Periodista
A
vanza con rapidez el siglo XXI y el mundo apenas comienza a darse cuenta de los tremendos cambios para intercomu- nicar al exagerado número de sus habitantes. En pocos años se ha precipitado la desaparición de los teléfonos, los correos, las grandes circulaciones de los periódicos y otras costumbres con fuerte arraigo en todos los sectores sociales. Hay un mercado abierto de in- ventos sorprendentes que buscan adueñarse de millones de seres que ya no creen necesario lo que antes fue indispensable para la cultura –leer y escribir–, pues ese oficio lo hacen los microprocesadores elec- trónicos, sin mayor gasto del talento cerebral.Una revolución parecida la desató el alemán Gutenberg cuando inventó hace 500años la imprenta con caracteres móviles, que fue instrumento fundamental para organizar la inteligencia con la opi- nión y la información. El papel impreso dominó la capa superior de la cultura hasta que, a mediados del siglo XX, vino la invasión de luz y sonido a apoderarse de lo que antes era patrimonio del sec- tor alfabetizado. Lo que hizo Gutenberg lo hace hoy el iPhone, con la diferencia de que basta accionar un solo dedo para poner al mundo entero en la palma de la mano.
Si el periodismo escrito era considerado como el Cuarto Poder, las comunicaciones fusionadas de la multimedia han pasado a ser un Primer Poder, superior a gobiernos y fronteras. Antes fue una pro- fesión de minorías de elevado nivel intelectual y ahora es propie- dad de los más fuertes consorcios financieros, que tienen a su ser-
de gutemberg a la multimedia• josé salgar 113 112 nombres propios 2008• fundación carolina
vicio las maravillas de una tecnología que ya llegó a la Luna y en- sayó la bomba atómica.
Todo ha avanzado velozmente, menos los sistemas de educa- ción profesional para la nueva era. Las universidades ven este pro- ceso con cautela y no se dejan atropellar por las espectacularidades de la ciencia. Si bien hay adaptación al uso de los computadores y la Internet, ha sido mayor la necesidad de conservar los principios de ética y defensa de los derechos humanos y la libertad de expresión que hasta ahora han inspirado a todas las escuelas de la comunica- ción y las noticias.
El papel de los viejos maestros
El mayor golpe ha sido para la noticia, que antes se daba periódica- mente y con premios a quien la difundía primero. Ahora es al ins- tante y puede lanzarla cualquier persona, no importa su edad o su grado de educación. Eso obliga a capacitar mejor a la juventud con deseos de estudiar el nuevo periodismo.
En diversos países desarrollados y en la mayoría de los de Amé- rica Latina, se alcanzó a lo largo de los dos últimos siglos una alta ca- tegoría de periodismo centralizado en familias cultas entregadas por entero a esa profesión. Los nuevos consorcios financieros de las co- municaciones han desplazado a esas familias. Hoy son distintas las necesidades de formación de los trabajadores en los frentes en que se han multiplicado los medios audiovisuales e impresos. Sin em- bargo, hay una frase que no pierde actualidad: el dinero solo no hace buenos periódicos.
Al disminuir el número de lectores de los diarios tradiciona- les, hay afán por encontrar lo que busca el público en su reemplazo. El camino más directo es dejar que la primicia noticiosa sea de la radio, los desarrollos inmediatos en televisión e Internet, y en ter- cer lugar los impresos. Lo grave es que en ese orden descendente funciona también la publicidad que financia los costos de pro- ducción. Para no dejarse derrotar, el diarismo impreso está ape- lando a la máxima calidad en cuanto a factura y diversificación de sus productos.
Poco a poco están fracasando los intentos para atraer lectores con escándalos o regalos. En cambio, quienes se cansan con lo au- diovisual escogen lecturas que les ofrecen mayores conocimientos y el placer de tener a mano un libro, una revista o un diario que ex- plica y analiza mejor todo suceso. Los grandes periódicos tradicio- nales están adaptándose al cambio, reducen el tamaño para econo- mizar el papel vegetal y buscan la ayuda de viejos maestros y de organismos públicos y privados para actualizar la enseñanza de la profesión, con miras al futuro.
Éstos y muchos otros fueron temas centrales en el coloquio con- vocado por la Fundación Carolina y por la Fundación Nuevo Pe- riodismo Iberoamericano, que creó en Colombia el Nóbel García Márquez. Periodistas de diez países, entre ellos varios que hemos ga- nado premios por estar al día en el oficio, nos dedicamos durante una semana en Madrid a discutir sobre lo pasado, lo presente y lo próximo de las salas de redacción.
