• No se han encontrado resultados

196 era necesario emprender

1. GUARDAS Y ALGUACILES OBLiGACIONES Y RESPONSABILIDADES.

Desde la concreción de los primeros planes de reforma desarrollados en el Prado Vielo, se requirió la presencia en el sector de personas encargadas de mantener y conservar los trazados, para atender aquellas cuestiones que, como plantíos, frentes, puentes, empedrados, riegos y limpieza precisaban un seguimiento, de modo que aquellos parajes se mostrasen, durante todo el año, en perfecto estado.

Desde los primeros años del siglo XVII podemos constatar la presencia de guardas atendiendo tales menesteres1, por cuyos servicios recibieron, a lo largo de toda la centuria, los correspondientes salarios2, pero fre en 1617 cuando las obligaciones de los encargados

A. Villa. Libros de Acuerdos, tomo 26, 18 de julio de

1603. “acordose que los guardas del prado tengan cuidado de que

el agua que viene del cercado de don diego vaya por su conducto

ordinario sin que haga nuevas zanjas en el camino ni fuera”. 4

de febrero de 1604 “nombrose por comisario del conducto del agua

del prado de san geronimo que entra en el cercado de don luis

ramirez de haro para que baya por el conducto que agora se ha

hecho el señor luis de valdes al qual acudan los guardas dell

prado y guarden la horden que el les diere y el haga las

diligencias necesarias”.

2 En los Libros de Acuerdos del Ayuntamientos se reflejaron

todos los pagos aprobados para los guardas que prestaron sus servicios en el Prado Viejo durante el siglo XVII, siempre en los siguientes términos: A. Villa. Libros de Actas. 7 de julio de

1610 “Se le libre a los guardas del prado de san geronirno

duzientos reales a cuenta del riego del prado”. 12 de julio de

1610 “se le libre al guarda del prado lo que se le debe”. 1 de

de preservar y proteger el Prado quedaron perfectamente determinadas.

El 24 de abril de ese año el fontanero Antonio Otailez se responsabilizó, por un período de cuatro años, del cuidado y mantenimiento del Prado Viejo3.

Entre el amplio abanico de obligaciones que debería asumir figuraba el riego de las calles que, en aquel momento, constituían los tres tramos del Prado Viejo, correspondientes a las dos carreras de San Jerónimo, la de Recoletos, desde la de Alcalá hasta la puerta, y la que partía desde la esquina del Duque de Lerma, al final de la Carrera de San Jerónimo, hasta la calle de Atocha, desde el mes de mayo hasta octubre. Como tarea complementaria, los días que se le ordenase, Otafiez debería regar la delantera del mirador de “las celosias

agosto de 1611 “se les pague a los guardas encargados del riego

del Prado”. 16 de junio de 1614, fol. 539. 23 de junio de 1614,

fois. 542—542v. 28 de abril de 1616. 29 de noviembre de 1624, fol. 568v. 18 de febrero de 1627, fol. 425. 12 de octubre de

1629. 2 de mayo de 1631, fol. 399. 1 de junio de 1633. 7 de mayo de 1637, fol. 91. 17 de agosto de 1640, fol. 170v. 29 de abril de

1641. 5 de septiembre de 1643. 23 de marzo de 1644, fol. 68. 7 de agosto de 1644, fol. 27. 5 de diciembre de 1644, fol. 276. 19 de febrero de 1648, fol. 415. 5 de febrero de 1649, fol. l20~. 29 de enero de 1653. 7 de octubre de 1653. 17 de noviembre de 1655. 10 de septiembre de 1657. 9 de abril de 1659. 13 de septiembre de 1660, fol. 242. 27 de septiembre de 1662. 8 de febrero de 1665. junio de 1666. 18 de junio de 1668. 20 de septiembre de 1669. 21 de enero de 1670. 25 de agosto de 1673. 31 de enero de 1676, fol. 112. 9 de abril de 1680. 22 de diciembre de 1684. 11 de enero de 1686. junio de 1689. 29 de junio de 1691. 13 de agosto de 1691. febrero de 1693. 13 de noviembre de 1693. 16 de mayo de 1695. 25 de noviembre de 1695. 9 de diciembre de 1695.

