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196 era necesario emprender

2. RIEGOS Y PLANTÍOS.

Las alamedas del Prado, intimamente ligadas a la historia del lugar, fueron las auténticas configuradoras de los trazados al actuar como elementos de delimitación de las

carreras, a la vez que por su propia naturaleza contribuyeron al embellecimiento del sector, imprimiéndole el carácter de Paseo pretendido.

A finales del siglo XVI, el Prado Viejo estaba configurado por “una grande y hermosisima alameda, puestos los alamos en tres ordenes, que hacen dos calles muy anchas y muy largas... y muchos rosales entretejidos a los pies de los arboles.. aqui en esta alameda hay un estanque de agua que ayuda mucho a la grande hermosura y recreación de la alameda.., saliendo de las casas, hay otra alameda con dos ordenes de arboles que hacen una calle muy larga hasta salir al camino que llaman de Atocho, tiene esta alameda sus

regueros de agud2

López de Hoyos también ponderó positivamente las arboledas n .plantadas de mucha

y diferentes suenes de árboles muy agradables a la vista. Al lo.do izquierdo como entramos hay otra calle muy fresca de la misma longitud y tamaño y de muy gran arboleda de una parte y de otra muchos frutales en la huerta que la cercan. Los arboles estan plantados en sus hileras muy en orden, haciendo sus calles proporcionadamente, mezclando las diferencias de árboles para que sean umbrosas y agradable?3.

Medina, Pedro de.: Grandezas y cosas memorables de

España. 1595.

~ Lépez de Hoyos, J.: Real Aparato y suntuoso recibimiento

con que Madrid recibio a la serenisima reyna D. Ana de Austria.

Ivan Gracian 1572. fols. 7—7v. (Se cita por ed. facs. Abaco,

1976).

En este sentido nos atrevemos a afirmar que el Prado Viejo se convirtió en el ejemplo

más antiguo de jardinería urbana desarrollado en la Villa, siendoel primer espacio que, ajeno a la libre voluntad de su propia naturaleza, fue escrupulosamente regulado y controlado.

Desde principios del siglo XVII el Concejo manifestó un notable interés por mantener

los plantíos de modo que, conservados en perfecto estado, cumplieran su función esencial,

imprimir y reforzar el carácter de “paseo” de los trazados.

La Villa se interesó por todo lo relativo a las arboledas y su conservación, detenninando cuál era la época más propicia para realizar las plantaciones, qué tipo de árboles eran los más adecuados conforme a las características del suelo, además de todo lo concerniente a sistemas de riegos, aspecto fundamental para el desarrollo de las alamedas.

No se derrocharon energías para conseguir los más ventajosos medios de irrigación de los píantios que cada verano sufrían las graves consecuencias derivadas de la sequía.

Se optó por diferentes medios de aprovisionamiento en el afán de buscar las soluciones

másventajosas, se realizaron conducciones bastas los sectores más necesitados de suministro,

principalmente el tramo de Atocha, trabajos que siempre se alternaron con aquéllos que versaron sobre aspectos concretos de la jardinería, como fue la búsqueda de las especies más apropiadas según las cualidades del terreno, tratando de evitar las reiteradas pérdidas de los plantíos ocurridas a causa de la excesiva humedad que presentaban los suelos, lo que a su vez implicaba la concesión de continuas asignaciones para nuevas plantaciones, por el empeño de

sustituir los árboles secos o afectados por nuevos y sanos, lo que evidencia el interés del Concejo por mantener en óptimas condiciones el que fue el Paseo más antiguo de Madrid.

Las primitivas arboledas que definían las dos carreras que conformaron el Prado de San Jerónimo desde finales del siglo XVI, se enriquecieron a principios del XVII con nuevas plantaciones.

En 1602, los frailes jerónimos solicitaron a la Villa la apertura de una calle arbolada que comunicase el Prado con la puerta del monasterio. El Municipio accedió a la petición, obligándose a suministrar los peones para la ejecución de los hoyos precisos para el plantío de los álamos negros y demás especies que habrían de configurar la nueva vía~4.

En 1606 se acordó repoblar la carrera referida y renovar el plantío de todo el Prado de San Jerónimo35, dic~menes que fueron ratificados días más tarde36.

Como referíamos anteriormente el mayor problema que sufrieron las alamedas del Prado fue la escasez de agua, lo que se tradujo en una cierta precariedad en los sistemas de riegos, realidad que provocó continuas y reiteradas pérdidas de las plantaciones. Desde fecha muy temprana se buscaron soluciones para tratar de paJiar el problema de la sequía, privilegiando aquellos sectores más desfavorecidos por la falta de agua. Durante los primeros

A. Villa. Libros de Acuerdos, tomo 26, 18 de noviembre de

1602, “en este ayuntamiento se acordo que queriendo los rrayles del monasterio de san geronimo de esta villa plantar lo que ay

desde el arroyo del prado hasta la puerta de su monasterio por

una y otra parte de alamos negros se pueda hazer y se haga y esta

villa les ayude con peones que hagan los oyos y los .trayles

tengan cuydado que se plante y riegue y den las plantas para

plantarlas y lo que se gastare en hazer los oyos se pague de

propios”.

