Como parte de los preparativos organizados para la conmemoración de tan solemne acto, los miembros del Consejo aprobaron, por orden del Rey, la apertura de una calle que el día del juramento del heredero dignificase los accesos desde el Prado hasta la puerta de San
ornato darsele al señor don francisco de sardeneta para que .lo
labre y cierre y tratado ello abiendose oydo se acondo se le de
el dho peda9o de tierra de gracia con licencia del consejo”.
‘~ A. Villa. Libros de Acuerdos, tomo 49, 15 de marzo de
1633, “en este ayuntamiento los señores loren9o del castillo
felipe de sierra y don fernando valle jo dijeron que a todos tres
se les cometio por esta villa lo que pedía el señor don francisco
sardeneta y mendo9a regidor desta villa por una peticion que hez-a
quel quena labrar el sitio del barranco questa villa le a dado
junto a los recoletos que la villa nombrase caballeros regidores para que acordelasen en la forma en que la villa viese de quedar para mayor ornato y pulicía y aviendolo remitido por esta villa
fuera aber y bieron el dho sitio y le acordelaron y parece que
tiene por la delantera quinientos y veynte y seis pies de largo y por detras hasta las tapias de la cerca que ay en biaje por las conbroneras de la guerta de don antonio herrera y queda la calle de setenta y quatro pies por la entrada de la calle de alcala y
por la que se junta con las canbroneras ciento y catorce pies y
por el fin orilla de las tapias de los recoletos quedara la calle
de docientos y quarenta pies con lo qual quedara la calle con
ornato y pulicia y que aunque conforme a la dha remision podrían dar licencia para la dha labor en la dha forma an querido primero dar quenta de ello a la villa para que haga lo que mas convenga
y oydo por la villa dieron licencia al dho señor francisco de
sardeneta y mendo~a para que pueda labrar el dho sitio quedando
en la forma y segun y del largo y ancho que se contiene en el
parezer de los señores regidores comisarios”.
‘~ Brown, J. y Elliot, J.H.: Un palacio para el Rey. Rl Euen
Retiro y la Corte de Felipe LV. Madrid, 1988, págs. 59—61.
Jerónimo.
Las obras se remataron, como el resto de las intervenciones que se estaban llevando a cabo en el Prado por esas mismas fechas, en Juan de Ramesdiq167, por cuyos trabajos le fueron otorgadas periódicas cartas de pagora.
El resultado de esta participación se concretó finalmente en la apertura de dos carreras desde la torrecilla de música del Prado basta las puertas de los jardines que se estaban construyendo de orden del Marqués de la Torre y del Aparejador Mayor de las obras reales, Alonso Carbonel. Las obras fueron tasadas el 20 de febrero de 1632 por Cristobal de AguiIera~~.
El maestro empedrador Francisco Martín Delgado se encargó de la pavimentación de las calzadas”0.
‘~‘ A. Villa. Libros de Acuerdos, tomo 49, 30 de enero de
1632.
‘~ Cartas de pago otorgadas a favor de Juan Ramesdiq por la
obra de la calle que su magestad a mandado hacer desde la
torrecilla de musica hasta San Jerónimo. A.H.P.M. ~Q 5.807,
escribanía de Manuel Robles, fol., 169, fol., 196, 7 de abril de
1632, fol., 585. P2 4.903, escribanía de Diego de Ribera, 6 de abril de 1632.
‘~‘ A.H.P.M. ~9 4.903, escribanía de Diego de Ribera, fol. 76O~. Tasación emitida por Cristobal de Aguilera de las carreras
demarcadas desde la torrecilla de música hasta el Buen Retiro.
(Apéndice documental, documento n~ 11).
~ A.H.P.M. P~ 5808, escribanía de Manuel Robles, 19 de
octubre de 1633, fol. 636v.
2.2.10. 1632-1635. Construcción del palacio del Buen Retiro. Notable modificación de los perfiles del Prado de San Jerónimo.
En la década de los 30 los perfiles del Prado de San Jerónimo por su frente más
oriental experimentaron una profunda transformación.
