La Guerra Grande, la Guerra de la Triple Alianza, es un referente histórico importante para conocer el desarrollo humano del pueblo paraguayo: se inicia en 1865 y dura hasta 1870. Por ello, a breves rasgos anotaremos sus antecedentes:
Paraguay en 1845 es un país autónomo, su fábrica de hierro y acero ha impulsado su economía y poco a poco se libera de dependencias externas. Su nivel de analfabetismo se encuentra reducido al mínimo.
Las causas más importantes para dar lugar a la Guerra de la Triple Alianza descansan en intereses económicos. Paraguay no había abierto posibilidades de crédito
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con los banqueros ingleses y daba muestras de una autonomía económica que no podía permitirse, al ser país latinoamericano y rodeado de vecinos con problemas internos económicos y políticos. Es así como se van forjando las bases para una coalición agresiva contra Paraguay.
El proceso bélico se inicia en 1860. El punto de partida se encuentra en la historia uruguaya. En Uruguay coexisten, en ese período, dos fuerzas políticas: el Partido Blanco que gobierna y el Partido Colorado, su opositor. Paraguay es apoyado por el partido gobernante en cuanto a política externa; pero es Inglaterra, quien desea coartar los deseos de Paraguay de lograr su salida al Atlántico a través de las coaliciones políticas que realiza con el Partido Colorado. Por otro lado, Brasil empieza a presionar a Uruguay, por cuanto los brasileños radicados en las zonas fronterizas uruguayas sufren atropellos y provocan una cruenta guerra civil. Uruguay solicita a Paraguay su contingente bélico para hacer frente a la prepotencia brasilera. La captura de un buque brasilero es la mecha que enciende el conflicto entre Paraguay y Brasil, en la zona del Matto Grosso.
La situación se complica cuando en 1865, Paraguay declara la guerra a Argentina, que se ve involucrada indirectamente, por cuanto sus territorios han sido ocupados por avances bélicos. Éste es el inicio de la Guerra de la Triple Alianza: Argentina, Brasil y Uruguay deciden firmar un Tratado (1° de mayo de 1865) en el cual se decidía implícitamente un genocidio contra el pueblo paraguayo. El 22 de septiembre de 1866, los aliados atacan Curupaití, (33.000 aliados versus 5.000 paraguayos). Los soldados paraguayos ganan esta contienda gracias a la muerte de 9.000 aliados. Este hecho detiene la guerra durante dos años.
Paraguay ya no cuenta con fuerzas humanas para pelear, luego de esta breve victoria y, a pesar de ello, se producen sangrientos encuentros en Piquisirí e Itá Ibaté. Un punto de ofensiva importante se produce en Boquerón el 24 de mayo de 1866 y en el Sauce, el 16 de junio de 1866. El 5 de enero de 1869 entran a Asunción las fuerzas de la Triple Alianza. El último enfrentamiento tiene lugar en el Cerro Corá, donde el Gral. Solano López, paraguayo, se apertrecha con sus 400 hombres y enfrenta al ejército brasileño de 4.000 soldados. Su sacrificio es relatado como un hecho mítico en las crónicas de guerra de la historia paraguaya.
Las consecuencias bélicas dan paso a una nueva historia: las tierras paraguayas, como botín de guerra, fueron objeto de litigio entre Argentina y Brasil. Más del 80% de la población paraguaya masculina muere en el conflicto, sólo doscientos cincuenta mil paraguayos, menos de la sexta parte, sobrevivían en 1870. Paraguay sufre la ocupación de los vencedores hasta 1872, aquellos se esmeran en destruir todo lo que pueden63. Los gastos bélicos fueron financiados por el Banco de Londres, la casa Baring Brothers y la banca Rothschild, en empréstitos con elevados intereses que hipotecaron la suerte de los países vencedores. No hay ganadores en esta contienda: los tres países sufrieron una bancarrota financiera que agudizó su dependencia frente a Inglaterra; nación que consolida su papel hegemónico en el comercio mundial, en especial con las nuevas repúblicas hispanoamericanas y Brasil: imponen, sin resistencia, un modelo económico, político, social y cultural.64
Entre la lista de lugares que se nombran como sitios estratégicos de esta guerra, se encuentran Boquerón y Cerro Corá65. Estos lugares son marcados en la obra de Roa Bastos, en un contexto histórico que repite una guerra menos cruenta, pero no por ello menos dolorosa para los paraguayos, la Guerra del Chaco. No hay tiempo para la paz.