13 de enero de 1696. 9 de mayo de 1696. 7 de noviembre de 1696. 17 de mayo de 1697. 29 de mayo de 1697. 17 de enero de 1698. 12 de mayo de 1698. 14 de mayo de 1698. 7 de noviembre de 1698. 12 de enero de 1699.

A.H.P.M. ~2 6.516, escribanía de Pedro de Castro. Cartas de pago

otorgadas a favor del guarda del Prado y de sus fuentes. 17 de marzo de 1633, fol. 115v, 20 de abril, fol. 121v, 13 de

septiembre, fol. 183v. 1 de agosto de 1636, fol. 634v.

A.H.P.M. pQ 3.309, escribanía de Pedro Martínez, fol. 167

y Ss., 24 de abril de 1617. A. Villa. Libros de Acuerdos, 24 de abril de 1617. fois. 205~—207~. Escritura de obhigacion de la

conservacion de encañados riego y pilantio de los arboles del

prado. (Apéndice documental, documento n2 18).

verdes”de la huerta de Lerma.

Al tiempo, tenía que encargarse de la limpien de los trazados, de modo que todas las carreras se mostrasen llanas y firmes, evitando la presencia de inmundicias, cenagales y atolladeros, obligación que debía atender tanto en invierno como en verano, además de responsabilizarse del reparo y conservación de las fuentes.

Durante los cuatro años que duraba el contrato, Otañez se comprometía a mantener comentes todas las tazas y pilones que surtían y ornaban el Prado, desde el Hospital General

hasta el portillo de los Recoletos, asumiendo tanto elreparo de las cañerías de abastecimiento en todo su recorrido, desde los puntos de recogida de las aguas hasta la propia fuente, como la compostura de la cantería de los pilones si fuese preciso. Para asegurar el correcto

Ñncionamiento de las tazas, se determiné que una vez a la semana, desde mayo hasta octubre, se efectuase una limpieza general de todas las fuentes, para evitar que la acumulación

de lodo y broza dificultase el libre fluir de las aguas. A partir del mes de octubre la limpieza se limitaría a una vez al mes.

La Villa asumía el compromiso de financiar los reparos de las fuentes, corriendo a

costa de Otañez el pago de los peones y oficiales encargados de realizarlos.

Entre el resto de las obligaciones figuraba el mantenimiento de los puentes, de modo que siempre estuviese asegurada la comunicación entre ambas márgenes del arroyo. Otañez contn~jo la responsabilidad de atender todos los desperfectos que surgiesen en los pasos4.

Otro de los cometidos se refería a la conservación de los asientos que se hallaban diseminados por todo el Prado, para descanso y solaz de los paseantes.

Por Ultimo debía hacerse cargo del plantío de las carreras del Prado de San Jerónimo,

sobre la construcción y reparo de los puentes del Prado

durante el siglo XVII, véase en el capitulo III, dedicado a La

presencia de aguas en el Prado, el apartado correspondiente.

de las de Recoletos y de la que partía desdela esquina de Lerma hasta las inmedaciones de Atocha, comprometiéndose a mantener frondosas las arboledas durante los cuatro años que comprendía la obligación. La Villa le suministró 1000 plantas para la repoblación de ese año, que Otañez debía plantar a su costa además de atender los plantíos existentes. A partir de ese momento. Otañez debía realizar anualmente las repoblaciones y podas que considerase precisas y oportunas, en base al estado de las alamedas.

A cambio de las prestaciones se le entregarían 500 ducados anuales, con los que debería sufragar los compromisos referidos5.

Por el extenso campo de competencias que debía asumir, la Villa determinó nombrar dos guardas auxiliares para que actuasen bajo las órdenes de Otañez. A su vez, se le otorgó

permiso para que, si lo consideraba oportuno, pudiese nombrar a otras personas para que le ayudasen en sus obligaciones, con la única condición de que los salarios debería sufragarlos

por su cuenta.

Para que pudiesen ejercer los trabajos con mayor autoridad, desde 1611, la Villa

concedió a los guardas del Prado la vara de justicia, que sólo podrían utilizar mientras permaneciesen el sectot, puesto que además de las obligaciones de conservación propiamente

dichas debían ocuparse de mantener el control y el orden.