Las obras de acondicionamiento de los viejos cuartos reales y la construcción de las nuevas dependencias para la Reina, promovidas por el Conde Duque al amparo del acto de Jura de fidelidad al Príncipe heredero, acontecimiento que del mismo motivó la composicion de las vías de acceso desde el Prado al monasterio a que anteriormente nos referíamos, derivaron en un proyecto de mayor envergadura.
Concluidas las reformas, realizadas entre 1630-31, y tras la celebración del ceremonioso evento ocurrido en marzo de 1632, el hombre fuerte de Felipe IV decidió emprender nuevas ampliaciones en los humildes aposentos reales con el objetivo de transformarlos, a partir de la creación de espacios específicos, referidos a jardines y recintos
‘7’ para esparcimiento, en una villa suburbana de recreo para goze y disfrute del Monarca
Puesto que la modesta participación referenciada había supuesto un esfuerzo económico notable, en un momento en que las finanzas españolas no eran del todo favorables, se decidió que la subvención de las nuevas obras corriese a cargo de los gastos secretos de la casa del Rey, sin embargo, la Villa desde muy pronto se vio involucrada en el proyecto, habiendo de ceder parte del suelo público inmediato a San Jerónimo para la construcción de la leonera, “En este ayuntamiento el señor Pedro Martinez dijo que su excelencia el señor conde duque le mando dijese que para la leonera que hace en sanjeronimo para la recepcion
Sobre el palacio del Buen Retiro sigue siendo referencia
obligada la obra de Brown y Elliot, Un palacio.. Op. cit., en la
que se recoje amplísima información tanto bibliogratica como
documental sobre el Real Sitio.
de su magestad es necesario tomar un peda<i~o de sitio de lo publico en lo quesra delante del quarw de su magestad que su magestad tendra por servicio que la villa le sirba con el y oydo por ella y o.biendolo tratado se acordo se sirba a su magestad con el sirio quefuere necesario tomar de lo publico para dha leonera’72”, recinto pensado para la exhibición de animales
exóticos que pudiera quizá rivalizar con los inmediatos jardines de Lerma173.
En la primavera de 1633, cuanto todo parecía estar listo para la inauguración de la
segunda fase de las obras, referida a nuevas adiciones a los cuartos reales existentes,
edificación de nuevas estancias en tomo a la primera plaza destinada a la celebración de
festejos lúdicos, la ampliación hacia el este de los aposentos de la Reina, además de los recintos destinados a leonera y pajareras, adiciones que conformaron un curioso núcleo arquitectónico que pasó a denominarse Casa Real del Buen Retiro’74, concebido como una quinta de recreo suburbana, en el borde oriental de la ciudad, ajena a la oficialidad del Alcázar, el Conde Duque de Olivares, respaldado por el Rey, decidió dar una nueva proyección a lo construido, a partir de nuevas ampliaciones que podrían concretarse sin grandes dificultades ya que, gracias al desploblamiento que presentaban los parajes circundantes, no existían obstáculos que impidieran la materialización de un proyecto arquitectónico de mayor escala y desarrollo, puesto que a excepción de la propia institución jerónima, el vecino santuario de Atocha y las cercanas quintas de Poyar y Tavara, todo eran eriales, baldíos, olivares y suelos de labor, entre el camino de Alcalá y el santuario mariano,
1V2 A. Villa. Libros de Acuerdos, 6 de diciembre de 1632,
fol. 399.
“~ El Duque de Lerma cred en los jardines de su residencia una especie de mini zoológico para la exhibición de animales, conejos, faisanes etc. Véase al respecto, dentro del capitulo
correspondiente a la arquitectura nobiliaria, el apartado
referido a la casa—jardín de don Francisco Sandoval. “~ Brown y Elliot, Op. cit., pág. 64.
que tras las adquisiciones de las tierras que fueran precisas, recurriéndose en el caso que se hiciese necesario a la expropiación forzosa, permitirían la edificación de la que se convertiría en la mayor expresión de arquitectura palacial que se concretó en la Villa en época de los Austrias’75.