‘~ A. Villa. Libro de Acuerdos, tomo 26, 1 de febrero de

1606,”acordose plantar la alameda desde el monasterio de san

geronimo hasta llegar al arroyo que coja enmedio la fuentecilla

y se haga por una parte y por otra y replantar el prado y

reponerle”.

~ A. Villa. Libro de Acuerdos, tomo 26, 21 de febrero de 1606, “acordose que se haga la alameda que esta acordada que venga desde el monasterio de san geronimo hasta el arroyo y coja

enmedio la tuentecilla del alamo”.

años del siglo XVII, algunos de los acuerdos aprobados por el Ayuntamiento no eran más que

ratificaciones de reales órdenes, atendiendo las peticiones cursadas por los priores de San

Jerónimo y Atocha, solicitando ayuda para las alamedas que conducían a sus casas.

Una de las arboledas más perjudicadas por la falta de agua fue la que partía desde el Prado hasta el monasterio de Atocha. A pesar de tomarse todas las medidas preventivas que fueron posibles, y que siempre resultaron insuficientes, esta carrera fue desde siempre la

menos frondosa de las que constituían el Prado Viejo, realidad que perduró con el paso del tiempo. Mesonero, al referirse a este sector, exponía que presentaba el aspecto pelado y desnudo de una carretera, evidenciando de este modo la escasa exhuberancia de los

37

plantios

En 1603, la Villa ratificó una Cédula Real por la que Felipe 111 autorizaba la concesión de cierta cantidad de agua a favor del santuario de Nuestra Señora de Atocha, para asegurar el riego de los árboles que delimitaban el camino hacia el monasterio38.

El 17 de julio de1606 se supervisó una nueva real órden por la que el Rey aprobaba, a petición de los dominicos, la condución de agua desde el Prado hasta Atocha para asegurar el riego de las alamedas que conducían al monasterio, que debido a la falta de agua se habían secado, aprovechando el remanente de las fuentes que, por aquellas fechas, se estaban

construyendo para ornato del Prado de SanJerónimo39.

Mesonero Romanos, R.: El Antiguo Madrid. Paseos

Histórico—Anecdóticos por las calles y casas de esta Villa.

Madrid, 1861. (Se cita por Ecl. facs. Madrid, 1987), pág. 221.

38 A. Villa. A.S.A. 2—158—212.

~‘ A. Villa. Libro de Acuerdos, tomo 26, 17 de julio de

1606.’En este ayuntamiento el señor don Alonso Muriel dijo que su ma gestad le dijo como por parte del convento de nuestra señora de atocha se le avia dado un memorial diziendo que la alameda que va a nuestra señora de a tocha se perdio por falta de agua para

su riego y que esta villa haya agora de las sopenas agua para

unas fuentes que hace en el prado y que con muy poca costa se

A pesar de las dificultades, desde 1604 figuran en los libros de Actas del

Ayuntamiento acuerdos relativos a la aprobación del riego del Prado Viejo, en aquel momento

circunscrito a las dos carreras que configuraban el tramo de San Jerónimo y a la alameda de

Atocht.

Los riegos se concertaban anualmente, iniciándose en los preludios del verano4t. Una vez examinadas las necesidades de los trazados, se establecía un calendarfo especifico que, generalmente, comprendía el riego de las carreras dos días por semana y todos domingos y

festivos, privilegiando de ese modo las jornadas de mayor tránsito por el sector2. Sin embargo, los acuerdos se modificaron en función de las propias exigencias de los plantíos,

incrementándose la periodicidad de los riegos si a causa de una fuerte sequía se requería, en

podia hacer tambien agua para regar la dha alameda y que aviendo visto el dho memorial su magestad gustaria mucho y se dara por muy servido en que esta villa tuviese tambien agua para regar dha

alameda y que asi lo dijese de su parte a esta villa y as:

cumpliendo con lo que manda su magestad lo dize a esta villa: y

visto por la villa dijo que recibe mucha merced de su magestad

le mande en eso y en las demas cosas de su gusto a las quales

acudiria con mucho cuidado gesto y voluntad y que en quanto al

agua que se pide para la arboleda se haga diligencia para traer

el agua que se trae para las fuentes que se hazen en el prado y

se procure que juntamente con ella se trayga agua para regar

dicha arboleda que va a atocha y se haga sobre ello la diligencia posible de manera que no falte agua para la dha arboleda y regase en ella todo lo que fuere necesario para que se cumpla y haga lo que su magestad manda y es cosa que tanto conviene”.