El camino de los postgrados y las becas
En Colombia es visible el crecimiento de las inversiones españolas en los principales sectores de la economía, como los bancarios, la construcción, las confecciones y las comunicaciones. Al mismo tiempo, las guerras internas y la violencia desatada por el narcotrá- fico han diezmado a la juventud colombiana y mantienen un alto ni- vel de desempleo y pobreza. Así lo han entendido organizaciones tan importantes como la Fundación Carolina al poner énfasis en la ad- judicación de becas y programas de especialización y postgrados, como parte de la cooperación internacional para el desarrollo, la cul- tura, la educación, la ciencia y la tecnología.
No es fácil que los estudiantes entiendan las facilidades que exis- ten para avanzar en cualquier profesión que les asegure un buen futuro. Algunos creen que las becas son para los que tienen inter- mediarios amigos o pasan exámenes engañosos. La realidad indica que cuando no se tienen recursos para acudir a costosas universi- dades, se necesita un esfuerzo de superación para llenar los requisi- tos que tiene cualquier beca.
de gutenberg a la multimedia• josé salgar 115 114 nombres propios 2008• fundación carolina
En el pasado, los estudios de periodismo se acostumbraban con la práctica en las mismas redacciones. Eso ahora es imposible. La nueva escuela exige poner a prueba la vocación y disponer de fir- mes conocimientos de las nuevas tecnologías, así como haber apro- bado con excelencia las primeras escalas de la educación tradicional. El más fácil acceso a las nuevas modalidades de periodismo es para los que dominen por lo menos un idioma distinto al propio y estén dispuestos a continuar estudiando después de comenzar a tra- bajar. Para ese tipo de aspirantes abundan las ofertas de trabajo, así los sueldos iniciales sean bajos, y también abundan las becas en uni- versidades de todo el mundo.
Lo más indicado es que todo estudiante destine uno o dos años a una beca o especialización que lo acerque a las grandes oportuni- dades en los nuevos campos profesionales que están surgiendo.
La multiplicación de las oportunidades
Soy un extraño caso de longevidad periodística, porque he pasado una larga vida trabajando, aprendiendo y enseñando, en un mismo diario. Eso me da autoridad para aconsejar a quienes entran a un nuevo siglo y a un mundo diferente de las comunicaciones.
Los periódicos de familia buscaban más la riqueza intelectual que la material. Eran empresas que luchaban a brazo partido para aumentar sus ingresos y no podían darse el lujo de sueldos eleva- dos o de contratar especialistas para cada frente de información o de interpretación de las noticias. De allí nació el término de toderoapli- cado a los redactores que pasaban de una especialidad a otra sin te- ner la suficiente capacitación. De jóvenes comenzábamos en las sec- ciones de los deportes a que éramos más aficionados. Cuando se presentaba alguna gran noticia de tragedias o política, se daba opor- tunidad al deportivo que estuviera disponible.
Antes de las facultades de comunicación que comenzaron a fun- cionar a mediados del siglo pasado, los estudios de periodismo se hi- cieron únicamente con la práctica de tiempo completo y con la noti- cia fresca en la mano en cada instante del día o de la noche. De allí salieron grandes figuras de la literatura, el arte o la política. La mayo-
ría de los presidentes de Colombia en los últimos 100años fueron, pri- mero, periodistas que nunca aprendieron periodismo en las aulas.
Para hoy y para el futuro no se conciben los periodistas toderos, como no se conciben los impresos sólo con noticias inmediatas sino con textos y gráficos muy escogidos y con la creatividad que exige un público ávido de conocer los secretos y la exactitud en cada uno de los hechos del momento. Se ha regresado a la teoría del periodismo que se inventa con cada noticia que vale la pena difundirla. Hoy la noticia llega al instante a todos los rincones y en todos los idiomas y no hay exclusividad para las primicias.
Ante la crisis de los periódicos, se ha recordado un diálogo de dos grandes escritores, Borges y Sábato: “La noticia cotidiana, en general –decía Sábato–, se la lleva el viento. Lo más nuevo es el dia- rio, pero al día siguiente es lo más viejo”. Borges agregó:“Nadie piensa que debe recordarse lo leído en un diario, que se escribe delibera- damente para el olvido”. Sábato añadió: “Sería mejor publicar un pe- riódico cada año o siglo o cuando sucede algo muy significativo.El señor Cristóbal Colón descubrió a Américadaría para ocho columnas”. Y Borges remató: “Nadie puede anticiparse a los hechos trascen- dentales que trae cada día. La crucifixión de Cristo fue importante después, no cuando ocurrió”.
Pues bien, para coordinar el Nuevo Periodismo del siglo XXI son excepcionales los aportes de las instituciones internacionales que per- mitan la selección y el adiestramiento de un nuevo profesional que aproveche los adelantos de la tecnología para atraer más audiencia, porque cuenta el cuento y descubre la verdad mejor que los demás.
antídoto y exorcismo• roberto burgos cantor 117