De ese modo el Conde Duque afrontó el reto de enfrentarse a las sacárticas críticas surgidas respecto a lo construido hasta entonces, a partir de la puesta en marcha de la construcción de un vasto palacio para recreo del Soberano que pudiese competir y por supuesto superar a las inmediatas quintas de Tavara, Poyar o Medina de Rioseco, entre las que destacaba con notable esplendor la del Duque de Lerma, que fácilmente podían rivalizar con las hasta entonces humildes estancias reales de San Jerónimo.
En tan sólo unos años se adquirieron todas las tierras que se extendían desde San Jerónimo hasta el camino de Alcalá, incluidas las residencias de Poyar y Tavara que fueron adquiridas por el Rey, y toda la extensión de terreno desde el monasterio jerónimo basta el santuario de Atocha que quedó integrado dentro de los límites de la nueva residencia
regit6.
El Real Sitio del Buen Retiro, edificado en lo esencial con enorme celeridad entre
1633-1635, se fue configurando a partir de losrecintos existentes hacia el camino de Alcalá,
en base a una concatenación de plazas y patios, espacios acordes a los actos lúdicos a los que servirían de marco.
A finales de 1633 se inaguró la plaza principal en la que destacé ¡a galería denominada
del Prado proyectada como un mirador hacia el Paseo inmediato. Pronto se observó la poca
“~ Brown y Elliot, Op. cit. ToVar Martín, V.: Arquitectura madrileña del siglo XVII ... Op. cit. págs. 347—351 Idem, “El
siglo XVII: La capital en su contexto... op. cit., págs. 216—219.
A.G.P. Sección Administrativa. Leg. 1228/ 1—10. 74
capacidad de este recinto emprendiéndose rápidamente la construcción de un nuevo patio de mayor tamaño.
Hasta 1640 se sucedió la construcción del resto de los espacios destacados que conformaron el palacio, como el coliseo, caballerizas y casón.
Si arquitectónicamente el palacio supuso un gran despliegue extensional hacia el camino de Alcalá, los jardines integrados y perfectamente imbricados en la arquitectura ocuparon una vastísima extensión de terrenos hacia oriente y sur.
Para la demarcación de los jardines se acentuaron las compras de terreno entre los años l637-l64l’~~.
El palacio se edificó en base a una arquitectura sencilla, acorde a la tradición madrileña y de clara huella escurialense, de materiales modestos como el ladrillo y la madera y cubiertas abuardilladas de pizarra, razón que permitió su inmediata construcción.
A pesar de su sencillez arquitectónica, el Buen Retiro se convirtió en importante núcleo palaciego que vino a poblar un importante área del frente oriental de la ciudad, conviniéndose en el hito arquitectónico más importante del sector, contribuyendo a una notable transformación del semblante madrileño por su límite oriental y especialmente del Prado Viejo (lám. 4).
El Real Sitio vino a realzar el valor alcanzado hasta entonces por la periferia madrileña, convertida sin lugar a dudas en el eje fundamental del desarrollo de la ciudad. La nueva residencia regia avivó el punto de convergencia que hasta entonces suponía el Prado Viejo, convertido ahora en antesala del nuevo recinto palaciego. Madrid quedó flanqueado por las dos posesiones reales que constituían el viejo Alcázar, la residencia oficial y el Buen
~“ Ariza Muñoz, C.: Los jardines del Buen Retiro. Madrid,
1990, págs. 25—45.
Retiro, residencia de recreo, reforzando el eje oeste-este inicio y final de los espacios y escenarios regios.
A partir de la construcción del Buen Retiro, las participaciones en el Prado Viejo cobraron un nuevo impulso, siendo especialmente potenciadas a partir de entonces las referidas a mejorar la comunicación entre el Prado y el Real Sitio.
2.2.11. 1640. Proyecto de ampliación del Prado Viejo. Prolongación de las carreras de los Recoletos hasta la fuente Castellana.