Los guardas residían en el Prado donde contaban con viviendas destinadas a su

Ibiclem.

A. Villa. Libros de Acuerdos, 15 de abril de 1611, “Que se nombre por guarda del Prado de San qeronimo a joan de miranda y

a francisco fernandez los quales tengan particular cuydado del

dho Prado y para que puedan mejor guardarle la villa suplica al

señor corregidor les de licencia para que tengan vara de

justicia. Se acepto que dentro del prado tengan vara y fuera del no puedan salir con ella”.

habitación. El primer puesto de guardia se instaló en el tramo de San Jerónimo, en las inmediaciones del camino de Alcalá. Estaba compuesto de varios aposentos para residencia y otros para custodia de herramientas, además del corral para las caballerías7. En 1613, coincidiendo con las reformas emprendidas en el sector, se encomendó al maestro de obras Sebastián de la Oliva el reparo de la fatrica referida8.

Cuando se comenzó a urbanizar el resto de los tramos del Prado fue preciso construir nuevas casas para atbergue de los aperos y alolamiento de los encargados del mantenimiento

de los citados parajes. Tras la primera participación en el tramo de Recoletos, emprendida

en 1613, la Villa destinó como puesto de guardia parte de la vivienda que le había sido expropiada a Pedro de Porras. Los trabajos de acondicionamiento de los sitios se remataron

en el maestro de obras Cristobal de Aguilera9. Posteriormente la citada propiedad y los terrenos inmediatos fueron adquiridos por la Duquesa de Medina de Rioseco’0, lo que motivó la construcción de una nueva casa de guardas en unos terrenos que le habían sido expropiados a don Fadrique de Vargas, en las inmediaciones del convento de Recoletos. La construcción

de la nueva fábrica se remató en Cristobal de Aguilera”. La edificación fue lenta, ya que,

empezada a levantar en terrenos privados, la obra tuvo que ser embargada. Los trabajos se reanudaron cuando la Villa adquirió legalmente los suelos. El 16 de enero de 1619, los

A. Villa. A.S.A. 5—391—16.

Ibídem.

~ A. Villa. A.S.A. 1—3—13, fol. 108.

10 Sobre el proceso referido véase en el capítulo

correspondiente a la arquitectura nobiliaria, el apartado

dedicado a la propiedad de la Duquesa de Medina de Rioseco, y en

el capítulo 1, correspondiente a la configuración de trazados,

el epígrafe referido a la urbanización del tramo de los Recoletos ocurrida en 1613.

11 A. Villa. A.S.A. 1—89—77.

alarifes Juan Diaz y Juan de Aranda certificaron la construcción’2.

Además de estas viviendas, la Villa determinó, en 1617, que se destinase para uso de los guardas el piso inferior de la torrecilla de música, reservándose la planta superior a los

‘3

músicos -

En 1645 se emprendieron ciertas obras de ampliación y reforma en la casa de guardas del Prado San Jerónimo, referidas a la construcción de una sala y alcoba, según certificó el regidor de la Villa y comisario del Prado, Juan Fenández’4.

Las participaciones parece que se repitieron en 1684, año en que se trató sobre la conveniencia de emprender nuevos trabajos de reparo’5. En 1690, según certificó Manuel del Olmo, Manuel de Tolla efectuó diversas composturas en las citadas fábricas”.

Antonio Otañez, respaldado por los guardas que tenía a su cargo, debía atender a todos aquellos reparos y composturas que fueran precisos, una vez detectados los daños, en cualquiera de las áreas y elementos que comprendía su obligación, reparo de fuentes, limpieza de trazados, arreglo de puentes, allanado de calles, cubrición de barrancos, etc. El 11 de

12 Ibídem.

A. Villa. Libros de Acuerdos, 24 de abril de 1617. Sobre

el referido edificio véase en el capitulo dedicado a la

Arquitectura de Servicios Públicos, el epígrafe referido a la

torrecilla de música.

A. Villa. A.S.A. 3—226—19.

‘~ A. Villa. Libros de Acuerdos, tomo 97, 18 de agosto de

1684, “Haviendose dado quenta al señor D. Francisco Testa comisario de fuentes el reparo que necesita hacerse en una casa

guesta encima del. Prado de san geronimo donde bibe el alguacil

de el se acordo se llama a dhos señores y ter con que horden bite

el alguacil del prado en dha casa y se traygan los acuerdos que

hubiere sobre dha materia”.

