendida por Roma sobre la masa ingente de colonos excluidos, gente empobrecida, legiones –escribe Tácito (55-120)- de “esclavos tratados peor que lo hacían los bárbaros” y pueblos militarmente sometidos y expoliados. Filón concibe la creación como algo que se da a partir de una materia concreta, principio de lo malo, causa en el ser del pecado que el hombre debe purificarse. Los efectos graves -pregona Filón- no han de ser temperados o educados, sino simplemente extirpados… A partir de aquí, no serán pocos los poetas y pensadores alejandrinos que utilizarán las formas helenísticas de la cultura para negar la autoridad de cualquier otra filosofía que no sea la de la Biblia, de modo que ésta terminará ejerciendo su autoridad además de en la vida cotidiana, en las corriente sociológicas del feudalismo emergente y de la futura burguesía (****).

(*) Neoplatonismo: coincidiendo con la decadencia del Impero romano a partir

del siglo III aparecería una corriente filosófica de carácter místico, ideológicamente emparentada con la aristocracia esclavista: una especie de teosofía urdida a partir de la doctrina idealista de Platón. Jugaría un papel primordial en la patrística cristiana y ejercería una gran influencia en la ideología del feudalismo e incluso en la sociedad musulmana. Recordemos que Platón, inspirador de las teorías idealistas, consideraba la esclavitud (de que fue víctima él) como premisa necesaria de un estado ideal. El neoplatonismo, pues, fundamento de la escolástica, preparará a la clase dominante para el gobierno y el sometimiento de las gentes (esclavos y siervos de la gleba), mediante el adiestramiento de la mente para el “ascenso –dice- a lo inteligente”…

(**) Neopitagóricos: mezcla de ascesis, huida del mundo, esperanza del más

allá, mística, mántica y magia. Su dualismo separa el mundo de acá y el más allá, la carne y el espíritu, pureza e impureza. Dios está alejado del mundo, pero es dado encontrar un lazo de unión entre él y el mundo.

(***) Constatino I y Teodosio I, habrá que repetirlo, harían del cristianismo una

religión de Estado que llevaría a la Iglesia a auto-delegarse para ejercer el poder espiritual sobre el orbe, lo que acarrearía tremendas consecuencias de atraso irreparable en la Historia universal... De encarrilar las ideas se encargaría San

Agustín quien utilizaría “la luz eterna de la razón” para penetrar el idealismo

neoplatónico, al socaire de la patrística convertida ya en un arma al servicio de la opresión y el oscurantismo que dominará en la Europa feudal con el auxilio de la escolástica. San Ambrosio (340-397), conocedor de la psicología cotidiana embaucaría con sus discursos: “Discutir sobre la naturaleza y la Tierra no nos ayuda a nuestra esperanza de la vida por venir”. Siglos después, todavía, el cultivo cuidadoso de ese bagaje de ideas permitiría al Papado coronar a

Carlomagno, brazo secular de la Iglesia, encargado de promover por la

geografía europea una “nueva cultura” para asegurar la fe católica, que se extendería militarmente y mediante una red de escuelas regentadas por

escholastici, maestros de la escolástica. Tomás de Aquino introduciría una

ligera variante con el estilo de su Suma Teológica, que apoyado en el racionalismo contribuiría a crear al menos cierto interés por la ciencia, mientras hacía pasar por el filtro de la teología los textos de Aristóteles.

(****) Patrística, escolástica, sociología, feudalismo y burguesía. De entre los

autores antiguos, el filósofo griego Platón es quien gozaría después -y no casualmente- de mayor reconocimiento entre los sociólogos burgueses... Al régimen esclavista ideado por Platón se le hace pasar por sociedad socialista. Por eso, la escolástica, su tesis acerca del sometimiento como virtud suprema de los súbditos y de la conciliación de clases bajo la hegemonía de los propietarios, se convertiría en la justificación teórica del Estado burgués. Auguste Comte en Inglaterra y Herbert Spencer (1820-1903) en Francia, filósofos burgueses idealistas con ligeras diferencias sociológicas, terminarían considerando a la sociedad capitalista como una categoría eterna. Spencer sostendría que “Las relaciones de explotación son eternas y naturales”.

Plutarco (50-125), escritor griego, recoge las propuestas de Aristarco, Cicerón y Nicetas sobre la rotación de la Tierra sobre sí misma con la Luna rotando en su derredor y ambas girando alrededor del Sol y en lo alto las estrellas fijas. Adversario de los sistemas dogmáticos, explica que “la historia depende de causas materiales”. Sostiene que la fundación del mundo fue realizada por la ”materia” indiferenciada: “en nuestro mundo todo es mezcla, nada es puro”. Es autor de “Vidas Paralelas”.