El año 1640 se decidió proyectar el Prado de los Recoletos en dirección norte hasta la frente Castellana, a partir de la creación de una nueva carrera arbolada como prolongación de las alamedas que constituían el Prado Viejo.
La idea de dilatar el tramo de los Recoletos más allá del portillo que constituía el límite más septentrional del Prado no suponía una novedad puesto que el plan de apertura de una calle desde la puerta de Recoletos hasta el convento de Santa Bárbara, inmediato a la puerta del mismo nombre, se había planteado muchos años antes.
El 9 de .Iulio de 1621 se trató en el Concejo sobre el proyecto -no localizado- que mostraba la ampliación norte de las carreras de los Recoletos, acordándose que se revisasen los títulos de la propiedad de Bartolomé de Anaya, una de las posesiones que resultaría afectada con la reforma112. Por causas que desconocemos el plan no llegó a concretarse.
“~ A. Villa. Libros de Acuerdos, tomo 38, 9 de julio de
1621, fol., 38l~, “en este ayuntamiento abiendose visto una
planta que se hizo para la calle que se ha de hacer desde el
monasterio de los recoletos agustinos hasta el de los recoletos mercenarios de santa barbara se acordo que para tomar resolucion
de dicha planta .los comisarios vean los titulos que bartolome
En la década de los 30 se retomé la idea de prolongar el Prado de los Recoletos más alía del viejo portillo. El 9 de junio de 1632 don Francisco de Sardeneta, regidor de la Villa y comisario de las obras del Prado, expuso el beneficio que para desahogo del Prado supondría la ampliación de la calle de los Recoletos, hacia el camino de Santa Bárbara y fuente Castellana179.
El portillo de los Recoletos y la cerca levantada en aquel punto para resguardo de Ja peste suponían un freno para la dilatación del Paseo. Puesto que ya se habían abierto muchas de las calles que basta entonces estaban limitadas por los muros erigidos para frenar la epidemia referida, la Villa aprobó, el 14 de junio de 1632, el derribo del viejo portillo, solicitando a los miembros del Consejo que consintiesen la apertura y derribo de las tapias
so
que impedían la extensión del Paseo
El proyecto de ampliación norte del Prado de los Recoletos se concreté finalmente en la década de los cuarenta.
El 16 de julio de 1640 se determinó la construcción de cuatro fuentes para ornato de la nueva a]ameda18’. Unos meses más tarde se aprobó la plantación del trazado, “que la carrera que quedara continuada con las frentes que se hacen desde los agustinos recoletos hasta la frente castellana se planten arboles para que agan alameda’82”, que corrió a cargo
anaya villanueva tiene de las cazas que oy a cercado donde a
hecho guerta jardin y casa”.
“‘ A. Villa. Libros de Acuerdos, tono 49, 9 de junio de
1632, fol., 153.
281 A. Villa. Junta de Fuentes, 16 de julio de 1640. Véase
al respecto en el capitulo IV dedicado a las fuentes del Prado
el epígrafe correspondiente.
1B2 A. Villa. Junta de Fuentes, 30 de enero de 1641. sobre
la citada repoblación véase en el capitulo II, correspondiente
al mantenimiento y conservación de los trazados, el apartado
de Antonio Otañez.
La nueva carrera quedó constituida, como el resto de las calles del Prado, por una calzada central delimitada por árboles y adornada con fuentes’8Nlám. 5).
2.2.12. 1660-1665. Nuevas vías de comunicación entre el Prado y el Buen Retiro. Demarcación de nuevas carreras. Reparo de los caminos existentes.
Las estancias de los Reyes en el Buen Retiro generaban un continuo trasiego de gentes, criados y negociantes fundamentalmente, que llegaban basta el Real Sitio para prestar sus servicios.