Las fuentes mencionadas se referían a las tazas que se mandó

contruir en la delantera de la huerta del duque de Lerma, véase en el capitulo de fuentes, las pilas denominadas de Lerma.

40 A. Villa. Libro de Acuerdos, tomo 26, 5 de julio de 1604.

~‘ A. Villa. Libro de Acuerdos, tomo 26, 27 de junio de

1605.

42 A. Villa. Libros de Acuerdos, tomo 26, 5 de junio de

1606, “que se riegue el prado desde ayer y todas las tiestas y domingos y dos dias mas entre semana...”.

este sentido no se dudó en alterar el calendario establecido por riegos diario?3.

Como señalábamos, cada año se determinaba la frecuencia y periodicidad de los riegos del Prado. En 1607 resultó válido el calendario de los años anteriores, que marcaba elriego

del paseo cada dos días y todos los domingos y jornadas festivas”, fórmula que resultó igualmente válida para el año siguiente45.

El sistema de regueras fue el método convenido para el riego de los plantíos. A través

de canales abiertas en el terreno se conducía el agua hasta los árboles. Este procedimiento, aunque útil, no resultó del todo ventajoso, puesto que las zanjas se desbordaban con relativa frecuencia, unas veces casualmente y en la mayoría de las ocasiones al ser desviadas por los hortelanos de las fincas inmediatas, lo que provocaba notables barrizales que perjudicaban considerablemente el estado de las carreras, dificultando el tránsito por el sector.

La Villa no dudó en adoptar medidas alternativas para paliar dichos inconvenientes, tales como el nombramiento de personas encargadas de controlar y realizar los riegos de

forma manual, especialmente los de las carreras centrales por ser las que resultaban más

perjudicadas.

El 9 de julio de 1608, el Concejo determinó, tras valorar los nefastos resultados que producía soltar el agua por la reguera del paseo central del Prado de San Jerónimo, que dos

La sequía obligó, en ocasiones, a alterar el calendario de riegos establecido, aprobándose aspersiones diarias. A. Villa. Libros de Acuerdos, tomo 26, 26 de junio de 1606. “Acordose que

se riegue el prado cada dia que ninguno se deje de regar y lo que

costare se pague de propios”. 11 de junio de 1612. Acordose que

el prado de san geronimo se riegue todos los dias y la placeta de la fuente questa debajo del mirador de la querta del duque de lerma se riegue cada tercer dha y para esto se ponga a otro hombre..”.

A. Villa. Libro de Acuerdos1 tomo 26, 7 de junio de 1607. ~ A. Villa. Libro de Acuerdos, tomo 28, 9 de julio de 1608.

canos, de los que se empleaban en la limpieza de las calles, se encargasen del riego de la calle principal, disponiendo que la carrera lateral fuese regada igualmente por peones que controlasen el agua de las canales”.

Esta modalidad de riego por su eficacia se mantuvo durante los años siguientes. El 19 de noviembre de 1612 se acordó que el riego de las arboledas laterales se efectuase haciendo uso de los cauces, pero que el de la carrera central, para evitar los perjuicios derivados del desbordamiento de las canales, se realizase manualmente, y de ese modo no perjudicar el

estado de los trazados47.

Además de las cuestiones concernientes a los sistemas de riego, el Municipio elaboró

un programa específico referido al mantenimiento y conservación de las arboledas, que incluía tanto el calendario de irrigación de los paseos en época estival como el cuidado de las plantas durante todo el año.

Los árboles resultaban dañados con frecuencia por motivos diversos, aunque

fundamentalmente a causa de la sequía, de modo que tuvieron que aprobarse repoblaciones periódicas para sustituir las plantas afectadas por nuevas especies. La Villa se responsabilizó

del suministro de los árboles precisos para las nuevas plantaciones.

Las renovaciones de las alamedas se realizaban generalmente en invierno o inmediatamente después del mes de septiembre48.

~ Ibídem.

~‘ A. Villa. Libros de Acuerdos, 19 de noviembre de 1612,

y que el agua del riego del prado vaya por las regueras del

prado de los lados y no por la parte de enmedio y que no se

consienta hechar fuera del prado”.

48 A. Villa. Libro de Acuerdos, tomo 29, 25 de enero de

1610. “Acordose que el prado la haga el señor Loren9o Olivares replantar y cultivar para ayuda lo que faltare digo lo

1613 fue una fecha de gran significación para el Prado Viejo a todos los niveles. Se

emprendió el ensanche del tramo de San Jerónimo y se aprobaron los primeros planes de urbanización para los tramos de Recoletos y Atocha. Los nuevos trazados se constituyeron a partir de nuevas carreras arboladas, lo que implicó la repoblación del límite oriental de la Villa en conjunto. Todo lo referente a plantíos y sistemas de riegos cobré un relevante interés corno parte de las intervenciones, ya que del aspecto de las alamedas dependería, en gran

medida, el resultado de los nuevos trazados proyectado<9.