Herón de Alejandría (siglo I) construye la primera máquina de vapor. Escribe “Métrica”, con métodos para calcular áreas de figuras de 3 a 12 lados y volúmenes de figuras sólidas, y “Pneumática”, sobre mecánica e hidráulica, que describe la construcción de máquinas de palanca y poleas. Trató de resolver diversos problemas mecánicos por medio de “robots”, sistemas de sifón para la descarga de líquidos, válvulas para bombas. Concibió y describió más de setenta aparatos mecánicos. Sus obras fueron publicadas en latín mil quinientos años después: 1547.

Nicómaco de Gerasa (siglo I) escribe una introducción a la Aritmética, compendio que sería el texto más utilizado en la antigüedad y duraría hasta el Renacimiento, con la traducción que hiciera Boecio. Equivale por su importancia a “Elementos” de Euclides para la geometría. En ella considera a los números como cantidades de objetos y no como longitudes de segmentos.

Ptolomeo, Claudio (90-168) expuso en sus 13 tomos del “Almagesto” todos los detalles aritméticos y geométricos de su sistema geocéntrico completo, los elementos de los epiciclos, excéntricas y el ecuante, que Hiparco

de Nicea había desarrollado con círculos. Un sistema que requiere 34 esferas incluidas las de los epiciclos. Rechazó, de entre los saberes, físico, matemático y teológico, este último, por no ser observable ni entendible, y el físico porque no había un acuerdo claro entre los filósofos. Su sistema fue útil para astrónomos y navegantes durante más de catorce siglos. Su hipótesis acerca de la monotonía del cosmos perduró más que el propio modelo y se mantuvo activa casi hasta nuestra época.

Galeno (130-200), griego de Pérgamo, dimensionó la medicina con estudios de filosofía, dialéctica y retórica en la escuela de Alejandría. Siendo aprendiz se interesó por la disección. Descubrió la decusación de las fibras de los músculos intercostales en los movimientos de respiración y el papel que desempeñan. Aristotélico, porque creía en el principio sanador de la naturaleza (physis), sostenía que la razón debía regir la existencia, y que el páthos o pasión, llevaba al desequilibrio. Completó sus observaciones anatómicas como cirujano de los gladiadores en Roma. Escribió cuatrocientos textos. Entre los que han sobrevivido cuentan nueve tratados de anatomía, diecisiete de fisiología, seis de patología, catorce de terapéutica, treinta de farmacopea, diecisiete de pulso, etc., que publicó C. G. Kühn entre 1821 y 1833.

Jámblico de Alejandría (250-330), a través de un análisis de las progresiones y objetos matemáticos, teoriza que “La noción del alma contiene espontáneamente la plenitud total de las matemáticas”. Escribió “Vidas pitagóricas”, un conjunto de consejos para ajustar nuestras vidas al modo de vida pitagórico, donde da noticia de la organización de los pitagóricos y sus propósitos filosófico-sociales y políticos.

Teón de Alejandría (335-405), padre de Hypatia, último director del Museo, escritor de un comentario a “Elementos” de Euclides y otro al “Almagesto” de Ptolomeo, cultivó la astronomía matemática y escribió sobre Apolonio y Diofantes.

Hypatia (370-415), filósofa, matemática de primera magnitud, astrónoma y física, vivió en plena transición del mundo hacia el oscurantismo agresivo que dio comienzo con el acceso del cristianismo a religión de Estado. Fue víctima de la acción organizada contra el saber… Parabolanos, huestes del obispo “"santificado"” Cyrilo de Alejandría (444)… la torturaron brutalmente y asesinaron, despedazándola… El hecho histórico se encargó de narrarlo Juan de Nikio, obispo de Egipto del siglo VIII. Hypatia, como mujer, ha sido considerada una primera víctima de la ciencia. Otro obispo, Teófilo de Alejandría, cumpliendo –se dice- un decreto de Teodosio II, ordenó poco después incendiar la prestigiada Biblioteca.

Carl Sagan, autor de “Cosmos”, describe así la quema de la Biblioteca de Alejandría: “Fue como si toda la civilización hubiese sufrido una operación cerebral inflingida por su propia mano, de modo que quedaron extinguidos irrevocablemente la mayoría de sus memorias, descubrimientos, ideas y pasiones. Es evidente que allí estaban las semillas del mundo moderno. Pero la ciencia y la cultura en general estaban reservadas para unos cuantosprivilegiados. La vasta población no tenía la menor idea de losandes avances que tenían lugar dentro de la Biblioteca con el concurso del bajo y el progreso. Pero no fueron explicados ni popularizados”.

Hypatia (370-415)

Outline

Documento similar