La comunicación entre el Prado y el palacio, sobre todo en época de lluvias por lo embarrancadas que se ponían las carreras, resultaba tremendamente dificultosa, especialmente para los peatones
Para tratar de solventar esta incómoda situación, el 14 de junio de 1661 el Rey remitió al presidente del Consejo un decreto por el que ordenaba se comunicase a la Villa la decisión de construir una calzada, destinada exclusivamente al tránsito de transeuntes, que comunicase el Prado con la entrada principal del Buen Retiro, “Haviendo de frequentarse mi estancia en este sitio es de grande descomnodidad para mis criados y los de la Reyna quebienen a pie el mucho lodo que con las lluvias suele haver desde la esquina delprado hasta esta Real cassa y porque para que desde la dha esquina delprado hasta aqui se haga una calcada que sirba
dedicado a los plantíos y riegos.
183 A.H.P.M. ~Q 3.379, escribanía de Juan Manrique, fol. 67.
Traza del plantío de la nueva carrera proyectada desde la puerta
de los Recoletos a la fuente Castellana. Dibujo a tinta marrón. 78
a la jente de a pieejecutarsse czssi y de manera que no puedan pasarporella los coches para que tenga mas durazion1M’. El 15 de julio se transmitió a la Villa la real orden’35.
Se determinó que la calzada se construyese ‘talmodo y íra~a”de la que se había hecho en el camino de Atocha, con la capacidad que conviniese, recomendándose su inmediata
construcción, de modo que estuviese concluida antes que llegase la época de lluvias, período en que aquellos parajes presentaban mayores dificultades para ser transitados’86.
Juan de Caramanchel fue el encargado de emitir la valoración de la obra propuesta según los planes aprobados. El maestro de obras procedió a la medición del trayecto que había de comprender la referida calzada “desde elpuente que esta mas abajo de la torrecilla
hasta la puerta principal del Buen Retiro“. La tasación de la obra, según el informe fechado
el 19 de septiembre de 1662, que comprendía los trabajos de rompimiento de zanjas, terraplenados, empedrados, empotrado de adoquines, con inclusión de los materiales, ascendía
a35.250 reales’~.
Caramanchel recomendó el empleo de una piedra específica para la pavimientación de la calzada. La Villa expresó, tras valorar la declaración emitida por el alarife, que no sería posible traer de la sierra la piedra aconselada por el maestro de obras, debido a que ya estaba muy adelantado el tiempo y proclive a que llegasen las aguas, siendo recomendable iniciar
184 A. Villa. A.S.A. 1—122—15. “Decretos de su magestad,
acuerdos de Madrid y autos del consejo sobre la calgada que se
a echo desde la esquina del prado hasta el palacio del Buen
Retiro”.
185 A. Villa. Libros de Acuerdos, tomo 73, fol., 445v.
186 A. Villa. A.S.A. 1—122—15, 1 de septiembre de 1662.
Libros de Acuerdos, tomo 76, 18 de septiembre de 1662, fol., 219.
‘~‘ A. Villa. A.S.A. 1—122—15. Tasación, elaborada por Juan
de Caramanchel, de los accesos abiertos desde el Prado al Buen
Retiro. (Apéndice documental, documento n9 12).
las obras cuanto antes188. La realidad no dependía tanto de la premura por comenzar los
trabajos sino de la mala situación económica del Municipio, por los continuos servicios que había hecho al Rey, y no tener solvencia para sufragar los costes de toda la vía. La Villa, sin embargo, consciente de que debfa atender los deseos del Monarca, decidi6 emplear para la construcción de la calzada piedra de ajobo, con la que sin duda se abarataría el coste de la obra.
Una vez solventados los problemas económicos, se determinó financiar los trabajos con la sisa de carnes que estaba aplicada a la construcción del pasadizo de la Plaza Mayor’~.
El 23 de octubre de 1662 se aprobó definitivamente la ejecución de la obra, “la villa acordo se realice la calcada como lo establece el reyí~~t~~.
El maestro empedrador Diego Díaz elaboró, por orden de los Corregidores, un informe sobre los costes del pavimento de la calzada que tasó en 8.300 reales.
Antes de emprenderse los trabajos se determinó ampliar el recorrido de la calzada, según los planes elaborados por Sebastián de Herrera Barnuevo, que arrancaría desde la