~‘ A. Villa. A.S.A. 3—124—2.

mayo de 1623, el alarife de la Villa Juan Díaz, por orden del regidor Juan Pinedo, visitó el Prado certificando un cuantioso número de reparos que Antonio Otañez tuvo que atender’7. Sin embargo, la concreción de los trabajos suscitó fuertes controversias entre Antonio Otañez y el Concejo.

El guarda, en reiteradas ocasiones, solicitó pagos extras a la Villa, e incluso consiguió que asumiese la responsabilidad de determinados desperfectos ocurridos por causas que consideraba fuera de sus obligaciones o provocadas por razones fortuitas ajenas a sus compromisos. En época de fuertes lluvias, por ejemplo, el arroyo causaba unos estragos que superaban con creces los gastos de mantenimiento y conservación previstos con respecto a los años en que no se producían las tan temidas avenidas. Del mismo modo, un año de fuerte sequía provocaba unos daños a las arboledas que doblaban el coste de las repoblaciones, al precisarse mayor número de plantas con respecto a otros años. La Villa accedió con relativa condescendencia a asumir los extras1.

En 1631 Antonio Otañez solicitó una ayuda económica para atender sus obligaciones durante los meses de verano, arqgumentando que a causa del mayor número de gente que acudía al Prado, guiados por el buen tiempo, se poducían una serie de daños que, como el robo de bancos, extralimitaban sus obligaciones. En esta ocasión el Concejo acordó otorgarle

A. Villa. A.S.A. 1—90—26, 11 de mayo de 1623.

Certificación emitida por Juan DIaz sobre los reparos que

convenía hacerse en el Prado.(Apéndice documental, documento n~ 19).

A. Villa. Libros de Acuerdos, tomo 44, 12 de octubre de

1629, fol. 609 “que a antonio otañez se le libren quatrocientos

veynte y siete reales que por una declaracion de cristobal de

aguilera hecha de orden de juan de pinedo parece montan los

reparos que ha hecho en el prado de mas de lo que tiene

obligacion’.

100 ducados para que atendiese los trabajos suplementarios19. Las ayudas se concedieron

también en aquellasocasiones en que Otafiez tuvo que aderezar el Prado de modo especial, con motivo de la celebración de alg~in acontecimiento señalado, o cuando las obligaciones

aumentaron tras la demarcación de nuevas carreras, producto de los planes urbanísticos sucedidos a lo largo de toda la centwia, que fueron ampliando considerablemente el campo de actuación de los encargados de mantener los trazados20.

A. Villa . Libros de Acuerdos, tomo 46, 2 de mayor de 1631, fol. 399. “En este ayuntamiento se vio una peticion de

antonio otañez obligado del riego y reparo de los encañados y de

las ataxias y reparar los puentes y bancos questas alrrededor de

las tagas y del plantio del prado por la qual dice que todo lo

que le toca del dho arrendamiento lo tiene para seis años y

veynte y quatro ducados cada uno y que por el travaxo y ocupacion

que tienen en el berano se le devia dar la dha cantidad y que

esta villa de diez y seis años a esta parte y le han de hurtar muchos bancos y a echo muchas obras que no son de su obligacion y se le a prometido se le de mas ayudas de costo y esto nunca se le a dado piede se le de una ayuda a costa con lo que acabaría

el plantio y abrir las arcas y haría las ataxias para que se

registre para el agua y visto por la villa en zinco de abril

des te año se acordo ynformase el señor francisco de sardeneta el

qual para mexor poder informar mando que cristobal de aguilera

que se le podra ayudar a limpiar los biaxes y ataxeas y levantar las ta~as y trocar las aguas dellas y reformar las ata jeas porque

no se pierdan los biaxes y hacer algunas arcas nuevas porque

estan algunas podridas y el plantio nuevo que sea echo y el

ensanche de la calle es muy necesario y asi siendo esta billa

servida se podra librar la cantidad que pareciere para los

reparos dhos y oído por la villa y tratado sobre ello se acordo

que se le den al dho antonio otañez cien ducados de ayuda de

costa para que aga todo lo que refiere en su parecer el dho

cristobal de aguilera con sea con licencia del consejo o de la

junta”.

