1938-1939. Dos jóvenes investigadores, Otto Hahn (*) y Fritz Strassman (1902-1980), sin poder ni por asomo imaginarse el resultado final de sus experimentos, empezaron a bombardear uranio con neutrones, que no tienen carga eléctrica. Querían observar las posibles reacciones interatómicas, nucleares... Tras sucesivos ensayos llegaron a descubrir que obtenían, entre otros elementos, bario, un elemento mucho más ligero (casi la mitad) que el uranio (éste tiene número atómico 92 y el bario, 56) Todo parecía indicar que el núcleo del uranio se había fisionado… Pero la conclusión fue otra. ¿Por qué? Simplemente, porque no se atrevieron a aceptar la evidencia, pensando sobre todo en la opinión de los físicos más autorizados: “Quizá -escribieron-, después de todo, nuestros resultados hayan sido falseados por algún accidente extraño”. Finalmente, emitieron la noticia del descubrimiento, anunciando que el bombardeo del uranio con neutrones había cambiado una parte de aquél en radio. Un radio tan peculiar que no hubo manera de separarlo del bario… Entonces, Lise Meitner, valientemente, divulgó una conjetura de Hahn en la revista Nature de enero de 1939: “que si no se podía separar el bario del radio era porque allí no había ningún radio, el presunto radio tenía un nombre: bario radiactivo, que se había formado mediante el bombardeo del uranio con neutrones”. Y tuvo la audacia de afirmar que el núcleo de uranio se había escindido… La absorción de un neutrón había ocasionado lo que ella denominaba “fisión”. Pero, al decir que el bombardeo consumiría apenas seis millones de electronvoltios, chocaba con la idea generalizada de un gasto necesario superior a centenares de millones… Un sobrino de Meitner, Otto Hahn y Strassman corrieron a verse en Dinamarca con Niels Bohr quien, poco después, en una conferencia en Washington, lo hizo saber…, y todos los asistentes regresaron a sus laboratorios a comprobar la hipótesis. Dos meses después cundía la noticia estremecedora de la posibilidad de una “reacción nuclear en cadena”: un neutrón desintegra un átomo de radio; este libera dos neutrones que ocasionan dos nuevas fusiones, y así sucesivamente…Una onza de uranio rendiría la potencia de 600 Tm de TNT. Szilard, Wigner, Teller y Einstein se apresuraron a escribir a F.D. Roosevelt (agosto de 1939) una carta que llegó el 11 de octubre, mientras estallaba la II Guerra Mundial. Y todo se aceleró. Huidos de los países fascistas: de Alemania llegaron James Franck, Max Born, Rudolf Peierls, Hans Bethe, Eugen Wigner, de Italia Enrico Fermi y Bruno Pontecorvo, y de Hungría Leo Szilard, Eduard Teller y Johann von Neumann… El 6 de noviembre comenzó el proyecto “Manhattan Engineer District”. Al día siguiente, los japoneses atacaban Pearl Harbor. Durante junio y julio de 1945, el curso desfavorable de la guerra para el “eje” llevó a los japoneses a buscar la forma de rendirse a los norteamericanos que hicieron oídos sordos a conciencia... La conveniencia de la alianza imperialista, de hacer ver a la Unión Soviética el poder recién adquirido llevó al gobierno de EEUU a exhibir el gigantesco poder destructivo de la bomba nuclear. Y en
agosto de 1945 hizo explotar sobre las poblaciones civiles de Hiroshima y Nagasaki, sendas bombas atómicas… Murieron calcinados más de doscientos cincuenta mil seres humanos… En la producción de la bomba atómica se invirtió más dinero del utilizado por la ciencia en todo el curso de la historia humana...
(*) Otto Hahn dio lectura al discurso que honró la memoria de Meitner, figura prominente de la ciencia alemana, muerta en Inglaterra, donde se exilió tras dimitir para no obedecer la ley hitleriana que obligaba a apartar de sus
puestos a todos los funcionarios de origen no ario… Meitner, Lise (1878-1968), una de las mujeres más brillantes de
Alemania (Einstein la llamaba “nuestra Madame Curie”), consiguió en 1918 aislar el isótopo más estable del protactinio, completando así uno de los huecos de la Tabla Periódica. En 1934 propuso a Otto Hahn y Fritz Strassman la tarea de dirigir haces de neutrones de baja velocidad hacia núcleos de uranio, el más pesado de los elementos. La sorpresa de que apareciese bario, sin poderlo separar (como hacían con el que utilizaban en el experimento), movió a Lise a pensar, que aunque parecía imposible la ruptura del núcleo, por la cantidad de energía que creía necesaria, la ruptura se había producido; el núcleo de uranio al absorber un neutrón se había inestabilizado, roto la fuerza fuerte y dividido en dos partes, a cuyo fenómeno llamó “fisión”, recordando que la “gota de agua” de Bohr se alongaba hasta dividirse en dos. Pero faltaba explicar la falta de masa final. Lise, recordando a Einstein (E = mc2), explicó que esa masa aparentemente desaparecida era la energía (masa radiada) que proporcionaba su velocidad de escape, convertida como prometía la ecuación de Einstein. Había abierto el camino a la producción del ingenio más destructivo, la bomba nuclear sería una división en dos partes del núcleo de uranio. .
Un cuarto de siglo después de que Otto Hahn tratase de borrar de la historia a
Lise Meitner, con la usurpación del mérito del descubrimiento, Lise no se vio
reconocida con el Premio Nobel de Física de 1944, que otorgaron a Otto. Vivió refugiada, huida del nazismo, murió en Cambridge. Se situó en contra del arma nuclear. Cuando en 1982 se obtuvo el elemento 109 de la Tabla Periódica, se le puso por nombre Meitnerio. En su tumba podemos leer: “Lise Meitner, una
física que nunca perdió su humanidad”.
Hahn, Otto (1879-1968, guiado por Lise Meitner y junto a Fritz Strassman pudieron observar experimentalmente que al bombardear con neutrones átomos de uranio, los núcleos se dividían produciéndose átomos de bario (fisión del uranio): Un isótopo de uranio, U235, puede absorber un neutrón y romperse en isótopos del bario y kriptón, más tres neutrones. La emisión sucesiva de neutrones hace posible que uno de estos procesos nucleares desencadene otros varios en la inmediata vecindad y, como cada una de las reacciones exotérmicas engendra otros tantos, se origina, en consecuencia, una reacción en cadena explosiva, como la producida en la bomba nuclear que segó las vidas de centenares de miles de personas en Hiroshima y Nagasaki...