La Guerra del Chaco es realmente el escenario histórico-geográfico de la obra Hijo de Hombre: sin dejar de lado los recuerdos cruentos de la Guerra Grande -presentes en el imaginario de todos los personajes- la Guerra entre Bolivia y Paraguay y sus temas secundarios, de rebelión, traiciones y sacrificios emocionales, constituyen el contexto narrativo de la obra de Roa Bastos. El Capítulo VII, Destinados, nos acerca a la historia: Miguel Vera está confinado en Peña Hermosa; pero la Guerra del Chaco requiere personal que vaya al frente: “Se ha decretado la movilización general. Parece que la
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Es interesante anotar que un objeto de destrucción maquiavélico constituyó la fábrica de acero que había impulsado al país. Los hornos de la fundación de Ibycuí, donde se forjaron los cañones que defendieron a la patria invadida, se yerguen en un paraje que ahora se llama Mina-cué -que en guaraní significa “fue mina”.
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Recuperado de http://www.monografias.com/trabajos82/paraguay-supremo-guerra-triple- alianza/paraguay-supremo-guerra-triple-alianza.shtml.
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Cerro Corá (español y guaraní. Cerro Korá= rodeado de cerros) es un paraje del departamento de Amambay, en el Paraguay, casi inmediato a la actual frontera con Brasil y una decena de kilómetros al sudoeste de las ciudades de Pedro Juan Caballero y Punta Porá. Allí, a partir de la madrugada del 1 de marzo de 1870 sucedió el último combate de la Guerra de la Triple Alianza.
guerra es inevitable. El 31 de Julio cayó el fortín Boquerón en poder de una poderosa fuerza operativa del enemigo”. Los acontecimientos se suceden en 1932, de acuerdo a la fecha con la que el narrador inicia el capítulo. “Nos mandarán al Chaco. Allá seremos más útiles que aquí” Roa Bastos, a través de la voz de Miguel Vera, sigue relatando el contexto de la guerra, y el sufrimiento que conlleva, hasta el 29 de septiembre.
De 1932 a 1936, durante cuatro años, se libran batallas entre los bolivianos y los paraguayos, en un territorio desértico, con una dimensión de 200.000km2, por el control del Chaco Boreal. Cuando Bolivia perdió la salida al Océano Pacífico, como consecuencia de la Guerra del Pacífico (1879), esta región adquirió un valor estratégico para ese país. La ocupación del Chaco Boreal fue necesaria para salir al río Paraguay y por esa vía tener acceso al océano Atlántico. Otro motivo fue la supuesta existencia de petróleo en el subsuelo chaqueño. La Standard Oil, que ya lo extraía en Bolivia, fracasó en su intento de construir un oleoducto por territorio argentino hasta un puerto sobre el río Paraná (Santa Fe o Campana) por lo que sólo le quedó la opción de hacerlo por el Chaco Boreal hacia el río Paraguay, lo más al sur posible.
La Guerra del Chaco fue la acción bélica más importante en Sudamérica durante el siglo XX. En los tres años de duración, Bolivia movilizó 250 000 soldados y Paraguay 150 000: hubo gran cantidad de bajas (60 000 bolivianos y 30 000 paraguayos), cientos de heridos, mutilados y desaparecidos. Los distintos tipos de enfermedades, tanto físicas como psicológicas, la falta de agua y una pésima alimentación afectaron la salud de los soldados sobrevivientes. Paraguay ganó la guerra, pero el precio fue muy alto para dos países con recursos económicos precarios.
Es éste, a grandes rasgos, el contexto histórico- geográfico de la obra Hijo de Hombre. Revisaremos a continuación, capítulo a capítulo, los lugares y hechos que se narran y su correlación con la historia real,para determinar cómo a través del análisis de los elementos espacio- temporales, se evidencia el sufrimiento del pueblo paraguayo – representado por los pueblos de Itapé y Sapukai− entre 1864 y 1935.