20 A. Villa. Libros de Acuerdos, tomo 49, 1 de junio de

1633. “En este ayuntamiento aviendose visto el cuydado y

trabajo que antonio otañez a tenido en el adorno y aderego del

prado y sean hecho mas calles de las que avia se le den cien

ducados de ayuda”.

La conservación del Prado se remató desde 1617 hasta 1644 en Antonio Otaflez, adjudicándose durante veintisiete años las responsabilidades expuestas2’. El cargo ejercido por Otañez se convirtió en un puesto vitalicio. En 1644, tras su fallecimiento, la Villa determiné traspasar el empleo a su hija María Otañez, otorgándole consentimiento para que pudiese nombrar para el cargo a la persona que elegiese, igualmente que si contraía

21 Tras el nombramiento de 1617, Otañez fue reiteradamente

reelegido hasta su fallecimiento, ocurrido a finales del año 1644. En 1621 renové el cargo. A. Villa. Libros de Acuerdos, tomo 38, 10 de febrero de 1621, fol. 302v.,”que se remate luego el

riego y plantio del prado conforme de la postura de Antonio

Otañez”. 24 de febrero de 1621, fol. 313. “Aviendose visto en

este ayuntamiento una peticion de lorenzo domingo juan por la

qual dice que del precio que montan en los seis años del plantio

del prado questa rematado en Antonio Otañez bajara seiscientos

ducados por una vez por el quanto de prometido y tratado sobre

ello atento que antonio otañez tiene muy adelante este plantio

y hecho muy gran corta en el y lo tiene bien entendido y quel

beneficio que lorenzo domingo juan hace no es mas de

quatrocientos ochenta ducados por los ciento beynte ganado

prometido y que es poca consideracion en seis años y que por

mucho mas montaron los daños que pedira el dho antonio otañez por

lo que tiene gastado y hecho se acordo que la dha baja no se

admite”. En 1625 se produjo la reelección de Antonio Otañez.

Libros de Acuerdos, tomo 41, 26 de noviembre de 1625, fol 539v. En 1631 renové el cargo por seis años más. A. Villa. Libros de

Acuerdos, tomo 46, 2 de mayo de 1631. fol. 399.”en este

ayuntamiento se vio una peticion de antonio otañez obligado del riego y reparo de los encañados y de las ataxias y reparar los

puentes y bancos questan alrrededor de las tagas y del platio

del prado por la qual dice que todo lo que le toca del dho

arrendamiento lo tiene para seis años y veinte y quatro ducados

cada uno...”. En mayo de 1637 la conservación y mantenimiento

del Prado se volvió a rematar en Antonio Otañez.

A. Villa. Libros de Acuerdos, tomo 55, 7 de mayo de 1637, fol. 91. En marzo de 1644, la Villa acordé que “atento que Antonio Otañez que tiene a su cargo el riego y plantio del prado de san

qeronimo esta enfermo el señor don cristobal de medina como

comisario de las fuentes haga buscar persona que cuide del prado

y no aga falta a ello” A. Villa. Libros de Acuerdos, 23 de marzo

de 1644, tomo 60. fol. 68. No obstante, Otañez mantuvo sus obligaciones hasta el final de su vida, recibiendo los últimos

pagos por sus servicios en diciembre de 1644. A. Villa. Libros

de Acuerdos, tomo 60, 5 de diciembre de 1644, fol. 276 “acordose

se le pague a antonio otañez obligado del riego y plantio del prado”.

matrimonio pudiese disfrutar del cargo su marido22, a pesar de que la actuación de su padre no siempre contó con las simpatías de la Villa. El Conc~jo en determinadas ocasiones mostró su desacuerdo con Otafiez, cuestionando incluso el cumplimiento de sus obligaciones.

En 1641 se denunció en el Ayuntamiento la presencia de grandes cenegales en algunas de las principales carrerasdelPrado, producidos por no haberse atendidocorrectamente a los trabajos de embetunado de las frentes, de modo que los remanentes de las tazas se habían