Se aprobaron acuerdos para traer de los pueblos de los alrededores de Madrid las especies que poblarían las nuevas arboledas, fundamentalmente álamos blancos5’>, por ajustarse a las condiciones del terreno que iban a repoblar. Se tomaron medidas específicas para garantizar la durabilidad de las alamedas, de tal forma que en el proyecto de urbanización del sector de Atocha se contemplaron las obras de conducción del remanente de

las aguas de las fuentes del Prado para asegurar el riego de la nueva arboleda5’,

Hubo intentos, aunque no del todo fructíferos, de variar en lo posible el aspecto de los plantíos, con la incorporación de distintas variedades de plantas. En este sentido, se acordé poblar el tramo de los Recoletos con álamos negros, pero a causa de la fuerte

humedad de los terrenos, por la inmediatez del arroyo, lo que provocó la pérdida de diversas plantaciones, se acordé recurrir a los álamos blancos que, presentes en el resto del Paseo,

que costare se le entreguen del mayordomo de propios”. 30 de

septiembre de 1611. “Acordose que el prado se plante y los alamos

secos se corten y en las partes que se hubiere de plantar se

hagan luego hoyos para que con el agua se vaya mojando y

humedeciendo para que se pueda mejor plantar”.

Sobre las reformas referidas véase en el capitulo 1

dedicado a la configuración de trazados en el siglo XVII, el apartado correspondiente a las intervenciones de 1613.

~ A. Villa. A.S.A. 5—391—16. A. Villa. A.S.A. 5—386—71. 106

habían dado mejores resultado?.

El álamo era una especie que se adaptaba muy bien a las cualidades de los suelos del

Prado, por su gran resistencia al agua, cuando el rasgo que definía a los suelos del Prado era

su fuerte humedad por la cercanía del arroyo, además de ser una variedad ventajosa por su

capacidad de crecer en poco tiempo. Los alamos para la repoblación del Prado Viejo se adquirieron en los sitios de Loeches, Corpa, Olmeda, Ambite y Carabaña52.

La Villa aprobó una serie de medidas concretas referidas al sistema de irrigación y seguimiento delos plantíos, consciente de que el buen desarrollo de las alamedas dependería de una buena plantación y de la aplicación de un correcto y ajustado calendario de riego.

El 2 de mayo de 1614 se acordé efectuar una sangría a los árboles de la nueva carrera de San Jerónimo, para comprobar el estado y evolución de las plantaciones. Al tiempo, se determiné que los días que fuese preciso durante el verano se tomase para el riego de la recten creada alameda del tramo de los Recoletos el agua que abastecía a las huertas colindantes, corriendo la Villa con los pagos que fuese preciso otorgar a los dueños en concepto del agua tomada54.

En el mes julio se publicó el calendario de riegos aprobado para el Prado. Las dos calles de álamos que conformaban el tramo de San Jerónimo mantendrían el privilegio de

52 A. Villa. A.S.A. 1—3—13.

A. Villa. A.S.A. 5—391—16.

~ A. Villa. Libro de Acuerdos, tomo 33, 2 de mayo de 1614.

“Acordase que en la zanja questa hecha para reguera de los

arboles que se han plantado en la calle nueva del prado se haga una sangria. Acordose que los das que fuere menester del verano

se tome el agua necesaria para el regar los arboles de la calle

nueva de los recoletos agustinos y se les pague a los dueños de las guertas los que fuere justo”.

regarse todos los días de fiesta, además de los días correspondientes”, y cada tres días la carrera de los Recoletos, prolongándose hasta finales del mes de septiembr&.

La Villa no cejé en su empeño por lograr los sistemas de riego que resultasen más

ventajosos y eficaces. Con cierta asiduidad se trataba en las juntas celebradas en el

Ayuntamiento sobre los perjuicios que causaban las regueras en los trazados, llegando, en ocasiones, a impedir el tránsito por el sector, por el estado en que quedaban las carreras tras el desbordamiento de las canales.

El 13 de julio de 1615 se valoraron los inconvenientes que estos cauces suponían para la circulación de los coches, que continuamente se atascaban en ellas causando el vuelco de los carruajes y la quiebra de las bridas de los caballos57.

Si años antes ya se habían propuesto soluciones para impedir que el agua se desbordase de los cauces, por lo perjudicial que resultaba para los trazados, en 1613, como parte del proyecto de urbanización del Prado de los Recoletos, se acordó cubrir, con losas de piedra berroqueña, las regueras que atravesaban este sector para conducir el agua a las

‘~ A. Villa. Libro de Actas, tomo 33, 27 de junio de 1614,

fol. 544. “Acordose que las dos calles del prado de san geronimo